Redux

‘Militant Modernism’

Posted in lecturas recomendadas by Iván Conte on julio 28, 2009

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El pasado fin de semana terminé de leer Militant Modernism, libro que el crítico y bloguero Owen Hatherley ha publicado en la interesante editorial Zero Books, que a su vez es responsable de la publicación de otro libro que espero leer en las próximas semanas –Fear of Music– , y editará a finales de año algún que otro libro más que interesante. Aunque en un principio está planteado como un libro sobre el modernismo en la arquitectura, lo cierto es que abandona pronto esa área, tras los primeros capítulos acerca del brutalismo británico de posguerra y el modernismo soviético, para pasar a hablar del modernismo desde un punto de vista más general que incluye el cine, el teatro y la música. Eso sí, la música aparece en sus argumentos de un modo más puntual, y es una pena porque casi todos los argumentos que proporciona Owen son fácilmente aplicables a la música popular, incluyendo la que se hace en estos momentos.

El auge que parece ser que el modernismo ha tenido en los últimos años se ha manifestado en el campo musical en las celebradas reediciones de los trabajos de los miembros del BBC Radiophonic Workshop,  señalado en este libro como ejemplo de modernismo por su adaptación de la ampliación de lo que entendemos por música llevada a cabo por la música concreta a la vida diaria de los británicos mediante su presencia en sintonías, bandas sonoras y ruidos incidentales de programas  de la BBC.

Según Owen, en los últimos años se ha venido llevando a cabo un rastreo de los restos (culturales) de los intentos socialdemocráticos en la Inglaterra de posguerra, apuntando que esa mirada hacia el pasado no es tanto nostálgica –el modernismo tiene alergia a todo lo que huela a herencia cultural- sino una crítica a la falta de ambición  futurista y desigualdades del presente. Curiosamente hace mención al Stalker de Tarkovsky, película cuya estética ya estaba basada en los setenta en esta mirada a los restos de la arquitectura modernista soviética, no para recrear un pasado glorioso sino para crear una estética a partir de materiales  y texturas degradadas en un contexto, por supuesto, futurista pero que servía de reflexión acerca del presente histórico.

Similar estética de la degradación es la que se puede ver en músicos como William Basinsky y, sobre todo, The Caretaker, quienes llevan a un primer plano las señas de degradación del material sonoro procedente del pasado -y procedente de casetes en el primer caso, de vinilos en el segundo- para crear sus magníficos discursos musicales. Owen también menciona la estética vorticista que emplea recursos como la reproducción, el bajo coste y el grano creado por el acto de copiar, que es algo que tiene mucho que ver con la degradación de las cintas de William Basinsky al copiarlas-recordemos, en el contexto del 11 de septiembre-, y con el subrayado que The Caretaker hace del crepitar de los vinilos.

La intersección con la hauntologia (o fantología, que creo que es la traducción correcta del término hauntology de Derrida)  es otro territorio interesante, porque los trabajos editados en un sello como Ghost Box –tanto la música como las imágenes de Julian House– tienen un fuerte sabor a observación de los rastros de la Inglaterra de posguerra y en especial de una institución pública de marcado servicio social como era la BBC entonces para criticar un presente en el que las instituciones públicas se desmoronan.

Pero lo que más me gustó el libro es cómo se puede ver un hilo argumental aquí y allá, defendiendo un arte hostil al concepto de patrimonio cultural (‘heritage’, en inglés), que es un terreno en el que creo que Sonic Youth están ahora, y uno de los motivos de mi desconfianza hacia ellos. Creo que con mucha frecuencia se comete el error de canonizar a costa de despreciar el carácter coyuntural de nuevas músicas, y ese es el origen de actitudes hostiles como la que hubo en Inglaterra en contra de la música rave durante los primeros años. La música popular tiene integrada su propia obsolescencia, que es lo que permite su actividad incesante, y que nuevas formas sucedan a otras cuando estas ya no cumplan con su función, del mismo modo que el modernismo proponía cambios artísticos derivados de las nuevas necesidades de la gente. Esta sería, al menos, una manera de evitar caer en las respuestas automáticas a las nuevas formas musicales provocadas por un punto de vista que defienda la música desde un canon establecido y que los juicios sobre las nuevas propuestas o sobre cosas como el Autotune se lleven a cabo en base a cómo se ajusten a ese canon de ideas preconcebidas acerca de cómo debe ser la música, cuando en mi opinión cuando se escribe sobre música lo que hay que hacer es observar, describir y modificar nuestra perspectiva en consecuencia, sin olvidarnos de  la frustrante paradoja que resulta del hecho de que la música popular sea efectivamente hija del capitalismo, algo que no debería impedir pensar en músicas que puedan superar esarelación, quizás dando pistas de cómo podría ser un hipotético futuro posterior al capitalismo. Estando como estamos en un momento de debilidad de la etapa neoliberalista, esto no debería de sonar tan descabellado, al menos eso es lo que Owen defiende, y yo estoy bastante de acuerdo.

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Lecturas recomendadas 2009 #4

Posted in hardcore continuum, Uncategorized by Iván Conte on mayo 8, 2009
  • Simon Reynolds, vuelve a hablar del hardcore continuum. Ya sabéis que la polémica del año entre los críticos ingleses es determinar los límites de esa teoría, o decidir si debería tenerlos, y hasta el momento las distintas participaciones no aburren, entre otras cosas porque demuestra que músicas como el jungle, el UK Garage, el grime o el dubstep siguen provocando ideas y discusiones que enriquecen nuestra percepción de estas músicas. Aquí podéis leer la contribución de Martin Clark. Finalmente, en el blog Lwr End Spsm se citan unas palabras escritas acerca del tema por nada menos que Paul Gilroy, uno de los más reputados críticos acerca de la experiencia negra en el Reino Unido, y una auténtica rara avis en el contexto académico al seguir de cerca las músicas creadas por la juventud negra británica. Incluso dedicó un capítulo de uno de sus libros al primer disco de The Streets.Por cierto, no os perdais los comentarios, son una joya si queréis saber algo más sobre el UK Funky.
  • Otra polémica reciente tiene que ver con la opinión negativa de Mark Fisher acerca de Sonic Youth, expresada primero en una crítica en el número 303 de la revista Wire, pero desarrollada con más detalle en esta entrada de su blog. Hombre, Fisher a veces es un poco estalinista, pero su idea es bastante sólida. Él argumenta que Sonic Youth con mejores gustos que discos, aquí un ejemplo:

It seems to me that Sonic Youth’s very long career has been based almost exclusively on their being “people of good taste” – curators, in other words, who can turn a notionally ignorant audience on to cool stuff. I think this is subtly but decisively different from being a portal: a portal is itself intensifying, there is a mutual process of libidinization between the portal and what it opens onto, whereas SY now derive practically all their credibility from gesturing to artists more marginal than them.

  • La respuesta de simon Reynolds es también muy interesante, e incluye otra idea con la que estoy totalmente de acuerdo, de lo cual me alegro porque hacía tiempo que no estaba de acuerdo con sus opiniones.

if Music was just about “good music” I could spend the rest of my life listening to what I’ve already got and what’s already been made that I’ve not got around to hearing… what Music in the capital M sense needs to do is give us new concepts, new sensations, to create both new disagreements and new convergences/communalities…

  • Entrevista a The Caretaker en Fact, repasando la trayectoria del autor de mi segundo disco favorito del año pasado. Atención al link (legal) de descarga de otro de sus trabajos. Me resulta absolutamente imposible resumir en un par de frases lo mucho que me gustan todos los proyectos de este hombre, así que mejor leed la entrevista, y espero que os comunique tantas ideas y emociones como en mi caso sobre cosas tan resbaladizas como los límites de la identidad humana y la percepción del tiempo. Y si no, pues supongo que lo intentaré poner por escrito cuando escuche su próximo disco, que tiene un título estupendo -Sadly, The Future Is No Longer What It Once Was- y será publicado con su nombre real, que es James Leyland Kirby.

Como siempre, si hay algún artículo que os apetezca recomendar, podéis usar los comentarios.

Discos 2008

Posted in listas, música africana, Uncategorized by Iván Conte on diciembre 9, 2008

1. THE BUG – LONDON ZOO

Supongo que nadie que haya seguido este blog se sorprenderá de este número uno. El disco que más he escuchado este año, y también 15397131la cumbre de una ya larga carrera, la de Kevin Martin al frente de proyectos siempre interesantes y que aquí volcó todo lo aprendido, tomando como punto de partida las estrategias sonoras del dubstep, el grime y el dancehall. El disco es inagotable en cuanto a detalles, pero funciona como un bloque o como una pedrada por el impacto físico de absolutamente todas sus canciones. A destacar el reparto de MCs radicados en la capital inglesa, desde el ya clásico Tippa Irie a primeros nombres del dubstep (Spaceape) y del grime (Flow Dan), además de la majestuosa Warrior Queen, cuyo próximo disco estará producido por el propio Martin. En muchos sentidos London Zoo es el Maxinquaye de esta década, por servir de representación sonora de las tensiones urbanas de su momento. Lleno de energía y rabia, inundado de bajos, acentuando la influencia jamaicana en el underground musical inglés y articulando la mejor visión de conjunto de dos géneros tan representativos de esta década como son el grime y el dubstep, Kevin Martin ha logrado no solo el mejor disco del 2008, sino uno de los imprescindibles de la década.

2. THE CARETAKER – PERSISTENT REPETITION OF PHRASES

Ningún otro disco que yo haya escuchado este año rivaliza en capacidad de fascinación con este, una invocación de la música popular 16418971de entreguerras, como la que se puede escuchar en El Resplandor de Stanley Kubrick. La referencia a esta película no es, en absoluto, trivial, puesto que el ruido, el crepitar y el reverb hacen que los restos de melodías que se pueden escuchar entre la maraña de ruido tengan una apariencia fantasmagórica, al mismo tiempo melancólica y siniestra. El objetivo; representar la falibilidad de nuestra memoria.


3. VAMPIRE WEEKEND – VAMPIRE WEEKEND

Justo cuando parecía que el indie iba a morir de aburrimiento, llegan estos muchachos, tan relamidos en el vestir como acertados a la hora 1134702de fijarse en las guitarras del pop africano occidental, el sonido más representativo del disco, quince minutos antes de la lluvia torrencial de recopilaciones, blogs y artículos en revistas que hemos tenido la suerte de vivir este año. Tan irritantes por su despreocupado pop turista como infalibles a la hora de llevar la riqueza rítmica africana al primer plano del indie. La sorpresa del año


4. NEIL LANDSTRUMM – LORD FOR £39

Hacia el final del año, el sello Planet Mu reafirmó su vigencia al ofrecer una vía de escape al dubstep y/o al grime instrumental. Los discos 1886375de Starkey, Distance y Neil Landstrumm llegaron para demostrar que se puede hacer dubstep “desde fuera” de su reducida localización geográfica en el sur de Londres. Pero claro, el resultado siempre será diferente, pero ahí también está lo interesante. En este álbum, las cuerdas disco de la primera canción ya indican que aguardan al oyente demasiadas sorpresas sonoras como para pasar por alto este disco.


5. THE ADVISORY CIRCLE – OTHER CHANNELS

Civil Defence is Common Sense, dice una voz neutra, inexpresiva, distante y, una vez reubicada en este disco, siniestra. El tono de 1197039objetividad y profesionalidad de locutor de la BBC se convierte aquí en inquietantemente imperativo. Other Channels ha sido editado por el imprescindible sello Ghost Box, el sello especializado en revisar la identidad británica, electrónica y sampleados de library music mediante. El disco de The Advisroy Circle es el más inmediato de todos los editados por el imprescindible sello inglés, y de hecho los seguidores de Boards of Canada encontrarán aquí muchos motivos de alegría.

6. FLYING LOTUS – LOS ANGELES

Lo cierto es que ni los EPs ni el álbum anteriores a este álbum me habían dicho demasiado. Ni siquiera me llamó mucho la atención las primeras veces 1500010que  escuché Los Angeles, pero el hip hop instrumental del sobrino de Alice Coltrane me fue gustando cada vez a lo largo del año, al tiempo que descubría las conexiones con el pasado inmediato de la música negra –J Dilla, sin lugar a dudas, uno de los músicos negros más influyentes de la década- o con el presente de la electrónica británica –Rustie– hasta convertirse en un imprescindible.


7. LIL WAYNE – THA CARTER III

Tha Carter III está lejos de ser un disco perfecto, pero dada la incontinencia creativa de Lil Wayne es más que probable que sí que se 723674trate del mejor disco que puede hacer. “No somos iguales, yo soy un marciano”, dice en “Phone Home” –rapeando desde el punto de vista de…¡ET!-, una frase que resume su personalidad a la perfección. Los momentos álgidos son muchos; aquí hay desde producciones de Kanye West justo antes de descubrir el AutoTune hasta un “A Millie”, cuya base –del productor Bangladesh– cayó en la comunidad hip hop con el impacto de una bomba H.


8. AMADOU ET MARIAM – WELCOME TO MALI

Amadou et Mariam podrían convertirse en los grandes beneficiados de la oleada de africanismo que tuvimos el gusto de contemplar este 1846684año. Welcome to Mali se ha editado en un momento muy oportuno para que todas las miradas se volviesen hacia ellos. El disco anterior ya había sido un superventas en Francia, y ahora que aparecen hasta en pitchfork podrían aumentar su público exponencialmente. Y lo mejor de todo es que Welcome to Mali es un disco a la altura de las expectativas ya desde la primera canción, “Sabali”, en la que colabora como productor Damon Albarn.


9. GANG GANG DANCE – SAINT DYMPHNA

Una vez escuchado su anterior álbum, God’s Money, lo cierto es que costaba creer que los neoyorquinos Gang Gang Dance nos 16738571vendrían con un disco tan accesible cuando muchos ya casi nos habíamos olvidado de ellos. A la primera puede parecer un galimatías sonoro, y de hecho en parte lo es, pues la banda integra en este disco montones de sonidos de distinta procedencia, lo cual explica que cuando hablé de este disco por aquí me acordase de Abe Vigoda y de Timbaland, del grime –colaboración con el MC Tinchy Strider mediante- de David Byrne y Brian Eno y de Animal Collective -¡por supuesto!.


10. ZOMBY – WHERE WERE U IN 92?

Jugando al despiste. Zomby se pasó el año editando singles que redefinieron el dubstep, pero remató la temporada con su particular 1885089interpretación de las coordenadas del jungle. Lo que en principio parece un pastiche, se convierte a las pocas escuchas en el disco que permite volver la vista atrás, reírse de la nostalgia -¡el título del disco!- y acentuar que todos los elementos que dieron forma al jungle siguen presentes de una u otra manera en el dubstep, el wonky, el bassline, el grime o el funky house. De paso, un guiño a Daft Punk y un puñado de canciones de contundente impacto emocional.


2562 – AERIAL

ABE VIGODA – SKELETON

EVANGELISTA – EVANGELISTA

BUN B – ILL TRILL

BURAKA SOM SISTEMA – BLACK DIAMOND

CALLE 13 – LOS DE ATRÁS VIENEN CONMIGO

COCONOT – COSA ASTRAL

DUSK & BLACKDOWN – MARGINS MUSIC

ERYKAH BADU – NEW AMERIKAH PART ONE (4TH WORLD WAR)

ESAU MWANWAYA & RADIOCLIT – THE VERY BEST MIXTAPE

HAIR POLICE – THE CERTAINTY OF SWARMS

HERCULES & LOVE AFFAIR – HERCULES & LOVE AFFAIR

HIGH PLACES – HIGH PLACES

KANYE WEST – 808S AND HEARTBREAK

Q-TIP – THE RENAISSANCE

ROBERT FORSTER – THE EVANGELIST

RYOJI IKEDA – TEST PATTERN

STARKEY – EPHEMERAL EXHIBITS

TOUMANI DIABATE – THE MANDE VARIATIONS

TRIM – SOULFOOD VOL. 3