Redux

Britney Spears – Femme Fatale

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 30, 2011

Ha sido curioso leer en twitter, durante el fin de semana posterior a su filtración, las primeras impresiones acerca de Femme Fatale, que fueron más o menos las mismas que las mías. Ahí van algunas de las más significativas:

TriAngleRecords@jonnymugwump It’s no Blackout (what is?!), but there are some amazing songs on this. Weird noises throughout, vaguely melancholy, AMAZING!

TriAngleRecords @MoonWiringClub INSIDE OUT!!! Melting my brain.

MoonWiringClub @TriAngleRecords 2:30 breakdown is IMMENSE…track is a bit like Katy Perry E.T. ❤ … All goodly+exciting :)))

downliners_sekt Britney Spears new album sounds HD + 3D. Not really our favorite kind of stuff but holy fuck how this sounds H U G E and crystal C L E A N.

andrewryce @ivanconte @downliners_sekt exactly. if someone has to make cheesy dubstep into pop music, i’m glad it’s britney. “inside out” maaaan

Y unos días después Emilio José tuiteaba simplemente:

Emilio_Jose Britney Spears ♥

Claramente, había ganas de que el nuevo disco de Britney Spears fuese bueno, tras la decepción de Circus, en el que sonaba demasiado domesticada tras la tormenta eléctrica que supuso Blackout, de modo que las reacciones de entusiasmo se entienden al comprobar que aquí va al grano: música para quemar la pista de baile desde el principio hasta el final casi sin respiro. Y además, con una producción en alta definición, como bien dicen Downliners Sekt, marcada por un 4×4 machacón, pero también jugueteando con el dubstep, algo que ya estaba presente en Blackout, y con sintes coloristas, chillones, y eufóricos. En definitiva, el tipo de producción de brillo diamantino, ligeramente futurista, absolutamente efectivo en el club, que más allá de su impacto mainstream termina siendo la influencia clave en gente como How to Dress Well.

Se puede decir que Femme Fatale es el reverso luminoso de Blackout, lo que hace que el disco parezca más obviamente comercial, sobre todo en las letras, a pesar de lo cual en ellas podemos encontrar unas cuantas frases memorables y divertidas (‘I can be the trouble, you can be the bass’ es una de mis favoritas). Supongo que es precisamente por lo despreocupado de su tono que el consenso parece indicar que este disco es (solo) ligeramente inferior a Blackout, aunque le ocurre algo parecido al Discovery de Daft Punk: por su abrumadora acumulación de ganchos melódicos y buenas ideas de producción es capaz de trascender su carácter de disco comercial. En cualquier caso, es imposible escuchar estas canciones sobre bailoteos y ligoteos sin pensar que por debajo de esta explosión de energía positiva, el personaje público de Britney Spears esconde zonas oscuras como las aireadas en Blackout, lo que añade una capa de interés al disco si lo contemplamos en el contexto de su carrera, algo inevitable por otra parte.

Curiosamente,  las canciones que mejor funcionan son los medios tiempos que escapan al 4×4, y no solo ‘Inside Out’ –la elección obvia, por su proximidad al dubstep- sino también ‘How I Roll’ y sobre todo ‘Trip to Your Heart’, que dan al disco ese delicioso toque melancólico, sin abandonar la pista de baile, que mencionaba el jefe de Tri Angle Records en su Twitter. Hablando de producción, destaca la presencia de Billboard, productor de parte del Body Talk de Robyn, y de Max Martin, autor de ‘Oops… I Did It Again’. También está will.i.am, capaz de tener las mejores y peores ideas –a veces en el mismo single- y que aquí contribuye una oda al bajo con mucha brocha gorda pero bastante divertida. El primer single en principio no me gustaba, hasta que reparé en los bajos y en que es el mismo tipo de canción sobre problemas románticos en la pista de baile que tan bien funcionan en el caso de Robyn, y escuchado en el contexto del disco encaja perfectamente. Y, en fin, el resto del disco está bastante bien, más allá de unos coros un poco cargantes no hay ninguna canción realmente floja, más bien al contrario.

Puede, eso sí, que no haya ningún single aquí que suene tan descaradamente fresco y futurista como ‘Toxic’ o ‘I ‘m A Slave 4 U’, pero al igual que en Blackout el objetivo parece haber sido el de hacer un disco coherente de principio a fin. Como el r’n’b y el pop mainstream funcionan sobre todo a base de singles, este esfuerzo por hacer un álbum consistente es otro de los  motivos del atractivo de Britney Spears por debajo del mainstream, entre un público más orientado, todavía hoy, a valorar la idea del álbum como el formato artísticamente más interesante.

Puede, también, que su voz suene aquí más impersonal, débil y distanciada que nunca, aunque esto también es coherente con la ciencia vocal que ha caracterizado al r’n’b desde hace una década, además de que la idea de una Britney Spears robotizada parece que subraya el carácter ligeramente futurista de estos discos.Me pregunto qué habría opinado Roland Barthes al escucharla, teniendo en cuenta su teoría de la textura vocal como la depositaria del significado de una cantante, aunque sería más interesante plantearse una reescritura de esta teoría, debido al ataque frontal que la voz ha sufrido en los últimos años, tanto en el mainstream como en el underground. Abusada, troceada, recompuesta, ralentizada, sin duda, la voz es esa última frontera de la autenticidad en saltar por los aires y dejar preguntas a su paso que no son muy diferentes a las sugeridas por la irrupción de los sintetizadores en la música popular en los setenta.

Y puede, finalmente, que Britney Spears no haya escrito ninguna de sus canciones, aunque esto es un reproche rockista que a estas alturas todavía parece mentira que haya que explicar: ella es un engranaje dentro de una cadena de montaje sonoro junto a los compositores y productores– ni más ni menos que lo que ocurría con la Motown– pero si este álbum funciona tan bien es precisamente porque una vez terminados no se pueden imaginar con otra cantante sin hacer cambios sustanciales al carácter de la música.

Reconozco, en cualquier caso, que yo también prefería las zonas oscuras de Blackout a algunas de las zonas más luminosas de Femme Fatale, que bordean eso que los angloparlantes llaman cheesy. Pero vaya, pocos discos en los últimos tiempos me han parecido más excitantes desde su primera escucha que éste.

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Sobre el regreso de Burial

Posted in críticas publicadas, dubstep, electrónica by Iván Conte on marzo 25, 2011

En  Concepto Radio. El texto termina con una especie de continuará, y es que no quiero dar mi opinión sobre el nuevo single de Burial hasta poder escucharlo en condiciones, no con un pobre ripeado de la radio con voces interrumpiendo la canción cada pocos segundos. Y sí, el último de Radiohead me gusta, le daría tres estrellas sobre cinco -con perspectiva positiva, como dirían en Moody’s-. No soy un gran fan del grupo, los dos anteriores me parecen aburridísimos, pero tampoco soy un detractor, y en este disco he encontrado por primera vez desde Amnesiac cosas interesantes.

How to Dress Well – Love Remains (Tri Angle, 2011. Reedición)

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 20, 2011

Llevaba tiempo queriendo hablar de este disco, aunque no me he decidido hasta esta semana, porque ha sido en estos días cuando lo he vuelto a escuchar con frecuencia, alternándolo con el nuevo de Britney Spears. De hecho creo que es muy recomendable escucharlo junto a un disco de RnB de la pasada década, quizás algo de Cassie, el nombre de culto en el sello Tri Angle Records que es el que se ha encargado de reeditar en Europa el primer disco de How to Dress Well.

Tarde o temprano tenía que salir un disco así, un disco que reflejase el impacto y vitalidad del omnipresente RnB estadounidense de la última década, tan lleno de ideas sonoras capaces de estimular la imaginación de gente como Tom Krell –el hombre detrás de este proyecto- hasta el punto de animarlos a ofrecer su propia visión, profundamente desfigurada, del mismo. Una visión necesariamente distorsionada por la abismal diferencia en el presupuesto, pero claro, es esa óptica degradada precisamente lo que hace interesante a este disco.

En las primeras escuchas destaca, curiosamente, la práctica ausencia de ritmos, salvo en temas como ‘Endless Rain’, lo que provoca que se tenga la sensación de que a estas canciones les falta algo, quizás ese contacto humano que la voz de Krell parece anhelar con su entrega sin reservas. A cambio del ritmo, tenemos texturas ambient, envueltas en reverb y delay hasta la distorsión, enmarcadas por la aguda voz y por el bajo, omnipresente en el disco, ambos aspectos evidencian que Tom Krell es también plenamente consciente de la evolución de la música electrónica en la última década.Esto, además, contribuye a crear una atmósfera enrarecida porque, si el fondo sonoro no suena muy RnB, las melodías vocales sí que son inmediatamente reconocibles como tales. En algunas ocasiones estas canciones incluso suenan muy cercanas a las de sus referentes, como en el caso de ‘Can’t See My Own Face’ que suena a Brian Eno produciendo a Destiny’s Child, o del tema más inmediato del disco, ese tremendo ‘You Won’t Need Me Where I’m Going’ que parecería una maqueta para el Justified de Justin Timberlake de no ser por lo oscuro de la letra. El proceso de transformación del RnB no es solo sonoro, ya que Krell ha salido airoso de la tarea de transformar una música eminentemente extrovertida en algo capaz de canalizar unos sentimientos que son precisamente los opuestos, de introspección y ansiedad por conectar con otra gente.

En general, lo que hace How to Dress Well -¿post-rnb?, aunque el propio Krell habla de post-pop en esta entrevista en Fact– es de esas cosas que nunca pensarías que funcionarían hasta que las escuchas,  y hacen lo que debería hacerse más a menudo: intentar responder desde el underground a los estímulos más interesantes de entre los que estamos expuestos a diario en el mainstream.

Volviendo al tema de la voz, la de Krell debe tanto a las divas del r’n’b como a Panda Bear, y es que este disco pertenece claramente a una etapa post Person Pitch, no solo en lo angelical de las voces, sino en una estética sonora formada por capas y loops muy atenta a lo que se está haciendo en la música electrónica. Así, por ejemplo, ‘Escape Before the Rain’ suena parecido a algunas cosas de Tim Hecker. Y no solo es este un disco que suena totalmente contemporáneo debido a la influencia del segundo disco de Panda Bear, sino porque su temática y estética visual tienen que ver con el renacido gusto por la oscuridad existencial y porque el hecho de que sus canciones suenen como retales a medio recordar de inexistentes éxitos RnB hace que el asunto de la memoria también esté muy presente. Por último, su reedición en Tri Angle Records es todo un acierto y tiene algo de declaración de intenciones para un sello cuyo jefe está claramente obsesionado  -y no me extraña- con el RnB. Por este camino deberían salir todavía más cosas interesantes, hay que estar atentos.

 

 

Actress – ‘Harrier ATTK’ / ‘Gershwin’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 17, 2011

Está muy bien este nuevo single de Actress editado por el sello Nonplus, tras su consagración el año pasado con Splazsh, su imprescindible disco para el sello Honest Jons que le situó entre los nombres más importantes de la electrónica británica de los últimos años.

En primer lugar, ‘Harrier ATTK’ es una pieza de afrofuturismo con un diseño sonoro impecable, desde la estática que baña todo el tema hasta el ritmo  que invita a moverse con abandono. La textura es deliciosamente crujiente pero al mismo tiempo fluida como un líquido. Este tema es un núcleo rítmico que suena como un androide al que se le está derritiendo la placa madre. La atmósfera recrea un estado de alerta nocturno, relajada pero en el fondo tensamente opresiva, aspecto este último subrayado por el tono agudo de los sintes.

Drexciya es una de las influencias más claras en Actress, y el electro techno de ‘Gershwin’ apunta directamente ahí. Así, el segundo tema en este single nos propulsa a ese terreno más físico de funky metálico y regimentado. Si el anterior tema sonaba a androides autodestruyéndose, en esta canción suenan vivos e hiperactivos.  Más melódico, más fácilmente bailable –a pesar de algún momento de desorientación-  con algún sinte ondulante de efecto estroboscópico. Suena contundente al tiempo que emocionalmente atractivo.

Actress es capaz de retorcer y exprimir sus ritmos, de someter al oyente a una lluvia de señales acústicas trabajadas de manera minuciosa y de tratar a cada una de sus canciones como un universo individual, además de ser uno de los productores que mejor conectan el pasado de la música electrónica con el presente post-dubstep británico. Me quedé con ganas de más, eso es lo único malo.

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Hype Williams – One Nation

Posted in críticas publicadas, electrónica, hypnagogic pop by Iván Conte on marzo 15, 2011
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La portada de Underneath the Pine

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 11, 2011

En lo que va de año hay dos portadas que me parecen perfectas: impactantes visualmente, que te descolocan en un principio pero que también son capaces de resumir a la perfección lo que te vas a encontrar en el disco. Una de ellas es la de Ravedeath, 1972 de Tim Hecker y otra es la de Underneath the Pine, que como ya quedó claro en comentarios en este y muchos otros sitios, produce entre fascinación y repulsión. A mí me parece una imagen tremendamente poderosa, y curiosamente para nada repulsiva, de hecho no puedo evitar sonreír cada vez que la veo. Según cuenta el propio Chaz en esta entrevista -de lo mejor que he leído últimamente en Pitchfork, por cierto- la foto salió casi por casualidad, aunque ya tenía una idea clara de lo que quería. El toque setentón es innegable. ¿quién iba a decir que con un pomelo y un primer plano se podía hacer una imagen tan original? Muy grande, al igual que el disco.

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Peaking Lights – 936

Posted in críticas publicadas, dub, hypnagogic pop by Iván Conte on marzo 9, 2011

Un fallo muy frecuente entre la crítica

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 8, 2011

y aquí me incluyo, de hecho en la última crítica que he escrito para Playground me he cortado un poco al ser consciente de esto: lo dicen en esta entrada del blog Coreógrafo del Cerro -aprovecho para decir que estoy algo confundido con respecto a la identidad del autor/es de este blog: Fran, ¿eres tú?- y el fallo es recurrir a una lista de referencias comunes para orientar al lector acerca de por dónde van los tiros. No es que no se deba hacer, por supuesto, en ocasiones hay conexiones innegables y otras que parecen una locura pero que expresan mejor que mil palabras lo que quieres decir, pero sí que es verdad que últimamente parece haber un afán por catalogar cada nombre nuevo entre los más parecidos que conocemos. Y lo peor es que en ocasiones da lugar a malentendidos. Al menos yo, cuando digo que James Blake me recuerda a Arthur Russell o a Joni Mitchell no pretendo ponerlos en la misma altura, simplemente digo que en ambos casos han explorado territorios similares, con mayor o menor fortuna. Pero sí, es un vicio que sería interesante contener al máximo. Al menos yo lo intentaré.

Blackest Ever Black, mixtape para Pontone

Posted in mixes by Iván Conte on marzo 8, 2011

¿no os encanta cuando una mixtape clava una idea, un sonido? Esta, del sello Blackest Ever Black, es de ese tipo, una declaración de principios -¡ténganlo en cuenta, es una mixtape hecha por un sello!- de todo lo bueno que puede llegar a ser este sello, de hecho el responsable de la publicación de mi EP favorito del pasado año. Durante muchos, muchos años, las estéticas góticas me provocaban cierto rechazo, en parte también porque la morbidez me parecía gratuita, o quizás porque tanta intensidad me acabó saturando, pero hay que reconocer que últimamente se están haciendo cosas muy interesantes dentro de estos parámetros. No solo de Salem vive la oscuridad contemporánea, Blackest Ever Black parece dispuesto a reactivar el post-punk más inquietante e inquieto, y lo que es más importante a hacerlo bien, teniendo en cuenta que han pasado décadas y la música ha aportado nuevas e interesantes ideas que permiten revivir este muerto, si se me permite el chiste fácil. Así, en esta mixtape tenemos tanto temas de los ochenta, referentes estéticos claros como Amebix o Burzum, curiosidades de la misma etapa como los madrileños Mecánica Popular, y por otra parte temas publicados en los últimos años -como por ejemplo un adelanto del próximo lanzamiento del sello, a cargo de los angelinos Tropic of Cancer– , sin que la coherencia flojee en ningún caso. La mixtape que más he escuchado en los últimos meses.

 

Moritz Von Oswald Trio – Horizontal Structures

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 3, 2011

La crítica, en Playground.

He de reconocer que hoy le habría dado una nota algo más alta, el disco crece y crece con las escuchas y cada vez se me ocurren asociaciones nuevas. Por ejemplo, en el primer tema a veces me parece que van a entrar las voces de Mark Hollis o David Sylvian. Tiene pintaza de clásico instantáneo, ¿no?