Redux

crítica musical (III)

Posted in lecturas recomendadas, Uncategorized by Iván Conte on agosto 25, 2009

Desde mis anteriores entradas acerca del estado actual de la crítica musical, he continuado recogiendo citas aquí y allá, pero el motivo principal por el que ahora escribo esta entrada es una pequeña trifulca entre algunos bloggers relacionada, precisamente, con lo que significa para ellos la crítica musical. Esta discusión parece ser que tiene su origen en esta entrada de Matthew Ingram, en la que critica el enfoque que el veterano crítico Paul Morley dio a su especial sobre la música clásica en The Guardian. Morley se interesó por la música clásica del siglo XX tras leer The Rest is Noise, el sorprendente, entretenido y muy didáctico -aunque algo cojo en su parte final- best-seller del crítico Alex Ross sobre el tema. La crítica de Ingram se refiere al hecho de que Morley se muestre inseguro e incluso avergonzado como crítico musical por su desconocimiento* acerca de cuestiones teóricas sobre música, mientras que para Ingram la crítica musical

No tiene que ver con la ortografía, la gramática, la filosofía, la historia, la sociología y desde luego que no tiene que ver con la musicología. Es sobre montar el zeitgeist, sentir pre-ecos [no estoy seguro de cómo traducir ‘pre-echos’], perseguir fantasmas en callejones sin salida, el pasado derrumbandose y re-ensamblándose ante tus ojos – cosas así. Y tiene que ver con comunicar esos sentimientos con tanta veracidad e intensidad como sea posible. Y esto, que podría ser aplicable a cualquier disciplina, en cuanto intentas erigir unos criterios de acceso o cualificaciones o reglas, se marchita y muere.

El extremo opuesto a esta perspectiva sería la de Rouge’s Foam, expresada precisamente como reacción a la crítica que Ingram firmó con su seudónimo (Woebot) acerca del One Foot Ahead of the Other de Zomby en la revista Fact. Dice el autor del blog Rouge’s Foam lo siguiente:

Aunque bien merece ser leído (como siempre ocurre con Woebot) esta crícita del nuevo EP [de Zomby] me dejó un poco frio aunque solo sea porque es fuertemente indicativa de cierta forma prevalente de crítica […] A Zomby se le representa de modo reduccionista como un infante capacitado por las drogas – definitivamente debemos más a esta música que esto. ¿Es hora de una nueva forma de crítica, quizás?

Por supuesto, como os habréis imaginado, el enfrentamiento esconde una lucha de poder, pues en ambos casos se intenta justificar que su enfoque crítico es el adecuado a costa del otro. Para una visión satirizada de esta discusión, merece la pena leer esta entrada del siempre mordaz The Impostume. Pero Rouges Foam no está solo en su defensa de una crítica que se apoye en terminos estrictamente musicales; en la primera entrada de su prometedora serie sobre los ritmos más importantes del dubstep, Martin Clark comenta lo siguiente:

Explicar por qué ciertos temas destacan me pareció una idea entretenida, sobre todo cuando tantos blogs musicales estos días parecen basarse en tomar referencias tangenciales de nombres de canciones, e implicar/fabricar capas de narrativa enmarcadas en agendas político-filosóficas.

Pienso que está muy bien que los críticos y los bloggers pongan las cartas sobre la mesa y digan cómo quieren que su crítica, porque el debate es muy interesante y curiosamente se puede aprender mucho examinando cómo nos enfrentamos a la música y prestando atención al modo en que los críticos enfocan su trabajo. Sin embargo, muchas de estas declaraciones me suenan a autojustificaciones a la defensiva. Es como si percibiesen que su parcela está amenazada y pasasen a defenderla frente a los invasores, que serían los defensores de la postura opuesta en cualquier caso. ¿Realmente la teoría y la apreciación impresionista de la música son herramientas incompatibles en la crítica musical? Lo digo sobre todo porque yo siempre he disfrutado mucho de ambos tipos de crítica, y me han servido en distintos momentos para acercarme / entender / apreciar distintos tipos de música. Tampoco estoy diciendo que lo deseable sería tocar todos los palos, porque hay críticos que usan la teoría muy bien, y otros que destacan por cómo explican el impacto de la música sin recurrir a la teoría y de hecho creo que es necesario que haya críticos que defiendan posturas tan definidas porque, como decía, te hacen plantearte cómo te enfrentas tú a la música.

*aparentemente total; no era capaz ni de distinguir acordes mayores de menores… ¡por Dios, Paul; Radiohead = acordes menores!

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33 comentarios

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  1. Héctor said, on agosto 25, 2009 at 11:47 am

    Jajajajaja, me encanta el apunte final. En cuanto al tema de la crítica, me gustaría apuntar que en mi opinión es algo (la lucha incluso encarnizada entre posturas distintas) que pasa sobre todo en el mundo cultural anglosajón, en el que toda esta gente está profesionalizada o al menos intentándolo. Cuando tu medio de subsistencia, de comer y pagar el alquiler, es crearte una personalidad definida y que te paguen por escribir bajo esos parámetros determinados, supongo que has de entrar al trapo y “marcar tu territorio”, por decirlo así.

    No creo que estas trifulcas se pudiesen dar en medios españoles, por ejemplo. O al menos con tanta intensidad. Para bien o para mal, aquí a nadie le va tanto en el empeño.

  2. Ivan said, on agosto 25, 2009 at 12:11 pm

    Es cierto que en el mundo anglosajón todo está más profesionalizado -o estaba, que los críticos musicales fueron los primeros en caer en muchos periódicos con la crisis- pero al menos en el caso de Rouge’s Foam, creo que no publica en ninguna parte -corregidme si me equivoco, por favor!- y puede que tenga más que ver con el hecho de que hay una larga historia de críticos que han flirteado con el mundo académico, aunque solo sea leyendo a filósofos como Deleuze o Baudrillard e intentando aplicarlos a la crítica musical, por supuesto, esto a su vez tiene que ver con la existencia en el contexto anglosajón de una auténtica industria académica cultural con la que poder relacionarse, cosa que en España es inexistente -y lo digo por lo que he visto del mundo académico español, rama estudios culturales. Pero vamos, que en cualquier caso sí que es cierto que es más lógico que estas discusiones -por otra parte tan entretenidas- se den en el Reino Unido.

  3. Iván Conte said, on agosto 25, 2009 at 12:23 pm

    En cuanto a lo de Radiohead, es también una referencia al hecho de que creo que buena parte de su crédito tiene que ver con su abuso de los acordes menores y no entiendo por qué se asocian los acordes menores con la música ‘seria’ y de ‘calidad’ y se menosprecian a los acordes mayores como ‘ligeros’. Al final es lo mismo que comentaba Frank en la entrada sobre Loops acerca de la autenticidad; para muchos la autenticidad está en los acordes menores. De hecho el problema de Paul Morley con los acordes parece ser que fue el siguiente: le dijeron que los acordes menores son los que te hacen sentir mal, y el decía que esos acordes a él le hacían sentir bien porque están en mucha de la música que le gusta y disfruta.

  4. garbanzo said, on agosto 25, 2009 at 1:57 pm

    Críticos criticando la crítica de los otros críticos…, buf, demasié pa mi body: eso de toda la vida se ha llamado chuparse las pollas unos a otros, ¿eh? Tú háblanos de dijquitos, por favor.

  5. Isidro said, on agosto 25, 2009 at 2:13 pm

    Es que los terminos del debate no son en absoluto teoría o impresionismo. Para empezar habría que preguntarse que quiere decir teoría en este caso. Probablemente, en el mejor de los casos quiere decir formalismo academico y en el peor, los infumables pastiches ombliguistas de Deleuze y Guattari.

    En mi opinion, la verdadera cuestión es si la crítica musical quiere seguir ensimismada en un mundo lleno de sensaciones del mes, artistas geniales y fans no menos geniales o si quiere echar un vistazo al mundo en el que se produce la música con sus relaciones sociales, sus dominadores y dominados y su industria cultural. El que esto se haga utilizando herramientas que provienen de otras tradiciones de análisis o el buen sentido común es lo de menos. Lo verdaderamente importante es salir del rollo artistico autocomplaciente.

  6. funkfow said, on agosto 25, 2009 at 4:09 pm

    luchas de poder…

  7. Iván Conte said, on agosto 27, 2009 at 10:54 am

    Vaya, Álex, he subido hasta el momento 180 entradas a este blog, de las cuales solo tres son sobre este tema… ¡creo que el tirón de orejas es injustificado :-)!

    De todos modos, a mí me interesan mucho estas discusiones, no por el morbo de la trifulca entre críticos -que rivalidades hay, como en todas partes, y está claro que algo de rivalidad está escondido en esta discusión de la que hablo en la entrada- sino porque está claro que hay muchas maneras de escribir sobre música. Personalmente pienso que de todas ellas se puede sacar provecho, siempre y cuando nos permitan entender/disfrutar de la música de maneras que no habíamos hecho antes. Quizás por eso me gustan que algunos críticos defiendan un enfoque más musicológico -por ejemplo- si lo saben hacer muy bien y consiguen enriquecer el modo en el que escucho una canción. Eso sí, a mí me gustaría verme capacitado para escribir sobre música del modo propuesto por Isidro, picoteando de conocimientos musicales (que no tengo) y con algo de arte para intentar poner en palabras los efectos que la música me produce. Pero sí, en mi opinión la música -como cualquier forma de comunicación humana- se produce en un contexto con el que establece relaciones inevitables que, eso sí, son tanto más difíciles de detectar cuanto más cercanas nos son en el tiempo y en el espacio, curiosamente.

  8. Iván Conte said, on agosto 27, 2009 at 11:13 am

    Y hablando de Deleuze, ¿alguien se ha leído Mille Plateaux? Siempre había pensado que era una buena crítica al capitalismo. De Deleuze solo he leído el texto sobre los rizomas, y por cómo escribe me da miedo meterme con un tochazo como Mille Plateaux.

  9. garbanzo said, on agosto 27, 2009 at 11:26 am

    Hay unas entrevistas muy guays a Delueze (subtituladas al castellano) en youtube(pon en el buscador “abecedario de Deleuze” y prepara una cafetera).

    ¡Jamás te tiraría yo de las orejas, hombre! Lo decía por ellos, no por ti. A mí todo lo que tú dices me eleva.

  10. Ivan said, on agosto 27, 2009 at 11:50 am

    que sí, que sí, que ya entendí que te referías a la trifulca, por eso expliqué luego por qué me parece interesante 🙂 Me voy a por la entrevista, que justo me acabo de hacer un capuccino!!!

  11. Isidro said, on agosto 27, 2009 at 12:19 pm

    No me extraña que te de miedo. A mi personalmente, me parece que hay muy poco aprovechable en Deleuze y Guattari. El tipo de crítica que hacen ha tenido efectos políticos más bien dudosos, como poner el discurso pseudoteórico y esteticista por encima del discurso análitico riguroso. En este sentido, en mi opinion, Deleuze y Guattari han contribuido a reblandecer notablemente la crítica anticapitalista.

    Si tienes el tiempo de leer Mille Plateaux y quieres verdaderas críticas del capitalismo contemporaneo te recomiendo dos tochos más aprovechables, eso sí menos “bonitos” que Deleuze:

    Robert Brenner, La economia de la turbulencia global, Akal, Cuestiones de Antagonismo, 2009

    Peter Gowan, La apuesta por la globalización, Akal, cuestiones de antagonismo, 2000

  12. anhh said, on agosto 27, 2009 at 2:25 pm

    Yo he intentado leer “Mil Mesetas”, pero el libro me partió (casi literalmente) en una de las mesetas al saltar en pocas páginas de un tema a otro, pasando por la geología. Explico esto porque mucha gente recibe la idea de que de Deleuze lo único que se tiene que leer es “El Anti Edipo” y “Mil Mesetas”, que el resto son librillos para la academia con las típicas tonterías y apreciaciones filosóficas y estos dos libros son como el salto al vacío, la ruptura con esa inercia. Y puede ser, pero también resulta que mucha gente simplemente está saltando al vacío. Si uno se atreve realmente a mirar los textos de hace ya unos cuantos años influenciados por Deleuze, realmente son acumulación de vocabulario técnico y paja escondiendo apreciaciones que son naderías. De modo que en ese sentido, bastante mejor que ponerse a repetir errores, prefiero la opción de Isidro y añado los nombres de David Harvey y Giovanni Arrighi.

    Pero creo que también somos un tanto injustos con Deleuze (por culpa de sus seguidores). Un proyecto más en teoría que en la práctica, era el de tratar de mostrar cuales son los orígenes, las influencias, las modas y las conexiones detrás del libro de Steve Goodman/Kode 9. Y me interesa, porque sí creo que hay una relación directa entre sus facetas como académico y compositor, aunque sólo sea la perspectiva que se tiene del mundo y no una aplicación extensiva de la teoría en la práctica. Y el sello Hyperdub, en la práctica es una aplicación de un par de ideas más o menos ya conocidas: la idea de creatividad frente al estatismo, de movimiento, pulsos, flujos y líneas de fuga, es decir de potencialidad, y la idea de la propagación en los sistemas de los virus, virología o como quieras llamarlo. De modo que como preparación a la lectura del libro (que para doscientas páginas, la verdad es un libro caro), traté de buscar cuales eran los textos más citados en algunos de sus textos académicos, y claro, ibas encontrando pistas (que Goodman es deleuziano no debería ser sorpresa para nadie a estas alturas). Y claro te vas topando con una serie de escritores que siguen, digamos, una perspectiva deleuziana (Manuel DeLanda, Brian Massumi). Por no alargarme, como no me da realmente tiempo a leer tantos libros y asimilarlos para diciembre, decidí no leer los tochos de Deleuze y consultar alguna bibliografía secundaria sobre ellos de algunos autores de los que me fío y se que van al grano, no se pierden en tonterías pero tampoco le temen demasiado a los conceptos o a la historia de la filosofía. Uno de ellos es un texto de Quentin Meillassoux, de unas treinta páginas, donde trata de imaginarse que Deleuze es un escritor presocrático del cual sólo se conservan dos fragmentos y trata de establecer cual podría ser su filosofía de la inmanencia a través de estos dos fragmentos y los autores que se citan en ellos: Spinoza y Bergson. Como se supone que la inmanencia fluye pura por Spinoza, el autor decide ignorarlo y tira hacia Bergson, donde la inmanencia aparece sólo una vez, de modo que si puede encontrar una unidad de medida de lo que es la inmanencia, ya puede establecer una escala y saber lo que Deleuze quería decir con este término. Lo que viene a continuación es una explicación de un texto de Bergson (“Memoria y Materia”), donde detecta algo que se pierde desde el primer capítulo a los siguientes y decide crear, fiel a esta primera visión una serie de conceptos para afianzar esta visión del mundo. Lo otro es demasiado prolijo, pero de verdad, la primera vez que entiendo lo que significa lo virtual, los haces y las referencias a la geología en aquel texto. Y a partir de eso, ver bastante claro, lo enrevesados, si han leído cualquier filósofo francés del siglo pasado saben a que me refiero con el modo de exposición, y realmente lo perdido que estaba al leerlos.

    Pero vamos, seguramente tomaría más a Deleuze como una forma de mirar o afrontar la vida (abrirse tanto al mundo haciendo cosas que uno desaparece al desvanecerse tus límites corporales en lugar de cerrarse al exterior, hacerse impermeable y finalmente desaparecer por falta de vida, o más que la adaptación literal de lo anterior comprender la locura y el vértigo de lo que supone la primera opción pero jamás poder contestarse con la segunda) que otra cosa. De todos modos aún estoy leyendo cosas, de modo que tampoco puedo aportar mucho más por aquí. Perdón por no participar demasiado activamente en la conversación, mi conexión a internet se cree que estamos en el 95.

  13. Abel Galleta said, on agosto 27, 2009 at 3:06 pm

    necesitamos más “críticos” del producto nacional bruto. Y lo entrecomillo porque la palabra crítico así en general, me huele mal. Los ahí que saben de música (o no) y les gusta escribir sobre ella, y los hay que quieren ser críticos. Así a grandes rasgos.

  14. Ivan said, on agosto 27, 2009 at 3:08 pm

    Pues tomo buena nota de vuestras recomendaciones . Mucho tiempo no tengo para leer ni el mil mesetas ni otra cosa, en realidad, pero voy sacando tiempo de donde puedo. Ahora mismo ando leyendo los artículos clásicos de Jameson sobre el postmodernismo,luego quería ponerme con Zizek. De Deleuze yo tenía la idea de que trataba cosas sobre el caracter paranóico del capitalismo, y eso es lo que ando buscando aunque luego no esté de acuerdo con él, pero por cosas que leí en el blog de Mark Fisher creo que se pueden aplicar bien a la música popular. Si alguien sabe de algún texto de Deleuze sobre el tema sin tener que meterme con mil mesetas -o si alguien sabe qué parte de mil mesetas trata sobre el tema- le agradecería la información.

    Sobre Kode9 / Hyperdub, supongo que hablaremos más detenidamente cuando se publique el recopilatorio, pero realmente me parece un sello ejemplar en la teoría y en la práctica, desde luego para nada el sello representativo del dubstep -que es como me temo la prensa musical intentará celebrar el recopilatorio- y más en la línea de los primeros sellos independientes de música electrónica británicos e incluso los primeros Warp.

  15. anhh said, on agosto 27, 2009 at 3:23 pm

    Para lo que buscas te hace falta Lacan. Creo que con Deleuze deberías tirar hacia “El Anti-Edipo” (que se supone es donde realizan el esquizo-análisis y todo ese rollo). Para Zizek también te hará falta (aunque Zizek explicará los conceptos). Y realmente, con todo el rollo este del realismo especulativo, no se si es una gran idea lo de empezar con Lacan. Después de empezar con aquellos, de verdad, lo otro te parecerá angosto, angosto, angosto. Jameson está bien aunque sea para disentir (tiene un par de libros posteriores sobre el modernismo y el postmodernismo, y de verdad, parece una parodia de si mismo).

  16. Isidro said, on agosto 27, 2009 at 5:10 pm

    Hombre, yo Lacan lo desrecomiendo vivamente. De hecho, creo que prefiero a Deleuze. En mi opinion, lo peorcito del postestructuralismo lo ha aportado el psicoanalisis postestructarlista, a mi lo de Lacan me parece que epistemologicamente no está muy lejos de Rappel y Octavio Acebes y como estética lingüistica rompedora prefiero a Chiquito de la Calzada.

    La gracia de los mejores textos de Zizek no tiene demasiado que ver con Lacan, a pesar de lo que el propio Zizek dice, sino con una capacidad alucinante para la iluminación a lo Benjamin combinada con un conocimiento más que notable de la cultura popular del siglo XX y un sentido del humor a prueba de bombas. Justo lo contrario de Lacan.

    A mi el Deleuze que más me gusta es el de sus manuales sobre Nietszche y Spinoza, pero supongo que también es el menos sexy.

    Supongo que si tienes mucho interés en el tema es casi mejor acudir a la lectura política de Deleuze que hacen Negri y Guattari en Las Verdades Nómadas.

  17. Ivan said, on agosto 27, 2009 at 5:32 pm

    Pues entre el uno y el otro me habéis hecho una buena lista de lecturas para los próximos meses!

  18. vladimir said, on agosto 27, 2009 at 5:35 pm

    el problema de Zizek reside, en mi opinión, en ese sentido del humor que le impide renunciar al chiste en favor de un argumento riguroso. Su mirada política roza lo estúpido por efectista: no contribuye a solucionar la urgente necesidad de teoría crítica de la izquierda. De teoría crítica cultural también, claro. Y lo que me parece más apreciable es su inteligencia a la hora de detectar síntomas de la época en la producción de la industria cultural.

    Pero vamos, añadan a Bensaïd, Daniel, y si pueden échenle un ojo a Consideraciones sobre el marxismo occidental, de Perry Anderson.

    Salud.

    p.s. de Deleuze hay un volumen que recoge sus clases de no me acuerdo qué año y se titula Capitalismo y esquizofrenia. A lo mejor le sirve, Iván.

  19. anhh said, on agosto 27, 2009 at 7:09 pm

    No si yo tampoco recomiendo mucho a Lacan si no se tiene una vida nueva para leerlo (“Los Escritos” son cerrados como puños y casi seguro uno no se entera de nada y mi experiencia leyendo los seminarios es la de seguir el hilo del diálogo durante 22 páginas mortecinas para de repente, en dos líneas apuntar una cosa interesante. Claro podías subrayarlo, pero entonces tenías que anotar como había llegado hasta allí). Pero si Iván realmente está interesado en lo que hace Mark Fisher, sí aquel si ha leído bastante a Lacan y puede con la parte más “aburrida” de Zizek. De todos modos, Fisher se está dirigiendo ahora hacia el ala más “industrial” del realismo especulativo (no en serio, toda la gente que escribe allí ha sido o es fan de la música industrial, el noise, el doom metal, etc.). La de Ray Brassier o Reza Negarestani (la primera entrada de su blog es la propuesta para su próximo libro, suena divertido), pero además con un toque político. Muy bueno en sus resultados, pero bastante deprimente por la actitud. (En realidad el grupo de gente con la que dialoga lo puedes encontrar en su barra de links bajo ese epígrafe, pero hay más gente que no se mueve en esas coordenadas). Igualmente tendrás que leer un montón de libros si empiezas con esta gente (para saber si te interesa o no, siquiera). No hay suerte con eso : (

    Sobre lo de Deleuze, bueno, lo que he escrito es el resumen del resumen, tengo que leer otro libro de trescientas páginas de Peter Hallward para rellenar los huecos (o las conexiones, pero vamos, el capitalismo es algo que se apodera de todos los flujos)…

  20. isidro said, on agosto 27, 2009 at 7:15 pm

    jejeje. Lo que críticas de Zizek a mi me parece uno de sus puntos fuertes. Me parece mil veces más honesto y más saludable hacer chistes postestructuralistas que finjir sistemas interpretativos de máximo rigor teórico como hacia Lacan y hacen muchos otros afrancesados.

    Por otro lado, yo no creo que haya demasiada necesidad de teoría crítica de izquierda, hay muchisima y parte de ella realmente buena. Lo que hay es necesidad de que se articule políticamente que es una cuestión completamente distinta. Pero bueno esa sería otra discusión.

    Por cierto, ya que mencionas a Anderson, aprovecho para recomendar, y ya paro, la New Left Review

    http://www.newleftreview.org/

    Para los que no tengais mucho tiempo es ideal. Yo me suscribí hace ya algunos años y es de las mejores inversiones que he hecho (juro que no me pagan por decir esto). Hay versión en Español pero mola más en Inglés. Además, con la suscripción puedes acceder a su archivo on line desde 1962.

  21. vladimir said, on agosto 27, 2009 at 7:28 pm

    Isidro,

    comparto lo que dices sobre los chistes postestructuralistas de Zizek, pero cuando se mete en lo político, su humor es sal gorda. Tiende demasiado al espectáculo, y no sólo por su querencia por lo mediático-mainstream y su amor a situarse en todas partes, sino también en su modo de presentar sus argumentaciones: filosofía-espectáculo.

    De acuerdo en todo lo que has venido comentando también sobre Lacan: precisamente citaba el libro de Anderson porque realiza una crítica en 1978 sobre los esoterismos lingüísticos no sólo de los (post)estructruralistas -estopa de de la buena para cierto Althusser, sólo en parte merecida- sino de Adorno o Lukacs. Y localiza el problema en eso que mencionas: su articulación práctica (de la praxis), su militancia casi inesxistente en los movimientos de la calle. Por eso él se queda con Gramsci.

    Pero, ahora que me doy cuenta, éste es un blog sobre música…

    Saludos

  22. isidro said, on agosto 27, 2009 at 7:36 pm

    Por cierto, no se quien es Mark Fisher, pero si sé que desde hace tiempo hay una conexión entre Deleuze (y también Baudrillard) y la interpretación de la cultura popular del siglo XX, muy especialmente la música electronica y las raves.

    Yo achaco este uso a que Deleuze y Co. han sido hegemonicos en la universidad durante los años de eclosión de la electrónica. Así la facción intelectual del movimiento electronico tiro de lo que tenía más a mano para producir una interpretación de lo que estaba sucediendo. También creo que se han perdido buenos análisis, sobre todo de la epoca de las raves, por insistir en dignificarlas como parte de un zeitgeist estético donde las rupturas se debían de plantear en el orden del significante, etc etc en lugar de verlas desde un punto de vista directamente social y urbano.

  23. anhh said, on agosto 27, 2009 at 9:23 pm

    No se si empezó con Simon Reynolds, que en un momento de “Energy Flash”, considera que el público bailando en una rave es un “cuerpo sin organos” y no recuerdo demasiado bien, si a partir de eso comenzaba con rizomas o no. Reynolds hace poco comentó que tal vez aquello fue un exceso teórico acorde con la época (a mi no me molesto, leí un artículo de Reynolds en Dancedelux, se me fundieron un poco los plomos y por aquí estamos ahora).

    Lo que si es cierto es que Reynolds dedicó una pieza a describir a la gente del Ccru, un grupo de gente organizada alrededor de un par de personas que trabajaban en un universidad británica en la sección de filosofía post-estructuralista. Creo que la universidad es la misma que publica la revista filosófica Pli. Uno era Nick Land, típico enfant terrible de la época (lo único que ha publicado es un libro sobre Bataille, pero se pueden encontrar textos suyos (si uno se atreve a leerlos ahora, en la web del grupo o en un blog posterior donde tiraron más hacia el rollo numerológico (y de donde sale Reza Negarestani)). La otra era Sadie Plant, cuyo primer libro estaba dedicado a los situacionistas enlazándolos con el dada por un lado y los autonomistas italianos. Después escribio “Ceros + Unos” (que se supone inventó el cyberfeminismo) y después un libro sobre drogas. Desde entonces creo que sólo ha publicado un texto sobre el uso del móvil para Nokia, y lo típico artículos para catálogos, libros y otras cosas. Otra gente que había en el grupo eran Mark Fisher (K-Punk), Kodwo Eshun y entre otros también un DJ, un tal Steve Goodman, ya saben, Kode 9.

    La revista Pli, todavía esta viva, aglutinaba distintas tendencias filosóficas y uno se podía encontrar textos de gente tan distinta como Paolo Virno o Francois Laruelle. Si uno comienza a tirar del hilo, empieza a aparecer gente que ahora está publicando sus primeros libros de filosofía: Alberto Toscano, Nina Powers, Ray Brassier, Peter Hallward, y la cosa se va ampliando. Hay artículos suyos en Radical Philosophy, New Left Review, etc. Ya digo, durante un tiempo me interesó trazar todo esto para una entrada, pero da casi más para un libro y no tengo tanto tiempo. Es curioso comprobar como se unen las cosas por modas: el libro de Plant coincide casi con el de Greil Marcus y textos en la New Left Review sobre el situacionismo y el autonomismo, Semiotext(e) había publicado un libro sobre los últimos,etc. Bastante curioso.

    Supongo que sí, que visto en perspectiva fue un poco excesivo (recordemos el sello Mille Plateaux), pero en su momento digamos era “chiripitiflautico”. Además supongo que en círculos académicos, pasar de Derrida o Heidegger a Deleuze era… no se me ocurre nada para describir ese infinito. No soy muy imparcial en esto, seguramente estoy leyendo a Zizek o Badiou por todos los excesos de esta gente y creo que forma parte del bagaje tanto mío como del de Iván (sin necesidad de haber profundizado en el asunto, las referencias y las discusiones estaban allí).

  24. Isidro said, on agosto 27, 2009 at 10:12 pm

    Si, te entiendo. A mi me dio, hace ya un monton de años, casi a la vez por empezar a escuchar techno y a leer ensayo. Imaginate, el rollo post-y semiotico era de lo más de lo más para cerrar el hueco entre uno y otro. Se tendió a estetizar mucho más que a comprender.

    Ahora mirando hacia atras creo que aquello fue una estrategia de la clase media universitaria para dar sentido a aquello sin que causase demasiadas contradicciones personales. Tengo la sensación de que por culpa de aquello se ha perdido gran parte de lo que paso (sobretodo en Inglaterra que aquí la cosa fue bastante discreta).

    La observacion sobre las modas haciendo compañeros de viaje extraños es de lo más acertada. El problema es que la situación de la Italia postautonomia se parecía tanto a la de la Inglaterra post-thatcher de las raves como un higo a una castaña.

  25. funkfow said, on agosto 27, 2009 at 10:18 pm

    a mí de Zizek me molan los remixes de cumbia que hacen

  26. Tortuwire said, on agosto 28, 2009 at 2:24 am

    Zizek Crack!

  27. vladimir said, on agosto 28, 2009 at 12:29 pm

    por cierto, según las informaciones que manejan mis servicios secretos, la modelo argentina que se casó con Slavoj es la célebre Flaca de la canción (en el vídeo aparece) de Calamaro.

    puritito star-system neostalinista

  28. Ivan said, on agosto 28, 2009 at 2:13 pm

    Isidro, del New Left Review conseguí, hace ya tiempo, un buen montón de artículos en pdf gracias precisamente a anhh. De hecho, lo que estoy leyendo de Jameson ahora mismo son sus artículos para la NLR. Me parecen estupendos y además me permiten tomar la decisión de pasar a textos más largos de sus autores o conformarme con lo que leo en estos artículos dependiendo de lo mucho o lo poco que me interese.

    Obviamente, gran parte de mi interés viene también de Mark Fisher / Simon Reynolds. Aunque creo que en estos momentos tiene un enfoque demasiado apocalíptico para mi gusto, cuando lo que quiere decir se complemente bien con la música de la que habla (caso de Burial o The Caretaker), escribe cosas que realmente me han entusiasmado.

    Por cierto Vladimir; sí, este es en principio un blog sobre música, pero curiosamente este hilo de comentarios sobre filosofía provocó que ayer fuese el día en el que más gente visitó el blog! ¡para que luego digan! En cualquier caso, considero la música, como ya he apuntado antes, como algo totalmente ligado a su contexto, y eso incluye la filosofía, que me parece, tratada con cuidado, una manera excelente de entender y disfrutar de la música. De hecho lo que busco al leer a esta gente es precisamente cosas que se puedan aplicar a la música.

    Curioso, anhh, ese artículo de Simon Reynolds para Dancedelux -que ahora se puede conseguir en ‘Bring the Noise’, el volumen que recopila artículos del crítico inglés- también fue un gran causante de que yo esté haciendo un blog. El propio Reynolds lo considera uno de sus mejores artículos, y sus referencias a los cuerpos sin órganos y demás también explican por qué empezé leyendo el texto de Deleuze / Guattari sobre los rizomas.

    Tremenda la conexión Zizek-Calamaro.

  29. vladimir said, on agosto 28, 2009 at 7:26 pm

    Iván, coincido totalmente e incluso matizo: la música está totalmente ligada a su contexto socio-político y precisamente esa ligazón y como se articula ese vínculo es lo que más echo de menos en la crítica musical del Estado español. Y sobre todo, abundando, desde una perspectiva de izquierda crítica y real: el gran Ben Watson, que todavía no ha aparecido por (los comentarios de) La increíble verdad.

  30. Tortuwire said, on agosto 29, 2009 at 7:41 pm

    Ben Watson tiene una crítica y muy cuca biografia de Derek Bailey, que recomiendo altamente. No he leido mas de el.

  31. […] la Increíble Verdad se ponen didácticos y nos deleitan con la tercera entrada sobre la crítica musical. Puedes leer las anteriores aquí y […]

  32. luis said, on septiembre 17, 2009 at 5:56 am

    estaba pensando que la critica musical tiene muchas variantes. del tipo critica cultural-marxista, del tipo musicologica, del tipo literaria-cronica gonzo, del tipo impresioanista-bloguera. y que algunas se adecuan mejor a ciertos estilos musicales. pregunto sera posible una critica de atraviese todas esas tendencias, que integre y permite asi lecturas, digamos, mas objetivas?
    y q opinas del grano de la voz de barthes?

  33. Ivan said, on septiembre 17, 2009 at 11:12 am

    Hola Luis!
    Estoy de acuerdo en que un tipo de crítica no tiene por qué dejar de lado las tácticas de otros tipos de crítica, aunque sea de un modo tangencial, creo que el enfoque ecléctico en este caso sería muy beneficioso.

    En cuanto a Barthes, de él hablé por aquí hace tiempo:
    https://laincreibleverdad.wordpress.com/2008/06/27/roland-barthes-y-el-punk/


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