Redux

Las entradas más vistas del 2010

Posted in Uncategorized by Iván Conte on diciembre 30, 2010

Una lista curiosa. Queda demostrada la popularidad de las listas, la entrada-resumen del 2010 fue la  más vista en este blog durante el 2010, y de largo, a pesar de haberla subido al blog hace menos de un mes. Sorprende que las dos entradas sobre Moon Wiring Club -una de ellas sobre un mix- hayan atraído tantas visitas. También me ha sorprendido, porque no es un disco fácil ni que haya interesado a mucha gente, la presencia de Dolphins into the Future. Finalmente, me alegra ver que las dos entradas con las que yo mismo quedé más contento -las de OPN y la de Kanye West-, las únicas que soy capaz de releer sin avergonzarme demasiado, también han estado entre las más visitadas.

Pues esto ha sido todo en el 201o, un año excelente en lo musical, y lleno de cambios en lo personal. Nos vemos a principios de enero del 2011, cuyo primer esperadísimo disco, el de James Blake, ya circula por ahí.

Feliz año a todos/as y gracias por pasaros de vez en cuando, a nadie le gusta hablar solo  🙂

1. 30 discos del 2010

2. Die Antwoord – ‘Evil Boy’

3. Ariel Pink’s Haunted Graffiti – Before Today

4. Moon Wiring Club – Striped Paint for the Last Post

5. Vampire Weekend – Contra

6. Salem – King Night

7. Moon Wiring Club – Asda mix

8. Oneohtrix Point Never – Returnal

9. Dolphins into the Future – The Music of Belief

10. Kanye West – My Beautiful Dark Twisted Fantasy

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Treme

Posted in Uncategorized by Iván Conte on diciembre 27, 2010

En primer lugar, tengo que decir que no hablaría de esta serie aquí, a pesar de ser mi serie favorita de entre las estrenadas en el 2010, si no fuese por la fuerte conexión que tiene con la música. La que muchos esperaban como la continuación lógica de The Wire ha defraudado, en su primera temporada, a mucha gente, quizás porque la serie renuncia a la contundencia de un arco dramático como los desarrollados en las cinco temporadas de The Wire, pura dinamita con mecanismo de relojería que explotaba una y otra vez al final de cada temporada para revelar cómo el capitalismo está infiltrado en todas las instituciones estadounidenses, con efectos devastadores. Como el punto de partida de Treme es el huracán Katrina, supongo que era de esperar una diatriba anti Bush, pero David Simon ha decidido ser más sutil que nunca, dejando que las situaciones presentadas en estos trece capítulos hablen por sí solas, huyendo del tremendismo y evitando grandes gestos dramáticos e incluso relegando algunos de ellos a inquietantes elipsis. Así, Treme se presenta como una depuración de la idea de The Wire de la ciudad como personaje: aquí ni hay un arco dramático ni pasa gran cosa aparentemente, algunas situaciones se resuelven rápidamente y otras se alargan unos capítulos, otras llegan a su climax unos cuantos capítulos antes del final, y si hay que parar la serie para dedicar un capítulo a un día de fiesta en Nueva Orleans, se para. Porque Simon en esta ocasión ha querido llevar los límites de la ficción televisiva aún más allá, a un territorio que quiere aproximarse lo más posible al ritmo de la vida, siendo el objetivo principal retratar en profundidad una serie de personajes representativos del Nueva Orleans contemporáneo. En este sentido es reveladora la cita que hace el personaje interpretado por John Goodman, hacia el final de la temporada, a Kate Chopin y su idea de que la vida carece de resoluciones como las de la ficción.

También han sido muy criticados los personajes blancos, sobre todo los masculinos, por antipáticos, pero creo que es algo deliberado, porque ellos representan esa conflictiva actitud del hombre blanco que llega a una ciudad con una vibrante escena musical negra con la idea de preservar sin cambios la idea romántica que de ella tiene, sin darse cuenta de que para los músicos locales la música es algo vivo, que reacciona a lo que sucede alrededor y que, irremediablemente, cambia. Particularmente cargante para muchos es el personaje interpretado por Steve Zahn (David McAlary), aunque a mí me divierte y me recuerda -de lejos- al protagonista de Odio, la serie de cómics de Peter Bagge. Además, hay más actores, y sobre todo actrices, que están soberbios: a Melissa Leo, por ejemplo, no le haría falta decir una sola palabra, sus miradas y gestos son suficientemente expresivos, ¡y qué decir de absolutamente todos los actores y actrices negros! les toca la parte más difícil, la más tocada por el huracán, y la mezcla de indignación, humanidad y orgullo que destilan merecería que todos y cada uno de ellos se llevasen uno de esos premios que, paradójicamente, se le negará a esta serie por su excesivo carácter crítico, como ya sucedió con The Wire.

Musicalmente, la serie no se queda en los guiños de músicos importantes en la historia de Nueva Orleans que van apareciendo en la serie, y va retratando los distintos conflictos a los que se encuentra sometida en la actualidad, desde los músicos callejeros hasta las estrellas blancas que viajan a Nueva Orleans en busca de eso llamado autenticidad.

Y qué decir, claro, de su cabecera, como siempre en HBO una pequeña obra maestra que resume a la perfección el espíritu de la seria.

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canciones navideñas 2010

Posted in Uncategorized by Iván Conte on diciembre 24, 2010

Algunas canciones navideñas publicadas este año por gente que me gusta, hayan sacado buen disco o no este 2010.

Si se os ocurre alguna más, podéis ponerlas en los comentarios.

¡Feliz navidad!

Kanye West – ‘Christmas in Harlem’

Dam Funk – ‘Tis the Season’

Mariah Carey – ‘Oh Santa’

Sufjan Stevens – ‘Barcarola (You Must be a Chrismas Tree)’

Mzo Bullet – ‘Casablanca’

Posted in electrónica, kwaito, singles by Iván Conte on diciembre 22, 2010

Este tema ya tiene al menos un par de años, pero ha sido este mes de diciembre cuando por fin se ha publicado en vinilo. Cuenta la leyenda que muchos djs, desesperados por conseguir una copia para pinchar este ‘Casablanca’, ripeaban el audio correspondiente al vídeo promocional que podéis ver aquí debajo. Aunque en realidad el tema ya estaba disponible en una recopilación de kwaito, la anécdota es reveladora en cuanto al impacto continuado que el tema ha tenido en los últimos meses e incluso años, lo que le ha llevado a publicarse con la aureola de clásico.

En realidad, casi se podría decir que es coetáneo del ‘Township Funk’ de DJ Mujava, uno de los temas de baile más demoledores y efectivos publicados en Europa en los últimos… ¿diez años?, con el que muchos nos pusimos a investigar que era aquello del kwaito, y que resultó ser, como el  o el Shangaan electro (también procedente de Sudáfrica), una cultura de baile que se ha estado gestando durante décadas antes de que la publicación de algunos ejemplos en Europa captase la atención de un público más internacional. Yo mismo puedo atestiguar, por cierto, el impacto que puede tener ‘Township Funk’ incluso entre públicos en principio poco proclives a un tipo de música en el que el ritmo está tan en primer plano, aunque claro, el poder adictivo de estos dos temas no solo reside en la contundencia de unas cajas predominantes y un bombo bien puesto, sino también en los elementos melódicos, que en el caso de ‘Casablanca’ están proporcionados por sintes que suenan alternativamente al House primigenio de Chicago y a los Kraftwerk de Computer World. Con un carácter eminentemente funcional, dirigido a incitar al baile, Mzo Bullet va presentando los diferentes ingredientes tanto rítmicos como melódicos para luego ir jugando con ellos haciéndolos aparecer y desaparecer y establecer diálogos entre ellos. Imaginaos que el house naciese en Sudáfrica, sumándole a la influencia de Kraftwerk los patrones rítmicos caribeños y autóctonos, y el resultado es parecido a lo que se escucha en este single, que en su recombinación de elementos sonoros de culturas negras bañadas por el Atlántico es otro ejemplo de aquello que Paul Gilroy denominó Atlántico Negro. Lo dicho: un clásico.

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Teoría y música

Posted in lecturas recomendadas by Iván Conte on diciembre 19, 2010

Confieso que me sorprendió el rechazo en esta entrada de Música en la mochila -y en los comentarios- a las etiquetas que pujaron fuerte este 2010. Entiendo las reticencias cuando de repente expresiones como witch house, juke o hypnagogic pop aparecen por todas partes, y es evidente que las revistas hacen un uso comercial de ellas, pero me parece que también hay un rechazo a los grupos, basado en el argumento de que estas escenas viene sustentadas más por un armazón teórico que por discos musicalmente interesantes, que no hacen sino reciclar sonidos ya conocidos. Parte del rechazo, por tanto, también se deriva del hecho de que estos discos para muchos no confirman la promesa de un sonido nuevo (1). Estos días estaba intentando hacer una entrada sobre estos temas, basándome en algunos mensajes en twitter de los últimos días, pero reconozco que me cuesta hacerlo, al menos de momento, de un modo que evite una polémica innecesaria que no tengo ninguna intención de levantar. Mi única intención es reiterar mi interés por la teoría como medio para entender y disfrutar la música, en ningún caso para quitarle el interés. Este es un prejuicio curioso, por cierto, y me gustaría saber de algún caso en el que una crítica con una sólida base teórica quitase interés a la música, más bien yo creo que es al contrario: cuantos más argumentos, mejor. Pero bueno, tampoco es la primera ni será la última vez que hablamos del tema, y además he encontrado un párrafo en la revista Frieze que en cierto modo resume lo que quiero decir:

Pocos libros sobre música dirigidos a un lector medio son solamente sobre música. La mayoría suelen ser sobre las vidas e historias de la gente y las comunidades, y la música es normalmente una excusa para hablar sobre ellos. Este es ciertamente el caso de una serie de nuevas publicaciones, todas las cuales están imbuidas de imaginación y cuestiones de identidad social y personal. (Dan Fox. La traducción es mía)

Solamente hay una cosa con la que no estoy de acuerdo: la idea de que la música es una excusa para hablar de estas cuestiones. Al menos en mi caso, me resulta imposible separar una cosa de la otra, sin que ello quite el valor a una crítica más impresionista-romántica, que en realidad es la que hasta yo mismo hago la mayor parte de las veces, puesto que ambas formas de crítica no son, en absoluto, incompatibles. Supongo que existe la ide preconcebida de que al usar la teoría se está anteponiendo a la música, pero de nuevo al menos en mi caso si recurro a la teoría es para intentar explicar por qué determinado disco me gusta tanto.

(1) De hecho, el hypnagogic pop tiene una relación muy compleja con la idea de lo nuevo en la música. Aún estando obsesionado con un momento en concreto en la historia de la música popular del pasado, no es exactamente un revival de los ochenta. Sería algo así como una perspectiva nueva, una exploración de caminos que se quedaron por explorar en los propios años ochenta.

30 Eps / singles / maxis del 2010

Posted in electrónica, EPs, funky house, hardcore continuum, hauntology, juke, listas, singles by Iván Conte on diciembre 19, 2010

30 discos del 2010

Posted in Uncategorized by Iván Conte on diciembre 15, 2010

El 2010 a mí me gustó así. Un top 25 que tiene trampa: en realidad hay 30 discos. Y dos números uno. Imposible decidir. No le déis más importancia de la que tiene al orden o a las presencias y ausencias, pero si queréis protestar o pedir explicaciones, para eso están los comentarios.

1. KANYE WEST My Beautiful Dark Twisted Fantasy /

ONEOHTRIX POINT NEVER Returnal

2. JOANNA NEWSOM Have One on Me

 

 

 


3. SUN ARAW  On Patrol

 

 

 


4. RANGERS Suburban Tours

 

 

 


5. THE-DREAM Love King

 

 

 

 


6. BIG BOI Sir Lucious Left Foot: The Son of Chico Dusty

 

 

 


7. FOREST SWORDS Dagger Paths

 

 

 


8. ARIEL PINK’S HAUNTED GRAFFITI Before Today

 

 

 


9. ROBYN Body Talk Parts 1, 2 & 3

 

 

 


10. EMERALDS Does It Look Like I’m Here?

 

 

 


11. MOON WIRING CLUB A Spare Tabby at the Cat’s Wedding

 

 

 

 

12. FLYING LOTUS Cosmogramma

 

 

 


13. DRAKE Thank Me Later

 

 

 


14. SALEM King Night

 

 

 


15. JANELLE MONAE The ArchAndroid

 

 

 


16. ACTRESS Splazsh

 

 

 

 

17. DOLPHINS INTO THE FUTURE The Music of Belief + Ke Ala Ke Kua

 

 

 

 

18. DJ ROC The Crack Capone

 

 

 


19. JOHN ROBERTS Glass Eights

 

 

 


20. DEMDIKE STARE Forest of Evil + Liberation Through Hearing + Voices of Dust

 

 

 


21. HYPE WILLIAMS  Hype Williams

 

 

 


22. SHACKLETON Fabric 55

 

 

 


23. JULYAN LYNCH  Mare

 

 

 


24. DYLAN ETTINGER New Age Outlaws

 

 

 


25. SINGLE Monólogo interior

Kanye West – My Beautiful Dark Twisted Fantasy

Posted in hip hop, LPs, pop mainstream by Iván Conte on diciembre 12, 2010

El quinto disco de Kanye West es la culminación de una inteligente y a todas luces efectiva campaña de marketing que ha durado todo el 2010, durante el cual el productor y rapero estadounidense ha hecho de todo: actuaciones sorpresa en sitios insospechados como las oficinas de facebook, cabrearse en entrevistas, animar twitter con sus tonterías y, sobre todo, regalar un montón de canciones que le han servido para comprobar su recepción e ir tomando decisiones en consecuencia hasta desembocar en un disco que lo tiene todo para gustar a casi todo el mundo.

En My Beautiful Dark Twisted Fantasy cada detalle, desde los samples hasta las colaboraciones, han sido estudiados minuciosamente por un West más perfeccionista y ambicioso que nunca. Así, no es de extrañar que la inspiración para ‘Runaway’ partiese del Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick, pues rapero y director comparten megalomanía y perfeccionismo maniático hasta el punto de caer antipáticos. Más allá de esta similitud, la película póstuma de Kubrick le va como anillo al dedo a este disco, ya que ambos ofrecen una exploración desquiciada del ego masculino dañado en un entorno de decadente opulencia. Esta opulencia se refleja en el disco sobre todo en su aspecto visual, como por ejemplo en los vídeos  de ‘Power’ y ‘Runaway’, que apuntan a la opulencia de la aristocracia de la vieja Europa y al mal gusto de los nuevos ricos respectivamente.

Músicalmente, la opulencia se manifiesta en el exceso y la épica, en los arreglos de cuerda y de piano, así como en su intención de asimilar cualquier música susceptible de hacer sonar más grande su música: desde King Crimson a Aphex Twin pasando por el últimamente reivindicado Mike Oldfield. Hablando de esos samples, es evidente el impacto de este disco solamente si tenemos en cuenta que ya existen playlists con los temas sampleados, cuya escucha permite comprobar que ya no podremos volver a oírlos sin acordarnos de su presencia en este disco porque West los ha fagocitado para su disco. Y qué decir de las colaboraciones: uno de los puntos más claramente a favor es que absolutamente ninguna de las colaboraciones es irrelevante, todos están en estado de gracia y todos aportan su granito de arena a que el disco sepa a esfuerzo  de un colectivo y, por qué no decirlo, a celebración del presente y el futuro de la música negra, que inevitablemente pasa por este clásico instantáneo. Algunos hasta roban el protagonismo como en el muy comentado caso de Nicki Minaj, cuya feroz participación en ‘Monster’ es uno de los momentos álgidos del disco. Y pese a todo el exceso en este disco, hay que destacar que haya tenido la sangre fría de dejar fuera muchas de las canciones procedentes de las mismas grabaciones, regaladas con periodicidad semanal a lo largo del verano y el otoño en su web. Muchos de estos temas tienen el suficiente interés como para demostrar que Kanye West está en racha, pero el disco se beneficia por no alargarse más de lo debido. Podría haber editado un doble cd, pero no tendría sentido, el tracklist, tal y como está, es casi redondo.

En un contexto de crisis económica mundial, West ha reinventado el disco como blockbuster –se rumorea que el presupuesto ha superado los tres millones de dólares- un poco a la manera de Michael Jackson. No por casualidad el difunto cantante es una fijación para West en los últimos tiempos. Con Michael Jackson le une la ambición de fusionar la música negra y el pop blanco, reflejada aquí en algunas de las colaboraciones y en muchos de los samples, procedentes de artistas blancos como Mike Oldfield o Elton John. Prince también intentó una mezcla parecida con el funk y el rock en la etapa de Purple Rain, la de mayor éxito comercial y crítico. Lo que distancia a West de Jackson y Prince es que el primero es consciente de sus debilidades y contradicciones y las ha usado para hacer el disco definitivo sobre el desquiciamiento provocado por la fama, algo que los dos últimos siempre se esforzaron por esconder bajo la alfombra. Y esto es lo que hace a este disco tan especial. No es, de hecho, la primera vez que se pone música a un cortocircuito mental con resultados notables, ya que Britney Spears hizo su mejor trabajo bajo la misma premisa en Blackout, pero West llega mucho más allá al subrayar sus contradicciones y usarlas como un elemento narrativo más. Además, la aceptación de su esquizofrénico punto de vista se puede ver también como un reflejo del cortocircuito del capitalismo: el lujo ya no es capaz de ocultar las grietas y miserias interiores. De este modo, es probable que nadie como él haya hecho más por aumentar los registros del hip hop mainstream en los últimos años: la glorificación caricaturesca del gangsta rap fue desmontada en el audaz movimiento de mostrarse vulnerable en 808s and Heartbrake, abriendo un terreno que ha hecho posibles las carreras de sus protegidos Kid Cudi y Drake, y ahora que sabe que su ego es lo mejor y lo peor de sí mismo, que es un genio y un cretino al mismo tiempo, sus letras han ganado en interés por ello.

Musicalmente este disco es una versión corregida y aún más épica de todos sus logros anteriores, lo que hace que parezca el grandes éxitos de Kanye West. Aunque dedica poco espacio al tipo de producciones que le caracterizaba en sus inicios como en el caso de ‘Devil In A New Dress’, aquí podemos encontrar, mejorados, el crossover hip hop / pop de Graduation y el registro intimista de 808s and Heartbreak, dos discos que en su momento provocaron división de opiniones y dudas acerca del futuro de la carrera de Kanye West, pero que ahora debería estar claro que eran pasos sin los cuales no existiría este disco. Es difícil destacar uno o dos temas, dado que la media se mantiene muy alta durante todo el disco, pero la atención ha de centrarse en el tramo medio que va de ‘Monster’ a ‘Runaway’, pasando por un ‘All of the Lights’ con un beat que algunos han visto como herencia del juke comentado aquí hace unos días a propósito del disco de DJ Roc. Pero quizás el tema más redondo sea ‘Monster’, porque suena a hip hop en un estado de excitación tal que realmente parece que West puede hacer con él lo que quiera. Todo en este tema, desde los beats hasta las ya comentadas colaboraciones, está tan inspirado que es casi inevitable volver a escucharla antes de continuar con el disco. Y para terminar, ese final festivo y concienciado –sample de un joven Gil Scott-Heron en el año de su resurrección artística mediante- con ‘Lost in the World’ y ‘Who Will Survive in America’ que poco tienen de hip hop pero que sirven para cerrar el disco de una manera muy emocionante y dejando ganas de más.

De todos modos, al contrario que la mayoría, yo si le encuentro algunos peros al disco. En primer lugar, ‘Gorgeous’ me sobra, debido a una guitarra un tanto patillera y a un Kid Cudi que está menos inspirado que en sus apariciones en 808s and Heartbreak.  Por otra parte tanta épica  -¿no es esto hip hop para estadios?- me acaba saturando en ocasiones, es más, tengo la sensación de que me acabaré cansando de estas canciones cuando su épica deje de provocarme las mismas sensaciones que en las primeras escuchas. Y finalmente, para ser sincero, pues me siguen pareciendo mejores sus dos primeros discos. Pero quizás esto se deba a que ya han pasado unos años de la edición de estos discos y la perspectiva les favorece. Ahí , en esos discos que Kanye West hizo para continuar el trabajo que ya llevaba haciendo durante los años anteriores como productor para otros, West sí que reinventó el hip hop a su manera. Habrá que ver cómo trata el tiempo a éste, pero, ¿Realmente es un disco mejor, más importante que los de Big Boi, The-Dream o Janelle Monae? El hecho de que sea una culminación de su carrera necesariamente reduce la sensación de estar escuchando algo realmente innovador, algo que sí que han conseguido discos englobados en las etiquetas hypnagogic pop, juke o witch house. Lo que está claro, en cualquier caso, es que ha conseguido revolucionar el final del año, y que habrá que estar muy atentos a lo que hace él y el impacto que este disco pueda tener en el futuro.

Forest Swords – ‘Dagger Paths’

Posted in hypnagogic pop, LPs by Iván Conte on diciembre 7, 2010

Aunque tienen algunos puntos en común en sus planteamientos teóricos, geográficamente, el hypnagogic pop se asocia a EEUU y la hauntology al Reino Unido. Sin embargo, Forest Swords, el proyecto de Matthew Barnes que ha debutado este 2010 con Dagger Paths –disco del año, según Fact– se ha gestado desde Inglaterra. Cabría preguntarse si es adecuado utilizar la etiqueta hypnagogic pop si no fuese por sus evidentes conexiones estéticas con Sun Araw y la primera edición de este disco, a principios del año, en Olde English Spelling Bee. Además, este LP ha tenido el privilegio, junto al New Age Outlaws de Dylan Ettinger, de ser reeditado tan solo unos meses más tarde, durante los cuales su recepción se ha ido calentando en Internet hasta desembocar en la entusiasta recepción de sus reediciones, un fenómeno que supongo que irá en aumento si se confirma la tendencia de este nuevo underground que apuesta por ediciones ultralimitadas, en ocasiones de apenas unos cientos de copias en vinilo o casete, pero cuya demanda impone una edición más normalizada en CD, en ambos casos para aquellos usuarios que todavía se resisten a persistir del formato físico.

Es comprensible que el impacto de este Dagger Paths haya ido aumentando a lo largo del año, pues es un disco que se va fijando en la memoria a medida que se suceden las escuchas, con sus repetitivas y decididamente pegadizas melodías de guitarra de ambientes a lo Ennio Morricone. Sin embargo, el mayor impacto del disco es consecuencia de la originalidad de su propuesta. En este sentido, es iluminador que haya quien hable de Forest Swords como de un proyecto en cierto modo parecido al de Burial, no solo por el uso de las voces reminiscentes de la música rave, sino también por el tono emocional del disco, aunque aquí hay más dramatismo que en los LPs del productor londinense de dubstep, así como por la estética de tapices sonoros con expresivos silencios y elementos tomados de multitud de procedencias. Así, Barnes ha conseguido encontrar un terreno propio entre el post-rock, la música rave, el blues, el hip hop, el R’n’B o el dub. Pero que nadie espere encontrar ninguno de estos elementos de manera evidente, si acaso con la única excepción del dub, que constituye la espina dorsal del disco mediante contundentes líneas de bajo y efectos de sonido como el reverb y el eco que nos retrotraen a la época del dub jamaicano más terroso y pre-digital. Incluso hay pasajes,como hacia la mitad de ‘Miarches’ en los que la música se reduce a bajo, batería y efectos sonoros, la esencia de la música jamaicana. El R’n’B aparece citado de manera directa con una versión muy particular de una canción de Aaliyah en ‘If Your Girl’, todavía más peculiar, pero en la misma onda de dub lo-fi, que la realizada por Hype Williams hace unos meses a partir de uno de los mayores hits de Sade. El ‘If Your Girl Only Knew’ original de Aaliyah se convierte aquí en un corte atmosférico, emocionalmente gélido y contenido, que conserva del original, básicamente, su línea de bajo, alrededor de la cual Barnes construye su propia canción. Es de destacar que esta línea de bajo podría ser confundida con una de las creadas por el propio Barnes en el resto de las canciones, lo que demuestra lo bien asimiladas que tiene sus referencias.

Hay que destacar también cómo nombres que están reformulando el underground en el Reino Unido como Forest Swords o Hype Williams tienen una saludable falta de prejuicios a la hora de establecer límites entre estilos musicales, y cómo toman elementos de músicas blancas y negras por igual. Pero lo de Forest Swords no tiene mucho que ver con la generación de productores electrónicos como Hudson Mohawke o Rustie, que expresan su falta de prejuicios y el acceso instantáneo a toda la historia de la música con producciones atestadas de elemntos sonoros. Aquí, en cambio, predomina un ritmo más pausado ni mejor ni peor que la de los productores anteriormente mencionados, simplemente una vía diferente de reflejar musicalmente los nuevos modos de consumir música, sin tantas barreras estilísticas como en anteriores décadas.

Dagger Paths suena como un cruce entre las texturas abstractas de Flying Saucer Attack –cuyo Further se ha disparado en cotización en los últimos meses-, el dub y la claridad melódica del pop. En este sentido, lo que están haciendo estos grupos se puede conectar con el post-punk inglés de principios de los ochenta en su vertiente más arty, de hecho, tienen la ventaja de contar con 25 ó 30 años más de evolución de hip-hop y R’n’B, lo que evita que se tenga la sensación, al escucharlos, de pensar que lo suyo es un ejercicio de recuperación de un punto concreto en la historia de la música. Es decir, lo suyo comparte métodos con el post-punk, pero trabaja también con elementos contemporáneos, algo que hace prever un futuro muy interesante en este aspecto.

DJ Roc – The Crack Capone

Posted in electrónica, juke, LPs by Iván Conte on diciembre 7, 2010

El principal motivo por el cual Planet Mu ha sido uno de los sellos más interesantes durante el 2010 -según Fact– tiene que ver con el hecho de que apostaron, y acertaron, con la edición discográfica fuera de EEUU de discos de juke. El juke, que es el último paso en la evolución de la música electrónica de Chicago, combinando elementos de  (ghetto) house, Miami bass, hip hop y R’n’B, tendría un lugar de honor en el repaso del 2010 aún sin la labor del sello Planet Mu, debido a su impacto a ambos lados del atlántico en discos esenciales como el King Night de Salem o el ‘Wut’ de Girl Unit, pero han sido discos como The Crack Capone los que han permitido centrar la atención en DJs como el propio Roc o DJ Nate, a través de cuyos discos se puede atisbar el presente, pasado y futuro de uno de los sonidos más excitantes del planeta en estos momentos. Y eso aún teniendo en cuenta las comprensibles reservas de Andrew Nosnitsky en el número de octubre de la Wire, en donde protestaba por la edición de estos discos por primar a un solo autor frente al carácter eminentemente colectivo del juke y que, por tanto, ofrecen una visión incompleta del mismo. Quizás sea cierto, así como también es posible que el juke se debería escuchar en formato mixtape, que es lo que más se acerca al modo en que es experimentado por su público natural, formado por cierto en su mayor parte por bailarines de footwork, el equivalente al breakdance en el juke. Por tanto, estamos ante una música funcional, que cambia para acomodar nuevos pasos de baile. Pero esto no quiere decir que desde el juke no puedan salir discos disfrutables a pesar de la descontextualización, pues las mismas reservas se podían expresar con respecto al hip hop en sus inicios y, sin embargo, nadie dudaría ahora que el paso a formatos que le eran en principio ajenos como el single o el LP fueron un rotundo éxito.

Así las cosas, The Crack Capone –Crack se refiere a su modo de mezclar- es un más que sólido disco, enm realidad imprescindible para entender el 2010 en toda su complejidad. Y complejidad es precisamente lo que se esconde en estos 20 cortes de entre apenas dos y tres minutos de duración, en los que se suceden los momentos climáticos a un ritmo vertiginoso más allá de los 150 bpm. La complejidad es, aquí, doble: por un lado horizontal mediante los inesperados y constantes cambios de tempo que hacen que se tenga la sensación de ir avanzando a trompicones y que sin duda están ahí como un reto para los bailarines y que convierten su escucha atenta en un ejercicio agotador, y por el otro vertical mediante la acumulación de ritmos, samples que definen el carácter –exultante y/o emocionante- de muchos de los temas, voces troceadas y sintes. Y entre toda la complejidad, también hay espacio para el silencio, de modo que el juke según DJ Roc es algo escueto  y austero al mismo tiempo que frenético, urgente y crudo debido al hecho de haber escapado de casi todos los radares mainstream o underground a lo largo de sus dos décadas de desarrollo en la ciudad estadounidense.

Entre lo nás destacado de The Crack Capone se encuentran temas como ‘Let’s Get It Started’, con su magistral uso del silencio y samples de algo tan trillado como la sintonía de The Twilight Zone, las infiltraciones en el mainstream, samples de Kid Cudi y Lady Gaga mediante en ‘IMake Her Say’, el sedoso acento R’n’B de ‘I Can’t Control the Feeling’,  el exabrupto de ‘Fuck Dat’, la reducción a la mínima expresión de ‘Girl When You Dance’, compuesta casi exclusivamente de ritmo, sample vocal y línea de bajo, la referencia al propio proceso en ‘Make Crack Like This’, o la emocionante ‘Take His Ass Out’.

Hay tantas cosas interesantes en este disco que, aún ofreciendo supuestamente una visión parcial del juke resulta uno de los más importantes del 2010 debido a que será la primera exposición a dicho sonido para miles de personas, sobre todo en el continente europeo. Qué repercusiones tendrá esto en la música solo lo sabremos durante los próximos meses, aunque teniendo en cuenta que en Pitchfork veían huellas del juke hasta en el mismísimo My Beautiful Dark Twisted Fantasy, tenemos juke para rato y probablemente lo escucharemos todavía en muchas más partes durante el 2011. Lo dicho: el pasado, presente y futuro de la música pasan, entre otros, por este disco.