Redux

Emeralds – Does It Look Like I’m Here?

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 27, 2010

Emeralds, al igual que Ariel Pink, también han decidido en este 2010 enfocar su música hacia una mayor claridad. Dificilmente se puede decir, en ninguno de los dos casos, que se han vendido, en primer lugar porque sería una sorpresa mayúscula que ninguno de estos discos tenga el menor impacto en el mainstream y en segundo lugar porque suponen pasos totalmente coherentes con lo que ambos han hecho anteriormente. En el caso particular de Emeralds, las diferencias más evidentes son la más corta duración de los cortes y el acabado lustroso, favorecido sobre todo por su precisa masterización, especialmente audible en formato vinilo, algo de lo que ya advirtió Philip Sherburne en su blog. Por lo demás, en este disco Emeralds muestran la misma atención al detalle, y la misma capacidad para extraer de su instrumental analógico matices timbrales que convierten la escucha de sus mejores lanzamientos en auténticas experiencias sonoras cuyo impacto aumenta según vas subiendo el volumen. El interés por explorar las posibilidades sonoras de sus sintes es lo que sigue permitiendo verlos como un grupo perteneciente al underground post-noise estadounidense, mientras que la novedosa atención a las melodías cristalinas, presentes sobre todo en las guitarras, miran hacia los pasajes más pastorales del rock cósmico alemán, como los de Popol Vuh y que se reflejan en temas como ‘The Cycle of Abuse’, cuya pacífica melodía a la guitarra se va sumergiendo, lenta y plácidamente entre los sintes. Esta placidez contrasta con la euforia del primer tema, que a su vez da paso al dramatismo de ‘Double Helix’ –aquí la guitarra se parece un poco a Mike Oldfield, eso sí en un entorno de sintes mucho más agresivo que el que caracteriza a Mike Oldfield. ‘Now You See Me’ es, por su parte, folk cósmico, la canción que más descansa sobre la guitarra. Es fácil comprobar que el disco explora una diversidad de estados emocionales, del folk más pastoral y luminoso hasta los sintes más tensos y oscuros, de la claridad melódica y la suavidad de las guitarras a la suciedad de los drones y la aspereza de los sintes. Y aunque es en las distancias cortas donde se mueve la mayoría del disco, ‘Genetic’ sobrepasa los diez minutos y bate records de dramatismo y un poquito de épica que la convierte en la más impactante a la primera escucha, aunque corre el peligro de ocultar con su pirotecnia sonora a las otras piezas, más calmadas pero con no menos matices, que la rodean.

Todo el disco gira en torno a referencias muy concretas, la ya mencionada del rock cósmico es la más obvia, en línea con el renovado interés reciente por nombres como Klaus Schulze o Tangerine Dream, pero también hay huellas del minimalismo americano en los ritmos pulsantes y las repeticiones de breves líneas melódicas, de hecho algunas de las guitarras de este disco recuerdan a las de Pat Metheny en el Electric Counterpoint de Steve Reich. Los sintes arremolinados, y en general todo el arsenal de ruidos emitidos por los sintes son los que permiten establecer una conexión directa con el noise que les precede en la evolución del underground estadounidense en el que se enmarcan. Emeralds ocupan, con Does It Look Like I’m Here?, un interesante terreno intermedio en el que las referencias no tienen tanto peso como para ahogar la personalidad del grupo de Ohio.

La actual ascendencia del rock cósmico alemán sobre el underground post-noise estadounidense es relevante en el sentido de que el rock alemán se fundamentaba en la necesidad de reconstruir la música popular alemana, al tiempo que el propio país se recuperaba de la ruina y se reconstruía a sí mismo. En el actual escenario de crisis, no resulta extraño comprobar este renovado interés, justo cuando todo occidente parece embarcado en un inquietante reajuste de las reglas del juego. En este sentido, es interesante comprobar cómo algunas de las frases del artículo de Carlos Losilla sobre el cine y la crisis en el número 36 de Cahiers du Cinema.España, en el que se expone que la actual crisis económica se puede observar también en una crisis del cine, manifestada entre otras cosas por su fijación por los ochenta y, ¿a qué nos recuerda esta fijación por los ochenta cuando hablamos de música y underground estadounidense? Pues, por supuesto, al hypnagogic pop. En el ya clásico artículo de David Keenan en The Wire sobre esta etiqueta, de hecho, Emeralds era uno de los nombres clave. Esto es lo que dice Losilla: “Los años ochenta y los noventa se convierten así en la época de la plenitud, allá donde todo era posible, pero también en un espejo que nos devuelve nuestra imagen fragmentada, inconclusa, como las formas que generamos.” En otra parte del mismo artículo escribe sobre la capacidad del cine actual para “Nadar entre dos aguas, de convertir el pasado en objeto melancólico y el presente en la posibilidad de su recuperación. El tono melancólico creo que es obvio en discos como este o el Returnal de Oneohtrix Point Never, editado al igual que este disco de Emeralds en Mego, que así se reserva cierto protagonismo en esto del hypnagogic pop. Lo que es particularmente interesante en el caso de Emeralds, teniendo todo lo anterior en cuenta, es que en la contraportada se puede leer ‘There is Hope Beyond the Mess’, que parece una clara referencia a la situación presente, y al carácter melancólico pero también optimista que recorre todo el disco.

Does It Look Like I’m Here? es un claro paso adelante para el grupo en cuanto a variedad de tonos y ambientes sonoros instrumentales, la muestra de un grupo curioso, y cuyo interés reside precisamente en esa curiosiadad, que les ha llevado a hacer uno de los discos que más suenan a ahora mismo de lo que llevamos de año.

Anuncios

Ariel Pink’s Haunted Graffiti – ‘Before Today’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 20, 2010

Vamos primero con una tanda de tópicos: Before Today es el primer álbum en condiciones de Ariel Pink, es decir, en una compañía con cierto potencial y con una producción ligeramente superior al lo-fi que caracteriza su discografía previa sin que ello haya repercutido en su encanto, convirtiéndose en el más accesible, disfrutable y adictivo de sus discos. En parte este debut en 4AD está hecho de retales y canciones en la recámara o ya publicadas anteriormente en versiones menos pulidas, algo que ha venido siendo la norma en su discografía, aunque aquí, por primera vez, hay una deliberada sensación de conjunto que facilita su impacto.

A pesar de tener una carrera discográfica a sus espaldas que se salta todas las normas, publicando discos que recogen material ya publicado y grabado años antes, la importancia conceptual de la música de Ariel Pink ha ido creciendo en los últimos años hasta llegar a un nuevo estadio de popularidad con este disco. Su gusto por las melodías pop de atardeceres soleados, tan costa oeste, tan Beach Boys –a pesar de que el propio Pink diga que este es su disco costa este-, junto a su rudimentario pero imaginativo y cuidado hasta el último detalle modo de enfocar la producción ha influido en multitud de grupos de los últimos años, hasta el punto de convertirse en una de las figuras más influyentes del momento, incluyendo etiquetas como el chillwave e incluso el hypnagogic pop.

Su valor ha sido, en parte, el de introducir una nueva paleta de sonidos, fijándose en la querencia melódica sentimental pero extrañamente nostálgica de buena parte del pop anglosajón mainstream británico de los ochenta, pero también en el cuidado que dicho pop dedicaba a las estructuras de las canciones. Al igual que hacían ABBA en su época, el hecho de que la visión del pop de Ariel Pink sea infalible reside en que se nota que se ha fijado hasta en los más mínimos detalles del pop de los ochenta en cuanto a estructura. Así, buena parte del atractivo de ‘Before Today’ reside en la incansable e implacable sucesión de inspiradas intros, estrofas, estribillos, puentes y codas,  a primera vista sobrecargada pero totalmente lógica tras una serie de escuchas, resultando finalmente una apabullante sucesión de momentos memorables. Esto tiene que ver también con otro lugar común acerca de Ariel Pink, relativo a cómo sus canciones funcionan como una acumulación de las partes más efectivas de canciones, dando la impresión de que alguien está buscando una emisora en una radio. Eso sí, una radio que solamente emitiese música de los años ochenta.

En cualquier caso, esta acumulación también le hace representativo de eso que se hace en llamar glutted generation, y que se refiere a una serie de músicos (que van desde el propio Pink hasta Hudson Mohawke, por ejemplo), que comparten una habilidad para hacer uso de la acumulación de elementos sonoros sin que resulte excesiva, como consecuencia de haber asimilado una cantidad ingente de referentes audiovisuales desde su infancia, superior a la de cualquier otra generación anterior. Lejos de articular este exceso como algo negativo o como una fuente de ansiedad -¿recordáis cuando Tricky decía en una de las canciones de Maxinquaye aquello de ‘MTV moves too fast, I refuse to understand’– Ariel Pink pertenece a una nueva generación capaz de manejarse con soltura ente docenas de influencias, algo que, estoy seguro, será cada vez más común entre los músicos jóvenes.

Otro de los grandes méritos de este disco es como lograr hacer canciones redondas sin que se vean las costuras. No estamos, por tanto, ante un ejemplo de postmodernismo, que precisamente trataría de subrayar esas costuras, sino ante una reconfiguración de referentes asumidos en su juventud. Esta amalgama de sonidos hace que en muchas ocasiones el resultado tenga el mismo carácter aventurero que estaba en la base del postpunk y que también contagió a grupos de pop como (more…)

Nuevo EP de Ariel Pink

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 15, 2010

La próxima entrada que suba al blog será sobre el Before Today de Ariel Pink, hasta el momento el disco que más he escuchado este año, y supongo que también mi favorito. Mientras tanto, aquí podéis leer información acerca de un nuevo EP de Ariel Pink, aunque parece ser que solo se podrá comprar en su gira. Habrá que estar atentos a Ebay, por tanto. La cosa promete, porque incluye entre otras cosas una versión extendida de ‘Hot Body Rub’, el tema que abre Before Today (¿a que a vosotros también se os hace tan corto como a mí?) y todo el EP, a juzgar por el tema gratuito que también podréis encontrar en el mismo link, sigue la misma línea.

Oneohtrix Point Never – ‘Returnal’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 12, 2010

Philip Sherburne, en la ya tradicional lista de discos destacados de la primera parte del año que suele realizar la tienda online warpbot por estas fechas, ha dicho de Returnal que es un disco para colgar en una pared y que esté sonando todo el día. Es una hipérbole graciosa, comprensible y sugerente, que recuerda a las teorías de Brian Eno que fundamentaron sus discos ambient, con los que intentó crear música que funcionase como una escultura, con una función decorativa-arquitectónica. Curiosamente, el verbo esculpir suele aparecer en las críticas de este disco, haciendo referencia al modo que tiene Daniel Lopatin de manipular el sonido.

Sin embargo, enfatizar el aspecto artístico de Oneohtrix Point Never puede provocar que se deje de lado su sensibilidad y sensualidad pop. Muy personal, eso sí, pero sensibilidad y sensualidad al fin y al cabo, cercana a la de Ariel Pink, otro de los hombres clave de este 2010, como muestra la adictiva selección del mix de OPN para Fact, que podría haber firmado cualquiera de los dos debido a su fijación por las melodías AM y sonoridades características de los años ochenta, consiguiendo lo que tan pocos logran y que uno tanto valora; ser capaz de ajustar la perspectiva para hacernos ver las cosas de otra manera y de apreciar riqueza experimental donde antes solo parecía haber monotonía mainstream. Tanto Lopatin como Pink comparten estrategias que buscan subrayar el carácter celebratorio y/o misterioso de unas sonoridades y texturas escondidas en ciertas ramas mainstream para adultos de los ochenta, reescribiendo el modo en que percibimos una serie de sonidos que hasta ahora teníamos catalogados como blandos y sin interés.  En un editorial reciente de The Wire, Derek Walmsey hacía referencia a escuchar temas como ‘Don’t Give Up’ de Peter Gabriel / Kate Bush bajo la nueva perspectiva ofrecida por el hypnagogic pop y reconocer en ellos los puntos de partida para nuevas exploraciones.

En este contexto, los motivos del éxito de Daniel Lopatin no son difíciles de desentrañar, pues él ha sido el mayor beneficiado –incluso más que James Ferraro– del interés crítico por la reconfiguración del underground estadounidense desde el noise más abrasivo hacia una forma de psicodelia sintética y profundamente emocional. En los diminutos -en cuanto a repercusión y número de copias- lanzamientos de Oneohtrix Point Never previos a este Returnal, dados a conocer gracias a Rifts,  la absolutamente indispensable recopilación publicada el pasado año por No Fun se combinaban los sintes planeadores, los drones, las florituras melódicas y algunos adornos sonoros que recordaban a intentos anteriores de conformar un ambient global basado en sonidos extraídos de la naturaleza y otras culturas, todas ellas piezas de una visión única y poliédrica, inmediatamente reconocible, accesible, emocionante y rigurosa desde una perspectiva vanguardista. Todo ello a caballo de la onda expansiva del pop hipnagógico, del que Oneohtrix Point Never participa sobre todo en su imprescindible vertiente visual, creando piezas audiovisuales en las que audio e imagen se complementan mutuamente, y tan sugerentes y refrescantes como los nuevos territorios fílmicos explorados por otro explorador lisérgico como es el cineasta Apichatpong Weerasethakul.

En Returnal, todos los rasgos estilísticos que en estos meses hemos aprendido a asociar con OPN aparecen de nuevo, junto a nuevas caras que podrían suponer el inicio de nuevos puntos de fuga a seguir en el futuro. Los ocho cortes de Returnal ofrecen, de este modo, distintas perspectivas, desde el ruidismo abrasivo de su tema inicial, el enlace más evidente hasta el momento de OPN con la escena noise de la que han surgido muchos de los nombres del hypnagogic pop, hasta el mayor acercamiento de Lopatin al formato de canción pop tradicional en el tema que da título al álbum, y que tanto recuerda a The Knife / Fever Ray. Gran parte de las alabanzas han ido a parar al último corte del disco (ver el vídeo creado por el propio Lopatin bajo estas líneas) debido a una amalgama de ritmos, cacofonías y sonidos del mundo, que demuestran la flexibilidad con la que OPN consigue articular los últimos cuarenta años del ambient. Por lo demás, el disco está compuesto de piezas en las que bloques de sonidos en distintas capas superpuestas se suceden y entrelazan con una sutilidad tal que requiere varias escuchas para entenderlas al completo, son cortes que podrían alargarse el doble o el triple de lo que duran, tal es el efecto envolvente que provocan.

El debut de Oneohtrix Point Never en Mego permite además trazar conexiones con la computer music característica del sello, y en particular con Fennesz. El propio Lopatin ha dicho en The Wire que ha tenido muy en cuenta lo que conocía del catálogo del sello europeo para hacer este sensacional disco, incrementando así su paleta de sonidos, la más interesante en estos momentos. A mí ya no me cabe ninguna duda, Daniel Lopatin es una figura a la altura de Aphex Twin.

Vodpod videos no longer available.

lunes 12/07/2010

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 8, 2010

Esa es la fecha para el regreso a la actividad normal de este blog. ¡Han ocurrido tantas cosas buenas en estos meses de las que quiero escribir!