Redux

Las entradas más visitadas en este blog en el 2009

Posted in Uncategorized by Iván Conte on diciembre 31, 2009

1. ¿Para qué sirve la crítica musical?

2. Kid Cudi – ‘Man on the Moon: The End of the Day’

3. Fever Ray – ‘Fever Ray’

4. Hudson Mohawke – ‘Polyfolk Blues’

5. Dam Funk – Toeachizown 1 & 2

6. Loops, número 1

7. Crítica musical III

8. La Roux – ‘In For the Kill (Skream’s Let’s Get Ravey)

9. Broadcast and the Focus Group – ‘Investigate witch Cults of the Radio Age’

10. Mavado – ‘Mr Brooks: A Better Tomorrow’

Anuncios

¡Feliz 2010!

Posted in Uncategorized by Iván Conte on diciembre 31, 2009

El próximo año más.

Sade – ‘Soldier of Love’

Posted in singles by Iván Conte on diciembre 9, 2009

Había ganas. Suena bien. Parece que ha estado atenta a la evolución del R’n’B en los diez años que van desde su anterior disco hasta el nuevo, que saldrá ya para febrero del próximo año. Feliz regreso.

Tagged with:

Ben Frost – ‘By The Throat’

Posted in ambient, LPs, noise by Iván Conte on diciembre 4, 2009

By The throat es un disco que tiene en común con otros álbumes destacados de este año, como Alphabet 1968 de Black to Comm o Monoliths & Dimensions de Sunn 0))), el interés por explorar un territorio común entre el ambient y el noise dejando espacio para respirar. No es algo nuevo, por supuesto, pero destaca la coincidencia en el tiempo de estos tres discos estupendos por su apertura hacia frecuencias menos agresivas, sin que esto signifique que pierdan casi en ningún momento su carecer oscuro, simplemente lo que ocurre es que se han soltado un poco los límites, algo también obvio en el cambio de dirección del noise hacia el hypnagogic pop detectada recientemente en EEUU. Dicho en otras palabras: parece que el camino más interesante en estos momentos es el que lleva de la opresión del ruido generado eléctrica o electrónicamente a la luz.

El disco de Ben Frost tiene también en común con el de Sunn 0))) un uso similar de los coros femeninos y los vientos, pero su particular identidad se encuentra en su integración de multitud de instrumentos tradicionales, como consecuencia de las numerosas colaboraciones con las que ha contado para hacer este disco –sobre todo músicos islandeses, que es donde reside Frost actualmente, pero también hay un miembro de Arcade Fire por ahí-, consiguiendo de este modo ocasionales ecos de shoegazing, música clásica, metal e incluso folk que enriquecen el conjunto.

Además, hay que decirlo ya, By the Throat es sobre todo una experiencia auditiva por su capacidad para recrear ese ambiente helado y salvaje que aparece también (y tan bien) reflejado en la portada del disco, pero al mismo tiempo es un disco cálido, una aparente contradicción conseguida mediante la integración de apuntes melódicos y armónicos con ataques sonoros más propios del noise y el metal. Destaca sobre todo en este sentido la producción, que es poco menos que perfecta, da la sensación de que todo está en su sitio y de que hay una estructura pensada de antemano, conseguida mediante la equilibrada alternancia de momentos preciosistas y abrasivos. Igualmente reseñable es el tratamiento del espacio entre los distintos instrumentos y capas de sonido, muy amplio, evocando extensiones de terreno salvajes que desvelan que la naturaleza es otro de los elementos fundamentales para apreciar este disco. En conjunto también refleja muy bien los espacios postindustriales en los que industria y naturaleza forman un conjunto diatópico en el que, aún así, es posible encontrar un espacio para los sentimientos, y es en este sentido como el disco se revela como un reflejo de su tiempo y de cualquier zona postindustrializada occidental. By the Throat es un viaje con accidentes y refugios, un viaje que apetece hacer una y otra vez.

Tagged with:

Dirty Projectors – ‘Bitte Orca’

Posted in LPs, pop by Iván Conte on diciembre 3, 2009

Al final resulta que este disco me ha terminado gustando mucho, he estado volviendo a él regularmente  en las últimas semanas mientras que otros discos que en principio me impresionaron más se han ido quedando arrinconados en la estanteria o en una carpeta de ordenador. De hecho, el cambio de opinión que he tenido respecto a este disco ha sido el más destacado del año. Ahora lo veo como una nueva entrega de una saludable e intermitente corriente de personajes que partiendo desde el pop y el folk van en busca de un encuentro con la tradición de música clásica americana, entendida desde la característica mirada limpia, inocente, amplia y falta de prejuicios de tantos genios musicales estadounidenses. Dos claros ejemplos recientes de esta tradición son el Ys de Joanna Newsom y, sobre todo, el Illinois de Sufjan Stevens, no por casualidad los dos nombres mencionados por Alex Ross al final de El ruido eterno como ejemplos de los cruces contemporaneos entre música clásica y pop.

Y es que Bitte Orca es un disco profusamente arreglado, y ahí reside su encanto, en lo intrincado, pero en apariencia frágil –su punto de contacto con el indie-, de sus arreglos, sobre todo de la guitarra. De este modo, Bitte Orca está en contacto con el Barstow de Harry Partch y con el lado paisajista, impresionista y pastoral de Aaron Copland. Creo que esto es algo obvio, así que no pretendo estar diciendo nada tremendamente original –de hecho desde el principio conocía una entrada en el blog de Matthew Ingram en la que ya hablaba de Dave Longstreth cómo un compositor clásico, aunque ahora mismo no he conseguido encontrarla para enlazarla aquí… espero que no lo haya soñado!

En cuanto al componente r’n’b, prsente sobre todo en el ritmo y la voz en temas como el brillante ‘Stillness in the Move’ –recientemente versionado con más solvencia de la esperada por Solange Knowles-. Precisamente los segundos finales de esta canción o el mismo final del disco, en los que también aparecen unos arreglos de cuerda, unen a la perfección el cruce de pop, folk, clásica y r’n’b sobre el que se sustenta lo más interesante de este disco. Se trata de una actualización del interés por la música negra que desde casi siempre ha caracterizado a la música clásica estadounidense, solo que ahora el r’n’b es un terreno mucho más fértil que el jazz y por tanto seguramente más atractivo para mentes heterodoxas. Y aún es más, hay momentos, como hacia la mitad de ‘No Intention’, en los que la guitarra adopta un acento decididamente africano, pero de una manera que nunca resulta obvia ni subrayada, sino perfectamente integrada en un sonoro que va revelando detalles con las escuchas. En todos estos sentidos Bitte Orca lleva a Dirty Projectors mucho más allá de la estética indie en la que los ubiqué erróneamente en un principio. Eso sí, con esto no estoy diciendo, en absoluto, que Dave Longstreth sea comparable a Harry Partch o Aaron Copland, pues la suya es una sensibilidad decididamente centrada en el pop, como prueban cortes como ‘Remade Horizon’ que ocupan un terreno intermedio entre The Beatles, XTC y Vampire Weekend. Este disco se ha ido colando en mi subconsciente durante los últimos meses de una manera casi imperceptible, hasta el punto de que ahora mismo resulta ser uno de los máximos candidatos a ser mi disco favorito del año, y desde luego que si ese honor se lo acabo dando al disco más escuchado –por no poder decidirme entre los cuatro o cinco candidatos que tengo ahora mismo- es probable que se lo termine llevando Bitte Orca. Y de este modo, tenemos otra prueba de la importancia de no precipitarse a la hora de juzgar un disco así como de la necesidad de mirar todo el ajetreo de las novedades desde cierta distancia.

Tagged with: