Redux

¡Usain Bolt baila como Elephant Man!

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 26, 2008

Hoy podía haber puesto uno de los dos siguientes vídeos; el de Daddy Yankee apoyando a McCain o el de Elephant Man enseñando cómo baila él, que es también cómo bailó Usain Bolt después de ganar la prueba de 200m en las pasadas olimpiadas de Beijing, quizás devolviéndole el homenaje que le hizo Elephant Man en su remix de uno de sus singles estrella de este año, “Nuh Linga”. Mucho mejor el segundo. ¡Dónde va a parar!

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The Bug “London Zoo”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 29, 2008

Kevin Martin estaba condenado a hacer un disco tan bueno como London Zoo, y de hecho una de las alegrías de este 2008 es que por fin lo ha conseguido. Con Techno Animal, grupo en el que estuvo implicado junto a Justin Broadrick en los noventa, ya exploró a fondo su obsesión por las frecuencias agresivamente graves en discos estupendos y todavía hoy reivindicables como Re-entry o The Brotherhood of the Bomb. Alrededor de la fecha de edición de Re-entry, editado de manera sorprendente por Virgin, dado su contenido “difícil” para una multinacional, Martin se encargó de recopilaciones muy celebradas como Macro Dub Infection o Isolationism. Si os encontráis con una copia por ahí, no dudéis en comprarla, pues no son excesivamente fáciles de encontrar y contienen más de una sorpresa y, lo que es más importante en recopilaciones que, como estas, tratan de ofrecer una visión general de grupos y proyectos con intereses estéticos comunes; todavía transmiten la sensación de que algo excitante está pasando ante nuestros oídos. Habiendo hecho todo esto, cuesta creer que Kevin Martin todavía no había dado lo mejor de sí mismo, pero eso es precisamente lo que ha demostrado con su nuevo disco bajo el nombre de The Bug, proyecto que arrancó tras la disolución de Techno Animal.

Siempre atento a cómo las bandas inglesas trabajan con la herencia jamaicana del dub, no es de extrañar que se enganchase al dubstep y que durante el pasado año publicase tres singles muy celebrados por los seguidores del sonido asociado con el sur de Londres. Estoy hablando de “Poison Dart”, “Jah War” y “Skeng”, los tres incluidos en London Zoo, y que en su momento sirvieron para suponer que el nuevo disco de The Bug, cuyo proceso de creación se alargó durante más de dos años y medio, iba a ser algo muy por encima de la media.

Aunque el dub es el elemento común que conecta casi todos los proyectos en los que Martin ha participado, estos se caracterizan por el cruce constante de géneros musicales. De haber hecho sus discos en la etapa del post-punk, probablemente se habría sentido muy cómodo y sobre todo arropado por otros proyectos similares como The Pop Group. Ahora mismo, la mera existencia de The Bug es un motivo de celebración. London Zoo es un disco en el que las compuertas entre el dubstep, el grime y el dancehall de factura inglesa han caído para buscar un espacio común, o más bien una estrategia común que deje bien a las claras que es en esos contextos en donde hay que buscar la mejor música inglesa del momento.

El objetivo declarado del autor del disco ha sido el de retratar su propia visión de Londres, de modo que estamos ante otro de esos discos que buscan reflejar las tensiones y fricciones que caracterizan a las urbes inglesas contemporáneas, por encima de la aséptica e higiénica visión que ya se está intentando construir de la capital inglesa como sede de los futuros juegos olímpicos, un acontecimiento que ya está provocando una profunda transformación de la capital inglesa que intentará ofrecer una visión armónica y utópica de Londres. Esta es una visión oficial que contrasta claramente con el Londres caótico y distópico, pero con un necesario trasfondo optimista (o de resistencia), mostrado en London Zoo. En cualquier caso, resulta llamativo cómo en Londres se están jugando ahora mismo con distintas maneras enfrentadas de imaginar el futuro de la ciudad. Siempre resulta muy interesante observar cómo una institución, un colectivo o un grupo de gente proyecta en sus predicciones acerca del futuro los conflictos contemporáneos, y el choque entre visiones demuestra que las instituciones oficiales tratan de ignoran las fricciones que son la base de la identidad londinense, e intentan construir un simulacro de realidad que será rubricado a través de su difusión en los medios de comunicación. No es de extrañar, entonces, que la primera canción que aparece en este disco se titule “Angry”, cuya mayor sorpresa hay que encontrarla en el radical cambio de registro del MC invitado, el habitualmente amabilísimo y encantador Tippa Irie, pionero de lo que se conoce como fast chat e integrado en los ochenta en el Saxon soundsystem, que aquí transforma su voz para adecuarla al exabrupto de rabia recogido en una letra que incluye referencias a terroristas suicidas y otros lugares comunes del lúgubre zeitgeist contemporáneo. Musicalmente se trata de un atronador dancehall que establece el oscuro y denso tono que caracteriza al disco, al tiempo que nos advierte de que Kevin Martin está volcando aquí la rabia derivada de su difícil situación personal (según ha declarado en alguna entrevista para promocionar el disco), y las dificultades para tirar adelante de sus colegas en un Londres ya transformado en una megaurbe del siglo XXI. Pero esto no le va a impedir construir temazos con los que mover el bullarengue en la pista de baile, porque es en situaciones así de complicadas cuando hay que reclamar más que nunca la necesidad de diversión.

Obviamente, la rabia se transmite en el disco a través de las letras pero sobre todo a través de la agresividad sonora de las líneas de bajo, de frecuencias abrasivas y abstractas, con ocasionales explosiones de ruido que evidencian el caos sonoro de las ciudades occidentales, entorno geográfico también evocado por la neblina que exhalan temas como “Too Much Pain”. En definitiva, se trata de un acertado intento de reproducir el impacto sonoro que supone asistir a un soundsystem en directo, impacto inevitablemente muy atenuado por la mucho menor potencia de los equipos musicales que solemos tener por casa. Hay que recordar aquí que Kevin Martin contó en un número reciente de la Wire cómo su asistencia al soundsysem de Iration Steppas a finales de los ochenta fue uno de los acontecimientos que le ayudó a dirigir su carrera musical en la dirección adecuada. Simultáneamente, el disco se caracteriza por una atención al detalle que hace que ritmos y bases tengan unas texturas a las que merece la pena prestar atención, es por este motivo que el impacto inicial del disco tarda muchas escuchas en desaparecer, porque durante bastante tiempo es posible descubrir nuevos rincones sonoros altamente satisfactorios. Así, se pueden dar ejemplos como el crepitar de fondo de “You and Me”, la microscópica atención al detalle–a la manera del minimal techno y el microhouse- de “Freak Freak”, el único tema instrumental, o la textura arenosa del ritmo en “Too Much Pain”. Precisamente uno de los puntos fuertes del disco es su capacidad para sonar detallista y expansivo a partes iguales, permitiendo que el disco funcione igual de bien en un club que una habitación.

La mezcla de sonidos característicos del grime, el dancehall y el dubstep es una defensa de las músicas que se desarrollan, multiplican y entrecruzan en el subsuelo cultural de manera viral y por tanto impredecible. En Londres, ahora mismo, son este tipo de discos los que están reflejando una visión más crítica frente a las instituciones, aún a pesar de que no estén tan abiertamente politizados como este. Se trata de discos en los que se trazan mapas sonoros de Londres alternativos a los oficiales, una ciudad que, a juzgar por la predominancia de sonidos de origen afrocaribeño, sigue siendo uno de los centros neurálgicos del atlántico negro.

Las colaboraciones con MCs procedentes de distintos contextos como el grime (Flowdan, del colectivo Roll Deep), del dubstep (Spaceape, colaborador habitual de Kode9), y fuerzas de la naturaleza como Warrior Queen, permite insistir en el aspectos social que toda subcultura debe tener. No sabría decir quién es el que más destaca; el denso patois jamaicano de Flowdan en “Jah War” o “Warning” me suele parecer imbatible pero, claro, también lo es el flow envuelto en ecos de Warrior Queen en “Poison”, o un Spaceape menos narcótico que de costumbre. Todo este ejército de colaboradores han arrimado el hombro para demostrar los vasos comunicantes entre las distintas subculturas musicales que recorren el subsuelo de Londres y que hacen que se fortalezcan mutuamente. Esto es especialmente importante en el caso del grime, cuya histérica vigilancia policial ha hecho que casi no se puedan organizar conciertos de dicho género en la capital inglesa en la actualidad, ni siquiera tras el éxito comercial de Wiley y Dizzee Rascal en la lista de singles británica este año. A ver qué tal ponen el disco en Woofah, el fanzine/magazine que también se está esforzando en hacer piña con el dubstep, el grime y el dancehall inglés. En mi opinión, que supongo que no es dificil imginar después de toda esta chapa que os acabo de meter, se trata del disco más destacable del 2008 hasta el momento.

Toddla T – “Soundtape Killin”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 2, 2008

Absolutamente todos los elementos que componen esta canción de Toddla T -productor del “Buff Nuff” de Roots Manuva– son tremendos: desde ese bajo atronador hasta los aires electro, dancehall, e incluso unos sintes ocasionales que casi me recuerdan al ambient jungle de Omni Trio, además de un marcado 4×4 y un acabado general que recuerda a los primeros Daft Punk. Juerga asegurada.

Toddla T, como Roots Manuva, es de Sheffield. Y solo tiene 23 años, a ver qué es lo que hace ahora, pero de momento es sugerente contraponer su sonido al de Rustie, otro de los jóvenes productores británicos que podrían dar la campanada en la música electrónica británica. Los dos se caracterizan por una mezcla de géneros bastante cohesionada, fruto sin duda de una adolescencia sobreexpuesta a todo tipo de músicas electrónicas, con el hip hop -en el caso de Rustie- y el dancehall -en el caso de Toddla T- como referencias especialmente importantes. Eso sí, cada uno se mueve dentro de unas coordenadas más o menos claras; Rustie dentro de los parametros de eso que todavía no se sabe bien si es wonky o qué, mientras que Toddla T es un representante de la tradición electrónica de Sheffield.

Hay una cosa en particular que me gusta de Toddla T, y es que, aparte de lavarle la cara a Roots Manuva -desconozco si su trabajo en el nuevo disco del MC inglés se limita a este single, pero estaría bien que colaborase en más cosas, “Buff Nuff” me encanta- proyecta una visión de Sheffield muy interesante y animada. De hecho, el propio Toddla T se sitúa a sí mismo en la tradición de la música electrónica de la ciudad inglesa,  que se remonta hasta Cabaret Voltaire, tal y como he leído en este estupendo artículo en el que también se describe el contexto del cual ha surgido este productor.

De momento, ya ha hecho dos de los temas más divertidos del año.

Roots Manuva “Buff Nuff”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on junio 11, 2008

No todo iba a ser oscuridad pre-apocalíptica en el día de hoy. Dentro de un mes, aproximadamente, Roots Manuva saca nuevo disco. “Buff Nuff” es el single de adelanto, un tema definido por la gente de Big Dada como un “dancehall de Sheffield”, definición que me ha hecho sonreír, incluso antes de ver el vídeo. La canción en realidad es un dancehall cruzado con sonidos grime (produce Toddla T) ocasionales percusiones de extracción india, sintes chillones como los que caracterizan al wonky. Como primer single me parece estupendo, Manuva sigue estableciendo conexiones con otros sonidos que circulan por las urbes inglesas y haciendo cosas excitantes o, como en este caso, divertidísimas (el vídeo, con Roots Manuva disfrazado de heladero, es hilarante, insisto). Pocos singles tan veraniegos saldrán de las islas británicas este año. Además, la canción encaja a la perfección en la recopilación An England Story. No parece que vaya a tener muchos problemas en seguir siendo uno de los MCs más interesantes de Inglaterra.

El vídeo se puede ver aquí. No sé qué le pasa a youtube y no me deja “incrustarlo” en la entrada.

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Elephant Man “Gully Creepa”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 15, 2008

En “Gully Creepa” nos reencontramos con el extremismo vocal de Elephant Man, con su característica voz de barítono y su maestría a la hora de insuflar energía a cualquier riddim que se le acerque. En este caso el riddim está producido por Sean “Seanizzle” Reid, y hay que señalar la curiosa similitud de uno de los elementos que lo componen, que no distingo muy bien si está interpretada por un teclado imitando instrumentos de viento de madera o por los instrumentos reales, con la canción de Lil Wayne que comenté ayer. La semejanza, realmente llamativa, me la señaló Pablo Yosoybrian cuando le recomendé el tema “Lollipop”, y de hecho parece ser que el productor jamaicano ya ha amenazado con llevar a los tribunales al rapero estadounidense si no llegan a un acuerdo antes. El productor ha señalado que se conformaría con que Wayne apareciese en una remezcla de este riddim.

La cuestión es que este incidente vuelve a subrayar las evidentes conexiones e influencias cruzadas existentes entre el dancehall jamaicano y el hip hop estadounidense, como un ejemplo más de la utilidad del concepto desarrollado por Paul Gilroy bajo el nombre Atlántico Negro para explicar los continuos trasvases de creatividad entre las distintas comunidades que forman la diáspora negra, y que constituye una de las características más importantes de la cultura negra contemporánea. Y, de hecho, hay que señalar que Elephant Man ha sacado recientemente un disco en el sello de Puff Daddy en el que colabora, entre otros, con Rihanna. Obviamente muchos ya han dicho que Ele (como también se le conoce) se ha vendido, y yo de momento me reservo mi opinión, que solo lo he escuchado un par de veces.

Por otra parte, hay que señalar que en “Gully Creepa”, como ocurre con los mejores temas de dancehall, no sabes a qué prestar más atención, si a la producción y a la inventiva sonora, o a la personalidad de Elephant Man. Empezando por este segundo aspecto, Elephant Man se caracteriza por una personalidad fuerte que literalmente sale a borbotones a través de su flow y de su manera de “cabalgar el ritmo” (¿Alguien sugiere una traducción mejor para “ride the riddim”?) es decir, de adaptarse a la rítmica y el tempo del riddim en cuestión, aquí lo hace de una manera febril. Finalmente, el riddim en sí es austero, inquietante -como corresponde a su título- y definitivamente infeccioso, incluso viene acompañado de una coreografía que está teniendo mucho éxito en Jamaica. Dicha coreografía se puede comprobar en el vídeo, y a mí me recuerda al kuduro. El hecho de que tanto el riddim producido por Seanizzle como la destreza vocal de Elephant Man estén en estado de gracia redondean un gran tema, que ya lleva un par de meses en el top 10 de esa página imprescindible que es The Heatwave.

Sobre las letras, no sé vosotros pero yo no pillo ni la mitad. Y probablemente ni aunque lo pillase me enteraría del significado real, dada la abundancia de slang local e indescifrable en las letras de dancehall. Parece que esta es una de esas canciones en las que se anima a la gente a la fiesta y no una canción de “chicas-y-pistolas”, pero dado que Elephant Man es uno de los DJs -recuerden que en Jamaica se entiende por DJ lo que aquí llamamos MC- más controvertidos en cuanto a homofobia y a misoginia, no pondría la mano en el fuego. Me temo que este es un aspecto del dancehall que nunca entenderemos desde Europa. Lo que creo que es indudable es que no escuchamos dancehall por estos motivos, sino por la desatada y rabiosa inventiva sonora, y por su carácter entre extremo y pop. Aunque quizás precisamente este caracter contradictorio del dancehall hace que se sienta más “real”, aunque de una manera bastante descarnada.