Redux

The Wire (¡la serie, no la revista!); canciones inéditas

Posted in Uncategorized by Iván Conte on septiembre 29, 2008

Puede que todos estemos algo revolucionados con Perdidos -una serie emocionante, intrincada, a veces gratamente sorprendente pero las más de las veces decepcionante e incluso irritante, no me lo negaréis- pero la serie que es realmente grande (quiero decir grande en el sentido de GRANDE) es The Wire. En España creo que nunca se ha emitido al completo por televisión, se pasó alguna temporada con el nombre de Bajo Escucha. De todos modos, ahora parece que tenemos la posibilidad de verla en buena calidad, pues se acaba de editar la primera temporada, la centrada en los traficantes de drogas (cada temporada tiene un arco argumental diferente).

Entre los grandes aciertos de la serie está el cuidado uso de la música, llegando a encargar los responsables de la serie canciones que subrayasen las líneas argumentales. Hoy he leído en Fader que Darkroom Productions, quienes trabajaron en la banda sonora de The Wire, van a regalar temas que estaban archivados desde que los hicieron para la serie de la cadena HBO. El primero es una auténtica joya, y una de las que permanecían inéditas pues fue de las que se quedaron fuera de la banda sonora. En él, las cuerdas ofrecen el obligado aire cinematográfico, el ritmo es absolutamente infeccioso y el MC,  Wave, trata el tema de los celos y odios que despiertan el éxito de otra persona. Podéis escuchar la canción en la entrada correspondiente del blog de Fader, o en la entrada del blog de uno de los Darkroom Productions, opción esta última más que aconsejable por si siguen poniendo a disposición de todos temas tan interesantes.

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Kanye West “Love Lockdown”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on septiembre 15, 2008

“Love Lockdown” es el single sorpresa con el que Kanye West parece estar tanteando la reacción del público ante la perspectiva de un nuevo disco en el que, según rumores, no rapea en ninguna canción y la referencia estética es Coldplay, algo que al menos se cumple en esta canción, cuya principal característica es el uso  del Auto-Tune, un efecto vocal que acerca el hip hop al pop en el 2008 y que el propio West ya había usado en su aparición en el single “Put On” de Young Jeezy, y que también ha sido empleado recientemente por Lil Wayne pero sobre todo abusado por T-Pain que se ha convertido en uno de los sonidos más característicos del hip hop reciente, emborronando la procedencia humana de las voces, convirtiéndolas en sonidos de expresividad robótica y futurista que en esta canción funcionan muy bien sobre el soporte de una línea de bajo austera y severa, un piano definitivamente muy Coldplay y un ritmo cercano al Nyabinghi que explota en el estribillo y en los segundos finales, que suenan como una sesión de vudú futurista. Las producciones recientes de Kanye West en discos ajenos -sobre todo las que aparecen en el disco de Lil Wayne- me hicieron pensar que West quizás había conseguido una fórmula con la que tirar hacia adelante con el piloto automático -al igual que le ha pasado a Timbaland– pero al menos con esta canción ha dado un volantazo a su carrera que ha avivado de nuevo la expectación en torno a lo que pueda dar de sí en su cuarto disco.

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Wiley “Summertime”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on septiembre 6, 2008

Tras alcanzar el número dos en la lista de singles inglesa con “Wearing My Rolex”, Wiley ha fichado por una multinacional, ha declarado que en adelante pasa del grime, y ahora hace esta canción, en la que samplea el “Aerodynamic” de Daft Punk. Y a mí me parece muy bien que se vuelva a reivindicar el Discovery de la banda francesa, pero ocurre que esta cancíón aparece justo un año después de que Kanye West alcanzase el número uno en EEUU con su single “Stronger”, que también partía de otro corte del segundo disco de Daft Punk. Igual es que quiere ser el Kanye West inglés. Nada que objetar si lo consigue, pero imitar hasta este punto los pasos del estadounidense no me parece el camino más adecuado para conseguirlo. Y, bueno, es un poco raro editar un single que se llama “Summertime” en septiembre, ¿no? En cualquier caso, Wiley es grande y seguro que volverá a hacer cosas mucho más interesantes, como productor o como MC, en el futuro.

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Bun B feat Rick Ross, David Banner, 8 Ball & MJG “You’re everything”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 28, 2008

Por supuesto que no solo de Lil Wayne vive el hip hop en el 2008. E

stos días estoy escuchando a fondo los 18 cortes que se incluyen en II Trill, el nuevo disco de Bun B, y se ha convertido en un más que firme candidato a ser mi disco de hip hop favorito del año, bien repleto de ganchos melódicos, sintes, invitados (entre ellos Lupe Fiasco y, como no, Lil Wayne), y el adictivo, relajado pero raudo flow del propio Bun B, que se despliega ante los oidos con la precisión implacable de un mecanismo de relojería deslumbrante e infalible.

Procedente de Texas, Bun B formó parte de UGK, una de las bandas que ayudaron a modelar lo que hoy entendemos por hip hop sureño, y a romper la imagen monocultural (blanca) que normalmente se tiene del sur de los EEUU. En II Trill, además, se ha revelado como un observador de la desestructuración de instituciones como la educativa y la política, además de esparcer aquí y allá en sus letras los habituales significantes de credibilidad callejera.

“You’re Everything” comienza con los sintes en ebullición y la melodía de caja de música que se repetirán a lo largo de toda la canción sustentados por un ritmo reposado y casi aletargado, como base para las proclamas de orgullo sureño por parte de Bun B y sus colegas. De hecho, un vistazo a las letras sirve para darse funciona como un curso acelerado de los clichés líricos del también denominado tercera costa; el rapeado de Bun B está construido en torno a una acumulación de referencias a los coches; más que ningún otro tipo de hip hop, este tipo de música funciona especialmente bien en un coche, preferentemente con un buen equipo. Por otra parte, 8 Ball hace un repaso a los nombres principales de la etiqueta;

Let’s talk about Pimp C, Bun B /8 Ball, MJG / Big Boi, Dre 3000 / Scarface, Willie D  / T.I.P, Young Jeezy / Birdman, Lil Weezy / Trick Daddy, Young Buck  / So So Def, Jermaine/ Depri / J Priss rap a lot  / Juicy J, DJ Paul / Slim Thug, Lil Keke  / Chamillionare, Paul Wall  / We all different, but we all rep the same thang  / God first, family then money in the south mane.

Mientras que MJG, además de referirse a la discriminación racial y el acoso policial, nos da un cursillo acelerado de slang:

You say door, we say doe / You say four, we say fo / You say whore, we say ho / You want more, but we want mo

Todo ello puntuado por un estribillo radio-friendly pero más que digno. Lo mejor de todo es que este single ni siquiera es de lo mejor que hay en el disco. Funciona, vaya que si funciona.

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Flying Lotus “Robo Tussin”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 25, 2008

“A Millie”, el segundo single del disco Tha Carter III de Lil Wayne ha tenido una onda expansiva muy sorprendente, casi imparable y de la que muchos ya estamos incluso algo saturados. El motivo es que se creó una fiebre por usar la base del productor Bangladesh que provocó que durante un tiempo surgiese casi a diario una nueva versión a cargo de un nuevo MC. Incluso Jay-Z, Lil Mama o T-Pain (colaborador habitual de Lil Wayne)  tienen su propio “A Millie”, y muchos de ellos son tan buenos como la versión incluida en el nuevo disco de Lil Wayne.
Eso sí, lo que ha hecho Flying Lotus es una vuelta de tuerca más, que podría haberse quedado en una anécdota, si no fuese porque funciona sorprendentemente bien y además le ha quedado un tema muy representativo de diferentes, algunos dirían que opuestas, maneras de entender el hip hop. Como Flying Lotus es un productor, lo que ha hecho ha sido, en vez de coger la base, samplear el rapeado al completo de Lil Wayne y construir una nueva base. En principio sorprende que se haya fijado en Wayne, porque el hip hop de Flying Lotus es el tipo de hip hop underground o de culto que suele gustar más a quienes les echa para atrás el ingrediente de credibilidad callejera por el que apuesta Lil Wayne. Además, mientras que el primero es mucho más intimista y reflexivo, el segundo es claramente extrovertido e impulsivo. Por eso es llamativo que “Robo Tussin” haya quedado tan bien. Eso sí, hay que decir que Flying Lotus ya ha dicho que el underground está muy bien, pero que a él lo que le gustaría es infiltrarse en el mainstream y trabajar con Rihanna o Kanye West, así que supongo que este remix / mash up es una especie de intento de llamar la atención de la industria, o una interesante señal de por dónde pueden ir los tiros en el futuro.
Más allá de las intenciones del sobrino de Alice Coltrane, el tema funciona porque la arenosa voz de Wayne encaja muy bien con el ambiente asimismo arenoso que tienen muchas de las canciones de Flying Lotus. Lo mejor de todo es que Wayne sigue sonando tan marciano aquí como en la versión que aparece en su disco de este año, quizás porque el hip hop teñido de electrónica de Flying Lotus tiene también un elemento de experimentación muy marcado. “Robo Tussin” es un atisbo hasta cierto punto utópico de un posiblenuevo hip hop mainstream en el que se juntarían lo mejor del hip hop mainstream y underground.

Escuchar aquí

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Rustie “Cafe de Phresh”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 23, 2008

La etiqueta: Wonky es un término que se está aplicando en los últimos meses tanto a los lanzamientos recientes del sello Hyperdub -en pleno proceso de mutación estilística (pueden comprobarlo escuchando los últimos a cargo de Quarta 330, Ikonika o Zomby)- como para describir la música del propio Rustie. Wonky es, también, el vocablo escogido por Martin Clark en su columna mensual para la revista Pitchfork, en la que habla precisamente de los mencionados singles de Hyperdub, de Rustie y de figuras estilísticamente cercanas como The Flying Lotus. Parece que está claro que estamos ante un nuevo sonido tomando forma, y que está justo en ese momento en el que hay gente que discute sobre cuál es el nombre más apropiado para resumir lo que todos los implicados tienen en común. Incluso el propio Rustie metió baza en la discusión al emplear el término aquacrunk -aunque parece que en broma- para describir su propia música. Wonky parece ser, de momento, la palabra que está teniendo más aceptación.

La persona: Rustie es un jovencísimo chaval de Glasgow que ha puesto patas arriba a los aficionados al dubstep y aledaños. A pesar de que lo que él hace no es exactamente lo que entendemos por dubstep de una manera ortodoxa, fue a través de los canales de difusión del dubstep como me enteré de su existencia con motivo de su anterior EP, titulado Jagz the Scmack, que ya llamó bastante la atención. Ahora, con este Cafe de Phresh, el interés se ha multiplicado exponencialmente, e incluso el single se está vendiendo tan bien que ya está agotado en muchas tiendas online. Si bien con la etiqueta no estoy muy convencido -a veces es necesario más exposición para acabar de entrar en un género, supongo, pero gran parte de lo que he escuchado no me entusiasma a pesar de que me gustan los elementos con los que está construido- toda esta expectación está más que justificada en el caso de Rustie. Eso sí, hay que reconocer que su mareante mezcla de géneros -del electro y hip hop post J-Dilla al crunk, los chiptunes y el hyphy- es claramente el resultado de haberse escuchado a fondo montones de discos de esos tipos de música, para conseguir trazar una línea a través de los puntos de conexión en todas ellas, canalizando la excitación en un puñado de temas de indiscutible pegada.

El EP: Musicalmente, Cafe de Phresh está repleto de sintetizadores coloristas, temblorosos e inestables ritmos programados con el factor sorpresa activado de manera continua, y un nivel importante de evocación de la estética sonora de los ochenta -y en particular de los 8 bits, del old school y el electro- con la tecnología actual. Frente al dubstep, que se centra en las frecuencias bajas, aquí se pone el acento en las frecuencias medias. Lo cierto es que al terminar de escuchar este EP en un buen equipo o con unos buenos auriculares uno se queda un poco mareado de tantos señuelos sonoros chillones, adictivamente estridentes e incluso fluorescentes que llaman la atención del oyente. El artwork que acompaña este EP y el anterior es evocadora de grandes ciudades inundadas por grafitis y la sensación de sobrecarga de información que se tiene al terminar de escuchar este EP hace pensar en una nueva generación acostumbrada a tener que manejar un volumen de información y estímulos visuales y sonoros realmente apabullante. Algo así como una visión hiperrealista de la estética del barrio en la que ha crecido y mutado continuamente el hip hop.

Las canciones: Aquí hay cuatro canciones en las que colaboran los MCs Leezle y Cerebral Vortex, ambos de 215 The Freshest Kids, más versiones instrumentales de tres de esos temas. En ellos, Rustie da prometedoras muestras de contundencia estilística. Las canciones están estructuradas de una manera muy dinámica. Mi recomendación es empezar por las versiones instrumentales, para fijarse en los complejos entramados rítmicos sobre los que caen, como si de un goteo se tratase, los distintos bleeps y frecuencias de rango bajo-medio -atractivas y melódicas unas veces, contundentes y afiladas otras- procedentes de los sintetizadores. Lo mejor, que todo el EP es tan consistente que me resulta muy difícil destacar una sola canción. Y eso que es más que probable que Rustie esté todavía por dar lo mejor de sí mismo. Al menos eso espero. A ver qué tal lo hace en el Sonar con ese directo en el que parece que trabaja con los platos y el portátil al mismo tiempo.

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Lil Wayne “Lollipop”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 14, 2008

Otro que ha conseguido un éxito comercial inesperado e igualmente merecido es Lil Wayne. Su “Lollipop” ha sido su primer número uno en la lista de singles de EEUU, lo que ha hecho que las expectativas en torno a su nuevo disco se eleven aún más. Expectativas que, por cierto, ya estaban muy arriba en parte por la excelente acogida de Da Drought 3, su mixtape del pasado año -que incluso se coló en la lista de los mejores discos del año de la revista Wire– pero también porque el rapero estadounidense ya ha retrasado demasiadas veces la fecha de edición de su nuevo disco, The Carter III, en parte porque según se van filtrando temas nuevos a Internet, Wayne los va descartando e incluso ha llegado a editar un EP en formato digital, con el revelador título de The Leak. Mareando la perdiz, y también porque hay muchos que lo consideran el mejor rapero del momento, lo que ha conseguido Lil Wayne es que todos miremos en su dirección y prestemos atención a cada uno de los pasos que conducirán al que es, incuestionablemente, el disco de hip hop más anticipado del año. Vistos los resultados comerciales de este primer single, lo que se espera de él es ni más ni menos que un álbum que triunfe entre la crítica y el público, algo así como el Graduation del 2008.

“Lollipop” es un tema construído en torno a dos o tres elementos formales muy claros. En primer lugar, la ciencia vocal aplicada a la voz de Lil Wayne mediante el Auto Tune, un procesador de audio muy usado para ajustar el tono de los cantantes, pero que en esta producción busca el efecto de deformar y alterar la característica textura de pajarraco que tiene la voz del rapero. El efecto, aunque lejos de ser novedoso, tiene un efecto muy positivo visto en conjunción con el resto de los elementos más característicos de esta canción: la línea de bajo creada con un 808 y los sintes del estribillo. Este último aspecto es el que más me gustó en las primeras escuchas, porque lo relacioné con dos de las canciones que más me han gustado en los años 2007 y 2006 respectivamente; el “Can’t Tell Me Nothing” de Kanye West, y el “What You Know” de T.I., ambos producidos por DJ Toomp, quien de haber trabajado también en “Lollipop” seguramente estaríamos hablando de la canción del año. Tampoco es novedoso que las distintas partes instrumentales y rítmicas se paren y vuelvan a empezar después de varios segundos en distintas partes de la canción, este es un efecto que ya exploró Timbaland en profundidad en su momento, con Aaliyah, por ejemplo, pero también contribuye a un efecto sonoro global extraño y atractivo, y con ese mismo aire de ambiente urbano despersonalizado y solitario que describen las imágenes -¡y la banda sonora!- de las películas de Michael Mann. Lástima, eso sí, que Wayne no demuestre estar precisamente inspirado en la letra de esta canción, que retrata un calentón sexual demasiado convencional en comparación con los sonidos que se escuchan aquí, o que no despliegue la verborrea de conexiones inesperadas a la que nos tiene acostumbrados. Hay ganas, muchas, de escuchar su nuevo disco, esperemos que la fecha del 10 de junio sea la definitiva.

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