Redux

El neon-noir de Chromatics en Kill for Love

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 21, 2012

Chromatics explotan a conciencia la estética neon-noir, desarrollada en los ochenta, principalmente en las películas de Michael Mann como por ejemplo Thief o Manhunter, así como su serie Corrupción en Miami, aunque en el lote también podría entrar perfectamente Blade Runner. Esas películas están dominadas por una estética nocturna, iluminada por luces de neón, que sirven de metáfora para la incomunicación en las grandes urbes post-industriales, al tiempo que retratan la ruina moral del capitalismo exacerbado de los ochenta ejemplificada en las tramas criminales.  ¿es casualidad que se recupere el interés por esta estética en una época en el que el capitalismo parece estar dando sus últimas bocanadas? El neon-noir ha sido recuperado oportunamente por la película Drive, en cuyos primeros minutos precisamente suena una canción del anterior disco de Chromatics. De hecho, la música pop electrónica siempre ha tenido un lugar muy importante en estas películas, no solo con bandas sonoras como las de Tangerine Dream sino también en esos momentos en los que la trama se queda en suspenso y da paso a videoclips acompañados de canciones pop llenas de señas de identidad de la década de los ochenta (sintes, ritmos programados…), que también aparecen en Drive, película cuya banda sonora echa mano del catálogo de Italians Do It Better, el sello de Chromatics. Es comprensible, porque los sintes acerados y emocionalmente distanciados de Chromatics o Tangerine Dream funcionan a la perfección como equivalentes sonoros de las luces de neón y la impersonalidad de los no lugares de las grandes urbes.

 

“Kill for Love” es el excelente resultado de cinco largos años de trabajo en forma de cima musical del neon-noir en su capacidad para recrear esa atmósfera de soledad en la ciudad a altas horas de la madrugada. Al igual que en la película de Winding Refn, una de las mejores cualidades  del disco de Johnny Jewel es la de sonar introvertida y épica a la vez, algo que en el caso del álbum de los estadounidenses se debe al afán perfeccionista con el que hasta el mínimo detalle parece haber sido pensado para construir las atmósferas adecuadas, dejando espacio entre los instrumentos, y sonando a la vez tenso y distanciado, funcionando con la perfección metronómica y eficiencia de los motores de los coches que conduce Ryan Gosling.  Eso sí, la estética del álbum huye de la exuberancia y abraza, en cambio, un sonido escueto y casi espartano.  Así, “Kill for Love” es un disco sobre la soledad convertida en algo épico mediante el cuidado con el que cada uno de los instrumentos está dispuesto, evidenciando una concienzuda labor compositiva que da como resultado la que quizás sea la colección de canciones pop más redonda que escuchemos este año.

 

El comienzo, con la versión del “Hey hey My My” es lo que menos me convence, o quizás yo no habría puesto esta versión en primer lugar, aunque a continuación el tema titular establece el patrón estilístico: guitarras a lo New Order que parecen emitir destellos de luz artificial, ritmos que –acelerados- podrían estar sacados de clásicos de Italo disco, sintes gélidos y la voz desapasionada, así como un tempo hipnótico, ideal -claro- para conducir de noche.  Y aunque el punto de referencia sea claramente los ochenta, no se puede hablar de hypnagogic pop en su caso porque su uso de rasgos estéticos de esa década es demasiado literal, quizás con la excepción del modo en que el ritmo parece estar ralentizado, algo que recuerda a los experimentos de Daniel Lopatin y Joel Ford en aquella serie de mixtapes en las que desaceleraban clásicos de Italo Disco. Aquí no podemos estar más lejos de la tendencia a la improvisación que caracteriza a James Ferraro y muchos de sus compañeros de etiqueta. El neon-noir fílmico, como el de Chromatics, parece recurrir a una estética nocturna, mecánica, iluminada por luces artificales, porque quizás es de madrugada cuando los sentimientos pueden aflorar en un mundo dominado por el capitalismo. “Kill for Love” es una joya porque su retrato de la deshumanización es, a su vez, una búsqueda de la humanidad, y su retrato de la soledad, una búsqueda de la compañía. Soberbio.

 

 

 

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Una respuesta

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  1. nadador_ said, on julio 26, 2012 at 10:23 am

    Estaba de acuerdo contigo en lo de la versión hasta que leí las explicaciones de Johnny Jewel en la entrevista que aparece en Rockdelux. Ahora me parece muy emocionante.


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