Redux

Vindicatrix – ‘Hume’ / ‘Unborn Vectors’

Posted in art pop, EPs, techno by Iván Conte on enero 22, 2011

A Vindicatrix siempre se le compara con Scott Walker, sobre todo por su forma de cantar y de combinar elementos electrónicos, disonancias e instrumentación orquestal para llevar más allá el formato de cantante/cantautor. Bien, es evidente que Vindicatrix ha escuchado mucho los dos últimos discos de Walker, pero quedarse en que él es un discípulo de Walker sería muy simplista, y desde luego no hace justicia a lo que se puede escuchar en estas dos canciones. Más que con el autor de The Drift, yo relacionaría a Vindicatrix con algo tan británico como el art-pop, esa variante endémica en el Reino Unido en el que pretensión, erudición y excentricidad se dan la mano, frecuentemente con incursiones en terrenos electrónicos. Vindicatrix estaría así en la estela de Kate Bush, David Sylvian, Marc Almond o el David Bowie de su etapa germanófila. Y lo interesante es constatar que no es el único: Darkstar y, sobre todo, James Blake también parecen ir por este camino, cada uno desde distintas perspectivas, aún procediendo del mismo contexto de productores ingleses de electrónica.

‘Hume’ comienza con elementos rítmicos que suenan como una ralentización de un sample de RnB, sobre este se añade un gélido colchón sintético y la afectada voz de Vindicatrix, en un tono inicial de synth-torch-song meditativa que no desentonaría demasiado en los primeros discos de David Sylvian. La primera sorpresa viene cuando uno se fija en la letra, y sobre todo en el estribillo, pues ‘Hume’ es una casi irreconocible versión de nada menos que del ‘Human Nature’ de Michael Jackson. Es como si Vindicatrix hubiese ralentizado el original y hubiese hurgado en su materia oscura, sustituyendo la calidez humana prefabricada del original de Jackson por un ambiente desolado y deshumanizado, con un tono de tragedia muy apropiado para recordar a Jackson. La segunda sorpresa viene cuando hacia la mitad de los catorce minutos la canción muta en un trepidante tema techno con regusto ácido. Termina ‘Hume’ y uno se queda pensando si la primera parte es una introducción, si la segunda es una coda o si estamos ante un extraño monstruo bicéfalo, algo parecido a lo que ocurre en Carretera Perdida de David Lynch o en Tropical Malady de Apichatpong Weerasethakul. Como en el caso de la película del director estadounidense, lo admirable es que no se notan las costuras, que las transiciones se producen de manera casi imperceptible, más allá de un pequeño momento de confusión –en ‘Hume’ representado por el sonido de una multitud de gente. Como ocurre lo mismo en la otra canción de este single, ‘Unborn Vectors’, en la que una primera mitad que recuerda a las colaboraciones de Brian Eno y David Bowie en Berlin precede a una segunda mitad dominada por un techno implacable, enfriado por gélidos bloques de sinte y, de nuevo, apuntes ácidos, me inclino por pensar que Vindicatrix ha empleado lo que le gusta del techno –un contexto que le es muy próximo, pues Mordant Music es el sello en el que debutó Shackleton– para estirar y retorcer a su gusto ideas preconcebidas acerca del formato canción.

Este single de Vindicatrix fue publicado por el sello Mordant Music a finales del pasado año, aunque no ha sido hasta hace unos días cuando lo he escuchado, y es una pena porque de haberlo hecho en su momento habría entrado sin problema entre los diez mejores EPs del año pasado.

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Darkstar – North

Posted in electrónica, LPs, pop, pop electrónico by Iván Conte on noviembre 11, 2010

Qué complicado es acercarse a discos como el primero de Darkstar o el de Single. Son discos que levantan una expectación muy grande entre su público potencial para luego entregar algo que se parece poco a lo que ese público esperaba, y entre el desconcierto provocado, se corre el riesgo de dejar pasar un gran álbum. En estos casos, se impone ser paciente y dejar que el disco se vaya ganando su espacio, o que nos vayamos acostumbrando a que no vamos a encontrar en ellos lo que esperábamos al tiempo que empezamos a apreciar lo que sí hay en ellos.

En el caso de Darkstar, el dúo –ahora trío- británico venía de publicar un puñado de singles que son auténticos hitos en el recorrido del dubstep, subrayando la herencia 2Step en el genial ‘Need You’, o inundando los oídos de emociones robotizadas-pero-humanas en la singular y extraordinaria ‘Aidy’s Girl Is A Computer’. Sin embargo, en North lo que prevalece es un synth-pop con la mirada puesta en bandas de principios de los ochenta en el norte de Inglaterra como Human League –a quienes de hecho versionan en ‘Gold’-  con ese sonido tan característico de sintetizadores fríos, distanciados emocionalmente e incluso agresivos que surgió en paralelo al punk y que sirve de perfecta ilustración sonora a una época social y económicamente deprimida e incluso paranóica, al igual que la nuestra. De este modo, la coyuntura histórica es favorable a una revisión de un pop de sintes con un registro emocional diferente al más festivo que ha dominado en los últimos años. Eso sí, Darkstar no intentan una fiel réplica de un sonido pasado, sino que lo mezclan con elementos presentes en la estética indietrónica –las guitarras, por ejemplo, son muy parecidas a las que se podían encontrar en un disco de Morr Music a finales de los noventa y principios de la pasada década- Radiohead –la frialdad emocional, el modo en el que mezclan sintes e instrumentos ‘tradicionales’- o Portishead –a quienes casi se puede decir que plagian en el tema que da título al disco.

El problema, sin embargo, con North es doble: por una parte, la mayoría de las ideas ya se habían escuchado antes en otra parte y mejor. Se nota que la lección se la saben muy bien, pero el resultado no consigue tener la inquietud o la capacidad de sorpresa que sí tenían el Kid A de Radiohead o el Third de Portishead, lo que me lleva al segundo problema: todo me suena demasiado correcto, es como si fuesen demasiado conscientes de lo que están haciendo, y les ha salido un notable ejercicio de caligrafía que quizás deberían haber dejado de pulir a medio camino de su creación, alargada durante casi un año.

¿Significa esto que North es un mal disco? En absoluto, se escucha bien, tiene momentos muy buenos, y sobre todo los sintes suenan siempre interesantes, pero no me parece en absoluto un disco imprescindible. Lo cual tampoco está mal, no todos los discos tienen que ser imprescindibles. North es un buen pequeño disco,  al que sin duda será agradable regresar en el futuro. Así, sería injusto decir que este disco es una decepción. Se trata, simplemente, de un buen disco, incluso notable, pero algo lejos del sobrealiente.

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