Redux

El invierno robotizado de Kanye West

Posted in hip hop, pop by Iván Conte on enero 26, 2009

2987851564_d94bf948b62En las últimas semanas, al tiempo que el disco y los singles se han asentado con seguridad en el top diez estadounidense, cada vez son más los que se han pasado al bando de los que consideramos este un estupendo disco. Vaya, acabo de usar la palabra “bando” sin ser demasiado consciente de ello, pero sirve a la perfección para reflejar la polarización de opiniones provocada por este disco.  El hiperambicioso West ha dado un brutal volantazo a su carrera que ha pillado desprevenidos a muchos. A estas alturas, las expectativas acerca de lo que debe ofrecer un nuevo disco de Kanye West están (estaban)  firmemente asentadas, pero 808s and Heartbreak, lejos de sostenerse con comodidad en los logros de sus anteriores discos, nos ha obligado a reconsiderar su carrera al tiempo que desentrañamos las claves de su nuevo sonido. En realidad, no es un disco tan sorprendete, porque, sobre todo en Graduation, el factor pop ya era muy importante. La idea de rechazar el disco de Kanye West porque no entra dentro de las coordenadas en las cuales habíamos ubicado al estadounidense me parece una reacción apresurada. De hecho intuyo que muchos han escuchado el disco por primera vez con la crítica (negativa) hecha de antemano ¿disco de pop? ¿hecho en un par de semanas? ¿y por Kanye West? No puede ser bueno, tiene que ser un capricho de nuevo rico. Un rapero no puede hacer este tipo de disco sin renunciar a todo lo que le hacía bueno hasta entonces, sin venderse. A primera vista, las características de este disco encajan demasiado bien en la categoría de disco menor de un artista mayor. Simon Reynolds siempre dice que cuando una música es ampliamente acusada de mal gusto y comercial en su  momento, lo más seguro es que allí haya algo interesante -como ocurre, por ejemplo, con el reggaetón, por mencionar un ejemplo cercano, aunque el crítico inglés suele usar este argumento para ilustrar la hostil  recepción inicial en los medios británicos hacia el  jungle- y, de hecho, Simon Reynolds ha sido uno de los grandes defensores de este LP.
Este es un álbum sobre el cual parece que estás obligado a decir que no te gusta para mantener cierto crédito sobre tu criterio, esa es la idea que parece que se ha generalizado. Se ha convertido un poco en ese disco sobre el que estás obligado a dar una opinión negativa.

Pero ocurre que desde que cayó en mis manos no le he perdido la visa, y es uno de los discos que más he escuchado en las últimas semanas. 808s and Heartbreak es, para empezar, uno de los mejores discos de pop electrónico de la década, un disco que bebe de Daft Punk, Kraftwerk y Gary Numan tanto como de Coldplay. Un disco insólito en la historia del hip hop en el que hasta ahora no había lugar para el tipo de música presentada por West en este disco, por no mencionar el tipo de sentimientos explorados en él.  Incluso se trata de un disco insólito para el terreno mainstream, la producción de estas canciones en casi todos los casos resulta bastante extraña e inusual incluso para un mainstream acostumbrado a producciones como las de Timbaland o Danja.
En cuanto al Autotune, me llama la atención cómo, acostumbrados como estamos a que todos los instrumentos de un disco puedan estar filtrados y pasados por mil y un efectos, incluso en el rock, la voz humana siga siendo un territorio al cual se le ha vetado la misma posibilidad de ser modificada. La voz, además, es la conexión más directa con los sentimientos humanos, y su modificación mediante la tecnología suele despertar similares reacciones adversas a las suscitadas por los primeros grupos de pop electrónico, considerados como superficiales y comerciales desde un punto de vista rockista. Pero criticar el uso extensivo que hace Kanye West del discutido plug-in en este disco es como criticar a The Jesus and Mary Chain por abusar de la distorsión. Esta reacción tan negativa hace pensar también en cómo asociamos significados a un sonido; una gran parte de la desconfianza hacia el Autotune tiene que ver por su empleo en el tema “Believe” de Cher. De hecho, fue en ese tema en particular en donde el Autotune tuvo su debut, y ahí sí que funcionaba como una curiosa novedad tecnológica cuyo fin era llamar la atención sobre la propia canción. Sin embargo en 808s and Heartbreak la voz metalizada y robotizada de West funciona a la perfección con las letras del disco, y en este sentido Kanye West nos permite pasar de contemplar el autotune como una mera curiosidad para entenderlo como un instrumento más en manos de una mente creativa inquieta. Al fracturar la transición entre notas, el atotune funciona a la perfección como representación sonora del dolor de la ruptura, y de hecho esta conexión entre tecnología y ruptura ya está presente en el propio título del disco. Con mucha frecuencia se puede oír a la gente quejándose de que no se hace nada nuevo y realmente innovador, cuando el uso que se hace del Autotune en este disco, por ejemplo, lo es. Pero parece que la idea ya se está filtrando a otros terrenos, ¿habéis escuchado la canción “Woods” de Bon Iver?

Tal y como señala William Bowers en su columna para Pitchfork, este no es solamente un disco de ruptura, es también un disco en el que se busca recomponer los mil pedazos en los que se ha roto el corazón y, un poco  como consecuencia, un disco en el que el estadounidense busca reafirmar su ego, lo que le traería de vuelta a terrenos más habituales para el hip hop (la supervivencia, el “yo puedo con todo”, etc.). En este sentido, la verdadera factura que esta ruptura ha causado en West, al menos tal y como la plantea en este disco, es la de cuestionarse, aunque solo sea momentáneamente, su ego. Puede que en “Robocop” acuse a su ex de comportarse con tanta frialdad como el semirobot de la película de Paul Verhoeven, pero el hecho de que él lo diga a través del Autotune,  sobre un fondo musical digital y en un disco en el que reconoce en varias ocasiones su propia frialdad, arroja la duda de quién es el que se ha comportado aquí con la frialdad de un robot.  808s and Heartbreak, de este modo, un nuevo eslabón en la ya larga historia de discos que usan al robot como insólito espejo de la humanidad y de la deshumanización provocada por en un entorno sonoro futurista, una tradición que va de Kraftwer a Daft Punk pasando por Gary Numan.
En cuanto a la producción, estoy de acuerdo con Tom Ewing cuando la define como una mezcla de hielo y sirope. Los sintes tienen una  frialdad invernal, y los ritmos rara vez consiguen caldear el ambiente, sirva como ejemplo ese reggae ártico que es “Heartless”, o el gélido gangsta rap que es “Amazing”. Y aún así, rara es la canción que no esté cubierta con algún caramelo melódico. Ewing también señala a 808s and Heartbreak como sucesor del Blackout de Britney Spears, una comparación que me parece bastante acertada. En ambos discos se ha abusado de la tecnología para transformar la voz, los dos tratan sobre la necesidad de recuperarse y tirar para adelante a pesar de los respectivos batacazos de Spears y West. Tanto Blackout como 808s and Heartbreak fueron grabados por Spears y West con sus problemas en caliente, y suponen sendos hitos acerca de cómo los cortocircuitos vitales se pueden representar en la música mainstream abusando de la tecnología disponible. Lejos de ser un fracaso,  es un disco que abre nuevas e interesantes posibilidades a la música popular, además de ser uno de los discos más originales de la temporada.

Anuncios

16 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Álex said, on enero 26, 2009 at 6:18 pm

    Bien sabes tú que yo no soy sospechoso de criticar por criticar al Caña West. Quiero decir, partimos de que soy fan, ¿vale? Desde ahí digo que a mí este disco no me gusta. En general, también pienso que tiene tres o cuatro canciones que me gustan.
    El problema no es de sonido ni de nada de todo eso que tú analizas (muy bien, como siempre, por cierto). Creo que lo que pasa es que el Caña es un rapero al que le gusta el pop, y no al revés. Con lo que cuando hace hip hop le sale el punto pop y eso lo borda. El problema es que al intentar hacer un disco pop, sin hip hop, pues…, le fallan las melodías. Es una cuestión de que si haces un disco de pop, tienes que acertar con las melodías…, y eso no pasa mucho en este disco. Soy de la opinión.

  2. Iván Conte said, on enero 27, 2009 at 7:53 pm

    ¡Muchas gracias Womanizer (por cierto, buen seudónimo)! Hoy mismo me llego un email de UKrecordshop avisándome de que me enviaban el cd -lo tenía en pre-order desde hace antes de navidades- pero necesito escucharlo YA!

  3. Iván Conte said, on enero 27, 2009 at 8:50 pm

    En cuanto al comentario de garbanzo… vale que no tiene melodías / estribillos, pero me parece que las canciones funcionan muy bien a partir de líneas melódicas muy cortas y sencillas que se repiten una y otra vez, le va muy bien a ese tono de bajona y desganado que tiene todo el disco.

    Por cierto, ya te he añadido el blog a mis links, ¡me he alegrado mucho al ver que tienes un blog!

  4. Álex said, on enero 28, 2009 at 9:11 am

    ¡Amigo!

  5. K**O said, on enero 29, 2009 at 6:12 pm

    justo ayer surgió este mismo tema en nuestro blog…

    http://desparrameeeee.blogspot.com/2009/01/arrrrghhhhh.html

    curiosamente, mi sensación era contraria a la tuya, Iván: todo el mundo/los medios parecían estar de acuerdo en que 808s era un buen disco cuando para mí era el bluff de la temporada.

    igual que Alex, estaba más que predispuesto a que me molara, no tenía ningún problema con que Kanye hiciera un disco de pop o cantara con autotune, pero opino que las canciones sencillamente no funcionan. Eso no quita que haya buenas ideas y detalles bonitos, pero el disco en general es muy flojo, en mi opinión.

    además, todo el mundo parece haberse puesto de acuerdo también en despreciar a T-Pain, el indiscutible rey del pop autotunero, a pesar de que Kanye ha dicho siempre que fue su mentor y principal inspiración a la hora de hacer 808s.

    no entiendo nada.

    el cd de goodz también lo pre-ordené yo y parece que ya está en camino! a ver si este no defrauda.

    saludos,

    – K

  6. Iván Conte said, on enero 29, 2009 at 6:56 pm

    En lo que sí que estoy de acuerdo es en el injusto olvido a T-Pain. Recuerdo que una vez Dani Relats de la GO me lo definió como un hombre a un autotune pegado 🙂

    La recepción en general ha sido buena, pero en España -Javier Blanquez aparte- lo han puesto a parir bastante, la crítica del RDL dice cosas como que Kanye está indeciso entre ser Madonna o Gnarls Barkley y yo no veo ni una cosa ni otra en el disco, me da que Juan Cervera intentó encajarlo en su visión de cómo debe ser la música negra. Yo estaba predispuesto a que me gustase, lo escuché varias veces cuando se filtró, me gustó y punto y luego me di cuenta de que volvía a él más que a otros discos que descubrí a finales del año. De vez en cuando mola que haya discos que provoquen reacciones tan encontradas. Fíjate qué aburrimiento con el disco de Animal Collective, (casi) todos de acuerdo.

  7. Iván Conte said, on enero 29, 2009 at 6:59 pm

    Por cierto, en cuanto al single de Lil Wayne, no tengo palabras, eso sí 😦

  8. Lenore said, on febrero 7, 2009 at 7:56 pm

    Hola Iván:

    A mí lo que me parece es que suenas demasiado intimidado por lo que se escribe en “Rockdelux”. O, por lo menos, un poco a la defensiva.

    “Este es un álbum sobre el cual parece que estás obligado a decir que no te gusta para mantener cierto crédito sobre tu criterio, esa es la idea que parece que se ha generalizado. Se ha convertido un poco en ese disco sobre el que estás obligado a dar una opinión negativa”.

    ¿Por qué crees todo esto? ¿Esa idea “parece que se ha generalizado”? ¿Te lo parece a ti sólo o a alguien más también? “El País” y “El Periódico de Cataluña” le dieron cinco estrellas sobre cinco. La media en metacritic es 74 sobre 100, así que la opinión general es que merece tres estrellas sobre cinco. No es para quejarse mucho. El post me suena a inseguridad: si tú tienes clara tu percepción del disco, ¿por qué dar tantas vueltas a lo que piensan los demás?

    Pero, bueno, más que sobre esto, me parece interesante debatir sobre los méritos de Simon Reynolds. A mí personalmente me cuesta acabar sus libros. Es un tipo que creo que ha conseguido contagiar al periodismo musical todos los vicios de la prosa académica universitaria más plomiza. Le veo un poco como el típico empollón soltando la chapa con sonrisa de satisfacción o superioridad. Es verdad que hacen falta libros sobre lo que Reynolds escribe, pero preferiría que los hiciera Jon Savage o cualquier otro.

  9. elextranjero said, on febrero 8, 2009 at 5:30 am

    Lo que me parece es que Lenore le tiene suma envidia a Mr. Reynolds. No me extraña. Comparas la entrevista que le hizo el año pasado en la RDL a AC -¿se puede ser más burdamente insípido y derivativo?- con la entrevista-reportaje de Reynolds a AC en la Wire hace 3/4 años y, ciertamente, las cartas quedan bien dispuestas encima de la mesa…

  10. Iván Conte said, on febrero 9, 2009 at 3:55 pm

    ¡Hola Víctor!

    He de empezar por admitir que nunca había estado tan en desacuerdo con una crítica de Juan Cervera -con quien suelo coincidir en la mayoría de las ocasiones- como en este caso. Dicho esto, no es tanto una reacción en contra de esa crítica en partícular, ni siquiera una reacción en contra de nada ni de nadie. A ninguno de mis amigos les ha gustado, y he leído críticas y comentarios muy negativos en blogs como El ruído de la calle, Desparrame o Jenesaispop. La entrada en parte es un intento de comprender por qué a mí me gusta tanto y a otra gente le parece un disco tan detestable, y lo que pensé (lo que pienso), es que lo habéis despreciado demasiado apresuradamente, al igual que yo desprecié en su momento el “Third” de Portishead y de un tiempo a esta parte es de lo que más escucho.

    Como curiosidad, te diré que me pareció un buen disco desde el primer momento, pero preferí esperar unas semanas antes de hablar de él por aquí porque con este tipo de discos creo que es mejor dejar enfriar el asunto durante un tiempo.

    A mí me apetece mucho hablar sobre este tipo de discos que provocan reacciones tan encontradas, porque son los que suelen indicar qué algo está pasando.

    Es verdad que a veces Simon Reynolds mete citas académicas con calzador -y en ese terreno le está ganando Mark Fisher en los últimos meses- , pero no es menos cierto que al otro lado hay cosas como los capítulos de “Energy Flahs” en los que simplemente cuenta sus aventuras en las raves y algunos de los mejores artículos de periodismo musical que he leído en los últimos veinte años, como el “Feminine Pressure” sobre el 2step, el artículo en el que dio nombre al Post Rock, la serie sobre la música rave que está publicando la web de The Wire estos días, la entrevista a Animal Collective o el artículo sobre la hauntology, también en la Wire.

  11. Héctor said, on febrero 9, 2009 at 10:05 pm

    No me meto en la cuestión Kanye West porque no he escuchado el disco y no tengo opinión. Pero sobre Reynolds, querría decir que a mí “Rip it Up” me parece una dignísima continuación de “England’s Dreaming”, además de un libro tremendamente ameno al que vuelvo en ocasiones por el mero placer de la lectura, y no por confirmar un dato o arideces semejantes asociadas a la “prosa académica universitaria más plomiza” (que existe, vaya si existe, y es plomiza, vaya si lo es).

    Siempre me ha parecido que ese es un mérito por parte del autor de un libro de música: conseguir que el libro se tenga por sí mismo, es decir, tenga entidad, por qué no decirlo, literaria, más allá de ofrecer datos. Si no es así, el libro se lee, se absorbe la información que ofrece y se devuelve a la estantería para no volver a sacarlo más que en caso de duda sobre alguna cuestión. Eso sí que es plomizo.

  12. Lenore said, on febrero 10, 2009 at 2:42 pm

    Hay muchísima gente a la que tengo envidia, pero Simon Reynolds no es uno de ellos. A Jon Savage y Alan Lomax sí que se la tengo, a Jayce Clayton también. En todo caso a Reynolds le tendré manía por haberme hecho gastar tanto dinero en libros que al final no he tenido ganas de acabar. La entrevista de Animal Collective en el “Wire” no la he leído.Si me la recomendáis los dos lo haré. Pero, vamos, tampoco hay que ser un genio para saber que el acceso que tiene a los grupos anglosajones un periodista del Wire y uno de Rockdelux es bastante diferente (y no es una excusa, más bien es un hecho). En todo caso, Reynolds me parece la firma más espesa y desaprovechado desde Greil Marcus. Me parece surrealista que firmara el prefacio de “Loops” sin poder leer el libro. También tengo claro que alguien que se pasa la vida escribiendo ha de tener por fuerza dos o tres artículos buenos al año. Incluso a mí me gusta alguno, en lo que no estoy de acuerdo es que merezca el prestigio que se le otorga en ciertos círculos.O quizá es que tenemos ideas distintas de lo que entretenido. Yo me sentí bastante solo hasta que Colin Newman (Wire) me dijo que el también bostezaba con sus textos. Pero, vamos, me encanta que alguien defienda tanto a un periodista musical.

  13. Iván Conte said, on febrero 10, 2009 at 4:47 pm

    ¡Es que yo soy tan fan de algunos periodistas como de algunos músicos! En este punto me veo obligado a decir que un servidor estuvo a punto de hacer carrera académica, pero lo dejé un poco desencantado entre otras cosas precisamente por el registro académico en el que se supone que te tienes que expresar. De todos modos, algo me ha debido quedar porque he de reconocer que un artículo / libro académico no me parece necesariamente aburrido; gente como Stuart Hall o Paul Gilroy me parecen la mar de entretenidos a pesar de lo denso del contenido. El segundo incluso ha escrito un libro en el que habla mucho y muy bien sobre The Streets.

    El artículo de Simon Reynolds lo puedes leer aquí, después de la crítica del “Feels”:
    http://reynoldsretro.blogspot.com/search?q=animal+collective

    Al final, lo bueno de estos discos es que nos ponemos a hablar sobre qué es la música para cada uno de nosotros, algo que me parece muy sano de vez en cuando.

  14. Lenore said, on febrero 10, 2009 at 7:20 pm

    En eso estamos de acuerdo. Gracias por el link, aunque buscaré el artículo en papel, que por algo tengo la habitación acolchada con montañas de The Wire y otras revistas.

  15. Joshua Alcocer said, on marzo 7, 2009 at 10:30 pm

    Es un Disco Muy Bueno! mis preferidas: street Lights, Bad News, Heartless. Claro esta q no es un disco de Hip-Hop, pero todos debemos apreciar la creatividad del Kanye. Es Un Artista SIN COMPARACION!!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: