Redux

Vampire Weekend – ‘Contra’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on enero 21, 2010

Hay una cosa que tienen en común Eric Rohmer y Vampire Weekend, que tiene que ver con una de las virtudes del recientemente fallecido cineasta, en palabras de Jonathan Rosenbaum: ‘su absoluta fidelidad a la manera de hablar de la gente y a la cualidad de un lugar y un tiempo en particular – regiones específicas, ciudades, pueblos, estaciones y momentos del día’. De una manera similar, la música y las letras de Vampire Weekend son capaces de evocar lugares y espacios muy concretos, y así en las canciones de Contra abundan las referencias a las estaciones en las que tienen lugar las historias, fundamentalmente el invierno, con el verano como horizonte utópico de felicidad, así como referencias a lugares específicos como jardines o andenes.

Esta capacidad evocadora tiene mucho que ver con las letras, que sin embargo se diferencian de los diálogos de Rohmer por su carácter elíptico, como si explorasen el fuera de campo, fijando la atención en el tiempo y el lugar en el que suceden las acciones, pero dejando a la imaginación del oyente los aspectos esenciales de la historia.

Pero también la capacidad de evocación tiene que ver con el inteligente uso de los significantes que caracteriza a la banda: no solo las palabras están escogidas con sumo cuidado, sino también la música y las imágenes promocionales han sido seleccionadas atendiendo a las connotaciones culturales, creando un territorio propio en el que se entrecruzan significantes de clase como la chica vistiendo un polo Ralph Lauren de la portada y significantes de raza como los numerosos acentos étnicos de su música. En Vampire Weekend el contexto es, por tanto, un aspecto fundamental, manipulado con astucia por la banda. Lejos de resolver las dudas que a muchos les causa el uso de significantes contradictorios, más por la cuestión de clase que por la cuestión de raza, ellos los han subrayado en su segundo disco, en un gesto de reafirmación de una identidad mucho más compleja de lo que las suspicacias y estereotipos dejan entrever a simple vista, como reivindican en entrevistas explicando el origen multicultural de los componentes de la banda o los orígenes rusos de Ralph Lauren.

En este sentido Vampire Weekend se están convirtiendo en una reivindicación del origen multicultural de la población estadounidense, un hecho que atraviesa las divisiones sociales y resulta especialmente relevante en la era del falaz choque de culturas. Es así como quizás hay que entender el carácter celebratorio de su inclusión de signos culturales de distinta procedencia, como resistencia a la tendencia actual  a la homogeneización cultural en tiempos de crisis.

En el aspecto musical el disco demuestra una mayor confianza en el estudio, y la influencia de Discovery, el proyecto paralelo de Rostam Batmanglij, ha resultado en una mayor presencia de la electrónica, incluyendo los samples de MIA y Toots & The Maytals en la estupenda ‘Diplomat´s Song’, una canción que no es de extrañar que esté haciendo babear a muchos críticos porque es el ejemplo más claro en el álbum de que Vampire Weekend, lejos de ser una fórmula cerrada, es un grupo capaz de expandir su sonido en nuevas direcciones, y en particular hacia el barroquismo sonoro patente en un disco arreglado con mucho cuidado y en el que caben desde los habituales ecos caribeños y africanos hasta el Autotune y las cuerdas.

Y, por supuesto, todo ello se vierte en canciones que melódicamente siguen siendo tan inspiradas y refrescantes como en el primer disco. Desde los inicios cálidos del disco con ‘Horchata’ hasta el más bullicioso tramo final con ‘Run’, ‘Cousins’ y la mencionada ‘Diplomat’s Song’, Contra es un disco excelente, un disco para tararear, bailar, o sobre el que discutir.

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7 comentarios

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  1. LuisM said, on enero 21, 2010 at 3:16 pm

    Ivan, estupendo texto que nace de ovbiamente de su admiración por éstos.
    Mira, no sé qué decirte, porque la repercusión y, sobretodo, la sobreexposición que en los medios están haciendo a este grupo se me escapa a cualquier análisis que pueda hacer (un poco igual como me pasó en su momento con los Radiohead, pienso y pienso, y no acabo de llegar a una conclusión del por qué este grupo se ha convertido en un fenómeno, primero de las revistas de tendencias, para luego copar espacios más serios tipo Wire, de masas más o menos selectas. ¿El resurgir del fenónemo de fans en los campus?. El indie de guitarras es para cafres. Aquí hay intelecto y mucha sensibilidad transoceánica.
    Bueno, a nivel musical me suenan a sonidos ya bastante trillados por ya asimilados por mi parte. Esos aires étnicos me parecen de libro de estilo para occidentales pijos que se traen postales vistosas, pongamos, de Soweto. Pues vale, el africanismo mola y, desterrar el Graceland, joder tío, mola que te cagas.
    🙂
    Ufff, es que no los trago.
    Saludos!

  2. funkfow said, on enero 21, 2010 at 10:43 pm

    por suerte no son un cognazo como rohmer, que se murió de aburrimiento…

  3. Lia said, on enero 26, 2010 at 9:31 am

    LuisM: no les veo el intelecto por ninguna parte, quizás más pretendido que real, tampoco la sensibilidad (transoceánica?) pero estamos de acuerdo en los sonidos trillados, en el pijismo y en que no les tragamos.

    Iván: me encanta tu blog, por eso no me gusta estar en desacuerdo supongo.
    Tú dices capacidad evocadora y yo digo que se queda en un querer y no poder. Dices inteligente uso de significantes y yo digo que de inteligente nada, que pretendido sí, que pretencioso también, pero nunca inteligente, o al menos no lo que yo entiendo como tal. Eso sí, de uso de significantes saben un rato, buscan siempre caracterizarse por todo detalle posible (hace poco les leía que había normas en la banda, una de ellas era no llevar camisetas, vestir sólo camisas, pero que quizás empezarían a pensárselo, pues vale…). A mi modo de ver tan solo han dado con un sonido que engancha, pero no por reivindicación de nada cultural (conoces a los angelinos Fools gold? Eso sí que es reivindicación cultural y autenticidad, y no lo de estos tipos), más bien solo veo que han rallado el graceland y poco más, lo demás es tan solo un intento de restarse el pijismo que, dicen, les han impuesto como etiqueta sin saber por qué (ay, pobrecitos) pero si de verdad que como argumento para ello dicen eso de Ralph lauren es para partirse de risa (a mi en el fondo me da igual que vistan de lo que vistan, pero ahora resulta que Ralph lauren es comunista, venga ya…).
    A mi que sean pijos ni me va ni me viene, me daría igual si su música me molase (hay más ejemplos de niños pijos en esto de la música, no son los primeros), como mucho sólo me resultaría un hecho cargante. Con lo que no puedo es con esa actitud que llevan con respecto al tema y que los hace aun más pijos (de actitud, que es lo peor) e insufribles. Lo que me llama la atención es que sea algo de lo que se hable tanto o incluso más a veces que de su propia música.
    Pero lo que para nada veo -y quizás me ha llamado más la atención- es eso de la reivindicación multicultural de la población estadounidense. Bueno, en general todo ese párrafo, que no lo veo por más que lo intento.
    Al final, como siempre, es una cuestión de gustos personales. A mi este segundo disco me parece precisamente menos inspirado y desde luego nada refrescante. Como podrás ya suponer a mi no me ha parecido un disco excelente, pero sí me está llevando a alguna que otra discusión.

  4. marta said, on febrero 2, 2010 at 12:23 am

    Tienes unanimidad entre los comentaros, Iván 😉

    A mí el rollito multiculti me parece más bien peligroso, del mismo tipo que poner a un negro, un amarillo y una mujer en un anuncio de una petrolera; o lo de “tenemos un presidente negro, cómo molamos”, que les digan a los negros pobres de EEUU cómo molan… o como esas discotecas de Torrejón de Ardoz en las que seguro que pinchan reggaetón pero no dejan entrar a negros, por poner un ejemplo cercano leído en el periódico de hoy. Enarbolar el discurso poscolonial cuando eres un pijo de la Ivy League es muy fácil, perdonad que me ponga así de simplista/dualista pero si los que enarbolan discursos son siempre los mismos el supuesto antagonismo contrahegemónico no tiene gracia alguna. (Y encima es que esta gente no tiene vergüenza ni disimulo, la rubia maquillada de la portada como no sea autoparodia no se explica).

    Si nos abstraemos del juego del “inteligente uso de los significados” que subrayas y nos quedamos en lo estrictamente musical/lírico, este disco no aporta nada que no trajera el anterior y, una vez perdido el efecto sorpresa, no dice mucho ¿no? Vamos, que se deja escuchar, pero no emociona… creo yo.

  5. Ivan said, on febrero 2, 2010 at 10:39 am

    Hola a todos!
    En primer lugar, mis disculpas por dejar todo esto sin contestar, pero es que acabo de empezar un nuevo trabajo y tengo la rutina patas arriba, todavía tengo que buscar los huecos en los que poder seguir escribiendo en el blog.

    Los comentarios negativos me los esperaba -al fin y al cabo ya me pasó lo mismo con el primero-, pero se agradece que estén llenos de argumentos. Yo me tengo que conformar de momento con un par de anotaciones más a lo que ya he dicho:

    Creo que la diferencia entre Vampire Weekend y Paul Simon es que la actitud de este último hacia la música africana venía acompañada de una mirada paternalista y terriblemente simplista, que además parecía que lo único que celebraba era la caridad del hombre blanco… eso sí que me causa problemas y con todo he de decir que no todo Graceland me parece deleznable. En el caso de Vampire Weekend lo que les hace algo más que una banda de imperialistas culturales -es innegable que hasta cierto punto lo son, como es innegable que desde su posición es casi imposible no dar esa impresión- es precisamente el uso exagerado de los referentes Ivy League como la chica de la portada. Para mí, el mensaje que transmiten la portada, sus ropas o sus vídeos es el de una banda que, a pesar de usar sonidos de otras culturas, es perfectamente consciente de la posición en la que se encuentra y nos lo recuerda a cada momento, no vaya a ser que pensemos que quieren hacerse pasar por lo que no son. Curiosamente, a Eric Rohmer también le cayeron críticas por la cuestión de clase, pero me parecen dos ejemplos perfectos de que es posible hacer algo interesante desde una clase con la que no me siento para nada identificado. Todo esto es mucho más complicado, claro, pero en parte por eso me gustan.

  6. marta said, on febrero 2, 2010 at 6:34 pm

    Estamos de acuerdo en que es posible hacer cosas interesantes desde “esa” clase, creo que el matiz está más en si lo que hacen Vampire Weekend es tan interesante… y a mí el primer disco me lo parecía, pero ahora se me quedan sólo en resultones.

  7. Iván said, on febrero 2, 2010 at 10:09 pm

    En eso sí que no estamos de acuerdo 🙂


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