Redux

Kano – “Hustler”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on septiembre 15, 2008

Kano debe de ser una de las personas con más mala suerte en Inglaterra. Pudo haber sido una estrella del fútbol -el Chelsea estaba interesado en él- y escogió la música. Pudo haber sido un famoso modelo -la marca Hugo Boss le propuso un contrato para una de sus campañas- y lo rechazó para centrarse en la grabación de un primer álbum, titulado Home Sweet Home, que le debería haber convertido en la estrella del grime de mayor impacto en el mainstream pero que se quedó en nada, a pesar de que el disco es entre notable y sobresaliente y de que se editó aprovechando el tirón del demoledor “Ps and Qs” uno de los éxitos underground más rotundos del grime y, por descontado, uno de los mejores singles de la década.

Desde entonces, su carrera ha sido bastante errática, como ejemplifican sus dos lanzamientos del año pasado; una mixtape bastante interesante y un disco bastante poco interesante, con los que jugaba a la vez las cartas de la autenticidad underground y del crossover mainstream. Ahora va a editar su tercer disco, y este es el single de adelanto, en el que Kano se presenta como un MC workaholic que ve en el grime una manera de evitar el crimen y en la industria underground de las mixtapes que ha surgido tras la campaña de presión policial que ha hecho casi imposible los conciertos de grime en Londres, una manera de salir adelante. De paso, en el vídeo se hace una referencia -con bastante brocha gorda, por cierto- a la película American Gangster de Ridley Scott. La canción no está mal, aunque no parece que este vaya a ser el disco que defina el grime en el 2008 (él puede hacerlo), ese honor supongo que se lo llevan, de momento, las mixtapes de Riko, Trim, y el álbum Famous de JME. Ninguno de los cuales ha sido comentado todavía en este blog… así que a ver si me pongo las pilas.

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Wiley “Summertime”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on septiembre 6, 2008

Tras alcanzar el número dos en la lista de singles inglesa con “Wearing My Rolex”, Wiley ha fichado por una multinacional, ha declarado que en adelante pasa del grime, y ahora hace esta canción, en la que samplea el “Aerodynamic” de Daft Punk. Y a mí me parece muy bien que se vuelva a reivindicar el Discovery de la banda francesa, pero ocurre que esta cancíón aparece justo un año después de que Kanye West alcanzase el número uno en EEUU con su single “Stronger”, que también partía de otro corte del segundo disco de Daft Punk. Igual es que quiere ser el Kanye West inglés. Nada que objetar si lo consigue, pero imitar hasta este punto los pasos del estadounidense no me parece el camino más adecuado para conseguirlo. Y, bueno, es un poco raro editar un single que se llama “Summertime” en septiembre, ¿no? En cualquier caso, Wiley es grande y seguro que volverá a hacer cosas mucho más interesantes, como productor o como MC, en el futuro.

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“Margins Music” en imágenes

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 14, 2008

Margins Music es el disco de Dusk + Blackdown (este último a cargo de la imprescindible columna sobre grime y dubstep en Pitchfork), me gustaría hablar otro día sobre el disco, aunque ya veremos si deja de parecerme que funciona más en la teoría que en la práctica. Este vídeo promocional está muy bien, porque explica en imágenes el concepto del disco de una manera muy atractiva, y además sale Durrty Goodz con su habitual nivel de maestría. En fin, la próxima semana más y con más calma, que esta semana se han juntado varios factores que me han imposibilitado escribir algo con más sustancia.

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Durrty Goodz “Axiom EP”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 7, 2008

La campanada más sonora del 2007 dentro del grime fue Axiom EP, nueve canciones que fueron jaleadas desde el principio como el disco más sólido del género desde el Boy In Da Corner de Dizzee Rascal. Y, bueno, hay que tener en cuenta que el grime no es un género que se caracterice precisamente por funcionar bien en el formato LP (hay que decir que Axiom EP, por número de canciones y duración podría ser tranquilamente considerado un LP). En sus comienzos fue una música que se desarrolló a través de singles pero sobre todo a través de sesiones en radios pirata como Rinse, y en la actualidad las mixtapes son el terreno en el que los MCs se mueven con mayor comodidad. Los intentos de hacer álbumes de grime están normalmente relacionados con la intención de llegar a un público más amplio, un formato, en definitiva, que no es el natural pero que es más fácil de manejar por la mayoría del público. De todos modos, es innegable que el debut de Dizzee Rascal fue todo un órdago en su momento, y que este EP de Durrty Goodz es claramente un hito en la evolución del grime.

Eso sí, el propio Durrty Goodz ha señalado que el motivo por el cual este disco contiene solamente nueve cortes –sin skits- cuando lo normal ahora mismo es atiborrar un cd de canciones se debe a un intento de trascender un formato, el de las mixtapes, que para ser disfrutado obliga al oyente a separar el grano de la paja. De hecho, en más casos de los deseables, abundan más los rellenos que los aciertos. Pero Durrty Goodz va aún más lejos al hacer que Axiom EP sea un disco conceptual en el que el MC londinense critica, con bastante buen ojo y los pies en el suelo, las trampas que se ha encontrado el grime en su camino, al tiempo que intenta dar un empujón artístico al género y fomentar esa sensación de comunidad necesaria para su supervivencia. Este EP tiene mucho de resumen autobiográfico de una de las músicas más vibrantes e interesantes de la década, y también de intento de hacer que el grime alcance un nuevo vigor, algo que, afortunadamente y gracias a la cantidad de mixtapes interesantes publicados en los últimos meses –a destacar especialmente las de Riko y Trim– y a los éxitos en la lista de singles inglesa de Wiley (número 2 con “Wearing My Rolex”) y Dizzee Rascal (cuatro semanas número uno con “Dance Wiv Me”) está ocurriendo. Incluso las letras del disco son muy ambiciosas, contando historias con claros referentes fílmicos, e incluso diálogos (en “Keep Up” o “The Youngers”, por ejemplo).

Lo que ofrece este EP es una constante sucesión de ideas, tanto en el terreno de la música como en el de las letras. Así, uno de los mayores aciertos del disco es “License to Skill”, en la que Durrty Goodz retrata su desastrosa experiencia en una multinacional. Con un escenario sonoro propio de una película de James Bond –bueno, de hecho, la melodía de la saga cinematográfica también se cuela en el flow de Goodz- el MC londinense va dando cuenta de personajes siniestros, empeñados en domesticar el grime para adaptarlo a lo que los jefazos de los grandes sellos suponen que es el gusto mayoritario. Todo transcurre a una velocidad frenética, entre sonidos de todo tipo; pasos, risas, jadeos, sirenas, móviles, etc. transmitiendo a la perfección la típica urgencia de un chaval del este de Londres por demostrar lo bueno que es y por triunfar, y el inevitable desengaño al tropezar con los obstáculos que le pone la propia comopañía. “License To Skill” es solo un ejemplo de lo compenetrados que están música y letras en este disco, siendo la primera un escenario diseñado a la perfección para las segundas.

El EP se are con “Keep Up”, con los habituales sonidos del grime que recuerdan a los videojuegos, y desde el primer segundo sabes que musical y líricamente este es un disco que devuelve al grime a la mejor forma posible, a la de una invención desbordante que hace que la canción sea como un dibujo animado sonoro -imitación vocal de sonidos de coches de carreras incluida. A través de parones y crescendos nerviosos queda claro el aplastante dominio vocal por parte de Goodz que llega a dirigirse al DJ para que haga un rewind y que se dirige a enemigos y fans por igual para decir que ha regresado con un disco que busca corregir los errores comunes del género, ya apuntados en un párrafo anterior.

“The Weatherman” destaca por el peso de los atronadores bajos, al igual que “Take Back the Scene”. Esta última bordea el dubstep –normal; está producida por Coki, el coautor del celebrado “Night” de Benga– a pesar de ser un llamamiento para que el grime recupere la vitalidad de sus primeros años. “Boi Dem” tiene un sonido de guitarra que recuerda a los Portishead de los noventa, y más bajos atronadores, hasta el final de la canción en el que tanto la base como el flow de Dirrty Goodz se aceleran y tensan el ambiente hasta terminar casi desintegrándose. La base es de Bass Clef, y está entre lo más contundente del disco. En “Axiom”, Durrty Goodz demuestra su dominio del flow, comenzando unos segundos antes que la música, acelerando su flow hasta alcanzar el trepidante ritmo, el cual a lo largo de la canción variará de intensidad, permitiendo a Goodz acelerar y desacelerar de manera simultánea su flow. Esta capacidad para adaptarse a cada ritmo con naturalidad es sin duda uno de los fuertes del MC inglés, y es algo que se puede observar también en “Switching Songs II”, una mini-mixtape de siete minutos en la que Goodz va rapeando por encima de temas legendarios del UK Garage, el grime y otros géneros del ‘ardcore continuum, adaptando su flow a cada canción y consiguiendo así una lección rápida y urgente del inmenso valor de estas músicas desarrolladas en Londres en los últimos años. La lista (incompleta, me faltan dos o tres) de canciones sobre las que rapea es la siguiente, y os recomiendo que escuchéis todos los temas, algunos de ellos se os meterán en la cabeza y ya no saldrán nunca más. Ayer los escuché todos seguidos y el impacto emocional y energético no tiene igual en ningún género de la década:

“I’m Sorry” – DJ Luck & MC Neat

“Wifey Riddem” Tinnie Tempah

“Oh No (Sentimental Things)” – So Solid Crew

“Oi” – Mo’ Fire Crew

“Hyperhype” – Slk

“Igloo” – Wilye

“I Luv U” – Dizzee Rascal

“Pow” – Lethal B

“Triplets” – Sticky

“Forward Riddim” – Lethal B

“Top 3 Selected” – Ghetto

“Switching Songs II” es, básicamente una carta de amor a la escena –llega a decir “I’ve got a message for the grime scene” justo antes de que entre el coro del “I Luv U” de Dizzee Rascal-, además de una reivindicación del inmediato pasado a la espera de que incite a los demás MCs a esforzarse por darle continuidad a todo esto. De hecho, uno de los puntos fuertes del disco es que se trata del esfuerzo de una persona por avivar las llamas de un género más allá de los piques internos. De piques sabe demasiado Durrty Goodz, por desgracia, ya que si está tan centrado es por un hecho que supuso un giro inesperado en la evolución del grime; el encarcelamiento de su hermano Crazy Titch acusado de participar en el asesinato de otro MC que había criticado a Goodz en una de sus letras. A Goodz hay que aplaudirle la discreción con la que ha tratado este tema, dejando la espeluznante y reflexiva canción autobiográfica “Letter to Titch” al final del disco, escondida tras “Give Me the Music”, optimista final del disco si pasamos por alto el tema oculto que le sigue, y que está repleto de sintes y contiene la participación de Ny, al final de la canción, significativa presencia femenina al final de un disco de un género tan masculino como el grime –con contadas excepciones como Lady Sovereign o Lisa Mafia, del colectivo So Solid Crew.

Coincidiendo con la publicación de este EP, se anunció la inminente salida de un álbum titulado Born Blessed, que supuestamente estaba a punto de ser terminado por aquel entonces, y que también supuestamente contaba con una lista de invitados que abarcaba figuras destacadas de distintas generaciones de la música negra. Sin embargo, desde entonces no se ha sabido nada del asunto. Y, bueno, lo cierto es que me parece que lo va a tener muy difícil para superar el impacto de este excepcional EP conceptual que ha servido para retratar la historia del grime y para impulsar el espíritu comunitario y autosuficiente del género. Sin ninguna duda, uno de los discos más sólidos publicados el pasado año.

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La reunión de Pay As You Go

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 1, 2008

Pay As You Go, uno de los primeros y más importantes colectivos en la historia del grime, se reunirá para una actuación en la fiesta de celebración del 14 aniversario de la emisora pirata Rinse FM. En Pay As You Go estuvieron gente como Wiley, Geenius, Flowdan (uno de los MCs que aparecen en el disco de The Bug que he comentado en la anterior entrada) y Slimzee. En la revista Fact cuentan la noticia deteniéndose un par de párrafos en Slimzee, fundamental en el paso del jungle al garage y de este al grime. Siempre que leo algo sobre él, lo que más me llama la atención es esa prohibición que le han impuesto y que le impide subir más arriba de un cuarto piso en Londres sin un permiso, para evitar que continúe con sus actividades en Rinse FM o en cualquier radio pirata. En realidad he escrito la entrada solamente para contar esta anécdota que siempre me ha parecido tremenda, porque no voy a poder asistir a la reunión de esta crew, ¡qué más quisiera!.

De todos modos, como en la noticia que aparece en la revista Fact se acuerdan del single “Know We”, producido por Wiley,  lo he vuelto a escuchar y me sigue pareciendo igual de tremendo e impactante que el primer día que lo escuché hace unos cuatro años -el tema fue un éxito en las emisoras piratas londinenses en el 2001, aunque se supone que existe desde… ¡1999!. Lo que todo el mundo dice sobre el tema es cierto; es uno de los momentos en los que el garage se transforma en grime, pero todavía no es claramente ni una cosa ni otra. Luego les contrató Sony y pasó lo que siempre ha pasado con los MCs y crews de grime contratadas por multinacionales -a excepción de Dizzee Rascal, claro; que llegaron al top 40 con “Champagne Dance”, empezaron los problemas entre el sello y los miembros del grupo, el sello les enseñó la puerta de salida y al poco tiempo el grupo se había disuelto. También son de escucha obligada las Sidewinder Tapes, que incluyen cosas como este set del propio Slimzee con Dizzee Rascal. Si os quedáis con ganas de más, probad con este link a youtube.

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The Bug “London Zoo”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 29, 2008

Kevin Martin estaba condenado a hacer un disco tan bueno como London Zoo, y de hecho una de las alegrías de este 2008 es que por fin lo ha conseguido. Con Techno Animal, grupo en el que estuvo implicado junto a Justin Broadrick en los noventa, ya exploró a fondo su obsesión por las frecuencias agresivamente graves en discos estupendos y todavía hoy reivindicables como Re-entry o The Brotherhood of the Bomb. Alrededor de la fecha de edición de Re-entry, editado de manera sorprendente por Virgin, dado su contenido “difícil” para una multinacional, Martin se encargó de recopilaciones muy celebradas como Macro Dub Infection o Isolationism. Si os encontráis con una copia por ahí, no dudéis en comprarla, pues no son excesivamente fáciles de encontrar y contienen más de una sorpresa y, lo que es más importante en recopilaciones que, como estas, tratan de ofrecer una visión general de grupos y proyectos con intereses estéticos comunes; todavía transmiten la sensación de que algo excitante está pasando ante nuestros oídos. Habiendo hecho todo esto, cuesta creer que Kevin Martin todavía no había dado lo mejor de sí mismo, pero eso es precisamente lo que ha demostrado con su nuevo disco bajo el nombre de The Bug, proyecto que arrancó tras la disolución de Techno Animal.

Siempre atento a cómo las bandas inglesas trabajan con la herencia jamaicana del dub, no es de extrañar que se enganchase al dubstep y que durante el pasado año publicase tres singles muy celebrados por los seguidores del sonido asociado con el sur de Londres. Estoy hablando de “Poison Dart”, “Jah War” y “Skeng”, los tres incluidos en London Zoo, y que en su momento sirvieron para suponer que el nuevo disco de The Bug, cuyo proceso de creación se alargó durante más de dos años y medio, iba a ser algo muy por encima de la media.

Aunque el dub es el elemento común que conecta casi todos los proyectos en los que Martin ha participado, estos se caracterizan por el cruce constante de géneros musicales. De haber hecho sus discos en la etapa del post-punk, probablemente se habría sentido muy cómodo y sobre todo arropado por otros proyectos similares como The Pop Group. Ahora mismo, la mera existencia de The Bug es un motivo de celebración. London Zoo es un disco en el que las compuertas entre el dubstep, el grime y el dancehall de factura inglesa han caído para buscar un espacio común, o más bien una estrategia común que deje bien a las claras que es en esos contextos en donde hay que buscar la mejor música inglesa del momento.

El objetivo declarado del autor del disco ha sido el de retratar su propia visión de Londres, de modo que estamos ante otro de esos discos que buscan reflejar las tensiones y fricciones que caracterizan a las urbes inglesas contemporáneas, por encima de la aséptica e higiénica visión que ya se está intentando construir de la capital inglesa como sede de los futuros juegos olímpicos, un acontecimiento que ya está provocando una profunda transformación de la capital inglesa que intentará ofrecer una visión armónica y utópica de Londres. Esta es una visión oficial que contrasta claramente con el Londres caótico y distópico, pero con un necesario trasfondo optimista (o de resistencia), mostrado en London Zoo. En cualquier caso, resulta llamativo cómo en Londres se están jugando ahora mismo con distintas maneras enfrentadas de imaginar el futuro de la ciudad. Siempre resulta muy interesante observar cómo una institución, un colectivo o un grupo de gente proyecta en sus predicciones acerca del futuro los conflictos contemporáneos, y el choque entre visiones demuestra que las instituciones oficiales tratan de ignoran las fricciones que son la base de la identidad londinense, e intentan construir un simulacro de realidad que será rubricado a través de su difusión en los medios de comunicación. No es de extrañar, entonces, que la primera canción que aparece en este disco se titule “Angry”, cuya mayor sorpresa hay que encontrarla en el radical cambio de registro del MC invitado, el habitualmente amabilísimo y encantador Tippa Irie, pionero de lo que se conoce como fast chat e integrado en los ochenta en el Saxon soundsystem, que aquí transforma su voz para adecuarla al exabrupto de rabia recogido en una letra que incluye referencias a terroristas suicidas y otros lugares comunes del lúgubre zeitgeist contemporáneo. Musicalmente se trata de un atronador dancehall que establece el oscuro y denso tono que caracteriza al disco, al tiempo que nos advierte de que Kevin Martin está volcando aquí la rabia derivada de su difícil situación personal (según ha declarado en alguna entrevista para promocionar el disco), y las dificultades para tirar adelante de sus colegas en un Londres ya transformado en una megaurbe del siglo XXI. Pero esto no le va a impedir construir temazos con los que mover el bullarengue en la pista de baile, porque es en situaciones así de complicadas cuando hay que reclamar más que nunca la necesidad de diversión.

Obviamente, la rabia se transmite en el disco a través de las letras pero sobre todo a través de la agresividad sonora de las líneas de bajo, de frecuencias abrasivas y abstractas, con ocasionales explosiones de ruido que evidencian el caos sonoro de las ciudades occidentales, entorno geográfico también evocado por la neblina que exhalan temas como “Too Much Pain”. En definitiva, se trata de un acertado intento de reproducir el impacto sonoro que supone asistir a un soundsystem en directo, impacto inevitablemente muy atenuado por la mucho menor potencia de los equipos musicales que solemos tener por casa. Hay que recordar aquí que Kevin Martin contó en un número reciente de la Wire cómo su asistencia al soundsysem de Iration Steppas a finales de los ochenta fue uno de los acontecimientos que le ayudó a dirigir su carrera musical en la dirección adecuada. Simultáneamente, el disco se caracteriza por una atención al detalle que hace que ritmos y bases tengan unas texturas a las que merece la pena prestar atención, es por este motivo que el impacto inicial del disco tarda muchas escuchas en desaparecer, porque durante bastante tiempo es posible descubrir nuevos rincones sonoros altamente satisfactorios. Así, se pueden dar ejemplos como el crepitar de fondo de “You and Me”, la microscópica atención al detalle–a la manera del minimal techno y el microhouse- de “Freak Freak”, el único tema instrumental, o la textura arenosa del ritmo en “Too Much Pain”. Precisamente uno de los puntos fuertes del disco es su capacidad para sonar detallista y expansivo a partes iguales, permitiendo que el disco funcione igual de bien en un club que una habitación.

La mezcla de sonidos característicos del grime, el dancehall y el dubstep es una defensa de las músicas que se desarrollan, multiplican y entrecruzan en el subsuelo cultural de manera viral y por tanto impredecible. En Londres, ahora mismo, son este tipo de discos los que están reflejando una visión más crítica frente a las instituciones, aún a pesar de que no estén tan abiertamente politizados como este. Se trata de discos en los que se trazan mapas sonoros de Londres alternativos a los oficiales, una ciudad que, a juzgar por la predominancia de sonidos de origen afrocaribeño, sigue siendo uno de los centros neurálgicos del atlántico negro.

Las colaboraciones con MCs procedentes de distintos contextos como el grime (Flowdan, del colectivo Roll Deep), del dubstep (Spaceape, colaborador habitual de Kode9), y fuerzas de la naturaleza como Warrior Queen, permite insistir en el aspectos social que toda subcultura debe tener. No sabría decir quién es el que más destaca; el denso patois jamaicano de Flowdan en “Jah War” o “Warning” me suele parecer imbatible pero, claro, también lo es el flow envuelto en ecos de Warrior Queen en “Poison”, o un Spaceape menos narcótico que de costumbre. Todo este ejército de colaboradores han arrimado el hombro para demostrar los vasos comunicantes entre las distintas subculturas musicales que recorren el subsuelo de Londres y que hacen que se fortalezcan mutuamente. Esto es especialmente importante en el caso del grime, cuya histérica vigilancia policial ha hecho que casi no se puedan organizar conciertos de dicho género en la capital inglesa en la actualidad, ni siquiera tras el éxito comercial de Wiley y Dizzee Rascal en la lista de singles británica este año. A ver qué tal ponen el disco en Woofah, el fanzine/magazine que también se está esforzando en hacer piña con el dubstep, el grime y el dancehall inglés. En mi opinión, que supongo que no es dificil imginar después de toda esta chapa que os acabo de meter, se trata del disco más destacable del 2008 hasta el momento.

Dizzee Rascal feat. Calvin Harris & Chrome “Dance Wiv Me”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on junio 5, 2008

En la página web de Dirtee Stank, el sello de Dizzee Rascal, se puede leer que la intención del mismo es tender un puente entre los indies, las grandes compañías y la credibilidad callejera. Una intención ambiciosa y necesaria, que casi nadie o nadie intenta llevar a cabo en la actualidad. De los intentos recientes de Dizzee Rascal, el que más me ha gustado fue su colaboración con los Arctic Monkeys, en la que la voz de Alex Turner poseía un cierto sabor caribeño muy interesante y prometedor, ¿Serán capaces los Arctic Monkeys de tender ese puente en futuros proyectos? Ojalá. Aunque, mismamente el año pasado, The Good, The Bad & The Queen lo consiguieron con uno de los mejores discos publicados en el 2007.

Ahora Dizzee Rascal presenta un nuevo single, no incluído en Maths & English, su LP más reciente. En él colabora Calvin Harris, el coautor del “In My Arms” de Kylie Minogue. Y he de decir que, vale, la presencia de Harris puede atraer a ese público indie que en un festival, después de ver a la banda que ha ocupado la portada del NME la semana anterior, va a la carpa dance a quemar zapatilla, pero ¿dónde está la credibilidad callejera? Es más, ¿por qué me parece que el flow de Dizzee Rascal ha perdido pegada a pasos agigantados, y que no se sitúa de manera cómoda sobre el fondo sonoro de esta canción? De hecho, el estribillo, cantado por Calvin Harris, me parece el único momento en el que el tema ofrece algo sólido, y durante los segundos en los que él es el protagonista la canción no está mal, pero, sinceramente, prefería a Dizzee Rascal cuando estaba cabreado y su interpretación vocal lo dejaba muy claro, y cuando sus producciones te hacían daño en los oídos y tenías que acostumbrarte a ellas. Y no es tanto que me den rabia las ansias comerciales de Dizzee como que le veo muy acomodado. Pese a todo, he de reconocer que como single fiestero tiene su punto, pero ahora mismo me interesa mucho más lo que puedan hacer Trim, Riko o Durrty Goodz, sobre ellos tenemos muchos puestos los ojos, pues son los que están haciendo que las cosas avancen dentro del grime, género en el que ya no parece tener interés el propio Dizzee. Let’s Push Things Forward, que diría Mike Skinner. Antes de perder la inspiración por completo, claro.

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Woofah#2

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 16, 2008

Woofah, el fanzine/revista londinense centrado en reggae, dubstep y grime, totalmente autofinanciado -no hay ni un solo anuncio publicitario, y no hay declaración de principios más contundente- llega a su segundo número consolidando lo iniciado en el anterior, y poniéndonos los dientes largos por lo que todavía está por llegar. La revista, que es el resultado del esfuerzo colectivo de numerosos y destacados bloggers británicos, nació con la intención de retratar el presente musical sin olvidarse en ningún momento del pasado. Y es en ese equilibrio temporal en donde reside el principal valor de la revista. Así, por ejemplo, en este segundo número describen la persecución policial a la que ha sido sometido el grime en los últimos años, hasta el punto de hacer casi imposible la celebración de eventos en la capital inglesa. Este hecho ha tenido al menos una consecuencia muy importantes para entender el estado actual de la escena grime; la escasez de actuaciones en directo ha hecho que los artistas se vuelquen en la grabación de mixtapes, sin duda la principal seña de identidad del género en el 2007 y en el 2008. Se trata de mixtapes que están levantando auténticas polvaredas, hasta el punto de que The Wire dedica una página entera a la crítica del Soulfood Volume 3 de Trim y el The Truth de Riko en su número de junio de este año. Ni álbums -el medio con el que se intentó el acceso al mainstream sin mucho éxito con la excepción de Dizzee Rascal– ni singles; el mixtape es el medio adecuado para la expresión de los MCs ya clásicos y las jóvenes generaciones, retratadas también aquí en un artículo en el que se destaca a Chipmunk -¡de tan solo 16 años!- Little Dee y Griminal. La existencia de una segunda generación es una prueba del impacto a largo plazo que está teniendo el grime, a pesar de que sigue siendo una música invisible para los medios más importantes a excepción de Wire, Fact, la columna mensual en Pitchfork y poco más. Claramente, el grime ha tenido una plataforma de difusión muy clara en los blogs, como medio alternativo a una prensa escrita en cierto modo anquilosada, y por eso es comprensible que sean precisamente bloggers los que estén sacando este ambicioso proyecto adelante. Como contraste a la rabiosa juventud de Chipmunk y demás, en portada aparece un reflexivo Durrty Goodz, autor de Axiom, un EP con un listado de canciones (nueve canciones más un tema oculto) y una duración más propia de un LP, cuyo impacto ha sido tal que muchos ya lo ponen a la altura del Boy In Da Corner de Dizzee Rascal como mejor disco de grime jamás hecho. Argumentos no faltan para defender esta idea, precisamente, pero de este disco y de esos argumentos quiero hablar con calma en otro momento, así que no diré más aquí. Completa la mirada al presente una entrevista con Scuba con motivo de su disco A Mutual Antipathy.

En lo que se refiere al pasado, destacan la retrospectiva a Ninjaman y sendas entrevistas a los influyentes Shut Up And Dance y al divertidísimo y encantador Tippa Irie, a quienes muchos habrán descubierto por la canción que ha metido en ese documento histórico que es el recopilatorio An England Story. Completan el número una sección de críticas de discos que servirá para estarse entretenido hasta la edición del tercer número de esta revista, además de la crónica de un encuentro con final accidentado entre Linton Kwesi Johnson y Paul Gilroy en torno al concepto de africanismo en la música popular del siglo XX, y sendas críticas de la película Babylon y del imprescindible libro Dub, de Michael Veal.

Es imposible hacer justicia a todo lo que he aprendido sobre reggae, grime y dubstep con este número de Woofah, cuyo valor como documento histórico es incuestionable. Gracias a ellos, es posible atisbar que la realidad musical en el Reino Unido es muy distinta y mucho más interesante que como nos la cuentan desde otros medios “oficiales”. Así que no dudéis en compraros este segundo número cuanto antes en este link, que el primero se agotó en un abrir y cerrar de ojos. Y a esperar ese tercer número, en el que prometen que habrá ni más ni menos que una historia del dub británico.

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Wiley “Wearing My Rolex”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 13, 2008

Un año después de ser el primer artista grime en aparecer en la portada de The Wire, Wiley consigue su mayor éxito comercial con “Wearing My Rolex”, que en estos momentos está en el número 2 de la lista de singles británica, tan solo superado por el “4 Minutes” de Madonna. Todo muy bien… si no fuese porque no parece que vaya a ser un single que sus seguidores recuerden con cariño. La sombra de desastres como aquel disco en el que Roll Deep intentaron pasar del grime al mainstream se cierne sobre este tema, que, sin embargo, a mí no me parece del todo despreciable, porque al fin y al cabo también se puede ver como una reacción a tiempo por parte de Wiley frente a la popularidad del bassline o el funky house, géneros con los que comparte elementos formales como una marcada rítmica 4×4 y un gancho vocal de una anónima cantante de RnB. Los sintes siempre han estado presentes en el grime, así que no se puede decir que estén aquí por influencia del bassline, aunque en esta canción no están tanto para acumular tensión como para hacer bailar, tal y como pretende la media de temas bassline/funky house. No está entre lo mejor de Wiley, vale, pero como intento de paso al mainstream es interesante precisamente por echarle el ojo a otros sonidos urbanos que ahora mismo están llamando mucho la atención.

Eso sí, no sé qué pensar de la coreografía que ha inspirado el remix que Skepta ha hecho de la canción:

“Wearing My Rolex” está incluído en el nuevo disco de Wiley, titulado GrimeWave, y que todavía no he escuchado. A ver qué tal. En cualquier caso, más pronto que tarde me gustaría pararme a hablar en detalle de Treddin’ on Thin Ice, su primer disco, porque me parece buenísimo.

Finalmente, también hay una versión del tema hecha por Hot Chip que se puede encontrar con bastante facilidad en los sitios habituales.

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