Redux

crítica musical (III)

Posted in lecturas recomendadas, Uncategorized by Iván Conte on agosto 25, 2009

Desde mis anteriores entradas acerca del estado actual de la crítica musical, he continuado recogiendo citas aquí y allá, pero el motivo principal por el que ahora escribo esta entrada es una pequeña trifulca entre algunos bloggers relacionada, precisamente, con lo que significa para ellos la crítica musical. Esta discusión parece ser que tiene su origen en esta entrada de Matthew Ingram, en la que critica el enfoque que el veterano crítico Paul Morley dio a su especial sobre la música clásica en The Guardian. Morley se interesó por la música clásica del siglo XX tras leer The Rest is Noise, el sorprendente, entretenido y muy didáctico -aunque algo cojo en su parte final- best-seller del crítico Alex Ross sobre el tema. La crítica de Ingram se refiere al hecho de que Morley se muestre inseguro e incluso avergonzado como crítico musical por su desconocimiento* acerca de cuestiones teóricas sobre música, mientras que para Ingram la crítica musical

No tiene que ver con la ortografía, la gramática, la filosofía, la historia, la sociología y desde luego que no tiene que ver con la musicología. Es sobre montar el zeitgeist, sentir pre-ecos [no estoy seguro de cómo traducir ‘pre-echos’], perseguir fantasmas en callejones sin salida, el pasado derrumbandose y re-ensamblándose ante tus ojos – cosas así. Y tiene que ver con comunicar esos sentimientos con tanta veracidad e intensidad como sea posible. Y esto, que podría ser aplicable a cualquier disciplina, en cuanto intentas erigir unos criterios de acceso o cualificaciones o reglas, se marchita y muere.

El extremo opuesto a esta perspectiva sería la de Rouge’s Foam, expresada precisamente como reacción a la crítica que Ingram firmó con su seudónimo (Woebot) acerca del One Foot Ahead of the Other de Zomby en la revista Fact. Dice el autor del blog Rouge’s Foam lo siguiente:

Aunque bien merece ser leído (como siempre ocurre con Woebot) esta crícita del nuevo EP [de Zomby] me dejó un poco frio aunque solo sea porque es fuertemente indicativa de cierta forma prevalente de crítica […] A Zomby se le representa de modo reduccionista como un infante capacitado por las drogas – definitivamente debemos más a esta música que esto. ¿Es hora de una nueva forma de crítica, quizás?

Por supuesto, como os habréis imaginado, el enfrentamiento esconde una lucha de poder, pues en ambos casos se intenta justificar que su enfoque crítico es el adecuado a costa del otro. Para una visión satirizada de esta discusión, merece la pena leer esta entrada del siempre mordaz The Impostume. Pero Rouges Foam no está solo en su defensa de una crítica que se apoye en terminos estrictamente musicales; en la primera entrada de su prometedora serie sobre los ritmos más importantes del dubstep, Martin Clark comenta lo siguiente:

Explicar por qué ciertos temas destacan me pareció una idea entretenida, sobre todo cuando tantos blogs musicales estos días parecen basarse en tomar referencias tangenciales de nombres de canciones, e implicar/fabricar capas de narrativa enmarcadas en agendas político-filosóficas.

Pienso que está muy bien que los críticos y los bloggers pongan las cartas sobre la mesa y digan cómo quieren que su crítica, porque el debate es muy interesante y curiosamente se puede aprender mucho examinando cómo nos enfrentamos a la música y prestando atención al modo en que los críticos enfocan su trabajo. Sin embargo, muchas de estas declaraciones me suenan a autojustificaciones a la defensiva. Es como si percibiesen que su parcela está amenazada y pasasen a defenderla frente a los invasores, que serían los defensores de la postura opuesta en cualquier caso. ¿Realmente la teoría y la apreciación impresionista de la música son herramientas incompatibles en la crítica musical? Lo digo sobre todo porque yo siempre he disfrutado mucho de ambos tipos de crítica, y me han servido en distintos momentos para acercarme / entender / apreciar distintos tipos de música. Tampoco estoy diciendo que lo deseable sería tocar todos los palos, porque hay críticos que usan la teoría muy bien, y otros que destacan por cómo explican el impacto de la música sin recurrir a la teoría y de hecho creo que es necesario que haya críticos que defiendan posturas tan definidas porque, como decía, te hacen plantearte cómo te enfrentas tú a la música.

*aparentemente total; no era capaz ni de distinguir acordes mayores de menores… ¡por Dios, Paul; Radiohead = acordes menores!

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Lecturas recomendadas 2009 #4

Posted in hardcore continuum, Uncategorized by Iván Conte on mayo 8, 2009
  • Simon Reynolds, vuelve a hablar del hardcore continuum. Ya sabéis que la polémica del año entre los críticos ingleses es determinar los límites de esa teoría, o decidir si debería tenerlos, y hasta el momento las distintas participaciones no aburren, entre otras cosas porque demuestra que músicas como el jungle, el UK Garage, el grime o el dubstep siguen provocando ideas y discusiones que enriquecen nuestra percepción de estas músicas. Aquí podéis leer la contribución de Martin Clark. Finalmente, en el blog Lwr End Spsm se citan unas palabras escritas acerca del tema por nada menos que Paul Gilroy, uno de los más reputados críticos acerca de la experiencia negra en el Reino Unido, y una auténtica rara avis en el contexto académico al seguir de cerca las músicas creadas por la juventud negra británica. Incluso dedicó un capítulo de uno de sus libros al primer disco de The Streets.Por cierto, no os perdais los comentarios, son una joya si queréis saber algo más sobre el UK Funky.
  • Otra polémica reciente tiene que ver con la opinión negativa de Mark Fisher acerca de Sonic Youth, expresada primero en una crítica en el número 303 de la revista Wire, pero desarrollada con más detalle en esta entrada de su blog. Hombre, Fisher a veces es un poco estalinista, pero su idea es bastante sólida. Él argumenta que Sonic Youth con mejores gustos que discos, aquí un ejemplo:

It seems to me that Sonic Youth’s very long career has been based almost exclusively on their being “people of good taste” – curators, in other words, who can turn a notionally ignorant audience on to cool stuff. I think this is subtly but decisively different from being a portal: a portal is itself intensifying, there is a mutual process of libidinization between the portal and what it opens onto, whereas SY now derive practically all their credibility from gesturing to artists more marginal than them.

  • La respuesta de simon Reynolds es también muy interesante, e incluye otra idea con la que estoy totalmente de acuerdo, de lo cual me alegro porque hacía tiempo que no estaba de acuerdo con sus opiniones.

if Music was just about “good music” I could spend the rest of my life listening to what I’ve already got and what’s already been made that I’ve not got around to hearing… what Music in the capital M sense needs to do is give us new concepts, new sensations, to create both new disagreements and new convergences/communalities…

  • Entrevista a The Caretaker en Fact, repasando la trayectoria del autor de mi segundo disco favorito del año pasado. Atención al link (legal) de descarga de otro de sus trabajos. Me resulta absolutamente imposible resumir en un par de frases lo mucho que me gustan todos los proyectos de este hombre, así que mejor leed la entrevista, y espero que os comunique tantas ideas y emociones como en mi caso sobre cosas tan resbaladizas como los límites de la identidad humana y la percepción del tiempo. Y si no, pues supongo que lo intentaré poner por escrito cuando escuche su próximo disco, que tiene un título estupendo -Sadly, The Future Is No Longer What It Once Was- y será publicado con su nombre real, que es James Leyland Kirby.

Como siempre, si hay algún artículo que os apetezca recomendar, podéis usar los comentarios.

Lecturas recomendadas #3

Posted in dubstep, hardcore continuum, lecturas recomendadas by Iván Conte on abril 16, 2009

Hacía demasiado tiempo que no escribía una entrada de estas.

  • Blogger entrevista a Blogger; Martin Clark entrevista a Queen of Sheba, con el fin de reflejar en qué estado está la escena funky(AKA UK funky, AKA funky house, AKA UK funky house…) londinense en estos momentos. Parece ser que está en un momento de revolución interna no tanto para definir en qué consiste sino para decidir cuál es el público y los artistas mejor cualificados para dar el siguiente paso. En esta lucha se mencionan factores como públicos con distintas franjas de edad, la influencia del grime, la presencia de MCs frente a los temas instrumentales, la importancia que el baile tiene en todo esto, la proyección mediática de ciertos temas con unas características muy específicas etc. Todavía no he tenido ocasión de echar un vistazo a la revista Itsalot mag, para la que escribe la propia Queen, pero tiene buena pinta. En la misma entrada del blog de Martin, al final, aparece un recomendable top five de temas funky.
  • El esperado regreso de la columna sobre dubstep (y grime, y funky, y wonky…) del propio Martin Clark para Pitchfork, y la recién estrenada columna mensual sobre dubstep en The Quietus.
  • Me temo que la entrevista de Mark Fisher a Junior Boys en Fact me gusta más que el último disco de los canadienses.
  • Todavía no lo he leído (¡todavía no me ha llegado a casa!) pero a juzgar por la portada, el número de mayo de la revista Wire parece estar hecho a la medida de mis gustos en estos momentos; portada para Kode9 (en breve entrada por aquí sobre sus últimos singles), entrevista con Belbury Poly, primer sobre el Roland 303, uno de los de Devo en la sección Invisible Jukebox, Momus, Moondog, Shackleton

El capitalismo de Kanye West.

Posted in electrónica, hip hop, techno by Iván Conte on octubre 24, 2008

1. Estoy releyendo la reedición de este año del Energy Flash de Simon Reynolds, y me está gustando no solo tanto, sino más que la primera vez, quizás porque la primera vez quedé un poco aturdido por el torrente de nombres, canciones y discos de los que hice una nota mental para investigar en algún momento. Por supuesto, pocas veces me puse a investigar, de ahí que no me quedase más remedio que volver a ventilármelo desde el principio, algo que estoy haciendo, ya digo, con mucho gusto.

El caso es que, leyendo uno de los comentarios a esta entrada sobre el escaso impacto comercial del hip hop  en España, me encontré con una crítica a Kanye West por representar el arribismo cultural y económico. Es una crítica habitual a las grandes estrellas de la música negra, pero es necesario intentar encontrar un contexto para evitar caer en condenas precipitadas y, sobre todo, hechas desde nuestra posición cultural.

Simon Reynolds explica muy bien en su libro el contexto cultural en el que nació el techno detroitiano, y no se diferencia demasiado de la actitud de Kanye:

Atkins, May and Saunderson belonged to a new generation of Detroit area black youth who grew up accustomed to affluence.

(…)

Eddie Fowlkes remembers that kids from the posher West Side of Detroit “were more into slick clothes and cars, ‘cos the West Side kids had more moeny than the kids on the East Side. They had more opportunity to travel, get books, and get things. They were into stuff like Cartier and all the shit they read about in GQ. So you had black kids on teh West Side dressing like GQ, and it all kind of snowballed into a scene, a culture.” According to Jeff Millls (…) American Gigolo was a hugely influential movie on these Euro-fashion-obsessed black youth, just for the chic lifestyle of Richard Gere‘s lead character, his massive wardrobe of scores of shirts and shoes.

Es decir, que el Techno primigenio fue el producto de unos niños bien que lograron impulsar una cultura popular vibrante, capaz al mismo tiempo de articular la alienación provocada por la sociedad hiper-tecnificada glorificada por su sofisticado estilo de vida, como, en una segunda oleada de productores, recolocar sus significantes para terminar siendo una representación musical de la opresión sufrida por la población negra por parte de la propia sociedad capitalista (sobre todo mediante Underground Resistance o Drexciya). Toda música es susceptible de ser apropiada por otra comunidad cultural y adaptada a sus propios objetivos. Por ejemplo, Reynolds también cuenta que en la coda del segundo verano del amor inglés (1988, y parte del 1989) el techno fue integrado en las raves ilegales, y que Derrick May se cabreó mucho al ver que su música se había asociado de esta manera con una cultura en la que el consumo de drogas era un elemento tan destacable. Esta capacidad de la música para ser tan maleable y representar cosas diferentes según quién la usa es la prueba de que no es conveniente condenar a una música porque represente algo con lo que no estamos de acuerdo. Al fin y al cabo, el capital subcultural está en continua circulación y transformación, y a pesar de que entender el contexto ayuda a entender la música, no estamos obligados a comprar “el paquete completo”.

Además, hay que tener en cuenta el siguiente punto:

2. Hablando de los MCs de grime que este año habían conseguido dar el salto al mainstream en el Reino Unido (Wiley, Dizzee Rascal, y ese eterno candidato frustrado que es Kano), Martin Clark decía en su blog lo siguiente:

But, while I don’t think it will probably be their most essential work, I still support the MCs’ right to want that success: just look at where many of them have come from. Think about the message it gives to the entire grime community if everyone of their most visible acts continually fails.

3. Otro aspecto en común entre Kanye West y los pioneros del Detroit Techno es la eurofilia. Se trata de otro elemento que se puede entender como parte de su ostentación de una sofisticación o un estatus económico determinado. Mientras que los segundos flipaban con Kraftwerk o el techno-pop más gélido de las islas británicas (John Foxx, Gary Numan, etc.), Kanye West hace lo propio con Coldplay y Keane. De hecho, es de sobras conocido que Coldplay gusta mucho al público negro estadounidense, no es casualidad que su nuevo single, “Lost”, haya aparecido ahora con una remezcla en la que rapea Jay-Z. Será interesante ver cómo se refleja el gusto de West por los mencionados grupos británicos en su nuevo -y a priori muy controvertido- disco.

Quizás sea simplificar un poco, pero creo que también hay un componente racial muy importante, se puede entender de manera similar el orgullo racial provocado por las victorias de Ali y el triunfo económico de Kanye West; ambos son ejemplos de triunfo en un juego para el que ellos no han escrito las reglas; el boxeo el primero, el capitalismo el segundo.

Todo esto es mucho más complejo, claro. Pero bueno, de alguna manera había que empezar a tirar del hilo.

El futuro, sugerido por el BBC Radiophonic Workshop

Posted in electrónica by Iván Conte on octubre 8, 2008

La recuperación y canonización de obras producidas en el seno del BBC Radiophonic Workshop rivaliza desde hace unos cuantos meses en buena salud e interés con las de pop africano. Dos artículos imprescindibles para orientarse son este de Simon Reynolds, que es una versión mucho más larga de un artículo publicado no hace mucho por The Guardian, y este de Martin Clark en Fact. Precisamente el de Martin Clark tiene una frase que me viene muy bien para volver sobre aquello que decía hace unos días con motivo de la entrevista a Bob Stanley sobre el poder de la música para proyectar visiones del futuro:

If you want to grasp what postmodernity is, compare the original recording of the Dr Who theme with the current version. Nearly fifty years after the theme first appeared, the original still sounds futuristic: chilly yet exhilarating, it resembles Acid House beamed back in time into the living rooms of the early 1960s. The new version, complete with soaring strings, seems older, more conservative, more recognisably ‘musical’. What you can hear in this melancholy comparison is the retreat of modernism from British everyday life, the decline of a popular avant-garde.