Redux

Toro y Moi – Underneath the Pine

Posted in chillwave, críticas publicadas, LPs, pop, psicodelia by Iván Conte on febrero 21, 2011

En Playground

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Vídeo: Robyn ‘Dancehall Queen’

Posted in pop, pop mainstream, vídeos by Iván Conte on noviembre 30, 2010

Es curioso, entre muchas otras maravillas pop contenidas en las distintas entregas del sobresaliente Body Talk a lo largo del 2010, casi paso por alto ‘Dancehall Queen’, que suena como si Abba hiciesen un disco en Jamaica. Y si con esa definición no te convenzo, no sé cómo hacerlo.También me gusta mucho la letra: además de citar el ‘Under Me Sleng Teng’ de Wayne Smith, como en muchas otras de Robyn, pasa de lugares comunes románticos y canta sobre la necesidad de pasárselo bien desde un punto de vista femenino, sin que le agobien los hombres. El vídeo, por cierto, está dirigido por Diplo, y si musicalmente esto es Jamaica en Suecia, visualmente es Jamaica en Japón (!!)

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Darkstar – North

Posted in electrónica, LPs, pop, pop electrónico by Iván Conte on noviembre 11, 2010

Qué complicado es acercarse a discos como el primero de Darkstar o el de Single. Son discos que levantan una expectación muy grande entre su público potencial para luego entregar algo que se parece poco a lo que ese público esperaba, y entre el desconcierto provocado, se corre el riesgo de dejar pasar un gran álbum. En estos casos, se impone ser paciente y dejar que el disco se vaya ganando su espacio, o que nos vayamos acostumbrando a que no vamos a encontrar en ellos lo que esperábamos al tiempo que empezamos a apreciar lo que sí hay en ellos.

En el caso de Darkstar, el dúo –ahora trío- británico venía de publicar un puñado de singles que son auténticos hitos en el recorrido del dubstep, subrayando la herencia 2Step en el genial ‘Need You’, o inundando los oídos de emociones robotizadas-pero-humanas en la singular y extraordinaria ‘Aidy’s Girl Is A Computer’. Sin embargo, en North lo que prevalece es un synth-pop con la mirada puesta en bandas de principios de los ochenta en el norte de Inglaterra como Human League –a quienes de hecho versionan en ‘Gold’-  con ese sonido tan característico de sintetizadores fríos, distanciados emocionalmente e incluso agresivos que surgió en paralelo al punk y que sirve de perfecta ilustración sonora a una época social y económicamente deprimida e incluso paranóica, al igual que la nuestra. De este modo, la coyuntura histórica es favorable a una revisión de un pop de sintes con un registro emocional diferente al más festivo que ha dominado en los últimos años. Eso sí, Darkstar no intentan una fiel réplica de un sonido pasado, sino que lo mezclan con elementos presentes en la estética indietrónica –las guitarras, por ejemplo, son muy parecidas a las que se podían encontrar en un disco de Morr Music a finales de los noventa y principios de la pasada década- Radiohead –la frialdad emocional, el modo en el que mezclan sintes e instrumentos ‘tradicionales’- o Portishead –a quienes casi se puede decir que plagian en el tema que da título al disco.

El problema, sin embargo, con North es doble: por una parte, la mayoría de las ideas ya se habían escuchado antes en otra parte y mejor. Se nota que la lección se la saben muy bien, pero el resultado no consigue tener la inquietud o la capacidad de sorpresa que sí tenían el Kid A de Radiohead o el Third de Portishead, lo que me lleva al segundo problema: todo me suena demasiado correcto, es como si fuesen demasiado conscientes de lo que están haciendo, y les ha salido un notable ejercicio de caligrafía que quizás deberían haber dejado de pulir a medio camino de su creación, alargada durante casi un año.

¿Significa esto que North es un mal disco? En absoluto, se escucha bien, tiene momentos muy buenos, y sobre todo los sintes suenan siempre interesantes, pero no me parece en absoluto un disco imprescindible. Lo cual tampoco está mal, no todos los discos tienen que ser imprescindibles. North es un buen pequeño disco,  al que sin duda será agradable regresar en el futuro. Así, sería injusto decir que este disco es una decepción. Se trata, simplemente, de un buen disco, incluso notable, pero algo lejos del sobrealiente.

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Games – That We Can Play

Posted in electrónica, EPs, pop, pop electrónico by Iván Conte on noviembre 9, 2010

En los primeros segundos de de ‘Strawberry Skies’, la canción que abre este EP de Games, suenan unos sintes sobre un fondo como de lluvia cayendo y una voz sampleada. Por unos momentos parece que la canción va a irse por los derroteros sintéticos planeadores de Oneohtrix Point Never. Pero no tarda en entrar un ritmo reminiscente del mismo italo disco sobre el que gente como Sally Shapiro han construido en los últimos años una más que sólida carrera. Este tema inicial suena a Sandra producida por Jan Hammer, comparación nada gratuita si se tiene en cuenta que a la primera ya la metieron en un par de aquellas mixtapes en las que ralentizaban éxitos de los ochenta y que fue la banda sonora indiscutible de mi verano 2010. El segundo es una referencia clave, pues es en su estudio donde el dúo formado por Daniel Lopatin y Joel Ford está grabando su primer LP que, a la vista de lo escuchado aquí, va a ser uno de los más esperados del 2011.

Por supuesto, lo que redime a Games al igual que a otros compañeros de viaje hipnagógico es la absoluta falta de ironía –esa peste- en su mirada a una zona de los ochenta que hasta ahora había estado vedada al underground. Aunque ya se intuía el gusto por las lustradas producciones mainstream de los años ochenta en la música de Oneohtrix Point Never, el carácter eminentemente experimental de este proyecto había impedido que aflorase, salvo en puntuales casos, la vena más luminosa y melódica. Por eso, a Daniel Lopatin hay que darle el crédito que se merece por moverse igual de cómodo en ambientes experimentales como en el pop con mayúsculas reflejado en Games, un pop que parece querer continuar donde el New Pop lo había dejado a mediados de los ochenta, inyectando ideas nuevas en un formato inmediatamente reconocible por cualquier oyente habitual de emisoras FM.

Además de la ausencia de ironía, lo que permite en última instancia separar a Games del kitsch en el 2010 es el hecho de que este dúo surge bajo la sombra de DJ Screw, quizás el músico más influyente de los últimos años. De DJ Screw viene, como ya sabréis de sobra, la idea de ralentizar los temas escogidos en las mixtapes, permitiendo que salgan a la luz detalles que permanecían escondidos hasta entonces. Y es ahí, en ese terreno abierto por la ralentización, donde reside el encanto de Games, un proyecto que ha cogido sonidos que nadie quería y, influido por el hip hop, le ha dado la vuelta a muchas ideas preconcebidas acerca del mainstream en los ochenta –con el precedente, durante la década pasada, de nombres como Daft Punk o Ariel Pink que ayudaron a muchos a allanar el camino-, asimilado finalmente como una fuente de sonidos excitantes.

That We Can Play es más inmediato y resultón que su single de debut, publicado también en este 2010. Aquí suenan más centrados, se lanzan directamente a levantar una estética propia a partir de su arsenal de sintes analógicos y líneas melódicas memorables desde la primera escucha como la de la adictiva ‘Planet Party’ o la extática ‘Shadows in Bloom’. Un par de remezclas cierran el lote sin desentonar en absoluto con el tono de los temas precedentes, y confirmando, en el caso de ‘It Was Never Meant To Be’, su potencial en las pistas de baile. Irresistible.

Dirty Projectors – ‘Bitte Orca’

Posted in LPs, pop by Iván Conte on diciembre 3, 2009

Al final resulta que este disco me ha terminado gustando mucho, he estado volviendo a él regularmente  en las últimas semanas mientras que otros discos que en principio me impresionaron más se han ido quedando arrinconados en la estanteria o en una carpeta de ordenador. De hecho, el cambio de opinión que he tenido respecto a este disco ha sido el más destacado del año. Ahora lo veo como una nueva entrega de una saludable e intermitente corriente de personajes que partiendo desde el pop y el folk van en busca de un encuentro con la tradición de música clásica americana, entendida desde la característica mirada limpia, inocente, amplia y falta de prejuicios de tantos genios musicales estadounidenses. Dos claros ejemplos recientes de esta tradición son el Ys de Joanna Newsom y, sobre todo, el Illinois de Sufjan Stevens, no por casualidad los dos nombres mencionados por Alex Ross al final de El ruido eterno como ejemplos de los cruces contemporaneos entre música clásica y pop.

Y es que Bitte Orca es un disco profusamente arreglado, y ahí reside su encanto, en lo intrincado, pero en apariencia frágil –su punto de contacto con el indie-, de sus arreglos, sobre todo de la guitarra. De este modo, Bitte Orca está en contacto con el Barstow de Harry Partch y con el lado paisajista, impresionista y pastoral de Aaron Copland. Creo que esto es algo obvio, así que no pretendo estar diciendo nada tremendamente original –de hecho desde el principio conocía una entrada en el blog de Matthew Ingram en la que ya hablaba de Dave Longstreth cómo un compositor clásico, aunque ahora mismo no he conseguido encontrarla para enlazarla aquí… espero que no lo haya soñado!

En cuanto al componente r’n’b, prsente sobre todo en el ritmo y la voz en temas como el brillante ‘Stillness in the Move’ –recientemente versionado con más solvencia de la esperada por Solange Knowles-. Precisamente los segundos finales de esta canción o el mismo final del disco, en los que también aparecen unos arreglos de cuerda, unen a la perfección el cruce de pop, folk, clásica y r’n’b sobre el que se sustenta lo más interesante de este disco. Se trata de una actualización del interés por la música negra que desde casi siempre ha caracterizado a la música clásica estadounidense, solo que ahora el r’n’b es un terreno mucho más fértil que el jazz y por tanto seguramente más atractivo para mentes heterodoxas. Y aún es más, hay momentos, como hacia la mitad de ‘No Intention’, en los que la guitarra adopta un acento decididamente africano, pero de una manera que nunca resulta obvia ni subrayada, sino perfectamente integrada en un sonoro que va revelando detalles con las escuchas. En todos estos sentidos Bitte Orca lleva a Dirty Projectors mucho más allá de la estética indie en la que los ubiqué erróneamente en un principio. Eso sí, con esto no estoy diciendo, en absoluto, que Dave Longstreth sea comparable a Harry Partch o Aaron Copland, pues la suya es una sensibilidad decididamente centrada en el pop, como prueban cortes como ‘Remade Horizon’ que ocupan un terreno intermedio entre The Beatles, XTC y Vampire Weekend. Este disco se ha ido colando en mi subconsciente durante los últimos meses de una manera casi imperceptible, hasta el punto de que ahora mismo resulta ser uno de los máximos candidatos a ser mi disco favorito del año, y desde luego que si ese honor se lo acabo dando al disco más escuchado –por no poder decidirme entre los cuatro o cinco candidatos que tengo ahora mismo- es probable que se lo termine llevando Bitte Orca. Y de este modo, tenemos otra prueba de la importancia de no precipitarse a la hora de juzgar un disco así como de la necesidad de mirar todo el ajetreo de las novedades desde cierta distancia.

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Arctic Monkeys – ‘Cornerstone’ (vídeo)

Posted in pop, vídeos by Iván Conte on octubre 17, 2009

Hum… no me acaba de convencer el giro hacia el rock más monolítico del tercer disco de los Arctic Monkeys, sobre todo cuando la mejor canción (ésta que ahora sale como el segundo single), es la que más se parece a lo que habían hecho antes. Además el tema tiene un toque Smiths muy interesante.

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Kraftwerk, remasterizados y en Spotify

Posted in electrónica, pop electrónico by Iván Conte on octubre 17, 2009

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No hace falta decir más. Bueno, sí, que estas remasterizaciones realmente hacen que los discos de Kraftwerk suenen como nunca.

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Sally Shapiro – ‘Love in July’ (vídeo)

Posted in pop, pop electrónico by Iván Conte on octubre 16, 2009

En el complicado camino que le ha llevado a Annie grabar su segundo disco (y volver a grabarlo… y volver a grabarlo… ¿será verdad que está a punto de publicarse?) Sally Shapiro le ha arrebatado el privilegiado puesto de la cantante nórdica de culto favorita de muchos. Ya, ya sé que en realidad Sally Shapiro es un dúo y no es el nombre de la misteriosa cantante, pero ya me entendéis, supongo. En cualquier caso, su segundo disco, que fue recibido de manera algo más tibia que su debut, está aguantando realmente bien las sucesivas escuchas, y no ha sido hasta hoy cuando me dio por pensar que igual había un vídeo de alguna de las canciones. Y aquí está. Este es, además, uno de los discos de los que me gustaría escribir algo con más tiempo en los próximos días (junto a los de Mordant Music, el recopilatorio de Hyperdub, el de Roj en Ghost Box, etc…)

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Cohete – ‘Cohete’

Posted in críticas publicadas, indie, LPs, pop by Iván Conte on octubre 5, 2009

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El primer álbum de Cohete es un disco insólito en muchos sentidos. En primer lugar, por el nivel de exigencia que se autoimpuso la banda y que les llevó a alargar la grabación durante años. Así, tres veranos después de aquel ya clásico EP titulado Simulacro, Cohete vuelven con una propuesta de pop inusual, explorando un terreno de pop psicodélico marcado por guitarras cuidadosamente arregladas que dan vueltas, giran y se van por vericuetos diversos, manteniendo un centro melódico de referencia en cada tema gracias al cual no llegan a desfigurar el formato de canción hasta el punto de resultar irreconocibles. Porque eso sí, aunque normalmente no respeten la estructura tradicional de estrofa-puente-estribillo, Cohete es un disco en el que los ganchos melódicos se suceden sin descanso. Se pueden establecer conexiones con XTC, El niño gusano o Patrullero Mancuso, pero lo realmente importante es que podemos disfrutar de un grupo para el que la canción de pop es entendida no como una fórmula, sino como una pista de despegue. Un clásico instantáneo.

Crítica publicada en el número de octubre de la revista Go.

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Extraperlo – ‘Desayuno Continental’

Posted in LPs, pop by Iván Conte on agosto 6, 2009

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Desayuno continental es el disco nacional que más he escuchado en lo que llevamos de año. He escuchado otros que me han gustado mucho –lo digo porque ya me han preguntado precisamente si no me ha gustado ningún disco nacional en los últimos meses- y de ellos espero hablar en los próximos días, pero de momento el debut de Extraperlo es el que más me ha interesado.

En primer lugar, porque permite imaginar cómo habría sido la música independiente de este país si en vez de Pixies y Sonic Youth se hubiesen tomado como referencia a los Orange Juice de Rip it Up, el sonido de pop / rock tropical característico del Compass Point Studio o los grandes nombres de la música adulta de la FM en los ochenta, quizás con Prefab Sprout como un referente muy importante. Eso sí, hay que tener en cuenta también la reveladora mixtape que han hecho para Desparrame y en la que ofrecen un paseo por nombres como Claustrofobia, Kiko Veneno, El último de la fila o Esclarecidos, que son los nombres con los que se les debería comparar, porque a través de esta mixtape la banda de Barcelona reivindica e intenta establecerse como la continuación de la riqueza de ideas de estos nombres, en un discurso relajado y soleado que evita la angustia y la tensión del Indie noise nacional.  En este sentido, Desayuno continental es un disco muy excitante porque recupera vías de probado éxito para el pop nacional.

Quizás el elemento más destacado del disco son las guitarras, que huyen de la suciedad que ha sido normativa durante demasiado tiempo en el pop nacional. La claridad de sus líneas ofrece una visión limpia y romántica, repleta de buenas ideas. Hay también un claro interés por probar distintos ritmos que hace que el disco tenga un acento tropical. A esto hay que sumarle unos teclados que acaban de redondear el tono como de atardecer veraniego del disco y unas letras que funcionan en ocasiones funcionan en flashes, como si se tratase del trailer de historias que a veces resulta complicado reconstruir porque se intuye que hay referencias privadas.

Pero lo que quizás resulta más sorprendente es la claridad de ideas de esta banda, lo bien definidos que están sus referentes y lo bien integrados que están en unas canciones repletas de ganchos melódicos, muy coherentes en cuanto a tono y trabajadas a conciencia, con multitud de detalles que van saliendo con las sucesivas escuchas pero que no restan nada de inmediatez a sus canciones.

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