Redux

Hype Williams – One Nation

Posted in críticas publicadas, electrónica, hypnagogic pop by Iván Conte on marzo 15, 2011

En Playground

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Peaking Lights – 936

Posted in críticas publicadas, dub, hypnagogic pop by Iván Conte on marzo 9, 2011

En Playground

Hypnagogic pop: los vídeos

Posted in hypnagogic pop, vídeos by Iván Conte on febrero 19, 2011

Muchas de las canciones del playlist que seleccioné para Spotifare tienen vídeo, y de hecho el aspecto visual es muy importante dentro del hypnagogic pop, hasta el punto de que muchos aficionados se lanzan a hacer sus propios vídeos -el de Rangers es un ejemplo- que en no pocas ocasiones tienen luego el visto bueno del músico o el sello. Ahí van:

Algunos vídeos recientes

Posted in electrónica, hypnagogic pop, juke, vídeos by Iván Conte on febrero 2, 2011

Toro y Moi – ‘Still Sound’:  Adelanto de su nuevo disco, a punto de salir, es la canción que más me gusta de lo poco que llevamos de año. El vídeo muestra una muy refrescante falta de cinismo, y es que hace solo cinco años esta revisitación del sonido negro de finales de los setenta seguro que habría ido acompañada de un vídeo promocional lleno de guiños irónicos postmodernos.

LA Vampires / Matrix Metals – ‘So Unreal’: En una entrada reciente en jenesaispop Single recomendaban a LA Vampires como uno de los nombres a retener para el 2011. El alias tras el cual se esconde la dueña de uno de los sellos clave en el nuevo underground estadounidense, Not Not Fun, sacó el pasado año sendos EPs compartidos con Zola Jesus y Matrix Metals. De este último -excelente, por cierto, lo podéis escuchar en Spotify– sale ahora un nuevo vídeo que continúa la obsesión del h-pop por la estética de los ochenta. A destacar la recuperación de… ejem… ¡el laser disc!

DJ Rashad & DJ Spinn – ‘Space Juke’: Uno de esos títulos que no engañan, este es un temón de juke espacial repletito de bajos, cajas, sintes que recuerdan a Flying Lotus y en la zona media un beat a una velocidad de vértigo. El vídeo se centra, como no podía ser de otro modo en una música tan marcada por su funcionalidad, en los bailarines, y eso que escuchado sin imágenes el juke suena abstracto e imposible de bailar.

James Blake – ‘The Wilhem Scream’: Al final el disco va a ser de esos que provocan división de opiniones, así que será divertido escribir sobre él, y leer los argumentos a favor y en contra. Se quiera o no, marcará el 2011. Esta canción es de lo mejor de su peculiar disco de soul sintético, aunque el vídeo es bastante aburrido, para qué nos vamos a engañar.

James Ferraro – Night Dolls With Hairspray

Posted in críticas publicadas, hypnagogic pop, LPs by Iván Conte on enero 19, 2011

Con la crítica de este disco de James Ferraro me estreno en Playground, a cuyos responsables agradezco que hayan pensado en mí. Me gustaría agradecer a Javier Blánquez por la insistencia -el año pasado no podía ser- y a Ariana Diaz Celma por la  decisiva mediación. Y ¡eh, me hace ilusión empezar con James Ferraro! no había escrito todavía sobre él, y ya era hora ¿no?

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Vídeo: Games ‘Shadows in Bloom’

Posted in hypnagogic pop, vídeos by Iván Conte on enero 5, 2011

Alguna vez ya he dicho que el hypnagogic pop no es una visión irónica del mainstream de los ochenta, porque no consiste en guiños huecos, aquel dudoso argumento post-moderno del ‘es-tan-malo-que-es-bueno’, y del mismo modo se podría decir que no estamos ante un revisionismo histórico, porque no se trata tanto de ponerse a reivindicar a, pongamos por ejemplo, Sandra, sino de explorar como los significantes sonoros más fácilmente reconocibles de aquella década ocultan significados diferentes a aquellos con los que los solemos asociar. El vídeo que el interesante Weirdcore (responsable también de las imágenes del último disco de M.I.A.)  ha hecho de ‘Shadows in ‘ puede ayudar a entender todo esto: en él vemos imágenes publicitarias de los ochenta, pero manipuladas para que, en vez de ojos, veamos palabras y símbolos en los rostros de la gente. En el momento más obvio del vídeo, vemos a tres sonrientes azafatas portando en sus rostros el mensaje ‘She grinned vacantly’, que desactiva el propósito original de esas imágenes de mostrar a gente sonriendo para vendernos algo, mostrando el artificio detrás de estas sonrisas. En cierto sentido, se trata de una acción situacionista, revelando así una grieta en el discurso triunfalista capitalista de los ochenta que nos permite ver el vacío que hay detrás. No hay que olvidar que esta insistencia con las sonrisas no es un método nuevo de criticar al mainstream, como Peter Shapiro ya explicó de manera reveladora en un artículo que ya es un clásico absoluto, titulado ‘Smiling Faces Sometimes: Soul music’s grinners versus the backstabbers‘. Aunque, como David Keenan advierte en el número de enero de la Wire, el término hypnagogic pop se está empezando a usar con mucha manga ancha para referirse a cualquiera cuya música recuerde a la de los ochenta, es interesante tener en cuenta que gente como Daniel Lopatin, James Ferraro o Rangers nunca hacen una reproducción nostálgica del mainstream musical ochentero, sino que siempre introducen interesantes modificaciones mediante técnicas que pueden ir de la ralentización al emborronamiento del sonido, lo-fi mediante, que les permite articular su propia visión de la década en la que fueron niños o adolescentes, sin caer en las trampas del discurso oficial que aquella música sostenía.

Forest Swords – ‘Dagger Paths’

Posted in hypnagogic pop, LPs by Iván Conte on diciembre 7, 2010

Aunque tienen algunos puntos en común en sus planteamientos teóricos, geográficamente, el hypnagogic pop se asocia a EEUU y la hauntology al Reino Unido. Sin embargo, Forest Swords, el proyecto de Matthew Barnes que ha debutado este 2010 con Dagger Paths –disco del año, según Fact– se ha gestado desde Inglaterra. Cabría preguntarse si es adecuado utilizar la etiqueta hypnagogic pop si no fuese por sus evidentes conexiones estéticas con Sun Araw y la primera edición de este disco, a principios del año, en Olde English Spelling Bee. Además, este LP ha tenido el privilegio, junto al New Age Outlaws de Dylan Ettinger, de ser reeditado tan solo unos meses más tarde, durante los cuales su recepción se ha ido calentando en Internet hasta desembocar en la entusiasta recepción de sus reediciones, un fenómeno que supongo que irá en aumento si se confirma la tendencia de este nuevo underground que apuesta por ediciones ultralimitadas, en ocasiones de apenas unos cientos de copias en vinilo o casete, pero cuya demanda impone una edición más normalizada en CD, en ambos casos para aquellos usuarios que todavía se resisten a persistir del formato físico.

Es comprensible que el impacto de este Dagger Paths haya ido aumentando a lo largo del año, pues es un disco que se va fijando en la memoria a medida que se suceden las escuchas, con sus repetitivas y decididamente pegadizas melodías de guitarra de ambientes a lo Ennio Morricone. Sin embargo, el mayor impacto del disco es consecuencia de la originalidad de su propuesta. En este sentido, es iluminador que haya quien hable de Forest Swords como de un proyecto en cierto modo parecido al de Burial, no solo por el uso de las voces reminiscentes de la música rave, sino también por el tono emocional del disco, aunque aquí hay más dramatismo que en los LPs del productor londinense de dubstep, así como por la estética de tapices sonoros con expresivos silencios y elementos tomados de multitud de procedencias. Así, Barnes ha conseguido encontrar un terreno propio entre el post-rock, la música rave, el blues, el hip hop, el R’n’B o el dub. Pero que nadie espere encontrar ninguno de estos elementos de manera evidente, si acaso con la única excepción del dub, que constituye la espina dorsal del disco mediante contundentes líneas de bajo y efectos de sonido como el reverb y el eco que nos retrotraen a la época del dub jamaicano más terroso y pre-digital. Incluso hay pasajes,como hacia la mitad de ‘Miarches’ en los que la música se reduce a bajo, batería y efectos sonoros, la esencia de la música jamaicana. El R’n’B aparece citado de manera directa con una versión muy particular de una canción de Aaliyah en ‘If Your Girl’, todavía más peculiar, pero en la misma onda de dub lo-fi, que la realizada por Hype Williams hace unos meses a partir de uno de los mayores hits de Sade. El ‘If Your Girl Only Knew’ original de Aaliyah se convierte aquí en un corte atmosférico, emocionalmente gélido y contenido, que conserva del original, básicamente, su línea de bajo, alrededor de la cual Barnes construye su propia canción. Es de destacar que esta línea de bajo podría ser confundida con una de las creadas por el propio Barnes en el resto de las canciones, lo que demuestra lo bien asimiladas que tiene sus referencias.

Hay que destacar también cómo nombres que están reformulando el underground en el Reino Unido como Forest Swords o Hype Williams tienen una saludable falta de prejuicios a la hora de establecer límites entre estilos musicales, y cómo toman elementos de músicas blancas y negras por igual. Pero lo de Forest Swords no tiene mucho que ver con la generación de productores electrónicos como Hudson Mohawke o Rustie, que expresan su falta de prejuicios y el acceso instantáneo a toda la historia de la música con producciones atestadas de elemntos sonoros. Aquí, en cambio, predomina un ritmo más pausado ni mejor ni peor que la de los productores anteriormente mencionados, simplemente una vía diferente de reflejar musicalmente los nuevos modos de consumir música, sin tantas barreras estilísticas como en anteriores décadas.

Dagger Paths suena como un cruce entre las texturas abstractas de Flying Saucer Attack –cuyo Further se ha disparado en cotización en los últimos meses-, el dub y la claridad melódica del pop. En este sentido, lo que están haciendo estos grupos se puede conectar con el post-punk inglés de principios de los ochenta en su vertiente más arty, de hecho, tienen la ventaja de contar con 25 ó 30 años más de evolución de hip-hop y R’n’B, lo que evita que se tenga la sensación, al escucharlos, de pensar que lo suyo es un ejercicio de recuperación de un punto concreto en la historia de la música. Es decir, lo suyo comparte métodos con el post-punk, pero trabaja también con elementos contemporáneos, algo que hace prever un futuro muy interesante en este aspecto.

Rangers – ‘Suburban Tours’

Posted in hypnagogic pop, LPs by Iván Conte on diciembre 2, 2010

Si aceptamos los cincuenta como la década en la que los suburbios –con el significado de barrios de clase media estadounidense- eclosionaron como quintaesencia del estilo americano, al tiempo que el referente más transparente del conservadurismo estadounidense, no debería sorprender la fijación que también se tuvo alrededor de este entorno en otra década conservadora como fue los ochenta, ya sea desde la nostalgia de Steven Spielberg o la subversión en el caso de David Lynch. Este año, en el comienzo de lo que promete ser otra década conservadora, han salido al menos dos discos que giran en torno a la idea de los suburbios. El que se ha llevado todas las portadas ha sido el de Arcade Fire, pero lo de Rangers en este Suburban Tours es mucho más interesante.

Su sonido se puede encajar con -¿demasiada?- facilidad en el pop hipnagógico, aunque según lo leído en alguna entrevista, el carácter lo-fi de esta grabación se debe más a limitaciones de equipo que a un principio estético. Algo más animado que muchos de los discos más representativos del pop hipnagógico, su pop-rock de fm con toques funk es una evocación de los suburbios como entorno frio, pero también como un lugar al que echar de menos, un lugar humanizado y lleno de recuerdos, al fin y al cabo: recordemos que este disco surgió como un intento por parte del líder de Rangers de recordar con la música su Dallas natal, tras mudarse a San Francisco. Y es aquí donde toma la delantera a otras bandas, ya que mientras la idea de suburbio se ha venido tomano como representación de la angustia existencial de la clase media blanca, Rangers consigue lo que Ballard en sus novelas: demostrar que hasta en los contextos más deshumanizados -¡esa portada!- uno puede sentirse cómodo. No es una sumisión a lo que representan los suburbios, sino una zona de claroscuros entre la añoranza y la angustia, en donde conviven cristalinas melodías de guitarra que en ocasiones recuerdan al indie de los ochenta -¿no suena ‘Bel Air’ al post punk de grupos escoceses como Orange Juice o The Associates?-  ritmos oscuros, sintes metálicos, loops repetitivos o la libertad de la guitarra. Cuando se combinan todos estos aspectos en la misma canción, es cuando el disco alcanza sus mejores momentos, como en ‘Out Past Curfew’, ‘Woodland Hills’ o en la casi krautrock ‘Ross Downs’ que reimaginan el mainstream musical de los ochenta como un nuevo, inquieto, inquietante pero también emocionante underground listo para hablar hacer un ejercicio de psicogeografía en EEUU equivalente al llevado a cabo por gente como Burial en Inglaterra. Desde la primera canción hasta la luminosa ‘Airport Lights’ final, que recuerdan a otro referente del post punk como es el Bowie de su etapa germana, este es un gran disco.

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Los mejores sellos del 2010 según Fact

Posted in hypnagogic pop by Iván Conte on noviembre 24, 2010

Como todos los años, los medios ya están metiendo presión con lo de las listas del año, cuando aún quedan unas cuantas semanas y todavía puede pasar cualquier cosa. Sin ir más lejos, ayer mismo se publicó el quinto disco de Kanye West, que está teniendo el mismo tratamiento –casi unánime: obra maestra- que tuvo el de Animal Collective el año pasado. De todos modos, está claro que hay algunas cosas que están  más o menos definidas, por eso no me parece apresurada la publicación, en Fact, de una lista sobre los mejores sellos del año. Y es, además, una lista muy acertada, porque los sellos que aparecen en las primeras posiciones han publicado el grueso de lo más interesante que he escuchado este año. De muchos de esos discos todavía tengo intención de hablar, pero por si acaso no tengo tiempo antes de sacar mis propias listas a finales de diciembre, aprovecho la ocasión para mencionarlos.

Empezamos, entonces, por el número uno, que es para Olde English Spelling Bee, decisión comprensible por ser el sello que más se asocia con el sonido más interesante desarrollado este año: el hypnagogic pop. En este sello se ha publicado el precioso disco de Julian Lynch, que redefine el folk estadounidense, y del que ya hablé en su momento, además de excelentes discos de Forest Swords (recomendados por un lector, ¡gracias!) y, por supuesto, de James Ferraro. El único problema que le veo a esta decisión es que me parece que editan demasiadas cosas, y algunas de ellas no pasan de ser meramente interesantes.

El segundo lugar es para Night Slugs, pero como de este sello ya hablé cuando comenté el single de Girl Unit, e incluso tengo un playlist en Spotify, paso al tercero, que es Mego, ¡Mego en el 2010! Pues sí, sobre todo por publicar una de las rotundas obras maestras de este año –el Returnal de Oneohtrix Point Never– además de otro disco que no le va a la zaga como es el de Emeralds, gracias a los cuales el sello europeo está viviendo una interesantísima segunda primavera, apertura estilística mediante.

El cuarto puesto es para Honest Jons, que al publicar Shangaan Electro nos entregó una de las recopilaciones del año, sin duda uno de los mayores impactos sonoros de los últimos meses. Los discos de Actress y T++, también editados por Honest Jons, sitúan al sello en la vanguardia de la exploración rítmica.

Aunque yo cambiaría el orden, no hay duda de que estos cuatro sellos han definido buena parte de lo que me ha gustado este año.  Fact pone en quinto lugar a Planet Mu,  aunque yo adelantaría algunos puestos un sello que se quedó algo más atrás, quizás por no agobiar con lo del hypnagogic pop. Hablo de Not Not Fun, sello que, personalmente, prefiero a Olde English Spelling Bee, y que nos ha dado memorables discos de psicodelia cósmica como los de Sun Araw, Dylan Ettinger o el encantador EP de LA Vampires con Zola Jesus.

Del resto del top 10 lo más reseñable es el bajón de Hyperdub, que ya he comentado por aquí, debido sobre todo a algún que otro decepcionante LP (Ikonika, Darkstar), y a que sus singles no han sido por lo general tan interesantes como en años anteriores. Aparte de Mego, otro sello rejuvenecido e incluido en la lista es R&S, que ha publicado uno de los celebrados EPs de James Blake, pero de este sí que tengo intención de hablar en breve y no diré más aquí.

Añadid a todo esto el poker de ases del mainstream negro estadounidense (Janelle Monae, Big Boi, The-Dream y Kanye West), convertidos en repoker con el as underground de Das Racist, y sale un año más que interesante. Os voy a decir más: en mi opinión, el más interesante en muchos años.

Sun Araw – On Patrol

Posted in hypnagogic pop, LPs by Iván Conte on noviembre 18, 2010

Uno de los nombres indiscutibles del hypnagogic pop es el de Sun Araw, lo cual es fácil de comprobar en el aspecto visual de este disco, tan acorde con los intereses  de esta nueva generación del DIY. Así, la portada de On Patrol recuerda  a los gráficos que se podían generar por ordenador en los ochenta, dándoles la habitual vuelta de tuerca hipnagógica para provocar el necesario dislocamiento de la perspectiva que permita ver esa década desde el extrañamiento, un extrañamiento que está en la base del carácter psicodélico de una renovación de las fuentes de inspiración del underground estadounidense que han marcado el 2010 hasta el punto de que Pitchfork ha creado una web dedicada a cubrir –con bastante manga ancha, eso sí- el asunto.

Ahora bien, también hay que tener en cuenta que Sun Araw, siendo como es una de las personalidades más singulares dentro del pop hipnagógico, tiene casi más cosas que le separan del mismo que cosas en común, empezando por un mayor interés en la década de los setenta, con influencias que van desde el funk espacial de Sun Ra, al rock cósmico alemán, reflejadas en ritmos repetitivos, sintes oxidados y texturas espaciales. Eso sí, aunque aquí hay mucha tecnología analógica, también está presente un elemento muy común a otros como Oneohtrix Point Never o Dolphins into the Future: las grabaciones de sonidos de la naturaleza, una de las huellas más evidentes de la influencia del New Age. En el 2010, el pop hipnagógico, lejos de contraponer la naturaleza y la tecnología como ocurría con el New Age, las obliga a convivir en el mismo espacio sonoro sin que chirríen, una prueba de que no estamos ahora ante un ejercicio de ingenuidad o cinismo en su uso de sonidos de la naturaleza, que aquí son un elemento más para construir espacios sonoros de gran fuerza física, junto a una textura granulada proporcionada por la instrumentación analógica y la estética lo-fi.

On Patrol juega con una paleta sonora trópico-psicodélica, reflejada desde el comienzo con ‘Ma Holo’, entre el funk, el free jazz  y la psicodelia, evocando imágenes de atardeceres tropicales en una novela de ciencia ficción. ‘Beat Cop’ suena a unos Animal Collective terrosos, y cuenta con un climax liberado por la percusión que convierte al tema en uno de los más tensos de un disco por otra parte de tono relajado. En ‘The Stakeout’ ralentizan el Afrobeat al tiempo que las pulsaciones del bajo remiten al dub, otro elemento esencial del álbum reflejado sobre todo en los efectos de sonido. Este excepcional comienzo del álbum tiene su culminación en los quince minutos de ‘Conga Mind’, que recorren el camino de los Tangerine Dream más oscuros hasta el free jazz, con una línea de bajo  en la segunda parte del tema que se encuentra entre lo más físico y satisfactorio del disco. A partir de ahí el álbum, sin perder el interés, sí que se vuelve algo más predecible, aunque siguen sucediendo cosas interesantes como el acento orientalista de ‘Deep Cover’.

En una entrevista para Tiny Mix Tapes, el líder de Sun Araw comentaba que su estética está basada en parte en la técnica cinematográfica del plano secuencia y, de hecho, muchos de los grandes y expansivos, cósmicos, momentos del pop hipnagógico tienen mucho que ver con ese cine de la contemplación que ha dominado la estética cinematográfica más inquieta en la última década. De hecho, dos referentes cinematográficos claros para el pop hipnagógico son los de Apichatpong Weerasethakul y Tsai Ming Lang, en cuyas películas estiran el tempo narrativo hasta irritar a algunos y fascinar a otros, del mismo modo que ocurre en el pop hipnagógico con los drones, los sintes planeadores o la ralentización a lo DJ Screw, al tiempo que establecen diálogos –a veces encontronazos- entre tradición y modernidad que en discos como éste aparecen reflejados, por ejemplo, en la combinación de sintes y sonidos de la naturaleza. Tanto en el caso del cine como de la música, los efectos son similares: alterar la percepción de la realidad -de una realidad tan lóbrega como la de nuestro tiempo.: en definitiva, una nueva psicodelia.

Este es el camino. ¡Más de esto, por favor!

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