Redux

Kid Cudi – ‘Man on the Moon: the End of the Day’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on octubre 1, 2009

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En la primera mitad de este año, dos sorprendentes singles parecían indicar el futuro del hip hop. Uno era el ‘Best I Ever Had’ de Drake, y el otro ‘Day n’ Nite’ de Kid Cudi. Los dos apostaban por ampliar temáticamente el hip hop hacia terrenos más emocionales e introspectivos, mezclando hip hop, electrónica y pop. Ambos singles, además, funcionaron muy bien en cuanto a ventas, y aunque no llegaron al número uno se pasaron un montón de semanas entre los diez más vendidos. En definitiva, parecía que el público aprobaba esta nueva orientación. Y la crítica también parecía ser receptiva, porque muchos señalaron en su momento a ambos singles entre los claros destacados del año.

Ahora Drake ha publicado un EP en el que se recogen los temas más destacados de la mixtape que le hizo famoso, una mera estrategia para sacar más dinero mientras prepara el disco, que no tiene sentido si tenemos en cuenta que se puede descargar la mixtape gratuitamente con el consentimiento, es de suponer, del propio Drake. Kid Cudi también se hizo famoso con una mixtape, pero su primer LP se centra en material nuevo, y los resultados son muy desiguales, provocando opiniones tan extremas como el suspenso que le ha dado hoy mismo Pitchfork o la adhesión casi incondicional de David Broc en Playground.

Pero, ¿qué es lo que hace tan especial a Kid Cudi? ¿Por qué había tantas esperanzas puestas en él? Pues principalmente por replegar el hip hop mainstream hacia una dimensión más personal, cubriendo temas como la alienación, la soledad, la vulnerabilidad, aumentando el abanico expresivo del hip hop… Algo muy complicado de conseguir, pero que ‘Day n Nite’ lograba a la perfección con una letra introvertida, paranoica y alucinada muy bien transmitida por el flow relajado de Kid Cudi. A eso hay que añadir el indudable buen oído para las melodías de Cudi, de hecho se dio a conocer antes de meter ‘Day n Nite’ en la lista de ventas porque los ganchos melódicos más claros del 808s and Heartbreak de Kanye West (los de ‘Welcome to Heartbreak’, ‘Heartless’ y ‘Paranoid’) son suyos. La conexión con West es inevitable también, pues Cudi es su protegido, al igual que Drake, dos figuras que pretenden plantar sus ideas en el terreno fértil del discutido cuarto disco de Kanye West.

Y sin embargo… Man On The Moon no ha sido la consagración que se esperaba. La primera señal de alerta fue el single ‘Make Her Say’, una incomprensible, bochornosa e irritante broma a costa del ‘Poker Face’ de Lady Gaga. Una vez escuchado el disco, creo que el problema básico surge del hecho de que Cudi ya no está en ese momento en el que se siente solo e incomprendido, que es la situación vital que llenaba de vida y hacía reconocibles las experiencias contadas en su mixtape o en ‘Day n Nite’. El sitio en el que está ahora Cudi es otro; se sabe en una situación para triunfar, y por cada verso sobre su soledad o sus traumas familiares, tenemos otro en el que se pavonea sobre el éxito que va a conseguir, es ilustativo en este sentido las continuas referencias a cómo los sueños se hacen realidad.No es solo una cuestión de autenticidad, pero si se tiene la pretensión de cambiarle la cara al hip hop, habría sido preferible hacerlo a conciencia.

Así las cosas, en vez de un Original Pirate Material tenemos una mezcla de los tres primeros discos de The Streets, lo que quiere decir que hay cosas muy buenas y otras cosas que no tanto. Musicalmente Man on the Moon es un disco conceptual. Cudi ha dicho en entrevistas que se ha inspirado mucho en la ciencia ficción, y eso se nota no solo en el título sino en el uso de los sintes, aunque no llega a enlazar con la temática del afrofuturismo, quizás porque la dimensión social se queda un poco al margen. Así que quizás lo que hay que hacer es recuperar la mixtape y no obsesionarse con este disco un tanto fallido –pero no un desastre, hay más de uno y de dos temas memorables, como ‘Soundtrack 2 My Life’, ‘Sky Might Fall’ o ‘Up, Up & Away’, a los que merece la pena prestar la atención.

Lo más curioso de todo es que he estado escuchando este disco al mismo tiempo que el nuevo álbum de un Raekwon con la maquinaria engrasada al máximo que representa una forma de hip hop que ya asociamos con el pasado -¿quién no siente nostalgia escuchándolo por los viejos gloriosos tiempos en los que Wu-Tang Clan eran lo más?- un hip hop con la vista puesta en las calles  más que en el dormitorio. El disco de Raekwon es sobresaliente, pero no quiero decir con esto, ni mucho menos, que su opción sea la más auténtica, ni que el hip hop se está estropeando por la relativa reducción de testosterona y trepidación urbana introducida por Kanye West, Drake o el propio Kid Cudi. El disco de Raekwon es un caso de ‘el que tuvo, retuvo’, el de Kid Cudi un intento fallido de continuar con la interesantísima y fructífera revisión del hip hop liderada por J Dilla, Sa-Ra o el propio Kanye West.

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