Redux

En Playground: Death Grips “The Money Store”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on abril 25, 2012

Sun Araw, M. Gedds Gengras & The Congos – FRKWYS 9

Posted in Uncategorized by Iván Conte on abril 23, 2012

Mi crítica del disco de Sun Araw en Jamaica con The Congos en Playground

Y, via Pitchfork, una entrevista con Tony Lowe, el director del documental sobre la grabación del disco, que por cierto tiene una pinta estupenda.

En Playground: Dean Blunt & Inga Copeland “Black is Beautiful”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on abril 13, 2012

Ad Hoc (el regreso de Altered Zones)

Posted in Uncategorized by Iván Conte on abril 11, 2012

Al menos yo echaba de menos Altered Zones, así que me acabo de llevar una alegría al ver que más o menos el mismo equipo vuelve, con otro nombre -y supongo que sin el incómodo padrinazgo de Pitchfork- y lo mejor es que lo han hecho  dando en la diana con su primera entrada, que es una lista de cosas que odian sobre los blogs. De entre las cosas que mencionan las dos más importantes en mi opinión son; no intentar ser el primero en dar una información, y, un poco por lo mismo, que no te importe sacar un texto sobre un disco del que todo el mundo ha hablado meses antes. Si ese texto tiene una razón de ser, un punto de vista diferente, sobrevivirá a la obsesión por la inmediatez.

Para celebrar su regreso, también han hecho una selección de temas.

Playlist: Lovers Rock

Posted in Uncategorized by Iván Conte on abril 10, 2012

Como en youtube están casi todos los temas que aparecen en Harmony, Melody & Style -el nuevo recopilatorio de Lovers Rock que Soul Jazz está a punto de publicar- he hecho un playlist, que podéis escuchar aquí:

Siempre he sentido especial debilidad por el Lovers Rock, supongo que es un tipo de música que encaja muy bien con mi manera de ser y encuentro muchos motivos y momentos para escucharlo. Sin embargo, esta rama británica de la música jamaicana ha sido tradicionalmente despreciada como femenina y comercial, frente al compromiso político y masculino del roots reggae. Más allá del detalle misógino presente en esa oposición entre ambas músicas, lo cierto es que el Lovers Rock es político en muchos más sentidos de los que aparentan sus letras sobre relaciones sentimentales. A la música no le hace falta expresar en sus letras un mensaje para representar un momento histórico muy concreto, y el Lovers Rock es la mejor representación de una generación de inmigrantes caribeños que construyeron poco a poco su propio lugar en el Reino Unido, con una música que tomaba elementos tanto de Jamaica (el reggae) como de EEUU (soul y R&B) y, claro, el pop británico, representando a la perfección los encuentros culturales provocados por los movimientos migratorios (post)coloniales, unas manifestaciones culturales que Paul Gilroy denominó atlántico negro.

Hay que destacar, además, que lograron encontrar su propia estética en un periodo especialmente intenso como es el de finales de los setenta, marcados por huelgas -en algunas de las cuales los inmigrantes venidos de las colonias tuvieron un papel fundamental, como en la de Grunwick– la petición de fondos por parte del Reino Unido al fondo monetario internacional, y el imparable ascenso de Margaret Thatcher (tampoco tan lejos de la situación actual, ¿verdad?). Que las letras en su mayor parte traten sobre relaciones no debería verse como un intento de evadirse de la realidad, sino como un reflejo de algo muy necesario: la necesidad de construir un espacio propio y de establecer relaciones sociales a pesar de todo lo que tenían en contra. Por eso, el Lovers Rock me suena a toda una generación de inmigrantes caribeños encontrando, por fin, su propia identidad a pesar de todo lo que tenían en contra, con una música con un ritmo más adecuado a la climatología británica (1).

Pero lo más importante es que las principales señas de identidad del Lovers Rock, ese romanticismo cálido y acogedor cruzado por el reggae, el soul y el pop, han permanecido en el ADN de la música británica desde entonces, como se puede comprobar en distintos momentos significativos como el Blue Lines de Massive Attack, toda la carrera de Sade -quien de hecho, tituló su penúltimo álbum Lovers Rock- o incluso Hype Williams. De escucha imprescindible, por tanto.

(1)ya, reconozco que esto último se ha dicho tantas veces que ya es un cliché. Sin embargo,  no sería la primera vez que el clima influye en la evolución de la música jamaicana: en el paso del ska al rocksteady se dice que fueron determinantes unos meses especialmente calurosos que pedían una música menos acelerada en su ritmo

Posted in Uncategorized by Iván Conte on abril 9, 2012

Buen, interesante artículo sobre la presencia de los estates -esos bloques de pisos construidos en la Inglaterra de la posguerra como representación de los utópicos valores de la sociedad y el gobierno por aquel entonces- en algunos videoclips de las distintas bandas de Damon Albarn (Blur, Gorillaz, The Good, The Bad & The Queen).

Eso sí, la idea de repasar cómo estos emblemáticos edificios han sido representados en la música popular da para mucho más. Seguro que hay docenas más de ejemplos, pero el primero que se me vino a la mente fue  la portada del primer disco de The Streets, hecha por el fotógrafo Rut Blees Luxemburg en Hackney, y cuyo título -Towering Inferno- ya hace alusión a uno de los puntos mencionados por Josh Hall en su artículo para The Quietus: el cambio que se produjo en la mentalidad colectiva británica, que pasó de ver estos edificios como lugares en los que el afán original de crear vivas comunidades fracasó y, en su lugar, se convirtieron en un foco de delincuencia. Por otra parte, el uso de esta imagen para ilustrar las historias de realismo social  relatadas por Mike Skinner en “Original Pirate Material” hace pensar que sirve para situar geográficamente a las mismas, como si todas ellas les hubiesen sucedido a habitantes de este mismo edificio.

Y los efectos del impacto de estas construcciones se puede observar no solo en la música, pues estos edificios inspiraron a J.G. Ballard una de sus cumbres distópico-dantescas: la bacanal de violencia y regresión evolutiva relatada en Rascacielos es una consecuencia, según el escritor inglés, de vivir en un espacio de este tipo, algo que es ilustrativo de la creciente reacción en contra de estas construcciones por parte de los medios y la opinión general en la Inglaterra de los años setenta, precisamente cuando el denominado consenso de posguerra comenzó a resquebrajarse. Ballard, siempre estuvo muy atento a interpretar en clave catastrofista las señales de cambio en su sociedad, y la estrecha relación entre el entorno geográfico y la psicología colectiva.

Y por supuesto, hay que mencionar también  Attack the Block, rodada precisamente en Heygate, el bloque de edificios con el que empieza el artículo de The Guardian, y que está ahora mismo en proceso de derribo para  permitir la reurbanización/gentrificación de la zona, irresistiblemente cercana al centro de Londres. Es fácil darse cuenta de la importancia simbólica de estos edificios en la historia británica reciente: su desaparición significa también el carpetazo definitivo por parte del gobierno británico a cualquier cosa que recuerde al consenso de posguerra, en sintonía con la actual ola de neoliberalismo económico.

Postdata: curiosamente, justo el día antes de leer este artículo escuché de nuevo, tras mucho tiempo, el disco de The Good, The Bad & The Queen, pudiendo comprobar que el tiempo le está tratando muy bien. Fue mi disco del año en su momento y todavía podría defenderlo como uno de los mejores discos de los últimos diez o quince años.