Redux

Kanye West – My Beautiful Dark Twisted Fantasy

Posted in hip hop, LPs, pop mainstream by Iván Conte on diciembre 12, 2010

El quinto disco de Kanye West es la culminación de una inteligente y a todas luces efectiva campaña de marketing que ha durado todo el 2010, durante el cual el productor y rapero estadounidense ha hecho de todo: actuaciones sorpresa en sitios insospechados como las oficinas de facebook, cabrearse en entrevistas, animar twitter con sus tonterías y, sobre todo, regalar un montón de canciones que le han servido para comprobar su recepción e ir tomando decisiones en consecuencia hasta desembocar en un disco que lo tiene todo para gustar a casi todo el mundo.

En My Beautiful Dark Twisted Fantasy cada detalle, desde los samples hasta las colaboraciones, han sido estudiados minuciosamente por un West más perfeccionista y ambicioso que nunca. Así, no es de extrañar que la inspiración para ‘Runaway’ partiese del Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick, pues rapero y director comparten megalomanía y perfeccionismo maniático hasta el punto de caer antipáticos. Más allá de esta similitud, la película póstuma de Kubrick le va como anillo al dedo a este disco, ya que ambos ofrecen una exploración desquiciada del ego masculino dañado en un entorno de decadente opulencia. Esta opulencia se refleja en el disco sobre todo en su aspecto visual, como por ejemplo en los vídeos  de ‘Power’ y ‘Runaway’, que apuntan a la opulencia de la aristocracia de la vieja Europa y al mal gusto de los nuevos ricos respectivamente.

Músicalmente, la opulencia se manifiesta en el exceso y la épica, en los arreglos de cuerda y de piano, así como en su intención de asimilar cualquier música susceptible de hacer sonar más grande su música: desde King Crimson a Aphex Twin pasando por el últimamente reivindicado Mike Oldfield. Hablando de esos samples, es evidente el impacto de este disco solamente si tenemos en cuenta que ya existen playlists con los temas sampleados, cuya escucha permite comprobar que ya no podremos volver a oírlos sin acordarnos de su presencia en este disco porque West los ha fagocitado para su disco. Y qué decir de las colaboraciones: uno de los puntos más claramente a favor es que absolutamente ninguna de las colaboraciones es irrelevante, todos están en estado de gracia y todos aportan su granito de arena a que el disco sepa a esfuerzo  de un colectivo y, por qué no decirlo, a celebración del presente y el futuro de la música negra, que inevitablemente pasa por este clásico instantáneo. Algunos hasta roban el protagonismo como en el muy comentado caso de Nicki Minaj, cuya feroz participación en ‘Monster’ es uno de los momentos álgidos del disco. Y pese a todo el exceso en este disco, hay que destacar que haya tenido la sangre fría de dejar fuera muchas de las canciones procedentes de las mismas grabaciones, regaladas con periodicidad semanal a lo largo del verano y el otoño en su web. Muchos de estos temas tienen el suficiente interés como para demostrar que Kanye West está en racha, pero el disco se beneficia por no alargarse más de lo debido. Podría haber editado un doble cd, pero no tendría sentido, el tracklist, tal y como está, es casi redondo.

En un contexto de crisis económica mundial, West ha reinventado el disco como blockbuster –se rumorea que el presupuesto ha superado los tres millones de dólares- un poco a la manera de Michael Jackson. No por casualidad el difunto cantante es una fijación para West en los últimos tiempos. Con Michael Jackson le une la ambición de fusionar la música negra y el pop blanco, reflejada aquí en algunas de las colaboraciones y en muchos de los samples, procedentes de artistas blancos como Mike Oldfield o Elton John. Prince también intentó una mezcla parecida con el funk y el rock en la etapa de Purple Rain, la de mayor éxito comercial y crítico. Lo que distancia a West de Jackson y Prince es que el primero es consciente de sus debilidades y contradicciones y las ha usado para hacer el disco definitivo sobre el desquiciamiento provocado por la fama, algo que los dos últimos siempre se esforzaron por esconder bajo la alfombra. Y esto es lo que hace a este disco tan especial. No es, de hecho, la primera vez que se pone música a un cortocircuito mental con resultados notables, ya que Britney Spears hizo su mejor trabajo bajo la misma premisa en Blackout, pero West llega mucho más allá al subrayar sus contradicciones y usarlas como un elemento narrativo más. Además, la aceptación de su esquizofrénico punto de vista se puede ver también como un reflejo del cortocircuito del capitalismo: el lujo ya no es capaz de ocultar las grietas y miserias interiores. De este modo, es probable que nadie como él haya hecho más por aumentar los registros del hip hop mainstream en los últimos años: la glorificación caricaturesca del gangsta rap fue desmontada en el audaz movimiento de mostrarse vulnerable en 808s and Heartbrake, abriendo un terreno que ha hecho posibles las carreras de sus protegidos Kid Cudi y Drake, y ahora que sabe que su ego es lo mejor y lo peor de sí mismo, que es un genio y un cretino al mismo tiempo, sus letras han ganado en interés por ello.

Musicalmente este disco es una versión corregida y aún más épica de todos sus logros anteriores, lo que hace que parezca el grandes éxitos de Kanye West. Aunque dedica poco espacio al tipo de producciones que le caracterizaba en sus inicios como en el caso de ‘Devil In A New Dress’, aquí podemos encontrar, mejorados, el crossover hip hop / pop de Graduation y el registro intimista de 808s and Heartbreak, dos discos que en su momento provocaron división de opiniones y dudas acerca del futuro de la carrera de Kanye West, pero que ahora debería estar claro que eran pasos sin los cuales no existiría este disco. Es difícil destacar uno o dos temas, dado que la media se mantiene muy alta durante todo el disco, pero la atención ha de centrarse en el tramo medio que va de ‘Monster’ a ‘Runaway’, pasando por un ‘All of the Lights’ con un beat que algunos han visto como herencia del juke comentado aquí hace unos días a propósito del disco de DJ Roc. Pero quizás el tema más redondo sea ‘Monster’, porque suena a hip hop en un estado de excitación tal que realmente parece que West puede hacer con él lo que quiera. Todo en este tema, desde los beats hasta las ya comentadas colaboraciones, está tan inspirado que es casi inevitable volver a escucharla antes de continuar con el disco. Y para terminar, ese final festivo y concienciado –sample de un joven Gil Scott-Heron en el año de su resurrección artística mediante- con ‘Lost in the World’ y ‘Who Will Survive in America’ que poco tienen de hip hop pero que sirven para cerrar el disco de una manera muy emocionante y dejando ganas de más.

De todos modos, al contrario que la mayoría, yo si le encuentro algunos peros al disco. En primer lugar, ‘Gorgeous’ me sobra, debido a una guitarra un tanto patillera y a un Kid Cudi que está menos inspirado que en sus apariciones en 808s and Heartbreak.  Por otra parte tanta épica  -¿no es esto hip hop para estadios?- me acaba saturando en ocasiones, es más, tengo la sensación de que me acabaré cansando de estas canciones cuando su épica deje de provocarme las mismas sensaciones que en las primeras escuchas. Y finalmente, para ser sincero, pues me siguen pareciendo mejores sus dos primeros discos. Pero quizás esto se deba a que ya han pasado unos años de la edición de estos discos y la perspectiva les favorece. Ahí , en esos discos que Kanye West hizo para continuar el trabajo que ya llevaba haciendo durante los años anteriores como productor para otros, West sí que reinventó el hip hop a su manera. Habrá que ver cómo trata el tiempo a éste, pero, ¿Realmente es un disco mejor, más importante que los de Big Boi, The-Dream o Janelle Monae? El hecho de que sea una culminación de su carrera necesariamente reduce la sensación de estar escuchando algo realmente innovador, algo que sí que han conseguido discos englobados en las etiquetas hypnagogic pop, juke o witch house. Lo que está claro, en cualquier caso, es que ha conseguido revolucionar el final del año, y que habrá que estar muy atentos a lo que hace él y el impacto que este disco pueda tener en el futuro.

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Entrevista Galleta Records

Posted in entrevistas, hip hop, sellos, wonky by Iván Conte on octubre 9, 2009
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Uf… hay tantos discos de los que quiero hablar, y estos días no he tenido tiempo de nada. Este fin de semana me marcho a Barcelona, así que no hablaré de ellos hasta la próxima. En cualquier caso, como había anunciado a principios de esta semana, aquí va la primera entrega de las entrevistas íntegras que hice a pequeños sellos nacionales para el artículo que sale publicado este mes en la Go. Veréis que las preguntas son las mismas para todos los sellos, porque la idea era comparar y describir qué hacen y cómo lo hacen estos sellos ahora mismo.

Con un ritmo lento, a una referencia por año, condicionado por la necesidad de recuperar el dinero invertido en la última referencia para poder publicar la siguiente, la serie de 7” que ha publicado hasta ahora Galleta se centra en el mejor hip hop que se hace en estos momentos en España. Prueba de ello son su última referencia, el single de Diploide (dúo formado por El Niño y Garbanzo, este último comentador habitual de este blog) y , y la próxima, un single de El Niño y nombre a retener como exponente del wonky. También se propone crear un net label próximamente.

1. ¿Por qué y con qué propósito se crea el sello?

No sabría decirte con qué propósito creé Galleta, o al menos no creo que hubiese un propósito específico concreto ni premeditado. Desde hace años he estado involucrado en la realización de fanzines y autoedición , y en la edición de singles vi una continuación a esta actividad con uno de mis principales vicios –la música- como materia prima. Supongo que fueron la suma de estos dos factores lo que me impulsó a meterme en el berenjenal de crear un sello sin saber absolutamente nada al respecto.

2. ¿Hubo una decisión consciente acerca del formato en que se editarían las referencias? ¿En qué se basó  la decisión?

Lo único claro que tenía es que las ediciones iban a ser en vinilo. Hasta el momento el único formato que he desarrollado en Galleta ha sido el 7 pulgadas, principalmente por tratarse del formato más económico. No obstante soy un enamorado del 7 pulgadas y me encanta que a día de hoy haya sacado en Galleta 4 singles (y los que espero que vengan, por supuesto). El tamaño y la concreción que te pide dicho formato son los dos factores que más me atraen. Por supuesto, espero poder editar en el futuro algún LP, 12” o incluso algún 10”.

3. ¿Qué importancia tiene el diseño de los discos para vosotros? Teníais claros unos presupuestos ideológicos o estéticos para vuestro proyecto o este se fue modelando con la llegada de los distintos grupos?

El diseño tiene una gran importancia en Galleta, o al menos yo lo veo así y me gustaría que la gente lo percibiese de esta manera. Más que el diseño en cuanto a estética y grafismo, me refiero al diseño en cuanto a procedimiento y proceso. Me gusta que haya una alta presencia del trabajo manual y artesanal en todos y cada uno de los diseños que llevo a cabo. Creo que todo ello es una manera de demostrar a los demás el mimo y dedicación que le dedico al sello, que el único motor que mueve esto es la pasión. Además es la parte en la que disfruto más, por supuesto, muchísimo más que tener que vender los singles, jejeje. Lo he dicho, en otras entrevistas, Galleta es mi juguete, y me encanta pringarme y que se note que disfruto con ello.

4. ¿Cuántas referencias sacáis al año / tenéis pensado sacar? ¿Esperáis editar más o menos en el futuro?

Como dice el refrán: “Una al año no hace daño”. Pues eso, desde que empecé va a hacer 4 años, el ritmo de edición ha sido un single anual. Esto es debido a que hasta que no se recupera la inversión de un single no se vuelve a editar nada. Por supuesto que me encantaría editar más referencias al año (como mínimo un par), pero por desgracia yo no dictamino los ritmos de venta que me permita llevar a cabo.  No hay otra opción que tener paciencia, no desistir e ir haciendo cuando se pueda.

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5. ¿Cómo afrontáis la promoción de vuestras referencias? Sobre todo en comparación con los métodos de las discográficas tradicionales.

¿Promoción? ¿Qué es eso? Sinceramente, como buenamente se puede. Haciendo envíos por mail a medios, webzines, algún blog, si bien la respuesta ha sido bastante minoritaria en relación a la cantidad de envíos que puedo llegar a hacer. Me da la sensación que muchos medios no tengan curiosidad por descubrir nuevas propuestas si no vienen respaldadas por una corriente de opinión o un creador de opinión. También he comprobado que el formato single apenas tiene cabida en los parámetros habituales de la crítica, factor en el que al haber editado sólo dicho formato, obviamente nos podemos encontrar en desventaja. Pero me reitero que en general creo que a la crítica le falta curiosidad y ganas de oír y descubrir cosas nuevas.

6. ¿Qué importancia tienen las colaboraciones con pubs, radios, blogs?

Pues creo que en el caso de Galleta apenas tiene importancia. Sí que hemos salido en algunos blogs y radios, pero todos ellos de gente más o menos cercana y susceptibles a las propuestas del sello. No sabría decir el posible alcance de éstas apariciones, pero no creo que repercuta demasiado, aunque evidentemente, me gustaría equivocarme.

7. ¿Tenéis un estilo definido de antemano para los grupos de vuestro sello? ¿Cómo los vais seleccionando?

En un principio no hay un estilo definido, si bien luego en la práctica parezca que no sea así. Hasta el momento he editado principalmente hip hop, si bien me interesan muchísimos estilos de música diferentes. La selección va surgiendo por el camino, sin demasiadas premeditaciones previas. Lo que si que me interesa es principalmente dar cancha a los grupos que giran en mi entorno (podría llamársele escena local si se quiere). Creo que es más satisfactorio trabajar con gente que conoces, cercana, y que está al tanto de la naturaleza de Galleta. Lo que me complace que es que la gente percibe Galleta como un sello con personalidad, y que sin ser premeditado, si creo que Galleta está en algún camino definiéndose paso a paso.

8. ¿Cuáles son vuestros planes de futuro para el sello?

Planes inmediatos y completamente cerrados (pues siempre hay planes e ideas que nunca se sabe si llegarán a buen puerto) es una quinta edición, nuevamente en formato 7 pulgadas,  prevista para inicios del 2010. Será un 7” de El Niño, productor del grupo Diploide, con 2 o 3 temas instrumentales con su hip hop de carácter wonky. Señalar que el single será editado por Galleta y Garbanzo. Garbanzo, que como bien sabes es el vocalista de Diploide y compañero de piso de El Niño, quería editárselo y le comenté de unir fuerzas y de esta manera aprovechar de alguna manera el pequeño impulso que durante su existencia ha cogido Galleta. La unión hace la fuerza que dicen.

Para finales de año estoy preparando un recopilatorio para colgarlo en Internet en libre descarga en el que participarán todos los grupos/artistas editados hasta el momento en Galleta y algunos más que no he tenido el placer de editar, pero que llevo siguiendo sus pasos. Y sí, casi todos los grupos, sino todos, se adscriben dentro del hip hop como estilo. Me gustaría aprovechar este recopilatorio para que fuese la primera piedra y crear un net label continuación del trabajo desarrollado por Galleta. Es una idea que me ronda desde hace bastante tiempo y que serviría para poder editar de manera virtual todo aquello que por falta de recursos económicos Galleta no puede dar salida. Lo jodido es que Galleta soy yo sólo y desconozco completamente el funcionamiento técnico y la manera de desarrollar un net label.

También está bastante avanzada la idea de la edición del primer LP en el catálogo de Galleta, si bien faltan hilar algunas cosillas para que dicho proyecto se materialice al 100%, por lo que prefiero omitir el grupo en concreto por si las moscas.

9. ¿Qué relación tenéis con otros pequeños sellos, a qué  otros sellos os sentís cercanos?

Conozco gente de algunos sellos pequeños (Doble Vida, Bidehuts, Gandula, Beat Generation, Lo Fi Funk, Fuck The Sun,…) a raíz de encontrarnos en el camino (conciertos, redes sociales virtuales, etc…), y sinceramente, más allá de conexiones particulares o no, me siento cercano de cualquier sello pequeño que dediqué su esfuerzo, su tiempo y su dinero a editar la música que les apasiona. Hace unos meses en una actualización de Twitter escribí lo siguiente: “Nace otro micro sello, de nombre […] Y cuando un micro sello aparece, Galleta cruje de felicidad”. Creo que resume perfectamente lo que explicaba al principio.

10. ¿Cuál es la tirada media de vuestras referencias?

Hasta el momento las tres primera referencias la tirada media era de 500 ejemplares.  En el último single, la tirada ha bajado considerablemente – 123 ejemplares – por diferentes motivos: la experiencia nos ha demostrado que para el estilo de música que Galleta edita,  cuesta mucho colocar 500 copias; hemos encontrado una fábrica que la tirada mínima es menor de 500 ejemplares y que al tratarse de un single con dos ediciones diferentes (la de Galleta y la del funkzine Pepperoni) encajaba perfectamente reducir el número de tirada, pues aún así entre las dos ediciones habría 323 singles circulando. Creo que a partir de ahora la media de tirada oscilará sobre los 300 ejemplares aproximadamente, si bien todo ello lo iré viendo sobre la marcha y posiblemente también dependerá de la edición a realizar.

11. ¿Qué política seguís con respecto al precio de vuestras referencias y  la posibilidad de descargárselos gratuitamente?

En cuanto al precio intento que sea un precio justo teniendo en cuenta el proceso manual (serigrafías, manipulados, pegatinas, plantillas, fundas de tela, chapas…) de las presentaciones. En este aspecto siempre hay una lucha interna entre valorar el trabajo de uno mismo en su justa medida y no quedarse corto o por el contrario, pasarse con el precio a la alza. Respecto a la posibilidad de descarga gratuita la verdad que no sigo ninguna política en concreto. A mucha gente que se ha comprado algún single y que me ha pedido los mp3’s para poder escuchar la música con más facilidad, se los he pasado sin ningún problema, pero luego por otra parte no he dedicado energías en este aspecto y tampoco me he preocupado por ello.

12. ¿Cuál es vuestra opinión acerca de las licencias creative commons?

Al igual que la anterior pregunta, es una cuestión que no me preocupa demasiado. Teniendo en cuenta que considero la música propiedad de los grupos, dejo que cada cual decida libremente cómo registrar sus temas. La última edición, la de Diploide está bajo licencia Creative Commons porque así lo quiso el grupo. Del resto no estoy seguro al 100%, pero te diría que ni siquiera están registrados, aunque algunos de los artistas/autores están dados de alta en la SGAE. Para mi lo importante es hacer cosas y sea un error o no, apenas me preocupo de todos estos aspectos más externos. En definitiva, para la magnitud y campo de acción minúsculo de Galleta, me encuentro cómodo siendo un “sin papeles”.

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Rustie – Bad Science EP

Posted in electrónica, EPs, hip hop, purple, wonky by Iván Conte on agosto 20, 2009

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He aquí un lanzamiento esperado desde hace meses, cimentado por el impacto de singles que ya tienen casi un año, como por ejemplo Zigzag o su split con el mismísimo Joker, en los que demostró su capacidad para articular temas rellenos de sonidos que explotan en todas las direcciones alrededor del oyente, provocando deliciosos efectos desorientadores. En este sentido, Rustie es uno de los productores más psicodélicos del momento en el Reino Unido, algo que vuelve a demostrar con este Bad Science, EP que no es solo muy esperado por lo que ha venido antes, sino porque el tema que da título al EP ya es de sobra conocido y celebrado en las pistas inglesas gracias a su circulación en forma de exclusivo white label en manos de privilegiados djs como Kode 9.

En ‘Bad Science’ Rustie demuestra su habilidad para pasar de la fluidez alquímica sonora al topetazo en la cara de la brutalista línea de sinte principal, tan mayestática y contundente como las que aparecen en los últimos singles de Joker. Combinando el colorido de los 8bits y el calor abrasador de sintes y graves, junto a la severidad de algunos ritmos, el impacto es devastador. La referencia a una mala ciencia por parte del título evoca inmediatamente imágenes de distopias tecnológicas que vienen muy bien al tono del disco,  ‘T0ar’, el tema que abre el EP  es un inventivo, extrañamente festivo y muy cyborg ejemplo de cruce de su estética particular con el hip hop, algo que ya había hecho en el single compartido con Joker. La sobrecarga sónica de ‘Shadow Enter’ cierra la primera cara, y la tanda de temas inéditos, reafirmando los constantes contrastes de luces y sombras provocados por los encuentros de 8bits con sonidos más abrasivos y que pueden dejar exhausto si se pretende seguir todas las direcciones en las que estallan.

La segunda cara del vinilo comienza con una reconstrucción de Heinrich Muller –50% del afrofuturismo subacuático de Drexciya– del ya clásico ‘Zig Zag’ de Rustie, convertido aquí en una pequeña maravilla de electro primigenio. El tema que cierra el EP es otra reconfiguración de ‘Zigzag’ que refuerza su mayor atractivo, el de provocar efectos sinestésicos con sus patrones laberínticos, evocadores de viajes espaciales o interiores, con efectos mareantes. ¿Se puede pedir más?

Mark Pritchard & Om’Mas Keith – ‘Wind It Up’

Posted in dubstep, hip hop by Iván Conte on julio 29, 2009

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Aunque se ha editado hace unos días, esta canción en realidad es el fruto de un Red Bull Music Academy, en concreto de la edición que tuvo lugar en Colonia en Agosto del 2007. Desde entonces, algunas copias del tema fueron cayendo en manos de djs, quienes comprobaron el atractivo para el público de la canción. En los últimos meses ‘Wind It Up’ ha estado también asociado con el programa de Benji B en la emisora BBC 1Xtra, pues él ha sido uno de los máximos responsables de que la expectación en torno a la publicación de este single creciese de manera imparable.

Finalmente ha sido Hyperdub el que ha conseguido publicar este ‘Wind It Up’, con el que el sello de Kode9 reafirma su condición heterodoxa dentro del dubstep (o la bass music) gracias a que está construido con bloques que podrían servir para formar un tema de hip hop, o de dubstep, o de funky futurista, etc. Una línea de bajo infecciosa a más no poder, sirenas, 8bits o la ciencia vocal que trocea sin piedad la exhortante voz de Om’Mas Keith (uno de los componentes de Sa-Ra Creative Partners) son algunos de los elementos que se combinan en un tema de tono claramente bootilicious.

Mark Pritchard es el hombre detrás de otros alias bien conocidos como Harmonic 313 o Global Communication. En este burbujeante tema quizás lo más destacado sea la incorporación de un tono abiertamente sexual a una música como el dubstep que en ocasiones tiende a ser demasiado poco sexy.

Como cara B se incluye, además de la versión instrumental, una versión Freak, que aporta pocas pero interesantes novedades, sobre todo gracias a ese sinte que hace que ‘Wind It Up’ asuma un carácter más futurista y casi funky, con esa misma extraña mezcla de frialdad y sexualidad que tenían Kraftwerk en la época de Trans Europe Express.

A la espera de que vayan cayendo los prometidos álbumes que Hyperdub tiene pensado editar este año -de momento el recopilatorio para celebrar el quinto aniversario se ha retrasado hasta finales de año- singles como este, el de Coolie G o el de King Midas Sound hacen que la espera sea muy fácil.

Paul White – ‘The Strange Dreams of Paul White’

Posted in electrónica, hip hop, wonky by Iván Conte on julio 27, 2009

Paul White - The Strange Dreams Of Paul White

¿Cuántos discos se han publicado en esta década que suenen cada vez mejor con el paso de los meses, casi con cada escucha, y cuya influencia parezca crecer de manera exponencial? El Donuts de J Dilla es, claramente, uno de esos casos. Eso sí, quizás sea injusto decir que este disco de Paul White es un disco nacido a la sombra del del productor estadounidense. Vale que la estética dominante es la del hip hop, y que formalmente ambos son discos construidos a partir de una sucesión de temas de duración breve, que encajan entre sí como un puzle y que al mismo tiempo pueden escucharse como fogonazos de ingenio, en el caso de Dilla con el añadido de tratarse de un asumido canto del cisne que terminaría determinando el devenir del hip hop en las postrimerías de esta década.

La comparación, no por injusta menos inevitable, no debería esconder que en Inglaterra ya hay una larga tradición de trabajar sample, psicodelia y hip hop, y no hay más que mirar a Boards of Canada, cuya sombra también se puede rastrear en otro estupendo y reciente disco británico de sampledelia como es el de Bibio.

El carácter británico de este disco viene dado también por las músicas elegidas para samplear, una paleta mucho más amplia que la de J Dilla, y que incluye rock, pop, library music, bandas sonoras, etc. Otra conexión directa con la electrónica británica es mediante su tangencial adscripción al wonky, o su uso de algunas de sus estrategias; algún ritmo descuantificado y soft synths hay por aquí. El carácter wonky del álbum permite que volvamos los ojos al otro lado del Atlántico para comprobar que Flying Lotus es otra referencia evidente. Y, por supuesto, también es un disco que tiene muchos puntos en común con la muy británica electrónica del sello Ghost Box.

En total, se trata de un disco  que funciona en las intersecciones de la electrónica psicodélica británica, el hip hop y el wonky, un terreno fronterizo con el que los nombres mencionados a lo largo de esta entrada construyeron una identidad sonora inmediatamente reconocible.

Hay que destacar también lo disfrutable que resulta el disco, el buen humor reinante, el indudable placer que transmiten estas canciones por trabajar con unos referentes que parecen una historia abreviada de todo lo que ha tenido un impacto en la música británica en los últimos 50 años –del folk al wonky pasando por el dub y el hip hop, entre muchos otros

El regreso del soul psicodélico

Posted in hip hop, lecturas recomendadas by Iván Conte on julio 10, 2009

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But Sa-Ra are not alone: it is possible to hear their music as the culmination of an anti-gangsta tendency – including J Dilla, OutKast and Kanye West – that has quietly coalesced in hip-hop over the past decade. In fact, it is difficult to classify West’s last album, 808s and Heartbreak (2008), with its strange electronic melancholy and uncanny auto-tuned singing, as straightforwardly a hip-hop record at all. Instead, West and Sa-Ra are perhaps best considered a return to psychedelic soul, the genre synthesised from out-there rock, jazz and funk by Sly Stone and developed by the Motown sonic conceptualist Norman Whitfield in his experimental productions for the Temptations and the Undisputed Truth.

Quien dice esto es Mark Fisher en este magnífico artículo, en el que desarrolla la idea básica detrás de su crítica al disco de Sa-Ra en The Wire, acerca de cómo la psicodelía está presente en Outkast, J-Dilla, Kanye West y Sa-Ra y cómo estos son exponentes de una alternativa al gangsta rap, cuyas conexiones con el neoliberalismo también son trazadas en este artículo. Si esto significa que en los próximos meses veremos algún disco más que vaya en la dirección de liberar la mente para que el culo la siga -a la manera de Funkadelic / Parliament– por mí encantado, y no es que el gangsta rap me haya parecido un horror -me parece un género sintomático del neoliberalismo, no una simple celebración del mismo, y pensar que genera violencia es pensar de una manera paternalista; si yo no me he puesto a pegar tiros tras escuchar a Dr Dre, ¿por qué debería pensar que un chaval negro lo va a hacer? Me parece muy simplista pensar que el gangsta hip hop es la causa de males sociales.  De todos modos, los cuatro nombres mencionados por Fisher forman un poker de lujo para la música negra de esta década. Es imposible entender los 00 sin discos como Stankonia, Donuts o 808s and Heartbreak, y tiene sentido agruparlos.

Por cierto, al artículo llegué a través del twitter de anhh.

Sa-Ra Creative Partners – Nuclear Evolution: The Age of Love

Posted in hip hop, LPs by Iván Conte on julio 3, 2009

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New Amerikah Part One (4th World War) de Erykah Badu fue una de las sorpresas más agradables del año pasado. No solo porque en los anteriores años la cantante no se había dejado ver demasiado, sino porque reanimaba  un soul que ella misma se encargó de renovar en los inicios de su carrera. Detrás de siete de las canciones de ese disco estaban Sa-Ra Creative Partners, privilegiados productores que han trabajado también con Common, Dr Dre o Herbie Hancock entre muchos otros y que ahora por fin presentan su primer disco propiamente dicho.

En Nuclear Evolution: The Age of Love –por cierto, tremendo título, como el del disco de Erykah Badu, ofrecen una vuelta de tuerca más al soul mediante una psicodelia que tiene efectos esponjosos sobre buena parte de los sonidos con los que están construidos las canciones. Los sintes suenan reblandecidos, resbaladizos tal y como corresponde a un disco de la era post-J-Dilla. La conexión con el fallecido productor de hip hop también permite establecer lazos con productores de wonky e incluso con Joker, pues todos ellos están explorando similares territorios estilísticos a ambos lados del atlántico, estableciendo un interesantísimo diálogo y abriendo fascinantes territorios sonoros de la mano de innovaciones tecnológicas.

Uno de los elementos más representativos de este disco son las líneas de bajo, que dan (musculado) cuerpo a casi todas las canciones, como si fuese una sólida espina dorsal alrededor de la cual resbalan los sintes y tropiezan los ritmos, creando por el camino novedosas y fluidas alianzas sintéticas y orgánicas, analógicas y digitales. Sirva como ejemplo de este último punto la relación de algunos de los instrumentos empleados en la grabación del disco (lo que sigue es un corta-y-pega de las notas del disco según aparecen en discogs);

Akai MPC 3000, EMU SP 1200, Maestro Rhythm King, JoMox, Percussion, Electric Guitar, Fender Rhodes, Hohner Clavinet C, Wurlitzer Electric Piano, Yamaha Grand Piano, Gretch Drums, Zildgian Cymbals, Roland Juno 106, Juno-6, Jupiter-8 & SH-101, MOOG (THE SOURCE, VOYAGER, & MICROMOOG), Sequential Circuits Prophet 5, Yamaha SK-30, & Arp String Ensemble & Omni…

Con muchos de estos sintes consiguen un sonido espacial, que también permite relacionarlos con la tradición de afrofuturismo, que en su caso es una reivindicación de la ambición de mirar siempre hacia adelante e innovar en cuanto a sonidos y técnicas de producción tomando elementos de la tradición o prolongando propuestas de productores afines.  Esta capacidad omnívora, imprevisible porque no sabes con qué estilo te van a sorprender en el siguiente corte, sitúa su disco en paralelo a otros ambiciosos e históricos álbumes de música negra caracterizados por un generoso minutaje, conciencia social y amplios horizontes estilísticos como pueden ser el Sign O The Times de Prince o el Stankonia de Outkast. De hecho, el álbum de Sa-Ra tiene en común con Stankonia el servir de equivalente en esta década al There’s A Riot Going On de Sly & The Family Stone, a quienes, reveladoramente, versionan en este disco. Es  muy llamativo, en este sentido, que esta décadaque está a punto de terminar parece enmarcada entre la publicación de los discos de Outkast y Sa-Ra, porque ambos son discos conceptualmente muy parecidos y que funcionan como espejos de una sociedad estadounidense en estado de crisis.

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Con 23 canciones, algo más de hora y media de duración, y renunciando a recurrir a ganchos melódicos demasiado obvios, es un disco que requiere paciencia para ir reconociendo los distintos componentes y puntos de referencia. Su carácter oblicuo probablemente le aleje de un mainstream que en la presente década ha sido un hervidero de buenas ideas, empezando por la declaración de intenciones que fue el ‘Get Ur Freak On’ del mágico combo formado por Missy Elliot y Timbaland. Una de las tácticas habituales en las  canciones que conforman Nuclear Evolution: The Age of Love tiene que ver con cómo las letras son interpretadas por uno, dos, tres e incluso más vocalistas, cuyas voces aparecen superpuestas en capas o interactuando, pero prácticamente siempre con un carácter relajado e incluso un poco narcótico que es característico del tono del disco, algo que contribuye a crear esa desconcertante sensación esponjosa de  la que hablaba antes al caracterizar el tipo de psicodelia que practican Sa-Ra.

Resulta inevitable pensar en las incertidumbres y dudas razonables provocadas por el escenario de crisis económica total en el que se sitúa el arranque de la era Obama al escuchar este disco. Esta idea es, precisamente, el punto de partida de la crítica que sobre este disco ha escrito Mark Fisher y que aparece en el número de julio de la Wire. Si entendemos el disco de Erykah Badu como un precedente directo del álbum de Sa-Ra, la preocupación por la realidad social es evidente. Además, el disco se ha publicado de manera oportuna en un momento en el que la desorientación psicodélica permite canalizar de manera muy adecuada esa mezcla de cauto optimismo, franco escepticismo, desencanto e incluso miedo con la que estamos claramente inaugurando una nueva etapa en la historia de occidente.

El disco, a pesar de los múltiples enfoques desde los que se puede contemplar –tantos como canciones- tiene una inaudita unidad y coherencia de tono. No importa que la canción tome elementos del funk, del soul, del jazz, del hip hop o de mil y una cosas más, pues cada una de estas canciones suena a Sa-Ra y solamente a Sa-Ra, lo cual es muy revelador respecto de la solidez de su propuesta y sobre todo de que el trío angelino se ha tomado muy en serio su primer álbum en condiciones (el anterior, titulado The Hollywood Recordings,  era una mezcla de temas nuevos y ya conocidos, que se editó para contestar a sus fans mientras ellos lidiaban con problemas en sus contratos con multinacionales).

Otro de los aspectos que hacen de este un disco tan interesante en el presente momento de derrumbe del capitalismo es que se distancia de la hipermasculinidad y glorificación del capitalismo que han sido las señas de identidad más visibles y estereotipadas del hip hop durante muchos años, al menos en su faceta mainstream. Precisamente, Sa-Ra tienen puntos de conexión con dos de las figuras que más han hecho por reconstruir la masculinidad y la relación con la industria y el mainstream en los pasados años, y es que el trío estuvo durante un tiempo bajo la protección de Kanye West, quien con sus canciones de corazones rotos en Heartbreak & 808s proyectó una masculinidad muy diferente de la habitual. No es casualidad, claro, que en la infame parodia de Kanye West en South Park apareciesen también Sa-Ra.  En cuanto al capitalismo, la producción de Sa-Ra es heredera, al igual que la de Flying Lotus, de J-Dilla, quien dio la espalda a la industria –o la industria se la dio a él en un momento dado, que parece que fue un poco de todo- y se decidió a publicar su música en pequeños sellos independientes. En definitiva, Nuclear Evolution: The Age of Love es uno de los discos más excitantes que he escuchado en lo que llevamos de año

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J Dilla – Dillanthology Vol 1

Posted in hip hop by Iván Conte on junio 22, 2009

Si el pasado año el disco de Flying Lotus fue el encargado de continuar el trabajo de J Dilla, este año les toca a Sa-Ra Creative Partners hacer lo propio. Atentos a su inminente disco, titulado Nuclear Evolution – The Age of Love, porque apunta a ser uno de los más celebrados del año. Este pasado fin de semana he empezado a escucharlo, pero no hablaré de él por aquí hasta dentro de unos días -es un disco doble y no conviene apresurarse, es de esos discos que revelan más y más cosas con las escuchas. Bueno, en realidad tampoco voy a hablar de J Dilla, porque hace solo unos días que Simon Reynolds lo hizo en The Guardian, porque en el número 290 de The Wire podéis encontrar un artículo magnífico sobre la trayectoria y sorprendente evolución del  fallecido productor y supongo que porque hablaré de él cuando hable del disco de Sa-Ra Creative Partners. ¿Y por qué esta entrada, entonces? Muy fácil; aunque ya conocía casi todos los cortes del recopilatorio Dillanthology Vol 1, es un auténtico placer escuchar seguidas las once canciones aquí incluídas. Al recopilatorio se le puede acusar de escueto, pero como su obra sigue siendo una de las más influyentes en estos momentos, y en definitiva como es casi imposible terminar el disco y no volver a ponerlo desde el principio, necesitaba al menos mencionarlo por aquí y recomendarlo por si todavía queda algún rezagado que no se haya acercado a la obra de un productor cuya prematura muerte ha provocado que su influencia se extienda de manera, hasta el momento, imparable en el terreno del hip hop independiente -que no indie!.

The Pharcyde – ‘Runnin’


Common – ‘The Light’

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Hudson Mohawke – Polyfolk Dance

Posted in electrónica, EPs, hip hop, wonky by Iván Conte on marzo 20, 2009

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Hudson Mohawke, 22 años, es uno de los miembros más destacados del colectivo escocés LuckyMe, en el que también está Rustie. Tanto Mohawke como Rustie han puesto patas arriba la electrónica británica de los últimos meses con su despreocupada y temeraria mezcla de referencias; de JDilla al hip hop mainstream, de Flying Lotus a Prefuse 73. Las conexiones animan a que se les incluya en el wonky a pesar de que nadie se ponga de acuerdo a la hora de definirlo, y aún así todos sabemos que cuando usamos el adjetivo wonky para catalogar a discos como este EP de Hudson Mohawke, estamos hablando de una serie de características que los productores anteriormente mencionados tienen en común, como pueden ser los ritmos descoyuntados o los sintes inestables, así como un interés por rellenar de sonidos coloristas la gama media del espectro sonoro, algo que delata su condición de productores de dormitorio con vistas a la pista de baile pero también a la escucha doméstica, algo no necesariamente malo si se hace con el arrojo aventurero y locuaz que caracteriza a estos productores. Tanto Rustie como Hudson Mohawke, los representantes más conocidos del colectivo LuckyMe, ya han tenido con sus anteriores singles un profundo impacto entre los aficionados a la electrónica  y hip hop británicos, pero es fácil predecir que en los próximos meses verán ampliado su público puesto que ambos han sido fichados por Warp, quien de este modo y tras la publicación el año pasado de un álbum y varios EPs de Flying Lotus, hace una decidida apuesta por el wonky como medio para darle una nueva vitalidad de la que por cierto andaba muy necesitado el sello de Sheffield. Eso sí, si sois de los que opinan que lo de wonky es una etiqueta sin sentido, podemos llamar a Hudson Mohawke y compañía productores de hip hop, y estaré totalmente de acuerdo, porque además eso les pone en la vanguardia del hip hop mundial.

Con todo el revuelo montado, en una primera escucha desprevenida Hudson Mohawke puede resultar un galimatías, pero lo bueno es que las sucesivas escuchas hacen que todo se vaya asentando y que, de hecho, se vayan revelando matices y detalles. Por ejemplo, la canción que abre el EP,  la energética ‘Polkadot Blues’, esconde bajo sus sonidos chillones lo que bien podría ser un ritmo de bajo y batería que podría servir para unos Jackson 5 del siglo XXI. Ninguno de los temas incluidos en este EP publicado por Warp llega a los tres minutos -a excepción de ‘Yonard’, que sobrepasa la marca por solo diez segundos-, la sensación es de que han embutido de una manera excitántemente atropellada numerosos encontronazos estilísticos -atención, en esta entrevista revela que el referente en este sentido ha sido la Mahavishnu Orchestra-. El interés por los detalles y un acento soul se cuelan por ‘Monde’, desvelando que uno de los fuertes de este productor es su mezcla de beats, experimentación y melodía, tal y como queda refrendado en el siguiente tema, ‘Overnight’, en el que se cruzan samples, beats, voces troceadas, guitarra y sonidos como de sirenas volviéndose locas. El propio Hudson Mohawke toca la batería, lo que refuerza la comparación con JDilla, y lo que suena en ‘Speed Stick’ como base para un sinte fluorescente y libre bien podría ser él mismo tocando la batería. En los magníficos -para muchos los mejores- temas finales del EP, ‘Velvet Peel’ y ‘Yonard’, la música de este productor se consolida como una de las más personales del momento, desde luego un nombre que con la publicación de su primer LP en Warp este mismo año debería traspasar fronteras y llegar a un público más amplio. Con Bristol capitaneando el sonido púrpura via Joker o Guido,  Edimburgo llevando al hip hop a nuevos territorios, y Londres centrado en el Funky House, la verdad es que la electrónica británica está en un buen momento.

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Kid Cudi ‘Day’N’Nite’

Posted in hip hop by Iván Conte on marzo 9, 2009

‘Dan’n’Nite’, el primer single de Kid Cudi, se editó por primera vez en el 2007, aunque no ha tenido videoclip hasta hace unas semanas, coincidiendo con el relanzamiento del single de cara a calentar motores a un LP de debut que debería estar en nuestras orejas en algún momento del verano. Muchos ya habréis escuchado a Kid Cudi sin saberlo, pues él ha sido uno de los que ayudaron a Kanye West en su 808s and Heartbreak; canta en ‘Welcome to Heartbreak’ y es el coautor de  ‘Heartless’ -uno de los mayores éxitos de la carrera de West, lleva meses en el top 10 de la lista de singles estadounidense-. De hecho, Kid Cudi se ha convertido en algo así como el protegido de West en los últimos tiempos. Y aunque Cudi se mantiene alejado del Autotune, tienen algunas cosas en común que justifican su papel en el último disco de Kanye West. Al igual que este en su último disco, Cudi propone un hip hop introspectivo, relativamente alejado de la pista de baile, buscando reflejar los sentimientos de soledad, frustración y alienación urbana, con un punto de vista entre derrotado y alucinado. Eso es lo que hace precisamente en ‘Dayn’n’Nite, una canción sorprendentemente efectiva dado lo escueto de sus componentes; un ritmo pausado, uno sintes que encajarían en un grupo de synth-pop tipo Junior Boys y el melódico y agradable flow de Kid Cudi. Cudi, al igual que West, plantea una vía de escape a las dos opciones a las que parece reducirse el hip hop actual; el hip hop festivo y el hip hop concienciado.  A continuación, podéis ver el videoclip de la canción y, después, el videoclip del remix que han hecho Crookers y que también ha tenido bastante repercusión. Procedente de Cleveland, pero radicado en la actualidad en Brooklyn, habrá que ver qué es lo que hace en su primer disco. Mientras tanto, y si este single os sabe a poco, por Internet circula una estimable mixtape llamada A Kid Named Cudi.

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