Redux

How to Dress Well – Love Remains (Tri Angle, 2011. Reedición)

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 20, 2011

Llevaba tiempo queriendo hablar de este disco, aunque no me he decidido hasta esta semana, porque ha sido en estos días cuando lo he vuelto a escuchar con frecuencia, alternándolo con el nuevo de Britney Spears. De hecho creo que es muy recomendable escucharlo junto a un disco de RnB de la pasada década, quizás algo de Cassie, el nombre de culto en el sello Tri Angle Records que es el que se ha encargado de reeditar en Europa el primer disco de How to Dress Well.

Tarde o temprano tenía que salir un disco así, un disco que reflejase el impacto y vitalidad del omnipresente RnB estadounidense de la última década, tan lleno de ideas sonoras capaces de estimular la imaginación de gente como Tom Krell –el hombre detrás de este proyecto- hasta el punto de animarlos a ofrecer su propia visión, profundamente desfigurada, del mismo. Una visión necesariamente distorsionada por la abismal diferencia en el presupuesto, pero claro, es esa óptica degradada precisamente lo que hace interesante a este disco.

En las primeras escuchas destaca, curiosamente, la práctica ausencia de ritmos, salvo en temas como ‘Endless Rain’, lo que provoca que se tenga la sensación de que a estas canciones les falta algo, quizás ese contacto humano que la voz de Krell parece anhelar con su entrega sin reservas. A cambio del ritmo, tenemos texturas ambient, envueltas en reverb y delay hasta la distorsión, enmarcadas por la aguda voz y por el bajo, omnipresente en el disco, ambos aspectos evidencian que Tom Krell es también plenamente consciente de la evolución de la música electrónica en la última década.Esto, además, contribuye a crear una atmósfera enrarecida porque, si el fondo sonoro no suena muy RnB, las melodías vocales sí que son inmediatamente reconocibles como tales. En algunas ocasiones estas canciones incluso suenan muy cercanas a las de sus referentes, como en el caso de ‘Can’t See My Own Face’ que suena a Brian Eno produciendo a Destiny’s Child, o del tema más inmediato del disco, ese tremendo ‘You Won’t Need Me Where I’m Going’ que parecería una maqueta para el Justified de Justin Timberlake de no ser por lo oscuro de la letra. El proceso de transformación del RnB no es solo sonoro, ya que Krell ha salido airoso de la tarea de transformar una música eminentemente extrovertida en algo capaz de canalizar unos sentimientos que son precisamente los opuestos, de introspección y ansiedad por conectar con otra gente.

En general, lo que hace How to Dress Well -¿post-rnb?, aunque el propio Krell habla de post-pop en esta entrevista en Fact– es de esas cosas que nunca pensarías que funcionarían hasta que las escuchas,  y hacen lo que debería hacerse más a menudo: intentar responder desde el underground a los estímulos más interesantes de entre los que estamos expuestos a diario en el mainstream.

Volviendo al tema de la voz, la de Krell debe tanto a las divas del r’n’b como a Panda Bear, y es que este disco pertenece claramente a una etapa post Person Pitch, no solo en lo angelical de las voces, sino en una estética sonora formada por capas y loops muy atenta a lo que se está haciendo en la música electrónica. Así, por ejemplo, ‘Escape Before the Rain’ suena parecido a algunas cosas de Tim Hecker. Y no solo es este un disco que suena totalmente contemporáneo debido a la influencia del segundo disco de Panda Bear, sino porque su temática y estética visual tienen que ver con el renacido gusto por la oscuridad existencial y porque el hecho de que sus canciones suenen como retales a medio recordar de inexistentes éxitos RnB hace que el asunto de la memoria también esté muy presente. Por último, su reedición en Tri Angle Records es todo un acierto y tiene algo de declaración de intenciones para un sello cuyo jefe está claramente obsesionado  -y no me extraña- con el RnB. Por este camino deberían salir todavía más cosas interesantes, hay que estar atentos.

 

 

Anuncios

Vindicatrix – ‘Hume’ / ‘Unborn Vectors’

Posted in art pop, EPs, techno by Iván Conte on enero 22, 2011

A Vindicatrix siempre se le compara con Scott Walker, sobre todo por su forma de cantar y de combinar elementos electrónicos, disonancias e instrumentación orquestal para llevar más allá el formato de cantante/cantautor. Bien, es evidente que Vindicatrix ha escuchado mucho los dos últimos discos de Walker, pero quedarse en que él es un discípulo de Walker sería muy simplista, y desde luego no hace justicia a lo que se puede escuchar en estas dos canciones. Más que con el autor de The Drift, yo relacionaría a Vindicatrix con algo tan británico como el art-pop, esa variante endémica en el Reino Unido en el que pretensión, erudición y excentricidad se dan la mano, frecuentemente con incursiones en terrenos electrónicos. Vindicatrix estaría así en la estela de Kate Bush, David Sylvian, Marc Almond o el David Bowie de su etapa germanófila. Y lo interesante es constatar que no es el único: Darkstar y, sobre todo, James Blake también parecen ir por este camino, cada uno desde distintas perspectivas, aún procediendo del mismo contexto de productores ingleses de electrónica.

‘Hume’ comienza con elementos rítmicos que suenan como una ralentización de un sample de RnB, sobre este se añade un gélido colchón sintético y la afectada voz de Vindicatrix, en un tono inicial de synth-torch-song meditativa que no desentonaría demasiado en los primeros discos de David Sylvian. La primera sorpresa viene cuando uno se fija en la letra, y sobre todo en el estribillo, pues ‘Hume’ es una casi irreconocible versión de nada menos que del ‘Human Nature’ de Michael Jackson. Es como si Vindicatrix hubiese ralentizado el original y hubiese hurgado en su materia oscura, sustituyendo la calidez humana prefabricada del original de Jackson por un ambiente desolado y deshumanizado, con un tono de tragedia muy apropiado para recordar a Jackson. La segunda sorpresa viene cuando hacia la mitad de los catorce minutos la canción muta en un trepidante tema techno con regusto ácido. Termina ‘Hume’ y uno se queda pensando si la primera parte es una introducción, si la segunda es una coda o si estamos ante un extraño monstruo bicéfalo, algo parecido a lo que ocurre en Carretera Perdida de David Lynch o en Tropical Malady de Apichatpong Weerasethakul. Como en el caso de la película del director estadounidense, lo admirable es que no se notan las costuras, que las transiciones se producen de manera casi imperceptible, más allá de un pequeño momento de confusión –en ‘Hume’ representado por el sonido de una multitud de gente. Como ocurre lo mismo en la otra canción de este single, ‘Unborn Vectors’, en la que una primera mitad que recuerda a las colaboraciones de Brian Eno y David Bowie en Berlin precede a una segunda mitad dominada por un techno implacable, enfriado por gélidos bloques de sinte y, de nuevo, apuntes ácidos, me inclino por pensar que Vindicatrix ha empleado lo que le gusta del techno –un contexto que le es muy próximo, pues Mordant Music es el sello en el que debutó Shackleton– para estirar y retorcer a su gusto ideas preconcebidas acerca del formato canción.

Este single de Vindicatrix fue publicado por el sello Mordant Music a finales del pasado año, aunque no ha sido hasta hace unos días cuando lo he escuchado, y es una pena porque de haberlo hecho en su momento habría entrado sin problema entre los diez mejores EPs del año pasado.