Redux

Zomby – ‘Digital Flora / Digital Fauna’

Posted in electrónica, wonky by Iván Conte on agosto 27, 2009

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Pocas semanas después de la edición de One Foot Ahead of the Other, Zomby publica un nuevo single que es todavía más fascinante que el anterior. En este 10″ -mucho ojo, en edición muy limitada; o lo compras hoy o te arrepientes mañana. El mío ya está en camino- aparecen dos breves temas que en realidad son dos variaciones sobre una misma idea. Destaca, sobre todo, el caracter oscuro y casi solipsista frente al estallido colorista de su anterior EP.

Flora y fauna digital, sí, pero también flora y fauna que suena decididamente alienígena -aunque reconozco que  aquí probablemente esté muy influenciado por el hecho de que vi por primera vez el trailer de Avatar el mismo día que escuché por primera vez este single-, con una frialdad que sin embargo esconde cierta extraña calidez vital. Que haya conseguido captuar en sonidos emociones tan complejas es testimonio del estado de gracia en el que se encuentra el aparentemente huraño productor inglés.

A pesar de la exhortación a ocupar la pista de baile que era su álbum del 2008, Where Were U in 92,  las aberraciones rítmicas de sus EPs para Hyperdub y Rampart ya indicaban un viraje hacia exploraciones sonoras con efectos más mentales que físicas, aunque sin descartar la posibilidad en ningún momento de ser bailadas. Del mismo modo, ‘Digital Flora’ y ‘Digital Fauna’ están formados por introvertidas líneas melódicas melancólicas y lánguidas, entretejidas de un modo muy astuto en el patrón rítmico.

Como ya he dicho, los dos temas podrían interpretarse como un continuo, de no ser porque ambos terminan de manera inesperada y abrupta, subrayando de este modo la discontinuidad que existe entre ambos y que permite distinguirlos además por cuestiones como la atención a las variaciones de tono y timbre en la melodía principal en el caso de ‘Digital Flora’ y los inesperados cambios de tempo en el caso de ‘Digital Fauna’. Zomby hace aquí música para ilustrar un hipotético documental sobre la inquietante fauna y flora de otro planeta, con estimulantes poderes sinestésicos; las preciosistas variaciones de tono y timbre de ‘Digital Flora’ sugieren el variado colorido de un catálogo de flores, mientras que los cambios de tempo y el pulsante y constante ritmo de fondo en ‘Digital Fauna’ apuntan a efectos kinéticos más asociados con el mundo animal. Zomby, dejando su huella imborrable una vez más en el 2009.

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crítica musical (III)

Posted in lecturas recomendadas, Uncategorized by Iván Conte on agosto 25, 2009

Desde mis anteriores entradas acerca del estado actual de la crítica musical, he continuado recogiendo citas aquí y allá, pero el motivo principal por el que ahora escribo esta entrada es una pequeña trifulca entre algunos bloggers relacionada, precisamente, con lo que significa para ellos la crítica musical. Esta discusión parece ser que tiene su origen en esta entrada de Matthew Ingram, en la que critica el enfoque que el veterano crítico Paul Morley dio a su especial sobre la música clásica en The Guardian. Morley se interesó por la música clásica del siglo XX tras leer The Rest is Noise, el sorprendente, entretenido y muy didáctico -aunque algo cojo en su parte final- best-seller del crítico Alex Ross sobre el tema. La crítica de Ingram se refiere al hecho de que Morley se muestre inseguro e incluso avergonzado como crítico musical por su desconocimiento* acerca de cuestiones teóricas sobre música, mientras que para Ingram la crítica musical

No tiene que ver con la ortografía, la gramática, la filosofía, la historia, la sociología y desde luego que no tiene que ver con la musicología. Es sobre montar el zeitgeist, sentir pre-ecos [no estoy seguro de cómo traducir ‘pre-echos’], perseguir fantasmas en callejones sin salida, el pasado derrumbandose y re-ensamblándose ante tus ojos – cosas así. Y tiene que ver con comunicar esos sentimientos con tanta veracidad e intensidad como sea posible. Y esto, que podría ser aplicable a cualquier disciplina, en cuanto intentas erigir unos criterios de acceso o cualificaciones o reglas, se marchita y muere.

El extremo opuesto a esta perspectiva sería la de Rouge’s Foam, expresada precisamente como reacción a la crítica que Ingram firmó con su seudónimo (Woebot) acerca del One Foot Ahead of the Other de Zomby en la revista Fact. Dice el autor del blog Rouge’s Foam lo siguiente:

Aunque bien merece ser leído (como siempre ocurre con Woebot) esta crícita del nuevo EP [de Zomby] me dejó un poco frio aunque solo sea porque es fuertemente indicativa de cierta forma prevalente de crítica […] A Zomby se le representa de modo reduccionista como un infante capacitado por las drogas – definitivamente debemos más a esta música que esto. ¿Es hora de una nueva forma de crítica, quizás?

Por supuesto, como os habréis imaginado, el enfrentamiento esconde una lucha de poder, pues en ambos casos se intenta justificar que su enfoque crítico es el adecuado a costa del otro. Para una visión satirizada de esta discusión, merece la pena leer esta entrada del siempre mordaz The Impostume. Pero Rouges Foam no está solo en su defensa de una crítica que se apoye en terminos estrictamente musicales; en la primera entrada de su prometedora serie sobre los ritmos más importantes del dubstep, Martin Clark comenta lo siguiente:

Explicar por qué ciertos temas destacan me pareció una idea entretenida, sobre todo cuando tantos blogs musicales estos días parecen basarse en tomar referencias tangenciales de nombres de canciones, e implicar/fabricar capas de narrativa enmarcadas en agendas político-filosóficas.

Pienso que está muy bien que los críticos y los bloggers pongan las cartas sobre la mesa y digan cómo quieren que su crítica, porque el debate es muy interesante y curiosamente se puede aprender mucho examinando cómo nos enfrentamos a la música y prestando atención al modo en que los críticos enfocan su trabajo. Sin embargo, muchas de estas declaraciones me suenan a autojustificaciones a la defensiva. Es como si percibiesen que su parcela está amenazada y pasasen a defenderla frente a los invasores, que serían los defensores de la postura opuesta en cualquier caso. ¿Realmente la teoría y la apreciación impresionista de la música son herramientas incompatibles en la crítica musical? Lo digo sobre todo porque yo siempre he disfrutado mucho de ambos tipos de crítica, y me han servido en distintos momentos para acercarme / entender / apreciar distintos tipos de música. Tampoco estoy diciendo que lo deseable sería tocar todos los palos, porque hay críticos que usan la teoría muy bien, y otros que destacan por cómo explican el impacto de la música sin recurrir a la teoría y de hecho creo que es necesario que haya críticos que defiendan posturas tan definidas porque, como decía, te hacen plantearte cómo te enfrentas tú a la música.

*aparentemente total; no era capaz ni de distinguir acordes mayores de menores… ¡por Dios, Paul; Radiohead = acordes menores!

Rustie – Bad Science EP

Posted in electrónica, EPs, hip hop, purple, wonky by Iván Conte on agosto 20, 2009

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He aquí un lanzamiento esperado desde hace meses, cimentado por el impacto de singles que ya tienen casi un año, como por ejemplo Zigzag o su split con el mismísimo Joker, en los que demostró su capacidad para articular temas rellenos de sonidos que explotan en todas las direcciones alrededor del oyente, provocando deliciosos efectos desorientadores. En este sentido, Rustie es uno de los productores más psicodélicos del momento en el Reino Unido, algo que vuelve a demostrar con este Bad Science, EP que no es solo muy esperado por lo que ha venido antes, sino porque el tema que da título al EP ya es de sobra conocido y celebrado en las pistas inglesas gracias a su circulación en forma de exclusivo white label en manos de privilegiados djs como Kode 9.

En ‘Bad Science’ Rustie demuestra su habilidad para pasar de la fluidez alquímica sonora al topetazo en la cara de la brutalista línea de sinte principal, tan mayestática y contundente como las que aparecen en los últimos singles de Joker. Combinando el colorido de los 8bits y el calor abrasador de sintes y graves, junto a la severidad de algunos ritmos, el impacto es devastador. La referencia a una mala ciencia por parte del título evoca inmediatamente imágenes de distopias tecnológicas que vienen muy bien al tono del disco,  ‘T0ar’, el tema que abre el EP  es un inventivo, extrañamente festivo y muy cyborg ejemplo de cruce de su estética particular con el hip hop, algo que ya había hecho en el single compartido con Joker. La sobrecarga sónica de ‘Shadow Enter’ cierra la primera cara, y la tanda de temas inéditos, reafirmando los constantes contrastes de luces y sombras provocados por los encuentros de 8bits con sonidos más abrasivos y que pueden dejar exhausto si se pretende seguir todas las direcciones en las que estallan.

La segunda cara del vinilo comienza con una reconstrucción de Heinrich Muller –50% del afrofuturismo subacuático de Drexciya– del ya clásico ‘Zig Zag’ de Rustie, convertido aquí en una pequeña maravilla de electro primigenio. El tema que cierra el EP es otra reconfiguración de ‘Zigzag’ que refuerza su mayor atractivo, el de provocar efectos sinestésicos con sus patrones laberínticos, evocadores de viajes espaciales o interiores, con efectos mareantes. ¿Se puede pedir más?

El álbum, ¿formato en crisis?

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 17, 2009

En los últimos tiempos está cobrando especial fuerza la idea de que el álbum es un formato obsoleto. En realidad se trata de una idea que ni mucho menos es nueva, pero se pueden encontrar renovados argumentos aquí y allí, en unas entradas del blog de Sasha Frere-Jones, o en las ambiguas declaraciones de la banda Radiohead acerca de su intención de abandonar el formato largo.

Supongo que a nadie se le escapa el hecho de que, si el álbum es un formato comercial desarrollado durante el capitalismo, no resulta extraño que en estos momentos de traspiés del mismo dicho formato pierda su posición hegemónica. Al menos en cuanto a ventas, los datos son abrumadores; en EEUU, por ejemplo, ya es muy difícil que un disco alcance un millón de copias después de meses a la venta. Esta caída en ventas no se debe atribuir exclusivamente a la pujanza de las descargas ilegales, puesto que de todos es sabido que en el terreno de las ventas de singles y canciones sueltas el desplome no solo ha sido mucho menos contundente, sino que se reafirma cada vez más como el nuevo formato hegemónico.

Pero ¿se corresponden estos cambios en el modo de consumir la música con cambios de tipo creativo? Pues lo cierto es que al menos en el terreno de la crítica el álbum sigue siendo hegemónico y no parece que vaya a dejar de serlo en un futuro próximo. Puede que los críticos estén siendo un poco lentos a la hora de detectar los cambios, pues no hay más que echar un vistazo al espacio privilegiado todavía reservado a los discos en Pitchfork o Fact –aunque en ambos casos han potenciado últimamente su cobertura de las canciones, en un espacio secundario- y no digamos en la prensa escrita como el Rockdelux Wire.

En lo que llevamos de 2009 podemos encontrarnos con numerosos ejemplos de cómo el álbum, entendido como formato ambicioso y conceptual, coherente más allá de ser una relación de canciones sin conexión, sigue teniendo una vigencia considerable. Ahí están los ejemplos de los discos de The Horrors, Bat For Lashes, Animal Collective, Sunn 0))) y un largo etcétera que certifican que para muchos grupos la idea de componer unas diez canciones más o menos relacionadas en cuanto a forma y contenido, y con un tema o atmósfera en común sigue suponiendo el desafío más importante de sus carreras, el terreno en el que demostrar todo aquello de lo que son capaces artísticamente.

Por otra parte, se pueden ver intentos de modificar el carácter hegemónico del formato álbum. Más allá del caso Radiohead, a mí me llaman más la atención lo que han hecho gente como Zomby o Dam Funk. El primero publicó el pasado año su primer LP en el que ventiló su pasión por los sonidos hardcore de una manera mucho más ortodoxa de lo que es habitual en sus oblicuos singles. De hecho, se puede decir que Where Were U in 92 es más bien una anécdota –aún siendo formidable- en su carrera, cuya idiosincrasia está mucho más apropiadamente representada por sus singles. Aquí también hay que tener en cuenta, por supuesto, la ya lejana predominancia del formato single en la música electrónica. Esto es algo que plantea cuestiones interesantes, porque desde luego está claro que buena parte de la prensa no especializada desde siempre ha tenido problemas para dar cuenta de la música electrónica porque han privilegiado el álbum como el formato definitivo en el que un artista ofrece la medida de sus posibilidades, relegando a un desafortunado segundo plano a muchos productores por el mero hecho de publicar su música en el formato más útil para la electrónica, que sigue siendo el single –y como mucho la mixtape o la recopilación. En fin, ejemplos hay a patadas, pero me quedo con Wiley, que nunca ha conseguido hacer un disco en condiciones pero que aún así cada vez hay más consenso en señalarle como el padrino del grime, e incluso el productor más influyente en la bass music británica de esta década.

En cuanto a Dam Funk, como ya he dicho en la anterior entrada, está publicando su primer disco por entregas en formato EP, algo que plantea la cuestión de si el doble cd que los reunirá se debe considerar realmente un álbum o un recopilatorio. Sasha Frere Jones recuerda que en su momento las obras de Charles Dickens fueron publicadas en entregas y que es ahora cuando las consideramos una novela. Quizás ocurra lo mismo con Dam Funk, que está ofreciendo un disco por entregas, y que en el futuro se recordará como una obra unitaria. Es una idea interesante, sobre todo porque dudo mucho que se le prestase tanta atención si publicase de repente un disco de más de dos horas.

Seguro que hay más ejemplos de alternativas al álbum tradicional como manifestación de las mayores ambiciones artísticas, pero creo que todavía es demasiado prematuro decir que el álbum está en decadencia, sobre todo porque en este año se han publicado unos cuantos que a mí me parecen formidables. Pero no sería extraño, y sería deseable, que en los próximos años fuese perdiendo su lugar privilegiado. En cualquier caso, esto es algo que no se puede predecir, solo el tiempo lo dirá, y será interesante ver qué pasa.

Dam Funk – Toeachizown Vol 1 & 2: LAtrik / Fly

Posted in modern funk, purple, Uncategorized by Iván Conte on agosto 14, 2009

En los últimos meses hemos visto cómo Los Ángeles y el Reino Unido establecían un estimulante diálogo musical debido a intereses afines y objetivos comunes. Por ejemplo, a Flying Lotus se le considera un representante del wonky junto a Zomby, Hudson Mohawke o Rustie, y ya he hablado aquí hace unos días de la colaboración de Om’Mas Keith (uno de los miembros de Sa-Ra Creative Partners) en el single de Mark Pritchard para el sello londinense Hyperdub. Las líneas que se cruzan tienen que ver con el hip hop, el soul, la bass music y, en el caso que nos ocupa, el funk. Recordemos que algunos de los mejores singles de lo que llevamos de año están profundamente marcados por el G-funk. Hablo, claro está, del denominado sonido púrpura de Joker o Guido uno de cuyos bloques fundacionales son los sintes inspirados en los que aparecían en los discos de G-funk. Con estos productores ingleses Dam Funk tiene en común una fijación por una determinada serie de sonidos asociados con el momento post-dance/funk/r’n’b de los ochenta representado por gente como Prince, Slave o Cameo.

Este sonido funk  es explorado a conciencia, empleando exclusivamente sintes analógicos y en general artilugios propios de la década de los ochenta como la inmediatamente reconocible caja de ritmos Linn, por el estadounidense Dam Funk en dos EPs, LAtrik y Fly -publicados por el sello Stones Throw-, que son solo los primeros en una serie de cinco con el nombre común de Toeachizown a publicar en las próximas semanas y que desembocará, antes de que termine el año, en la publicación de un doble cd que recoja todos estos EPs. En los casi ochenta minutos de estos dos primeros EPs se puede escuchar un inspirado maridaje de r’n’b y funk espacial, ese funk hiperlubricado bajo las luces de una bola de espejos al que dieron forma los nombres clásicos del funk de finales de los setenta y principios de los ochenta. Estas canciones establecen un puente, por tanto, entre el componente funk espacial de Sa-Ra Creative Partners y los sintes G-funk de Joker y Guido.

Dam Funk, que  ya hace unos meses dio en la diana con una excelente remezcla del ‘Summertime Clothes’ de Animal Collective, en el que aparecen todos los elementos que caracterizan su sonido (las palmas, los sintes analógicos, etc.) es uno de los responsables de la retroalimentación entre todos los nombres de grupos contemporáneos que he ido mencionando en los anteriores párrafos. Todos ellos tienen en común el interés por explorar distintos lados del encuentro entre funk espacial, hip hop, soul y música electrónica, con resultados que persiguen emocionar al oyente, construyendo cálidas y envolventes atmósferas, relajadas, bailables, imaginativas y coloristas.

Zomby – ‘One foot Ahead of the Other EP’

Posted in electrónica, hardcore continuum, wonky by Iván Conte on agosto 13, 2009

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Zomby, el anónimo productor londinense más reputado con permiso de Burial, la personalidad más destacada en la electrónica británica del pasado año, regresa meses después de un EP en el sello Hyperdub que con el tiempo ha ido incrementando su prestigio, a medida que íbamos asumiendo todas sus audacias. One Foot Ahead of the Other, que como todos sabréis ya es un EP de nueve canciones en el sello Ramp, certifica y asegura algunos de los mejores hallazgos de aquel EP en hyperdub.

Sobre un patrón rítmico que va del 2step al wonky, pero sobre todo fírmemente anclado en el 4×4 de las primeras oleadas rave, lo más destacado en esta ocasión son las delirantes explosiones coloristas, en su característica atención a cuestiones como el tono y el ritmo. La referencia a la estética de los 8-bits y los videojuegos es evidente, pero se queda corta para representar en palabras el alcance imaginativo de las excéntricas coreografías robóticas que sugieren estos temas, como si fuesen destinados para que los bailasen los robots chiflados que aparecen en la película Wall-E. En las canciones de este EP hay auténticos torbellinos de sonidos coloristas, melódicos en ocasiones, insistentes y maniáticos en otras. Y, claro, no nos podemos olvidar de los bajos, que aunque estén un poco tapados bajo las capas de colores –seguro que cuando me llegue el vinilo pasarán a un plano más evidente- ahí están y están tan trabajados como cualquiera de los demás elementos que componen esta sólida colección.

De nuevo, nos encontramos con otro productor que deja entrar la luz a raudales en su particular visión del dubstep, ofreciendo su propia propuesta de futuro para el género, de la cual seguro que muchos productores ya están tomando nota. Puede que en esta ocasión, habiendo dejado unos meses entre sus anteriores referencias y esta, y sobre todo habiendo devorado y asumido su EP en Hyperdub, ya estuviésemos más preparados para lo que nos íbamos a encontrar, y por tanto se ha perdido un poco el efecto sorpresa, pero es igualmente placentero ir desentrañando la estructura de cada una de estas canciones, que componen un mini-álbum que, al final, resulta que es la mejor, la más coherente y cohesionada, expresión de la personalidad de Zomby. Eso sí, como siempre, tiene su punto desconcertante, no solo por los efectos psicodélicos de sus atrevimientos rítmicos y coloristas, sino porque muchos temas terminan de manera abrupta, dejándonos con ganas de mucho más.

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Delorean – ‘Ayrton Senna EP’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 12, 2009

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Se me ocurren pocos grupos a los que se les note a la legua que han trabajado tanto para lograr que su sonido evolucione constantemente, sin perder en ningún momento la coherencia con el paso anterior, y consiguiendo en todas sus etapas hacer música que suene con tanta solidez. Si tengo que calificar a Delorean con un adjetivo, por tanto, escogería ‘trabajadores’, sobre todo tras verlos en directo en Gijón hace unos años, en la época del notable Metropolitan Death EP, dándolo todo ante unas cincuenta personas como si estuviesen ante 20.000. Recuerdo perfectamente, y desde entonces siempre he contado esto cada vez que he tenido ocasión, que todo el público bailó con una energía que he visto muy pocas veces, o nunca, en un concierto.

Obviamente, todo el hype que Pitchfork pretende montar en torno a Barcelona a partir de El Guincho, Delorean o John Talabot (¿habrán escuchado ya a Extraperlo?)  está basado en imágenes idealizadas de la ciudad como un paraíso soleado mediterráneo que obvia la complejidad de la capital catalana, pero sí que es cierto que la música de este EP encaja bastante bien con otros discos de pop electrónico soleado de los últimos tiempos, como el estupendo disco de Cut Copy del pasado año, al que por cierto las canciones de este EP pueden mirar tranquilamente a la cara, y en algunos momentos por encima.

Guitarras, pianos, beats, bajos y demás se entremezclan como en un encaje de bolillos, absorbiendo al oyente en su progreso hasta el punto de que todas las canciones se hacen cortas, pues dominan tan bien los ascensos hasta el éxtasis que cortes como ‘Seasun’ podrían seguir tranquilamente hasta doblar su duración, algo que supongo sucederá en sus directos.

En los coletazos del revival post-punk surgieron demasiados grupos que tiraron de brocha gorda limitándose a pegar guitarrazos sobre un bombo machacón, pero Delorean, incluso en su etapa más post-punk, siempre fueron más sutiles, y el valor de su nueva orientación es precisamente el de contribuir a abrir esta nueva vía de indie electrónico mucho más orgánica, emocional y excitante.

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Extraperlo – ‘Desayuno Continental’

Posted in LPs, pop by Iván Conte on agosto 6, 2009

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Desayuno continental es el disco nacional que más he escuchado en lo que llevamos de año. He escuchado otros que me han gustado mucho –lo digo porque ya me han preguntado precisamente si no me ha gustado ningún disco nacional en los últimos meses- y de ellos espero hablar en los próximos días, pero de momento el debut de Extraperlo es el que más me ha interesado.

En primer lugar, porque permite imaginar cómo habría sido la música independiente de este país si en vez de Pixies y Sonic Youth se hubiesen tomado como referencia a los Orange Juice de Rip it Up, el sonido de pop / rock tropical característico del Compass Point Studio o los grandes nombres de la música adulta de la FM en los ochenta, quizás con Prefab Sprout como un referente muy importante. Eso sí, hay que tener en cuenta también la reveladora mixtape que han hecho para Desparrame y en la que ofrecen un paseo por nombres como Claustrofobia, Kiko Veneno, El último de la fila o Esclarecidos, que son los nombres con los que se les debería comparar, porque a través de esta mixtape la banda de Barcelona reivindica e intenta establecerse como la continuación de la riqueza de ideas de estos nombres, en un discurso relajado y soleado que evita la angustia y la tensión del Indie noise nacional.  En este sentido, Desayuno continental es un disco muy excitante porque recupera vías de probado éxito para el pop nacional.

Quizás el elemento más destacado del disco son las guitarras, que huyen de la suciedad que ha sido normativa durante demasiado tiempo en el pop nacional. La claridad de sus líneas ofrece una visión limpia y romántica, repleta de buenas ideas. Hay también un claro interés por probar distintos ritmos que hace que el disco tenga un acento tropical. A esto hay que sumarle unos teclados que acaban de redondear el tono como de atardecer veraniego del disco y unas letras que funcionan en ocasiones funcionan en flashes, como si se tratase del trailer de historias que a veces resulta complicado reconstruir porque se intuye que hay referencias privadas.

Pero lo que quizás resulta más sorprendente es la claridad de ideas de esta banda, lo bien definidos que están sus referentes y lo bien integrados que están en unas canciones repletas de ganchos melódicos, muy coherentes en cuanto a tono y trabajadas a conciencia, con multitud de detalles que van saliendo con las sucesivas escuchas pero que no restan nada de inmediatez a sus canciones.

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