Redux

Ladyhawke

Posted in Uncategorized by Iván Conte on septiembre 30, 2008

Estos últimos días he estado escuchando el disco de debut de Ladyhawke, al tiempo que me rascaba la cabeza pensando una manera de explicar mis impresiones acerca del mismo. Como parece que me cuesta más de lo normal, creo que lo mejor será simplemente decir en una frase que escucha tras escucha he ido perdiendo el interés por un disco que rinde homenaje a la estética sonora de los ochenta con demasiada fidelidad. El argumento de su autenticidad -aireado en esta entrevista– tampoco me convence, porque al final es la excusa para que el público en principio reticente al pop se anime a decir que le gusta Ladyhawke sin miedo al ridículo. El caso es que, de todos modos, al principio pensaba que su pop “auténtico” quizás podría servir para reivindicar el New Pop tal y como fue definido por gente como Paul Morley a comienzos de los años ochenta para reivindicar que el pop, a pesar de sus superficies brillantes y de aspecto artificial, era tan capaz como el rock de provocar respuestas complejas en el oyente. Pero me temo que para disfrutar de el primer disco de Ladyhawke hay que ser más poptimista que Newpopista, hay que creer más en el poder euforizante de una buena colección de estribillos (de hecho, en este disco los vais a encontrar, “Dusk Till Dawn” a la cabeza) que en la capacidad del pop para expresar, por ejemplo, esa alienación social que sí es muy patente en la entrevista que enlazo más arriba o en cualqueira de los grupos celebrados por Paul Morley en las páginas del NME de la época . No hay nada en este disco que no haya sido previamente asimilado por el público al que va dirigido. Eufóricamente nostálgico, su acumulación de referentes sonoros le convierte en una versión hiperrealista de lo que podría ser un disco de pop en los ochenta. Lo que aquí se celebra es el deseo de conformarse en ser el extremo receptor, como consumidor, de un producto cultural acabado, sin aristas, y bien asimilado por un amplio espectro cultural. De modo que el atractivo (culpable para algunos, con el aliviante plus de la autenticidad para otros) es más o menos el mismo que el que pueden tener emisoras como Kiss FM o M80.

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6 comentarios

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  1. Ana Saturno said, on septiembre 30, 2008 at 1:35 pm

    Hola, Iván:

    Te me has adelantado un par de horas, hoy pensaba hacer la reseña de este disco yo también… 😀

    Creo que la haré de todas formas, pero en líneas generales va por el mismo camino que la tuya (aunque seguramente será más simple, pero bueno).

    Saludos

  2. Iván Conte said, on septiembre 30, 2008 at 2:04 pm

    Pues tengo ganas de leer tu “versión de los hechos”, me la leeré a la vuelta del curro. Saludos!

  3. anhh said, on septiembre 30, 2008 at 8:05 pm

    Con el disco tuve un poco de shock en las primeras escuchas: una imagen demasiado literal de aquello que encuentro “sonrojante” en ciertos singles y discos de rock de los ochenta. No tanto el creer que uno se había equivocado sino no encontrar el “trabajo” creativo habitual que separa lo nuevo de lo retro: el tomar las influencias (llámense texturas, acabados, estructuras, arreglos, etc.) y encajarlas en un patrón “actual”, conocido, usado, moliente de cabo a rabo, para que el cambio se confunda con el genio, la creación de nuevos espacios, etc. Lo que hago normalmente, cuando pasa algo como esto, es que dejo de escuchar el disco durante un tiempo mientras “reacomodo” mis expectativas o me hago una idea del tipo de escucha que requiere o simplemente nos ponemos de acuerdo. Tengo que retomarlo, pero quiso la casualidad que mientras esperaba a mi hermana en el coche, dejó la radio en M80 y tomé una de las canciones con sus letras “grandilocuentes”, sin matices, como ejemplo del tipo de escritura que estaba usando Ladyhawke. Hasta que me di cuenta, por la técnica instrumental, por la voz, por el tipo de producción, la forma de escribir la canción, que era de Fleetwood Mac. No se como estará la cosa en España, yo se que la primera etapa del grupo con Stevie Nicks y Lindsey Buckingham tiene fans como K-Punk, Simon Reynolds y puede que Greil Marcus. O que me pasé más de medio año escuchando esos tres discos varias veces al día, después de una depresión “fuertecita”. Así, que no puedo usar el cliché de “durante los ochenta perdieron la cabeza”, porque ya venían bastante desquiciados de los 70 (como Brian Wilson y mucho cantautor folk-rock).

    Supongo que la principal diferencia es que donde tu ves la entrevista como una muestra de autenticidad, de “sentimiento real” o talento que da forma (o validez) a un montón de “guilty pleasures”, yo veo alguien que necesita vestir trajes grandes, ponerse ropa estrafalaria, exposiciones de sentimientos que resultan tan irreales como risibles y por tanto un punto de contacto con el mundo exterior. La portada del disco es ella disfrazada jugando con un mando en mundos virtuales. Supongo que es cosa mía, pero siempre que se hablan de texturas brillantes o pulidas, o algo así, me parece algo ideológico (y si esta respuesta suena algo arisca viene de haberme encontrado demasiadas veces con lo mismo). Si esto viene a significar “vacío”, “carente de sentimiento”, “falto de garra” o cualquier permutación por el estilo, no veo que esto implique la falta de denuncia. Si pongo Intereconomía y veo a sus presentadores, con sus trajes, su gomina y su lenguaje de cifras y términos técnicos, puedo ver los “aparatos ideológicos del estado” o puedo ver a gente completamente asustada, creyendo en fantasías, atavismos, modelos informáticos que no saben de donde proceden ni como funcionan, axiomas y eso por si, como evidencia, puede ser usado de forma más sutil o profunda que gritar “Todos somos prostitutas” sobre un fondo ruidoso que muestra la sordidez, y que en cierto modo es cómplice con dicha sordidez, (que es el tipo de cosas que al final nos quieren vender como la trasgresión del post-punk). Tampoco se si el disco merece la pena o es simplemente eso, un conglomerado de obsesiones de citas y recortes melódicos con pegamento indie y pátina “cool”. Sólo digo que tengo “sensaciones” y me gustaría ver si tras la ligereza, el dejarse llevar y no molestar, se ocultan significados, razones de ser, aplicaciones de lógica interna, por muy pequeñitas que estás puedan ser respecto a otras cumbres. No veo razón plausible por la cual usar ciertas características formales de ciertos discos de los sesenta (sean de la Velvet Underground, Love o Leonard Cohen) para conformar la identidad sonora de uno sea más válido o ético que usar otro tipo de sonidos, por aborrecibles y horrendos que fueran los ideales que encarnarán en su momento. Lo que me interesa es el trabajo de reflexión que se hace con ellos. Me puede pasar como con el disco de Lindstrom, que me encanta el material de partida pero no me llega el resultado final aunque lo veo, o como este, donde he aprendido a apreciar los sonidos de partida y el material final, no me desagrada, de hecho me gustan el tipo de melodías que usa. Me interesa saber el motivo por el cual me afecta, no lo grande o pequeño que sea el resultado “artístico”. Que es algo de lo que no veo indicio alguno en las críticas a favor o en contra que he leído hasta ahora. (Aunque pueda coincidir con los argumentos que habéis usado Ana Saturno o tú).

  4. Ana Saturno said, on septiembre 30, 2008 at 9:55 pm

    Hola, anhh:

    Supongo que el hecho de que a mí me haya dejado tan fría el disco es porque, en mi caso, no ha pulsado ningún resorte sentimental. Por eso, a pesar de considerar que en el lado artístico es un disco correcto, no me produce ninguna emoción, no me llega y, al final, no me interesa.

    Entiendo que la opinión de alguien a quien le toque la fibra sensible pueda ser muy distinta y que esto puede ser un buen ejemplo de la imposibilidad de obviar nuestra parte subjetiva o empírica ante la música.

    Saludos

    PD. Iván, si me permites una sugerencia para el diseño del blog, o más bien para la funcionalidad, sería estupendo poder suscribirse a los comentarios, o que se recibieran por correo los posteriores de cualquier hilo en el que uno haya participado. No sé si WordPress lo permite, pero por pedir que no quede. 😀

  5. Iván Conte said, on octubre 1, 2008 at 11:15 am

    Es curioso que menciones a Lindstrom, anhh, porque es un disco que no paró de venirme a la cabeza mientras escribía sobre el de Ladyhawke. Creo que con los dos discos tuve la misma decepción. Puede que sea cierto que, con el tiempo, una vez que estos disocs dejen de ser “novedades”, vuelva a escucharlos y a encontrar cosas satisfactorias que ahora no veo.

    En cuanto a la entrevista, la imagen de “autenticidad” creo que la proyecta más que nada el entrevistador, en realidad yo también pienso que la nostalgia por los ochenta de Ladyhawke es su manera de relacionarse con el mundo, y al fin y al cabo resulta dolorosamente irónico que esta chica se sienta especialmente cómoda con un tipo de música que le tiene que recordar la época en la que fue una niña y una adolescente con bastantes problemas para relacionarse con el mundo. Y vale que decir esto viene a ser lo mismo que esperar más “autenticidad” en el disco, que la biografía de la chica se proyectase en la música de alguna manera, pero es que como disco pop tampoco encuentro en él nada que me motive demasiado, más allá del hecho de que me parezca una compositora pop potencialmente estupenda.

    Mi decepción no es por lo pulido del resultado -que puede ser tanto o más expresivo que una producción no pulida, claro que sí- sino porque la sensación de que no me va a sorprender en ningún momento se convirtió en aburrimiento después de varias escuchas. O quizás es que las superficies pulidas solo me interesan cuando son al menos un poco marcianas, que creo que también es eso.

    La cuestión de la grandeza artística es muy interesante, pero me la guardo para otro momento. Habría que definir qué es la grandeza artística, o qué entendemos cada uno por ese concepto, porque seguro que daríamos con definiciones muy diferentes.

    Ana, creo que ya está activado lo de suscribirse a los comentarios, mira a ver en la columna derecha, abajo del todo, y cuéntame si funciona, que yo no sé mucho de estas cosas.

    Un saludo a ambos, es un placer leer sus comentarios.

  6. Ana Saturno said, on octubre 1, 2008 at 12:36 pm

    Genial, Iván, sí que funciona lo de los comentarios. A los adictos a los feeds como yo esto nos viene de perlas. Es que hay blogs en los que los comentarios valen un potosí y es una pena perdérselos. 🙂

    Saludos


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