Redux

Zomby – EP

Posted in dubstep, EPs, hardcore continuum, wonky by Iván Conte on diciembre 18, 2008

3331Ahora está claro que para entender al Zomby no se puede ver cada uno de sus lanzamientos de manera aislada. Su abultada producción del 2008 es un todo de tal modo que, por ejemplo, en este single publicado por Hyperdub se pueden ver ecos de la recreación de los significantes sonoros de la música rave llevada a cabo en Where Were U in 92?, a través de las sirenas que se cuelan en “Spaceman”, por ejemplo, del mismo modo que en el LP se podían rastrear evidencias de que no se trataba de una simple recreación nostálgica de una música, y se podían encontrar momentos con claros rastros del dubstep y el wonky practicados con más cuidado en sus singles y EPs de este año.

Este EP es uno de esos discos que puede servir de compendio de todo lo bueno que este productor nos ha ofrecido este año. Aquí hay sintes que cubren la gama media a montones, algo que es evidente sobre todo en “Aquafresh”, un tema que ha tenido un gran impacto a lo largo del año y que ahora por fin se edita oficialmente. También se puede comprobar la habilidad de Zomby para concentrar sus canciones en poco más de dos minutos, combinando concreción y contundencia de una manera poco habitual a la electrónica. Claro, uno se queda con ganas de más y vuelve a darle al play nada más terminar el EP. Además aquí se incluye el ejercicio más próximo a Burial que Zomby haya hecho jamás, ese precioso “Take Me For A Reason” con ritmos 2step, voces troceadas y emocionantes, texturas ambientales y crepitación vinílica. “Kaliko”, en cambio, sigue el rastro zigzagueante del celebrado single de Rustie, ese “Zigzag” que es también la canción más impactante producida dentro del paraguas del wonky en este año, ambas canciones comparten el mismo efecto desorientador de los sentidos, mejor cuanto más alto se escuche.

Otro de los puntos a favor de Zomby es su sentido del humor, que se puede rastrear en los títulos de las canciones y del disco Where Were U in 92? o, en este EP, en “Diamonds and Pearls” en la que samplea, por supuesto, y lo hace de una manera muy acertada al Prince de Diamonds and Pearls. Esta canción cierra el EP en plena excitación de sonidos, afilado, estridentes y ásperos demostrando a un productor muy suelto y con ganas de divertirse, lo que le ha hecho destacar de manera extraordinaria en un año en el que muchos acusaron al dubstep de reiterativo, aburrido y excesivamente ceñudo.

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Rustie “Cafe de Phresh”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 23, 2008

La etiqueta: Wonky es un término que se está aplicando en los últimos meses tanto a los lanzamientos recientes del sello Hyperdub -en pleno proceso de mutación estilística (pueden comprobarlo escuchando los últimos a cargo de Quarta 330, Ikonika o Zomby)- como para describir la música del propio Rustie. Wonky es, también, el vocablo escogido por Martin Clark en su columna mensual para la revista Pitchfork, en la que habla precisamente de los mencionados singles de Hyperdub, de Rustie y de figuras estilísticamente cercanas como The Flying Lotus. Parece que está claro que estamos ante un nuevo sonido tomando forma, y que está justo en ese momento en el que hay gente que discute sobre cuál es el nombre más apropiado para resumir lo que todos los implicados tienen en común. Incluso el propio Rustie metió baza en la discusión al emplear el término aquacrunk -aunque parece que en broma- para describir su propia música. Wonky parece ser, de momento, la palabra que está teniendo más aceptación.

La persona: Rustie es un jovencísimo chaval de Glasgow que ha puesto patas arriba a los aficionados al dubstep y aledaños. A pesar de que lo que él hace no es exactamente lo que entendemos por dubstep de una manera ortodoxa, fue a través de los canales de difusión del dubstep como me enteré de su existencia con motivo de su anterior EP, titulado Jagz the Scmack, que ya llamó bastante la atención. Ahora, con este Cafe de Phresh, el interés se ha multiplicado exponencialmente, e incluso el single se está vendiendo tan bien que ya está agotado en muchas tiendas online. Si bien con la etiqueta no estoy muy convencido -a veces es necesario más exposición para acabar de entrar en un género, supongo, pero gran parte de lo que he escuchado no me entusiasma a pesar de que me gustan los elementos con los que está construido- toda esta expectación está más que justificada en el caso de Rustie. Eso sí, hay que reconocer que su mareante mezcla de géneros -del electro y hip hop post J-Dilla al crunk, los chiptunes y el hyphy- es claramente el resultado de haberse escuchado a fondo montones de discos de esos tipos de música, para conseguir trazar una línea a través de los puntos de conexión en todas ellas, canalizando la excitación en un puñado de temas de indiscutible pegada.

El EP: Musicalmente, Cafe de Phresh está repleto de sintetizadores coloristas, temblorosos e inestables ritmos programados con el factor sorpresa activado de manera continua, y un nivel importante de evocación de la estética sonora de los ochenta -y en particular de los 8 bits, del old school y el electro- con la tecnología actual. Frente al dubstep, que se centra en las frecuencias bajas, aquí se pone el acento en las frecuencias medias. Lo cierto es que al terminar de escuchar este EP en un buen equipo o con unos buenos auriculares uno se queda un poco mareado de tantos señuelos sonoros chillones, adictivamente estridentes e incluso fluorescentes que llaman la atención del oyente. El artwork que acompaña este EP y el anterior es evocadora de grandes ciudades inundadas por grafitis y la sensación de sobrecarga de información que se tiene al terminar de escuchar este EP hace pensar en una nueva generación acostumbrada a tener que manejar un volumen de información y estímulos visuales y sonoros realmente apabullante. Algo así como una visión hiperrealista de la estética del barrio en la que ha crecido y mutado continuamente el hip hop.

Las canciones: Aquí hay cuatro canciones en las que colaboran los MCs Leezle y Cerebral Vortex, ambos de 215 The Freshest Kids, más versiones instrumentales de tres de esos temas. En ellos, Rustie da prometedoras muestras de contundencia estilística. Las canciones están estructuradas de una manera muy dinámica. Mi recomendación es empezar por las versiones instrumentales, para fijarse en los complejos entramados rítmicos sobre los que caen, como si de un goteo se tratase, los distintos bleeps y frecuencias de rango bajo-medio -atractivas y melódicas unas veces, contundentes y afiladas otras- procedentes de los sintetizadores. Lo mejor, que todo el EP es tan consistente que me resulta muy difícil destacar una sola canción. Y eso que es más que probable que Rustie esté todavía por dar lo mejor de sí mismo. Al menos eso espero. A ver qué tal lo hace en el Sonar con ese directo en el que parece que trabaja con los platos y el portátil al mismo tiempo.

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