Redux

Durrty Goodz “Axiom EP”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 7, 2008

La campanada más sonora del 2007 dentro del grime fue Axiom EP, nueve canciones que fueron jaleadas desde el principio como el disco más sólido del género desde el Boy In Da Corner de Dizzee Rascal. Y, bueno, hay que tener en cuenta que el grime no es un género que se caracterice precisamente por funcionar bien en el formato LP (hay que decir que Axiom EP, por número de canciones y duración podría ser tranquilamente considerado un LP). En sus comienzos fue una música que se desarrolló a través de singles pero sobre todo a través de sesiones en radios pirata como Rinse, y en la actualidad las mixtapes son el terreno en el que los MCs se mueven con mayor comodidad. Los intentos de hacer álbumes de grime están normalmente relacionados con la intención de llegar a un público más amplio, un formato, en definitiva, que no es el natural pero que es más fácil de manejar por la mayoría del público. De todos modos, es innegable que el debut de Dizzee Rascal fue todo un órdago en su momento, y que este EP de Durrty Goodz es claramente un hito en la evolución del grime.

Eso sí, el propio Durrty Goodz ha señalado que el motivo por el cual este disco contiene solamente nueve cortes –sin skits- cuando lo normal ahora mismo es atiborrar un cd de canciones se debe a un intento de trascender un formato, el de las mixtapes, que para ser disfrutado obliga al oyente a separar el grano de la paja. De hecho, en más casos de los deseables, abundan más los rellenos que los aciertos. Pero Durrty Goodz va aún más lejos al hacer que Axiom EP sea un disco conceptual en el que el MC londinense critica, con bastante buen ojo y los pies en el suelo, las trampas que se ha encontrado el grime en su camino, al tiempo que intenta dar un empujón artístico al género y fomentar esa sensación de comunidad necesaria para su supervivencia. Este EP tiene mucho de resumen autobiográfico de una de las músicas más vibrantes e interesantes de la década, y también de intento de hacer que el grime alcance un nuevo vigor, algo que, afortunadamente y gracias a la cantidad de mixtapes interesantes publicados en los últimos meses –a destacar especialmente las de Riko y Trim– y a los éxitos en la lista de singles inglesa de Wiley (número 2 con “Wearing My Rolex”) y Dizzee Rascal (cuatro semanas número uno con “Dance Wiv Me”) está ocurriendo. Incluso las letras del disco son muy ambiciosas, contando historias con claros referentes fílmicos, e incluso diálogos (en “Keep Up” o “The Youngers”, por ejemplo).

Lo que ofrece este EP es una constante sucesión de ideas, tanto en el terreno de la música como en el de las letras. Así, uno de los mayores aciertos del disco es “License to Skill”, en la que Durrty Goodz retrata su desastrosa experiencia en una multinacional. Con un escenario sonoro propio de una película de James Bond –bueno, de hecho, la melodía de la saga cinematográfica también se cuela en el flow de Goodz- el MC londinense va dando cuenta de personajes siniestros, empeñados en domesticar el grime para adaptarlo a lo que los jefazos de los grandes sellos suponen que es el gusto mayoritario. Todo transcurre a una velocidad frenética, entre sonidos de todo tipo; pasos, risas, jadeos, sirenas, móviles, etc. transmitiendo a la perfección la típica urgencia de un chaval del este de Londres por demostrar lo bueno que es y por triunfar, y el inevitable desengaño al tropezar con los obstáculos que le pone la propia comopañía. “License To Skill” es solo un ejemplo de lo compenetrados que están música y letras en este disco, siendo la primera un escenario diseñado a la perfección para las segundas.

El EP se are con “Keep Up”, con los habituales sonidos del grime que recuerdan a los videojuegos, y desde el primer segundo sabes que musical y líricamente este es un disco que devuelve al grime a la mejor forma posible, a la de una invención desbordante que hace que la canción sea como un dibujo animado sonoro -imitación vocal de sonidos de coches de carreras incluida. A través de parones y crescendos nerviosos queda claro el aplastante dominio vocal por parte de Goodz que llega a dirigirse al DJ para que haga un rewind y que se dirige a enemigos y fans por igual para decir que ha regresado con un disco que busca corregir los errores comunes del género, ya apuntados en un párrafo anterior.

“The Weatherman” destaca por el peso de los atronadores bajos, al igual que “Take Back the Scene”. Esta última bordea el dubstep –normal; está producida por Coki, el coautor del celebrado “Night” de Benga– a pesar de ser un llamamiento para que el grime recupere la vitalidad de sus primeros años. “Boi Dem” tiene un sonido de guitarra que recuerda a los Portishead de los noventa, y más bajos atronadores, hasta el final de la canción en el que tanto la base como el flow de Dirrty Goodz se aceleran y tensan el ambiente hasta terminar casi desintegrándose. La base es de Bass Clef, y está entre lo más contundente del disco. En “Axiom”, Durrty Goodz demuestra su dominio del flow, comenzando unos segundos antes que la música, acelerando su flow hasta alcanzar el trepidante ritmo, el cual a lo largo de la canción variará de intensidad, permitiendo a Goodz acelerar y desacelerar de manera simultánea su flow. Esta capacidad para adaptarse a cada ritmo con naturalidad es sin duda uno de los fuertes del MC inglés, y es algo que se puede observar también en “Switching Songs II”, una mini-mixtape de siete minutos en la que Goodz va rapeando por encima de temas legendarios del UK Garage, el grime y otros géneros del ‘ardcore continuum, adaptando su flow a cada canción y consiguiendo así una lección rápida y urgente del inmenso valor de estas músicas desarrolladas en Londres en los últimos años. La lista (incompleta, me faltan dos o tres) de canciones sobre las que rapea es la siguiente, y os recomiendo que escuchéis todos los temas, algunos de ellos se os meterán en la cabeza y ya no saldrán nunca más. Ayer los escuché todos seguidos y el impacto emocional y energético no tiene igual en ningún género de la década:

“I’m Sorry” – DJ Luck & MC Neat

“Wifey Riddem” Tinnie Tempah

“Oh No (Sentimental Things)” – So Solid Crew

“Oi” – Mo’ Fire Crew

“Hyperhype” – Slk

“Igloo” – Wilye

“I Luv U” – Dizzee Rascal

“Pow” – Lethal B

“Triplets” – Sticky

“Forward Riddim” – Lethal B

“Top 3 Selected” – Ghetto

“Switching Songs II” es, básicamente una carta de amor a la escena –llega a decir “I’ve got a message for the grime scene” justo antes de que entre el coro del “I Luv U” de Dizzee Rascal-, además de una reivindicación del inmediato pasado a la espera de que incite a los demás MCs a esforzarse por darle continuidad a todo esto. De hecho, uno de los puntos fuertes del disco es que se trata del esfuerzo de una persona por avivar las llamas de un género más allá de los piques internos. De piques sabe demasiado Durrty Goodz, por desgracia, ya que si está tan centrado es por un hecho que supuso un giro inesperado en la evolución del grime; el encarcelamiento de su hermano Crazy Titch acusado de participar en el asesinato de otro MC que había criticado a Goodz en una de sus letras. A Goodz hay que aplaudirle la discreción con la que ha tratado este tema, dejando la espeluznante y reflexiva canción autobiográfica “Letter to Titch” al final del disco, escondida tras “Give Me the Music”, optimista final del disco si pasamos por alto el tema oculto que le sigue, y que está repleto de sintes y contiene la participación de Ny, al final de la canción, significativa presencia femenina al final de un disco de un género tan masculino como el grime –con contadas excepciones como Lady Sovereign o Lisa Mafia, del colectivo So Solid Crew.

Coincidiendo con la publicación de este EP, se anunció la inminente salida de un álbum titulado Born Blessed, que supuestamente estaba a punto de ser terminado por aquel entonces, y que también supuestamente contaba con una lista de invitados que abarcaba figuras destacadas de distintas generaciones de la música negra. Sin embargo, desde entonces no se ha sabido nada del asunto. Y, bueno, lo cierto es que me parece que lo va a tener muy difícil para superar el impacto de este excepcional EP conceptual que ha servido para retratar la historia del grime y para impulsar el espíritu comunitario y autosuficiente del género. Sin ninguna duda, uno de los discos más sólidos publicados el pasado año.

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Rustie “Cafe de Phresh”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 23, 2008

La etiqueta: Wonky es un término que se está aplicando en los últimos meses tanto a los lanzamientos recientes del sello Hyperdub -en pleno proceso de mutación estilística (pueden comprobarlo escuchando los últimos a cargo de Quarta 330, Ikonika o Zomby)- como para describir la música del propio Rustie. Wonky es, también, el vocablo escogido por Martin Clark en su columna mensual para la revista Pitchfork, en la que habla precisamente de los mencionados singles de Hyperdub, de Rustie y de figuras estilísticamente cercanas como The Flying Lotus. Parece que está claro que estamos ante un nuevo sonido tomando forma, y que está justo en ese momento en el que hay gente que discute sobre cuál es el nombre más apropiado para resumir lo que todos los implicados tienen en común. Incluso el propio Rustie metió baza en la discusión al emplear el término aquacrunk -aunque parece que en broma- para describir su propia música. Wonky parece ser, de momento, la palabra que está teniendo más aceptación.

La persona: Rustie es un jovencísimo chaval de Glasgow que ha puesto patas arriba a los aficionados al dubstep y aledaños. A pesar de que lo que él hace no es exactamente lo que entendemos por dubstep de una manera ortodoxa, fue a través de los canales de difusión del dubstep como me enteré de su existencia con motivo de su anterior EP, titulado Jagz the Scmack, que ya llamó bastante la atención. Ahora, con este Cafe de Phresh, el interés se ha multiplicado exponencialmente, e incluso el single se está vendiendo tan bien que ya está agotado en muchas tiendas online. Si bien con la etiqueta no estoy muy convencido -a veces es necesario más exposición para acabar de entrar en un género, supongo, pero gran parte de lo que he escuchado no me entusiasma a pesar de que me gustan los elementos con los que está construido- toda esta expectación está más que justificada en el caso de Rustie. Eso sí, hay que reconocer que su mareante mezcla de géneros -del electro y hip hop post J-Dilla al crunk, los chiptunes y el hyphy- es claramente el resultado de haberse escuchado a fondo montones de discos de esos tipos de música, para conseguir trazar una línea a través de los puntos de conexión en todas ellas, canalizando la excitación en un puñado de temas de indiscutible pegada.

El EP: Musicalmente, Cafe de Phresh está repleto de sintetizadores coloristas, temblorosos e inestables ritmos programados con el factor sorpresa activado de manera continua, y un nivel importante de evocación de la estética sonora de los ochenta -y en particular de los 8 bits, del old school y el electro- con la tecnología actual. Frente al dubstep, que se centra en las frecuencias bajas, aquí se pone el acento en las frecuencias medias. Lo cierto es que al terminar de escuchar este EP en un buen equipo o con unos buenos auriculares uno se queda un poco mareado de tantos señuelos sonoros chillones, adictivamente estridentes e incluso fluorescentes que llaman la atención del oyente. El artwork que acompaña este EP y el anterior es evocadora de grandes ciudades inundadas por grafitis y la sensación de sobrecarga de información que se tiene al terminar de escuchar este EP hace pensar en una nueva generación acostumbrada a tener que manejar un volumen de información y estímulos visuales y sonoros realmente apabullante. Algo así como una visión hiperrealista de la estética del barrio en la que ha crecido y mutado continuamente el hip hop.

Las canciones: Aquí hay cuatro canciones en las que colaboran los MCs Leezle y Cerebral Vortex, ambos de 215 The Freshest Kids, más versiones instrumentales de tres de esos temas. En ellos, Rustie da prometedoras muestras de contundencia estilística. Las canciones están estructuradas de una manera muy dinámica. Mi recomendación es empezar por las versiones instrumentales, para fijarse en los complejos entramados rítmicos sobre los que caen, como si de un goteo se tratase, los distintos bleeps y frecuencias de rango bajo-medio -atractivas y melódicas unas veces, contundentes y afiladas otras- procedentes de los sintetizadores. Lo mejor, que todo el EP es tan consistente que me resulta muy difícil destacar una sola canción. Y eso que es más que probable que Rustie esté todavía por dar lo mejor de sí mismo. Al menos eso espero. A ver qué tal lo hace en el Sonar con ese directo en el que parece que trabaja con los platos y el portátil al mismo tiempo.

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