Redux

Woofah#2

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 16, 2008

Woofah, el fanzine/revista londinense centrado en reggae, dubstep y grime, totalmente autofinanciado -no hay ni un solo anuncio publicitario, y no hay declaración de principios más contundente- llega a su segundo número consolidando lo iniciado en el anterior, y poniéndonos los dientes largos por lo que todavía está por llegar. La revista, que es el resultado del esfuerzo colectivo de numerosos y destacados bloggers británicos, nació con la intención de retratar el presente musical sin olvidarse en ningún momento del pasado. Y es en ese equilibrio temporal en donde reside el principal valor de la revista. Así, por ejemplo, en este segundo número describen la persecución policial a la que ha sido sometido el grime en los últimos años, hasta el punto de hacer casi imposible la celebración de eventos en la capital inglesa. Este hecho ha tenido al menos una consecuencia muy importantes para entender el estado actual de la escena grime; la escasez de actuaciones en directo ha hecho que los artistas se vuelquen en la grabación de mixtapes, sin duda la principal seña de identidad del género en el 2007 y en el 2008. Se trata de mixtapes que están levantando auténticas polvaredas, hasta el punto de que The Wire dedica una página entera a la crítica del Soulfood Volume 3 de Trim y el The Truth de Riko en su número de junio de este año. Ni álbums -el medio con el que se intentó el acceso al mainstream sin mucho éxito con la excepción de Dizzee Rascal– ni singles; el mixtape es el medio adecuado para la expresión de los MCs ya clásicos y las jóvenes generaciones, retratadas también aquí en un artículo en el que se destaca a Chipmunk -¡de tan solo 16 años!- Little Dee y Griminal. La existencia de una segunda generación es una prueba del impacto a largo plazo que está teniendo el grime, a pesar de que sigue siendo una música invisible para los medios más importantes a excepción de Wire, Fact, la columna mensual en Pitchfork y poco más. Claramente, el grime ha tenido una plataforma de difusión muy clara en los blogs, como medio alternativo a una prensa escrita en cierto modo anquilosada, y por eso es comprensible que sean precisamente bloggers los que estén sacando este ambicioso proyecto adelante. Como contraste a la rabiosa juventud de Chipmunk y demás, en portada aparece un reflexivo Durrty Goodz, autor de Axiom, un EP con un listado de canciones (nueve canciones más un tema oculto) y una duración más propia de un LP, cuyo impacto ha sido tal que muchos ya lo ponen a la altura del Boy In Da Corner de Dizzee Rascal como mejor disco de grime jamás hecho. Argumentos no faltan para defender esta idea, precisamente, pero de este disco y de esos argumentos quiero hablar con calma en otro momento, así que no diré más aquí. Completa la mirada al presente una entrevista con Scuba con motivo de su disco A Mutual Antipathy.

En lo que se refiere al pasado, destacan la retrospectiva a Ninjaman y sendas entrevistas a los influyentes Shut Up And Dance y al divertidísimo y encantador Tippa Irie, a quienes muchos habrán descubierto por la canción que ha metido en ese documento histórico que es el recopilatorio An England Story. Completan el número una sección de críticas de discos que servirá para estarse entretenido hasta la edición del tercer número de esta revista, además de la crónica de un encuentro con final accidentado entre Linton Kwesi Johnson y Paul Gilroy en torno al concepto de africanismo en la música popular del siglo XX, y sendas críticas de la película Babylon y del imprescindible libro Dub, de Michael Veal.

Es imposible hacer justicia a todo lo que he aprendido sobre reggae, grime y dubstep con este número de Woofah, cuyo valor como documento histórico es incuestionable. Gracias a ellos, es posible atisbar que la realidad musical en el Reino Unido es muy distinta y mucho más interesante que como nos la cuentan desde otros medios “oficiales”. Así que no dudéis en compraros este segundo número cuanto antes en este link, que el primero se agotó en un abrir y cerrar de ojos. Y a esperar ese tercer número, en el que prometen que habrá ni más ni menos que una historia del dub británico.

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Elephant Man “Gully Creepa”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 15, 2008

En “Gully Creepa” nos reencontramos con el extremismo vocal de Elephant Man, con su característica voz de barítono y su maestría a la hora de insuflar energía a cualquier riddim que se le acerque. En este caso el riddim está producido por Sean “Seanizzle” Reid, y hay que señalar la curiosa similitud de uno de los elementos que lo componen, que no distingo muy bien si está interpretada por un teclado imitando instrumentos de viento de madera o por los instrumentos reales, con la canción de Lil Wayne que comenté ayer. La semejanza, realmente llamativa, me la señaló Pablo Yosoybrian cuando le recomendé el tema “Lollipop”, y de hecho parece ser que el productor jamaicano ya ha amenazado con llevar a los tribunales al rapero estadounidense si no llegan a un acuerdo antes. El productor ha señalado que se conformaría con que Wayne apareciese en una remezcla de este riddim.

La cuestión es que este incidente vuelve a subrayar las evidentes conexiones e influencias cruzadas existentes entre el dancehall jamaicano y el hip hop estadounidense, como un ejemplo más de la utilidad del concepto desarrollado por Paul Gilroy bajo el nombre Atlántico Negro para explicar los continuos trasvases de creatividad entre las distintas comunidades que forman la diáspora negra, y que constituye una de las características más importantes de la cultura negra contemporánea. Y, de hecho, hay que señalar que Elephant Man ha sacado recientemente un disco en el sello de Puff Daddy en el que colabora, entre otros, con Rihanna. Obviamente muchos ya han dicho que Ele (como también se le conoce) se ha vendido, y yo de momento me reservo mi opinión, que solo lo he escuchado un par de veces.

Por otra parte, hay que señalar que en “Gully Creepa”, como ocurre con los mejores temas de dancehall, no sabes a qué prestar más atención, si a la producción y a la inventiva sonora, o a la personalidad de Elephant Man. Empezando por este segundo aspecto, Elephant Man se caracteriza por una personalidad fuerte que literalmente sale a borbotones a través de su flow y de su manera de “cabalgar el ritmo” (¿Alguien sugiere una traducción mejor para “ride the riddim”?) es decir, de adaptarse a la rítmica y el tempo del riddim en cuestión, aquí lo hace de una manera febril. Finalmente, el riddim en sí es austero, inquietante -como corresponde a su título- y definitivamente infeccioso, incluso viene acompañado de una coreografía que está teniendo mucho éxito en Jamaica. Dicha coreografía se puede comprobar en el vídeo, y a mí me recuerda al kuduro. El hecho de que tanto el riddim producido por Seanizzle como la destreza vocal de Elephant Man estén en estado de gracia redondean un gran tema, que ya lleva un par de meses en el top 10 de esa página imprescindible que es The Heatwave.

Sobre las letras, no sé vosotros pero yo no pillo ni la mitad. Y probablemente ni aunque lo pillase me enteraría del significado real, dada la abundancia de slang local e indescifrable en las letras de dancehall. Parece que esta es una de esas canciones en las que se anima a la gente a la fiesta y no una canción de “chicas-y-pistolas”, pero dado que Elephant Man es uno de los DJs -recuerden que en Jamaica se entiende por DJ lo que aquí llamamos MC- más controvertidos en cuanto a homofobia y a misoginia, no pondría la mano en el fuego. Me temo que este es un aspecto del dancehall que nunca entenderemos desde Europa. Lo que creo que es indudable es que no escuchamos dancehall por estos motivos, sino por la desatada y rabiosa inventiva sonora, y por su carácter entre extremo y pop. Aunque quizás precisamente este caracter contradictorio del dancehall hace que se sienta más “real”, aunque de una manera bastante descarnada.