Redux

Mordant Music ‘Picking O’er the Bones’

Posted in electrónica, hauntology by Iván Conte on junio 1, 2009

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Picking  O’er the Bones es un recopilatorio en el que se recogen las colaboraciones entre Shackleton y Mordant Music publicadas en el sello de los segundos en los últimos años, empezando por el mismísimo debut de Shackleton, el 7” ‘Stalker’. De Sam Shackleton ya he hablado por aquí con anterioridad. Por su parte, Mordant Music son Baron Mordant y Admiral Greyscale, propietarios, al igual que Shackleton, de su propio sello, con el mismo nombre del grupo. Mordant Music ocupan un espacio muy cercano al de los grupos del sello Ghost Box , y por tanto se pueden explicar bajo la etiqueta hauntologica desarrollada en los últimos años por, entre otros, Simon Reynolds –buscad su artículo sobre el tema en el número de noviembre del 2006 de la revista Wire– y Mark Fisher. Muy brevemente, y simplificando algo el asunto, la estética hauntologica contiene elementos como los siguientes; samples, influencia de la library music, un interés por los inquietantes sonidos que caracterizaron la televisión británica de los setenta, la ciencia ficción, Boards of Canada, el ocultismo y el surrealismo británico, todo ello distanciado de la nostalgia mediante dosis de oblicuo sentido del humor y, en general, un tono musicalmente inquietante tanto en su música como en el aspecto visual.

En este cd, por tanto, se pueden escuchar canciones de Shackleton y de Mordant Music, siendo la tarea más interesante la de comprobar cómo ambas estéticas, con sus diferencias, tienen puntos en común. En ambos se puede observar una curiosidad un tanto mórbida por la muerte. En este sentido es relevante su interés por las bajas frecuencias, que también les pone en contacto con el dubstep, con el que ya han sido comparados en numerosas ocasiones así como con el black metal, también referenciado directamente en las portadas que Zeke S Clough ha creado para los singles de Skull Disco – el sello de Shackleton -, responsable también de la portada de este cd, cuyo título ya es significativo en relación con este punto.

Ambos contrastan, sin embargo en matices relacionados con el tono y la estética de su música. Shackleton es el más introvertido, incluso huraño, de modo que su compleja rítmica de inspiración africana no incita al baile, sus líneas melódicas son más líricas o evocadoras que funcionales, la densidad y complejidad que despliega es desasosegante e incluso asfixiante. Para disfrutarlo es necesario sumergirse. La metáfora acuática también funciona en su música a la perfección, y por supuesto algo tiene de Ambient, incluso en su absorción de referentes sonoros de África y Oriente de una manera que podría recordar a la seminal de David Byrne y Brian Eno en My Life in the Bush of Ghosts.

Shackleton es el encargado de hurgar en rincones oscuros, abisales, casi sin luz, mientras que Mordant Music al menos remite a las luces nocturnas y urbanas, de neón y estroboscópicas. Mordant Music proporcionan aquí los cortes más inmediatamente disfrutables, resultan más optimistas en su conjunción de referencias pre y post rave así como industriales y disco. No quiero decir con esto que Mordant Music hagan algo parecido a himnos bailables, porque su música tal y como se puede comprobar en los cortes de este cd –los cuales ofrecen solo una visión parcial de todo lo que han hecho en los últimos años- se caracteriza por una tensa acumulación de energía que no es finalmente liberada. Eso sí, cortes como ’24 Million or Sell Neverland’ (¿véis lo que os decía de su sentido del humor?) funcionarían muy bien al lado de singles clásicos de Joey Beltram como ‘Mentasm’ o ‘Energy Flash’, e incluso al lado de cosas de Aphex Twin como ‘Digeridoo’.

Uno de los mejores momentos del disco es el mix conjunto del ‘Private Places’ de Vindicatrix, una borrachera de luces artificiales, ecos, ritmos industriales y texturas metálicas que provocan una sensación de movimiento hacia adelante sin pausa. Sí, el Autobahn de Kraftwerk también es una referencia. Este remix es música Ballardiana al pie de la letra; urbana, violenta y sexy, compleja e inquietante, música post-rave, psicodélica y modernista. Aunque los mayores niveles de caos se alcanzan en el corte final, ‘Marston Moore, a cargo de Mordant Music, que incluye punzantes y dolorosos tonos agudos, así como voces cercanas a las empleadas por ruidistas como Wolf Eyes.

En definitiva, un magnífico recopilatorio que permite echar la vista atrás a las carreras de dos de los nombres más inquietos en la electrónica británica de los últimos años, y, en consecuencia, dos nombres fundamentales en la segunda mitad de esta década. Imprescindible.

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