Redux

Joy Orbison – ‘Hyph Mngo’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 31, 2009

Con un nombre como Joy Orbison, en principio resulta difícil tomarse en serio a este productor ¿verdad? Y sin embargo, parte del verano está siendo suyo, gracias a los mixes que se pueden descargar de su myspace, pero sobre todo gracias a su tema estrella. Hyph Mngo todavía está por publicar en el sello Hotflush, pero ya ha provocado numerosas reacciones positivas. Por ejemplo, la columna de Martin Clark del mes de julio en Pitchfork está dedicada prácticamente entera a este tema.

‘Hyph Mngo’ encaja en el eje house / UK funky que desde hace ya bastantes meses está caldeando la música electrónica inglesa, provocando oleadas de muy bien recibido calor en un entorno tan dado a la frialdad como es el del dubstep. Quizás por ese motivo, lo más destacable de este tema son esos sintes soleados, atmosféricos, cálidos y luminosos, sobre los que Orbison añade voces femeninas troceadas, muy rítmicas,  reminiscentes del UK Garage y un ritmo que está entre el house, el UK funky o el 2step, estableciendo cruces rítmicos muy característicos de la música electrónica británica que se está haciendo ahora mismo.

Al menos en esta canción Joy Orbison busca ese sonido de las cinco de la mañana, cuando todavía quedan energías pero el cansancio se empieza a entrever, y que curiosamente encaja muy bien con los dos éxitos recientes de Delorean y John Talabot en Pitchfork. Andrew Gaerig, en su crítica del ‘Sunshine’ de John Talabot utiliza el término  glo-fi para referirse al productor y a los Delorean, algo que probablemente no sea más que una graciosa ocurrencia para referirse al carácter soleado de la música de estos, pero que en cualquier caso refleja muy bien la música que hacen tanto ellos como Joy Orbison, y que al menos en mi caso, está marcando parte de este verano, musicalmente hablando.

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Loops, número 1

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 30, 2009

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Bueno, pues ya he terminado de leer el primer número de Loops, la nueva publicación semestral que es una aventura conjunta del sello Domino y de la magnífica editorial Faber and Faber. Hay una cosa que tengo que decir antes que nada, quizás porque resume mi opinión acerca de este primer número, y es que cuando leí el índice me desilusioné un poco porque había demasiados artículos –una gran mayoría, en realidad- que trataban sobre el pasado. De todos modos, una vez terminada la lectura, he de decir que las reticencias se disiparon simplemente por la alta calidad media de los artículos. Sí que es cierto que sigo echando en falta más artículos que traten la actualidad, algo que puede que remedien en el segundo número en el que ya se anuncia, entre otros contenidos, algo sobre los Dirty Projectors –definitivamente la debilidad del año para gran parte de la prensa musical, y sin embargo un disco al que no le acabo de encontrar la grandeza. Culpa mía, sin duda, seguiré intentándolo.

Un punto claramente a favor es el hecho de que, aunque algunos de los artículos que pensaba que más me iban a gustar al final no me parecieron para tanto me encontré con muchos otros que me sorprendieron muy gratamente. Entre las decepciones destacaría  el artículo de Simon Reynolds sobre bandas sonoras de ciencia ficción, quizás demasiado general aunque reconozco que el tema es complejo y de todos modos aprendí cosas como por ejemplo el origen de la canción que el ordenador HAL 9000 canta mientras está siendo desconectado en 2001: una odisea del espacio.

Luego también tengo sentimientos encontrados acerca de algunos de los mejores artículos que aparecen en este número, como los de Rob Young –sobre el folk y la brujería, en el que de paso cuestiona la autenticidad del folk británico- o el de Amanda Petrusich –sobre los coleccionistas de blues- porque revelan uno de los puntos más controvertidos de Loops, tal y como está planteado en este número, y que no es otro que hay más de uno y de dos artículos que sirven de adelanto a libros que sus autores publicarán sobre los mismos temas en los próximos meses, por supuesto sobre todo en la propia Faber and Faber. Nada que objetar en cuanto a la calidad de algunos de los textos, ya digo, y de hecho me he llevado una gran alegría al enterarme de que Rob Young está escribiendo un libro sobre el folk británico, que seguro será estupendo, y me ha parecido un descubrimiento el enfoque heterodoxo con el que Amanda Petrusich se acerca al mundo de los coleccionistas de blues, empezando porque ella es una chica en un terreno muy masculinizado. Sin embargo,  el adelanto del libro de ficción de Nick Cave, o los descartes del England’s Dreaming Tapes de Jon Savage no están a la altura de lo que sus autores pueden ofrecer, y en este caso sí que me parecen publicidad poco disimulada. En el terreno de los adelantos, también destacaría el original artículo de Geeta Dyal sobre cómo la relación entre Brian Eno y la comida refleja su enfoque de la producción musical y que sirve de adelanto a su esperadísimo libro -que le ha costado años escribir- centrado en el disco Another Green World.

Por lo demás, me gustó mucho la idea del artículo de Matthew Ingram, intentando reivindicar que la crítica de la música electrónica preste más atención y sea más detallista en cuanto a la importancia de los instrumentos empleados. Un auténtico descubrimiento ha sido, por otra parte, la recopilación que se hace del blog de Maggoty Lamb, alias bajo el que se esconde un periodista musical que prefiere mantener el anonimato debido al tema de su blog; retratar, mes a mes, la decadencia de la prensa musical británica. Su blog es fascinante, y tiene un montón de ideas con las que estoy de acuerdo –como por ejemplo cuando explica por qué le parece que los discos de Bon Hiver y Fleet Foxes fueron sobrevalorados en las listas de lo mejor del pasado año. Finalmente, otro artículo destacado es el de Anwyn Crawford, quien muestra su incomodidad ante el enfoque poptimista de críticos como Frank Kogan o Sasha Frere Jones porque, según ella, aunque reivindican los gustos de las adolescentes, ofrecen una imagen de la adolescente muy restrictiva, abriendo una polémica a la que sería interesante que Kogan y Frere Jones contestasen.

El primer número de Loops ofrece un balance muy positivo. Es natural que en los primeros números haya cosas que no nos gusten, pero en cualquier caso sí que se convierte en un refugio para un tipo de escritos que, salvo en The Wire –por cierto, la única publicación que Maggoty Lamb salva de la quema- no tienen sitio en la actual prensa musical y que en las discusiones sobre el estado de la crítica musical siempre son reivindicados como el tipo de cosas que debería publicar una buena revista para contrarrestar el hecho de que Internet le gana por goleada a la hora de seguir la actualidad musical.

Mark Pritchard & Om’Mas Keith – ‘Wind It Up’

Posted in dubstep, hip hop by Iván Conte on julio 29, 2009

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Aunque se ha editado hace unos días, esta canción en realidad es el fruto de un Red Bull Music Academy, en concreto de la edición que tuvo lugar en Colonia en Agosto del 2007. Desde entonces, algunas copias del tema fueron cayendo en manos de djs, quienes comprobaron el atractivo para el público de la canción. En los últimos meses ‘Wind It Up’ ha estado también asociado con el programa de Benji B en la emisora BBC 1Xtra, pues él ha sido uno de los máximos responsables de que la expectación en torno a la publicación de este single creciese de manera imparable.

Finalmente ha sido Hyperdub el que ha conseguido publicar este ‘Wind It Up’, con el que el sello de Kode9 reafirma su condición heterodoxa dentro del dubstep (o la bass music) gracias a que está construido con bloques que podrían servir para formar un tema de hip hop, o de dubstep, o de funky futurista, etc. Una línea de bajo infecciosa a más no poder, sirenas, 8bits o la ciencia vocal que trocea sin piedad la exhortante voz de Om’Mas Keith (uno de los componentes de Sa-Ra Creative Partners) son algunos de los elementos que se combinan en un tema de tono claramente bootilicious.

Mark Pritchard es el hombre detrás de otros alias bien conocidos como Harmonic 313 o Global Communication. En este burbujeante tema quizás lo más destacado sea la incorporación de un tono abiertamente sexual a una música como el dubstep que en ocasiones tiende a ser demasiado poco sexy.

Como cara B se incluye, además de la versión instrumental, una versión Freak, que aporta pocas pero interesantes novedades, sobre todo gracias a ese sinte que hace que ‘Wind It Up’ asuma un carácter más futurista y casi funky, con esa misma extraña mezcla de frialdad y sexualidad que tenían Kraftwerk en la época de Trans Europe Express.

A la espera de que vayan cayendo los prometidos álbumes que Hyperdub tiene pensado editar este año -de momento el recopilatorio para celebrar el quinto aniversario se ha retrasado hasta finales de año- singles como este, el de Coolie G o el de King Midas Sound hacen que la espera sea muy fácil.

‘Militant Modernism’

Posted in lecturas recomendadas by Iván Conte on julio 28, 2009

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El pasado fin de semana terminé de leer Militant Modernism, libro que el crítico y bloguero Owen Hatherley ha publicado en la interesante editorial Zero Books, que a su vez es responsable de la publicación de otro libro que espero leer en las próximas semanas –Fear of Music– , y editará a finales de año algún que otro libro más que interesante. Aunque en un principio está planteado como un libro sobre el modernismo en la arquitectura, lo cierto es que abandona pronto esa área, tras los primeros capítulos acerca del brutalismo británico de posguerra y el modernismo soviético, para pasar a hablar del modernismo desde un punto de vista más general que incluye el cine, el teatro y la música. Eso sí, la música aparece en sus argumentos de un modo más puntual, y es una pena porque casi todos los argumentos que proporciona Owen son fácilmente aplicables a la música popular, incluyendo la que se hace en estos momentos.

El auge que parece ser que el modernismo ha tenido en los últimos años se ha manifestado en el campo musical en las celebradas reediciones de los trabajos de los miembros del BBC Radiophonic Workshop,  señalado en este libro como ejemplo de modernismo por su adaptación de la ampliación de lo que entendemos por música llevada a cabo por la música concreta a la vida diaria de los británicos mediante su presencia en sintonías, bandas sonoras y ruidos incidentales de programas  de la BBC.

Según Owen, en los últimos años se ha venido llevando a cabo un rastreo de los restos (culturales) de los intentos socialdemocráticos en la Inglaterra de posguerra, apuntando que esa mirada hacia el pasado no es tanto nostálgica –el modernismo tiene alergia a todo lo que huela a herencia cultural- sino una crítica a la falta de ambición  futurista y desigualdades del presente. Curiosamente hace mención al Stalker de Tarkovsky, película cuya estética ya estaba basada en los setenta en esta mirada a los restos de la arquitectura modernista soviética, no para recrear un pasado glorioso sino para crear una estética a partir de materiales  y texturas degradadas en un contexto, por supuesto, futurista pero que servía de reflexión acerca del presente histórico.

Similar estética de la degradación es la que se puede ver en músicos como William Basinsky y, sobre todo, The Caretaker, quienes llevan a un primer plano las señas de degradación del material sonoro procedente del pasado -y procedente de casetes en el primer caso, de vinilos en el segundo- para crear sus magníficos discursos musicales. Owen también menciona la estética vorticista que emplea recursos como la reproducción, el bajo coste y el grano creado por el acto de copiar, que es algo que tiene mucho que ver con la degradación de las cintas de William Basinsky al copiarlas-recordemos, en el contexto del 11 de septiembre-, y con el subrayado que The Caretaker hace del crepitar de los vinilos.

La intersección con la hauntologia (o fantología, que creo que es la traducción correcta del término hauntology de Derrida)  es otro territorio interesante, porque los trabajos editados en un sello como Ghost Box –tanto la música como las imágenes de Julian House– tienen un fuerte sabor a observación de los rastros de la Inglaterra de posguerra y en especial de una institución pública de marcado servicio social como era la BBC entonces para criticar un presente en el que las instituciones públicas se desmoronan.

Pero lo que más me gustó el libro es cómo se puede ver un hilo argumental aquí y allá, defendiendo un arte hostil al concepto de patrimonio cultural (‘heritage’, en inglés), que es un terreno en el que creo que Sonic Youth están ahora, y uno de los motivos de mi desconfianza hacia ellos. Creo que con mucha frecuencia se comete el error de canonizar a costa de despreciar el carácter coyuntural de nuevas músicas, y ese es el origen de actitudes hostiles como la que hubo en Inglaterra en contra de la música rave durante los primeros años. La música popular tiene integrada su propia obsolescencia, que es lo que permite su actividad incesante, y que nuevas formas sucedan a otras cuando estas ya no cumplan con su función, del mismo modo que el modernismo proponía cambios artísticos derivados de las nuevas necesidades de la gente. Esta sería, al menos, una manera de evitar caer en las respuestas automáticas a las nuevas formas musicales provocadas por un punto de vista que defienda la música desde un canon establecido y que los juicios sobre las nuevas propuestas o sobre cosas como el Autotune se lleven a cabo en base a cómo se ajusten a ese canon de ideas preconcebidas acerca de cómo debe ser la música, cuando en mi opinión cuando se escribe sobre música lo que hay que hacer es observar, describir y modificar nuestra perspectiva en consecuencia, sin olvidarnos de  la frustrante paradoja que resulta del hecho de que la música popular sea efectivamente hija del capitalismo, algo que no debería impedir pensar en músicas que puedan superar esarelación, quizás dando pistas de cómo podría ser un hipotético futuro posterior al capitalismo. Estando como estamos en un momento de debilidad de la etapa neoliberalista, esto no debería de sonar tan descabellado, al menos eso es lo que Owen defiende, y yo estoy bastante de acuerdo.

Paul White – ‘The Strange Dreams of Paul White’

Posted in electrónica, hip hop, wonky by Iván Conte on julio 27, 2009

Paul White - The Strange Dreams Of Paul White

¿Cuántos discos se han publicado en esta década que suenen cada vez mejor con el paso de los meses, casi con cada escucha, y cuya influencia parezca crecer de manera exponencial? El Donuts de J Dilla es, claramente, uno de esos casos. Eso sí, quizás sea injusto decir que este disco de Paul White es un disco nacido a la sombra del del productor estadounidense. Vale que la estética dominante es la del hip hop, y que formalmente ambos son discos construidos a partir de una sucesión de temas de duración breve, que encajan entre sí como un puzle y que al mismo tiempo pueden escucharse como fogonazos de ingenio, en el caso de Dilla con el añadido de tratarse de un asumido canto del cisne que terminaría determinando el devenir del hip hop en las postrimerías de esta década.

La comparación, no por injusta menos inevitable, no debería esconder que en Inglaterra ya hay una larga tradición de trabajar sample, psicodelia y hip hop, y no hay más que mirar a Boards of Canada, cuya sombra también se puede rastrear en otro estupendo y reciente disco británico de sampledelia como es el de Bibio.

El carácter británico de este disco viene dado también por las músicas elegidas para samplear, una paleta mucho más amplia que la de J Dilla, y que incluye rock, pop, library music, bandas sonoras, etc. Otra conexión directa con la electrónica británica es mediante su tangencial adscripción al wonky, o su uso de algunas de sus estrategias; algún ritmo descuantificado y soft synths hay por aquí. El carácter wonky del álbum permite que volvamos los ojos al otro lado del Atlántico para comprobar que Flying Lotus es otra referencia evidente. Y, por supuesto, también es un disco que tiene muchos puntos en común con la muy británica electrónica del sello Ghost Box.

En total, se trata de un disco  que funciona en las intersecciones de la electrónica psicodélica británica, el hip hop y el wonky, un terreno fronterizo con el que los nombres mencionados a lo largo de esta entrada construyeron una identidad sonora inmediatamente reconocible.

Hay que destacar también lo disfrutable que resulta el disco, el buen humor reinante, el indudable placer que transmiten estas canciones por trabajar con unos referentes que parecen una historia abreviada de todo lo que ha tenido un impacto en la música británica en los últimos 50 años –del folk al wonky pasando por el dub y el hip hop, entre muchos otros

Tony Allen / Oumou Sangare

Posted in música africana by Iván Conte on julio 27, 2009

En lo que va de año, la revista Go Mag me ha pedido algunas críticas de discos, de entre las cuales rescato dos correspondientes a álbumes editados por el sello World Circuit porque los he estado escuchando de nuevo estos últimos días y los dos tienen bastantes posibilidades de acabar en mi lista de lo mejor del año.

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El sello World Circuit se ha encargado de recuperar a  Oumou Sangare con el disco Seya, el primero de la malinesa en trece años. Grabado en Bamako y producido por la propia Sangare junto a Nick Gold y Cheick Tidiane Seck, se trata de un disco soleado, arenoso y sereno, como la propia voz de la malinesa. Su máximo atractivo reside en la cuidadosa manera en la que músicos y cantantes engarzan sus respectivos instrumentos para dar como resultado once temas que fluyen como el agua cristalina, en los que con un tono principalmente pausado se suceden repetitivos ritmos tradicionales, las características estructuras de llamada y respuesta entre la voz de Sangare y los coros o entre los instrumentos, y algún ocasional instrumento occidental perfectamente integrado en el discurrir de las canciones, sin pretender llamar la atención sobre sí mismos para facilitar su consumo por un público occidental. Seya es un disco de sonido limpio, freso, detallista e intrincado en su instrumentación, en el que la voz de Sangare preside con serena seguridad.

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Tony Allen, una de las piezas clave en la gestación del afrobeat, vuelve con su primer disco tras el magistral álbum que hizo hace un par de años con Damon Albarn, Paul Simonom y Simon Tong bajo el nombre The Good, The Bad & The Queen. Es, además, el primer LP del legendario batería nigeriano para el sello World Circuit. En Secret Agent no hay muchas huellas de su paso por la superbanda ideada por Albarn, y sí en cambio un regreso a las constantes musicales con las que cimentó su estatus como uno de los baterías más importantes de los últimos cincuenta años. A lo largo de estas once canciones, se suceden grooves coloreados por metales, sintes funky y voces declamatorias que, aunque con unas letras mucho menos feroces que en décadas anteriores, consiguen efectos hipnóticos y extáticos en los momentos climáticos, con un tono relajado pero bailable. En definitiva, Secret Agent no se aleja demasiado del modelo delimitado junto a Fela Kuti en los sesenta y setenta, pero el regreso es solvente y más que satisfactorio.

Escuchando; bass music

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 17, 2009

El dubstep, y sus territorios aledaños, están ahora mismo en un periodo de enérgica recombinación a partir de una serie de bloques de construcción procedentes del propio dubstep, pero también del UK funky, que definitivamente se ha convertido en una fuente de creatividad imposible de obviar, del sonido púrpura desarrollado por Joker, Gemmy y Guido, de las tácticas para emborronar sintes y torpedear ritmos propias del wonky y del techno. Quizás por esto, en las últimas semanas veo con cada vez más insistencia gente refiriéndose al dubstep simplemente como bass music, un término que me parece bien porque cada vez me cuesta más reconocer a singles como los de la lista que os pongo aquí abajo y que incluye los singles que he estado escuchando esta semana.

Todos ellos me han gustado bastante, y me gustaría decir algo en particular de cada uno de ellos pero como estoy de vacaciones y tengo la mente con otras cosas, por si acaso al final no lo hago, dejo constancia aquí de que esto es lo que esoty escuchando.

Volviendo al tema de la bass music, ese momento de creatividad, de incertidumbre, está muy bien recogido en los comentarios a esta entrada en el blog de Martin Clark, pero lo que realmente es imprescindible es este texto sobre la modernidad del wonky, que refleja muy bien todo lo que tienen de excitantes los singles de Zomby o casi todas las referencias de Hyperdub en los últimos meses, así como los discos de Flying Lotus, Neil Landstrumm o Sa-Ra. Por cierto, que Neil Landstrumm está a punto de sacar nuevo disco, y tengo muchas ganas de escucharlo.

Untold – ‘I Can’t Stop this Feeling’ / ‘Anaconda’

Brackles – ‘LHC’ / ‘Sutorîta Faitâ’

Gemmy – ‘Supligen’ / ‘BT Tower’

Millie & Andrea – ‘Temper Tantrum’ / ‘Vigilance’

Coolie G – ‘Narst’ / ‘Love Dub’

Leyendo ‘More Brilliant than the Sun’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 17, 2009

Consecuencias de estar leyendo ‘More Brilliant than the Sun’; no paro de escuchar estos discos:

El regreso del soul psicodélico

Posted in hip hop, lecturas recomendadas by Iván Conte on julio 10, 2009

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But Sa-Ra are not alone: it is possible to hear their music as the culmination of an anti-gangsta tendency – including J Dilla, OutKast and Kanye West – that has quietly coalesced in hip-hop over the past decade. In fact, it is difficult to classify West’s last album, 808s and Heartbreak (2008), with its strange electronic melancholy and uncanny auto-tuned singing, as straightforwardly a hip-hop record at all. Instead, West and Sa-Ra are perhaps best considered a return to psychedelic soul, the genre synthesised from out-there rock, jazz and funk by Sly Stone and developed by the Motown sonic conceptualist Norman Whitfield in his experimental productions for the Temptations and the Undisputed Truth.

Quien dice esto es Mark Fisher en este magnífico artículo, en el que desarrolla la idea básica detrás de su crítica al disco de Sa-Ra en The Wire, acerca de cómo la psicodelía está presente en Outkast, J-Dilla, Kanye West y Sa-Ra y cómo estos son exponentes de una alternativa al gangsta rap, cuyas conexiones con el neoliberalismo también son trazadas en este artículo. Si esto significa que en los próximos meses veremos algún disco más que vaya en la dirección de liberar la mente para que el culo la siga -a la manera de Funkadelic / Parliament– por mí encantado, y no es que el gangsta rap me haya parecido un horror -me parece un género sintomático del neoliberalismo, no una simple celebración del mismo, y pensar que genera violencia es pensar de una manera paternalista; si yo no me he puesto a pegar tiros tras escuchar a Dr Dre, ¿por qué debería pensar que un chaval negro lo va a hacer? Me parece muy simplista pensar que el gangsta hip hop es la causa de males sociales.  De todos modos, los cuatro nombres mencionados por Fisher forman un poker de lujo para la música negra de esta década. Es imposible entender los 00 sin discos como Stankonia, Donuts o 808s and Heartbreak, y tiene sentido agruparlos.

Por cierto, al artículo llegué a través del twitter de anhh.

Drake ‘Best I Ever Had’

Posted in RnB, singles, Uncategorized by Iván Conte on julio 6, 2009

Esto tiene toda la pinta de que se va a convertir en una de las canciones que más voy a escuchar durante este verano. El vídeo está dirigido por Kanye West… y, ejem, se nota. Drake prepara álbum para finales de año, y ha anunciado que en ese disco colaborarán el propio Kanye West, Lil Wayne, Young Jeezy y Jay Z. Si hacéis una breve búsqueda en este blog veréis que esta es una lista de invitados perfecta para mí. A ver que tal el largo, que de momento con este single ya se ha ganado un hueco entre lo más destacado del año.

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