Redux

Discos 2008

Posted in listas, música africana, Uncategorized by Iván Conte on diciembre 9, 2008

1. THE BUG – LONDON ZOO

Supongo que nadie que haya seguido este blog se sorprenderá de este número uno. El disco que más he escuchado este año, y también 15397131la cumbre de una ya larga carrera, la de Kevin Martin al frente de proyectos siempre interesantes y que aquí volcó todo lo aprendido, tomando como punto de partida las estrategias sonoras del dubstep, el grime y el dancehall. El disco es inagotable en cuanto a detalles, pero funciona como un bloque o como una pedrada por el impacto físico de absolutamente todas sus canciones. A destacar el reparto de MCs radicados en la capital inglesa, desde el ya clásico Tippa Irie a primeros nombres del dubstep (Spaceape) y del grime (Flow Dan), además de la majestuosa Warrior Queen, cuyo próximo disco estará producido por el propio Martin. En muchos sentidos London Zoo es el Maxinquaye de esta década, por servir de representación sonora de las tensiones urbanas de su momento. Lleno de energía y rabia, inundado de bajos, acentuando la influencia jamaicana en el underground musical inglés y articulando la mejor visión de conjunto de dos géneros tan representativos de esta década como son el grime y el dubstep, Kevin Martin ha logrado no solo el mejor disco del 2008, sino uno de los imprescindibles de la década.

2. THE CARETAKER – PERSISTENT REPETITION OF PHRASES

Ningún otro disco que yo haya escuchado este año rivaliza en capacidad de fascinación con este, una invocación de la música popular 16418971de entreguerras, como la que se puede escuchar en El Resplandor de Stanley Kubrick. La referencia a esta película no es, en absoluto, trivial, puesto que el ruido, el crepitar y el reverb hacen que los restos de melodías que se pueden escuchar entre la maraña de ruido tengan una apariencia fantasmagórica, al mismo tiempo melancólica y siniestra. El objetivo; representar la falibilidad de nuestra memoria.


3. VAMPIRE WEEKEND – VAMPIRE WEEKEND

Justo cuando parecía que el indie iba a morir de aburrimiento, llegan estos muchachos, tan relamidos en el vestir como acertados a la hora 1134702de fijarse en las guitarras del pop africano occidental, el sonido más representativo del disco, quince minutos antes de la lluvia torrencial de recopilaciones, blogs y artículos en revistas que hemos tenido la suerte de vivir este año. Tan irritantes por su despreocupado pop turista como infalibles a la hora de llevar la riqueza rítmica africana al primer plano del indie. La sorpresa del año


4. NEIL LANDSTRUMM – LORD FOR £39

Hacia el final del año, el sello Planet Mu reafirmó su vigencia al ofrecer una vía de escape al dubstep y/o al grime instrumental. Los discos 1886375de Starkey, Distance y Neil Landstrumm llegaron para demostrar que se puede hacer dubstep “desde fuera” de su reducida localización geográfica en el sur de Londres. Pero claro, el resultado siempre será diferente, pero ahí también está lo interesante. En este álbum, las cuerdas disco de la primera canción ya indican que aguardan al oyente demasiadas sorpresas sonoras como para pasar por alto este disco.


5. THE ADVISORY CIRCLE – OTHER CHANNELS

Civil Defence is Common Sense, dice una voz neutra, inexpresiva, distante y, una vez reubicada en este disco, siniestra. El tono de 1197039objetividad y profesionalidad de locutor de la BBC se convierte aquí en inquietantemente imperativo. Other Channels ha sido editado por el imprescindible sello Ghost Box, el sello especializado en revisar la identidad británica, electrónica y sampleados de library music mediante. El disco de The Advisroy Circle es el más inmediato de todos los editados por el imprescindible sello inglés, y de hecho los seguidores de Boards of Canada encontrarán aquí muchos motivos de alegría.

6. FLYING LOTUS – LOS ANGELES

Lo cierto es que ni los EPs ni el álbum anteriores a este álbum me habían dicho demasiado. Ni siquiera me llamó mucho la atención las primeras veces 1500010que  escuché Los Angeles, pero el hip hop instrumental del sobrino de Alice Coltrane me fue gustando cada vez a lo largo del año, al tiempo que descubría las conexiones con el pasado inmediato de la música negra –J Dilla, sin lugar a dudas, uno de los músicos negros más influyentes de la década- o con el presente de la electrónica británica –Rustie– hasta convertirse en un imprescindible.


7. LIL WAYNE – THA CARTER III

Tha Carter III está lejos de ser un disco perfecto, pero dada la incontinencia creativa de Lil Wayne es más que probable que sí que se 723674trate del mejor disco que puede hacer. “No somos iguales, yo soy un marciano”, dice en “Phone Home” –rapeando desde el punto de vista de…¡ET!-, una frase que resume su personalidad a la perfección. Los momentos álgidos son muchos; aquí hay desde producciones de Kanye West justo antes de descubrir el AutoTune hasta un “A Millie”, cuya base –del productor Bangladesh– cayó en la comunidad hip hop con el impacto de una bomba H.


8. AMADOU ET MARIAM – WELCOME TO MALI

Amadou et Mariam podrían convertirse en los grandes beneficiados de la oleada de africanismo que tuvimos el gusto de contemplar este 1846684año. Welcome to Mali se ha editado en un momento muy oportuno para que todas las miradas se volviesen hacia ellos. El disco anterior ya había sido un superventas en Francia, y ahora que aparecen hasta en pitchfork podrían aumentar su público exponencialmente. Y lo mejor de todo es que Welcome to Mali es un disco a la altura de las expectativas ya desde la primera canción, “Sabali”, en la que colabora como productor Damon Albarn.


9. GANG GANG DANCE – SAINT DYMPHNA

Una vez escuchado su anterior álbum, God’s Money, lo cierto es que costaba creer que los neoyorquinos Gang Gang Dance nos 16738571vendrían con un disco tan accesible cuando muchos ya casi nos habíamos olvidado de ellos. A la primera puede parecer un galimatías sonoro, y de hecho en parte lo es, pues la banda integra en este disco montones de sonidos de distinta procedencia, lo cual explica que cuando hablé de este disco por aquí me acordase de Abe Vigoda y de Timbaland, del grime –colaboración con el MC Tinchy Strider mediante- de David Byrne y Brian Eno y de Animal Collective -¡por supuesto!.


10. ZOMBY – WHERE WERE U IN 92?

Jugando al despiste. Zomby se pasó el año editando singles que redefinieron el dubstep, pero remató la temporada con su particular 1885089interpretación de las coordenadas del jungle. Lo que en principio parece un pastiche, se convierte a las pocas escuchas en el disco que permite volver la vista atrás, reírse de la nostalgia -¡el título del disco!- y acentuar que todos los elementos que dieron forma al jungle siguen presentes de una u otra manera en el dubstep, el wonky, el bassline, el grime o el funky house. De paso, un guiño a Daft Punk y un puñado de canciones de contundente impacto emocional.


2562 – AERIAL

ABE VIGODA – SKELETON

EVANGELISTA – EVANGELISTA

BUN B – ILL TRILL

BURAKA SOM SISTEMA – BLACK DIAMOND

CALLE 13 – LOS DE ATRÁS VIENEN CONMIGO

COCONOT – COSA ASTRAL

DUSK & BLACKDOWN – MARGINS MUSIC

ERYKAH BADU – NEW AMERIKAH PART ONE (4TH WORLD WAR)

ESAU MWANWAYA & RADIOCLIT – THE VERY BEST MIXTAPE

HAIR POLICE – THE CERTAINTY OF SWARMS

HERCULES & LOVE AFFAIR – HERCULES & LOVE AFFAIR

HIGH PLACES – HIGH PLACES

KANYE WEST – 808S AND HEARTBREAK

Q-TIP – THE RENAISSANCE

ROBERT FORSTER – THE EVANGELIST

RYOJI IKEDA – TEST PATTERN

STARKEY – EPHEMERAL EXHIBITS

TOUMANI DIABATE – THE MANDE VARIATIONS

TRIM – SOULFOOD VOL. 3

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Gang Gang Dance “Saint Dymphna”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on noviembre 13, 2008

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Saint Dymphna es un disco lleno de ritmos de todo tipo; hay desde un ocasional bombo 4×4 hasta ritmos tribales de diverso origen, en un inrincado entramado rítmico que, aunque resulte muy propio del 2008, conviene recordar que este interés por los ritmos étnicos tanto en el caso de Gang Gang Dance como en el caso de otros grupos de Brooklyn como Animal Collective en realidad viene de lejos y se puede rastrear en sus discografías. O más bien el interés por el primitivismo, pues ese es uno de los rasgos que tienen en común los grupos anteriormente mencionados con, por ejemplo, Ariel Pink. Esto también tiene que ver con el hecho de que el apego a la tierra fuese un valor en alza a lo largo de la década en EEUU, con todo el folk psicodélico como prueba de ello. De algún modo era como si estos grupos quisiesen eliminar el nacionalismo oficializado desde las instituciones en EEUU durante la era Bush Jr., para de este modo volver a los valores que dieron forma al ideal norteamericano tal y como fue imaginado por Walt Whitman, e incluso a los valores de los habitantes nativos estadounidenses, como demostraría su interés por las músicas con caracter ritual o que inducen al trance.

De este modo, Gang Gang Dance representan en su último disco una nueva versión de sincretismo cultural, sumergiendo su música en una vorágine de referencias que no puede ocultar -y esa es su principal virtud- su origen neoyorquino en la presente década. Es evidente también en este sentido que algunos tramos del disco recuerden al sónido DFA, e incluso su aproximación al grime en “Princes” sigue siendo inconfundiblemente personal, y ya hay muchos críticos que han señalado a este disco como influído por los métodos de producción de Timbaland.  Este sincretismo tiene también mucho que ver con la estructura de los temas, que son collages sonoros en los que la libre escritura de canciones y la libertad estructural de las mismas se consigue mediante loops, fragmentos de sonido troceados, manipulados y reubicados y una prevalencia de la percusión, combinando ritmos orgánicos y digitales. En muchos sentidos se trata de un disco que resume algunas de las músicas más excitantes de esta década, y es un mérito por su parte que logren que todo esté cohesionado. Qué más da que una canción empieze de una manera y se vaya por las ramas antes de concluir, si una vez escuchado da la sensación de que todo está en el sitio que le corresponde.

Y, encima, algunos de los temas son, de hecho, grandes canciones. Mis favoritas son “First Communion”, sobre todo escuchada tras el primer tema del disco. Se trata de una canción que empieza transmitiendo un sentimiento de euforia y consigue ir a más hasta hacer que la energía explote. En ocasiones me recuerda al punk-pop tropical de Abe Vigoda y Coconot, pero el amontonamiento de elementos impide comparaciones facilonas; aquí hay sintes desbocados, voces chillonas sumergidas en eco, una batería que en ocasiones parece reproducir el ritmo del dancehall / reggaetón y un climax final que recuerda a la estética sonora de DFA, para dar paso a la siguiente canción con un bombo solitario que sirve de separación entre este inicio y el resto del disco.

La otra gran canción del disco es “Princes”, en la que colabora el MC de grime Tinchy Strider, contribuyendo a que el tema se convierta en una reinterpretación muy interesante del grime y con una buena dosis de bajas frecuencias. A lo largo del disco hay muchas más referencias, que no conviene destripar cuando probablemente muchos de vosotros todavía no habéis escuchado el disco. Al final, “Dust” cierra uno de los discos del año recordando poderosamente a los Brian Eno y David Byrne de My Life in the Bush of Ghosts, con una placidez rítmica y de guitarras preciosistas perfectas para descansar tras un disco tan tumultuoso.