Redux

Toddla T – “Soundtape Killin”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 2, 2008

Absolutamente todos los elementos que componen esta canción de Toddla T -productor del “Buff Nuff” de Roots Manuva– son tremendos: desde ese bajo atronador hasta los aires electro, dancehall, e incluso unos sintes ocasionales que casi me recuerdan al ambient jungle de Omni Trio, además de un marcado 4×4 y un acabado general que recuerda a los primeros Daft Punk. Juerga asegurada.

Toddla T, como Roots Manuva, es de Sheffield. Y solo tiene 23 años, a ver qué es lo que hace ahora, pero de momento es sugerente contraponer su sonido al de Rustie, otro de los jóvenes productores británicos que podrían dar la campanada en la música electrónica británica. Los dos se caracterizan por una mezcla de géneros bastante cohesionada, fruto sin duda de una adolescencia sobreexpuesta a todo tipo de músicas electrónicas, con el hip hop -en el caso de Rustie- y el dancehall -en el caso de Toddla T- como referencias especialmente importantes. Eso sí, cada uno se mueve dentro de unas coordenadas más o menos claras; Rustie dentro de los parametros de eso que todavía no se sabe bien si es wonky o qué, mientras que Toddla T es un representante de la tradición electrónica de Sheffield.

Hay una cosa en particular que me gusta de Toddla T, y es que, aparte de lavarle la cara a Roots Manuva -desconozco si su trabajo en el nuevo disco del MC inglés se limita a este single, pero estaría bien que colaborase en más cosas, “Buff Nuff” me encanta- proyecta una visión de Sheffield muy interesante y animada. De hecho, el propio Toddla T se sitúa a sí mismo en la tradición de la música electrónica de la ciudad inglesa,  que se remonta hasta Cabaret Voltaire, tal y como he leído en este estupendo artículo en el que también se describe el contexto del cual ha surgido este productor.

De momento, ya ha hecho dos de los temas más divertidos del año.

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Ricardo Villalobos “Enfants (Chants)” / “Enfants (Drums)”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 26, 2008

Sin discusión, este es uno de los singles del 2008. Jaleado con fervor por todas partes, la edición en el propio sello del chileno de “Enfants” ha sido saludado como otro hito más en su carrera, una de las más interesantes de la electrónica de esta década. Personalmente, creo que el mayor atractivo de su música reside en que combina los aciertos del microhouse con los del minimal techno, en cuyo tempo se encuadran sus producciones. En la edición ampliada de Energy Flash publicada a comienzos de este año, Simon Reynolds establece la distinción entre minimalismo y microhouse en los siguientes términos:

Existe una diferencia sutil pero crucial entre “minimal” y “micro”. Lo “minimal” evoca la austeridad modernista y la severidad -líneas inhóspitas, claridad de forma, ausencia de ornamentos. Lo “micro” sugiere la miniaturización del detalle

No se puede decir que Villalobos se adentre plenamente en uno u otro territorio, sino que ocupa una interesante y fluida zona fronteriza entre ambos, que además tiene la virtud de dejarse empapar por otros sonidos, como ocurrió cuando remezcló uno de los clásicos del dubstep, el “Blood on My Hands” de Shackleton.

En “Enfants” la referencia es insospechada, ya que el tema está construido en torno a un loop de una composición de Christian Vander -de la banda francesa de rock progresivo Magma– a partir del cual logra combinar la profundidad orgánica del microhouse sobre el tapiz minimalista que le/nos sirve de referencia. Cosas de los aciertos, “Enfants” consigue que se te pasen ¡17 minutos! sin tan siquiera darte cuenta, porque te absorbe en un torbellino sensorial estimulante y adictivo y a cuyo término te deja exhausto y relajado al mismo tiempo.

Especialmente llamativas son las voces del coro infantil, de tintes ritualistas, que recuerdan la dimensión social de la música, esa función que es la principal en la música africana que también puede ser una referencia para “Enfants” y que, de modo inconsciente en la mayor parte de los casos, también está presente en la música occidental. Esta dimensión social de celebración colectiva no es una novedad en la obra de Villalobos, ya que anteriores samples extraídos de temas chilenos con connotaciones políticas -en directo samplea en ocasiones a Violeta Parra, por ejemplo- demuestran un interés por llevar su música más allá de la dimensión hedonista de la pista de baile, contexto este último en el que cumple de manera exuberante su función. También es destacable ese piano que parece arremolinarse alrededor del cuerpo del oyente, mareante y lisérgico, entre montones de detalles que conviene no destripar, de hecho, conviene ir desentrañándolos poco a poco con el fin de disfrutar al máximo de sus casi veinte minutos. Añadan a todo esto las constantes referencias que se han hecho al minimalismo “clásico” -lo cierto es que la pieza recuerda mucho a Steve Reich– y es fácil comprender que esta pieza haya puesto de acuerdo a tanta gente.

Dicho todo esto, la verdad es que la cara B del single, “Enfants (tambours)” no ha sido tan comentada, quizás porque a pesar de ser un tema de rítmica muy detallista y orgánica -esto… muy “micro”- no es tan espectacular como el tema que ocupa la cara A.