Redux

Matías Aguayo – Ay, ay, ay

Posted in Uncategorized by Iván Conte on noviembre 16, 2009

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Hay que ver qué bien le vienen a la electrónica los discos que, más allá de su valor funcional en la pista de baile –no nos engañemos, su propósito esencial, su razón de ser-, consiguen transmitir la sensación hedonista en un equipo musical casero o a través de los auriculares. Por hedonismo me refiero a diversión, a la sensación de que están pasando cosas y a la calidez que resulta de una música destinada a ser consumida de manera social, y a sudor, si lo queremos dejar más claro todavía. Recrear ese calor social en la habitación de tu casa no es tarea fácil. Matías Aguayo lo ha conseguido desbordando los límites del mínimal, etiqueta vilipendiada en los últimos años como ejemplo del punto muerto al que ha llegado la electrónica, a pesar de contar con nombres como Villalobos o el propio Aguayo que han sido capaces de insuflar nueva sangre a un tipo de música que, ciertamente, no se presta a la escucha casera y por tanto suele pasar desapercibida para los medios no especializados en electrónica.

Tanto Villalobos como Aguayo son chilenos que editan en sellos alemanes sin por ello olvidarse de sus raíces musicales, más bien al contrario; la huella rítmica latinoamericana es un elemento fundamental en Ay, Ay, Ay, el esperado nuevo disco en el sello Kompakt de Matías Aguayo, tras el buen sabor de boca dejado en anteriores singles, algunos de ellos ya icónicos como en el caso de ‘Mínimal’, y sobre todo en su aventura discográfica Cómeme, que ha permitido descubrir a gente como el mejicano Rebolledo, otro nombre a retener en esta variante de techno caliente. Y digo caliente porque cálido es el adjetivo que mejor representa lo que se puede escuchar en Ay, Ay, Ay, en parte como consecuencia de la mayor audacia del disco; su construcción principalmente a partir de samples vocales, una idea que en principio puede hacer temer que estemos ante un disco ingenioso que canse tras la sorpresa, o peor, un disco tedioso en el que pese más la idea rompedora de estar hecho a partir de la voz humana, es decir, que pese más la teoría sobre la práctica. Nada de eso.

Otro aspecto que hace de este un disco a retener es el hecho de que escapa de la rítmica fría y germana del minimal, mirando hacia percusiones más latinas. Matthew Ingram ya lo advertía en su blog; este disco recuerda a los experimentos rítmicos latinos del post-punk neoyorquino, a Liquid Liquid, Optimo o Konk. De este modo, Ay, Ay, Ay funciona como un volantazo al mínimal con el hemisferio sur como objetivo, cuya consecuencia principal es un cambio en el gesto, del ensimismamiento del mínimal al calor de la música latina. Parte del impacto reside además en lo claro que lo tiene Aguayo y en la concreción en la ejecución de sus ideas. Desde el primer tema, un ‘Menta Latte’ que parece  construido sobre un sorprendente y efectivo riff  de guitarra –por supuesto ejecutado vocalmente-  pesado como los de Black Sabbath, está claro lo que quiere y cómo lo quiere conseguir, y tema tras tema se limita a reforzar la idea de que ha descubierto un nuevo filón que es, además, la versión más depurada de su identidad musical. Así, se suceden recreaciones de las bandas sonoras para James Bond desde una óptica suramericana –‘Desde Rusia’, el título ya lo dice todo- , remezclas para temas inexistentes de Vampire Weekend con los que también se acerca a la rítmica africana –‘Koro Koro’-  o esa ‘Juanita’ final que supone el acercamiento más directo al folklore latinoamericano, mediante el uso del acordeón y la referencia a la cumbia. La sucesión de ritmos, loops y voces en este tema final provocan visiones de farolillos de verbena latina y hacen imaginar cómo serían Animal Collective de haber salido del hemisferio sur del continente americano. Y, por supuesto, ahí está el hit incontestable que es ‘Rollerskate’, un tema del que se pueden tararear todas sus partes –vocales o rítmicas- y que es imposible sacarse de la cabeza una vez metido dentro. El disco no es perfecto, pues se hace un poco fatigoso en el tramo final, antes de recuperar el pulso con ‘Juanita’, pero el balance es más que positivo para un disco sorprendente, una adición más que notable a todos esos discos que hemos escuchado en las últims temporadas en los que se inyectan sonidos y sobre todo ritmos no occidentales.

 

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10 comentarios

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  1. Carlos said, on noviembre 16, 2009 at 4:03 pm

    Pues lo veo tal cual lo cuentas, Ivan, con una salvedad: a mí lo que me sobra un poco son “Ritmo Juarez” y sobre todo “Kolo Kolo”. No sé, las veo un pooc de postal y la singularidad de Aguayo se diluye un poco ahí. Pero nada, una minucia. Esto es un discazo.

  2. Ivan said, on noviembre 16, 2009 at 4:47 pm

    ¿Y no salvas siquiera a Kolo Kolo como guiño a la música africana, con la que al fin y al cabo la latina tiene muchos lazos en común?

  3. Carlos said, on noviembre 17, 2009 at 12:26 am

    A mí al principio me gustó como encajaba esos dos elementos que comentas, aunque con las escuchas ese coro africano me pareció pelín facilón. Pero vaya, sería mi único pero al disco.

    Un saludo!

  4. tortu said, on noviembre 17, 2009 at 9:48 am

    En RA lo ponen muy bien y en Clubbingspain muy mal. Habra que oirlo.

  5. Ivan said, on noviembre 17, 2009 at 10:55 am

    Pues como todavía no había leído ninguna crítica negativa, me voy a pasar por Clubbingspain.
    Carlos, es cierto que el coro africano es posiblemente el elemento más ‘pop’ de un disco ciertamente muy sutil, pero aún así no puedo evitar que me guste algo que me recuerda a Vampire Weekend.

  6. garbanzo said, on noviembre 17, 2009 at 7:02 pm

    Sudamérica está dando unas cosas digitales que a mí me traen loco.

    Buf, el día 25 voy a estar en Madrí, el día 24 toca Mayer Hawthorne y el 26 el Matías Aguayo en la capi. Dios, no sé qué hacer, creo que me voy a quedar sin una pasta que no tengo. Y además no sé si alguien se vendrá conmigo a algo de esto. Desesperación.

  7. Grasa de cerdo said, on noviembre 21, 2009 at 5:26 pm

    Si, una autentica bazofía del sello Kompakt…

  8. tortu said, on noviembre 26, 2009 at 8:40 pm

    Hoy le tenemos en Madrid, ademas en el Mondo, sonido club, se espera mucho. A ver que tal.

    Mañana te cuento.

  9. Ivan said, on noviembre 26, 2009 at 11:35 pm

    ¡Sí, por favor! Hablando de chilenos afincados en Berlin, ayer vi en el festival de cine de Gijón el documental de Villalobos premiado en Venecia y he de decir que es un auténtico órdago… más información cuando escriba la entrada sobre el festi la próxima semana.

  10. tortu said, on noviembre 27, 2009 at 3:38 pm

    Pues fue una pequeña decepcion, la cosa empezo en torno a las 3.15, antes pincho Alex Guerra y fue muy disfrutable, sono hasta John Talabot!

    Pero cuando Aguayo empezo, se vio que aquello iba a tener poco que ver con el material que acaba de facturar en Kompakt y si mucho con el sonido del sello, unas bases muy machaconas sobre las que ponia la voz, todo el sol y la frescura del ay, ay, ay se quedo en casa. El sonido dejo mucho que desear para mi gusto. No lo vi terminar, a la hora me marche.

    Hoy esta en el Nitsa, a ver que se comenta.

    Saludos!


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