Redux

The Monochrome Set — “Volume, Contrast, Brilliance” (la cara A)

Posted in Uncategorized by Iván Conte on julio 15, 2008

Uno de mis eternos debates es si merece la pena entrar en la discografía de un grupo mediante un grandes éxitos. Supongo que depende del contexto, y hay grupos que soportan mejor que otros la escucha de sus temas más reseñables de un tirón, en muchos casos porque mediante esa escucha se puede entrever ese hilo genial del que hablaba Sisa en la celebrada entrevista publicada en el Rockdelux recientemente. Luego hay también quien tiene una gruesa discografía, aunque no conviene adentrarse en ella más allá del grandes éxitos. Lo que se conoce como grupo de singles, vaya, que tampoco está tan mal. Y no voy a dar nombres porque este tipo de clasificaciones son siempre muy discutibles. El caso de Volume, Contrast, Brilliance es distinto. Se trata de una colección de sus primeros singles y grabaciones de temas destacados en distintas emisoras de radio, sazonados por comentarios radiofónicos entre canción y canción. Es un disco perfecto para los que todavía no han esuchado ninguno de sus álbumes, porque recoge diversos momentos de una banda en pleno proceso de evolución. Dicho de otra manera, la escucha de este disco no justifica que dejes sin escuchar su más que notable discografía, además, es algo de lo que te das cuenta mientras escuchas el disco; piensas: “Tengo que encontrar la grabación en estudio de esta maravilla”. Todas las pistas de la grandeza de la banda están en esta recopilación editada por Cherry Red, pero no agota, ni mucho menos, las satisfacciones provocadas por escuchar discos redondos como Strange Boutique.
Volume, Contrast, Brilliance empieza bien. Muy bien. En “Eine Simphonie des Grauens” (una sinfonía del horror, subtítulo del Nosferatu de Murnau en su versión original, por cierto) ejemplifican su personalidad sonora mediante una superposición de instrumentos que en principio descolocan, aunque con las escuchas se va descubriendo que cada elemento está donde debería estar. Todo encaja y a la vez todo suena anguloso en esta canción, incluso afilado. La base rítmica apunta a la pista de baile, y esto quiere decir que estamos ante un ejemplo de post-punk bailable que no renuncia a sonar agresivo ¡ese bajo, que parece que te va a pegar un latigazo en la cara de un momento a otro! Y, sobre todo, hay que destacar la eficaz combinación de tensión y tirantez instrumental con líneas melódicas entrecruzadas, e incluso con rastros de psicodelia. Todo esto le va bien a la letra de amor loco post-morten, con líneas tan redondas e inquietantes como “Mi cadaver te ama, casémonos”, tampoco resulta tan sencillo encontrar bandas que suelten cosas de ese tipo sin sonar ridículos ni pretenciosos, menos mal que a The Monochrome Set iban más por el camino de la juerga que por el de la oscuridad mórbida transitada por colegas de generación.
“The Jet Set Junta” es otra de las canciones más conocidas de la banda. Aquí aparece en una versión ligeramente diferente, grabada en una emisora de radio. Pero el frenesí casi de dibujos animados de las onomatopeyas en la letra, y de la batería y los teclados suenan de maravilla. Un aspecto que pocas veces se trata al hablar de ellos es, ya que menciono los dibujos animados, su sentido del humor. Un vistazo a las fotografías promocionales y a las disparatadas entrevistas de la época nos hace darnos cuenta de que este era un grupo muy divertido. Es una auténtica lástima que el adjetivo divertido solo se emplee con grupos en los que este aspecto es muy obvio –Devo, por ejemplo- lo de Monochrome Set quizás tenía más con marear la perdiz, jugar con su representación en los medios, con la ironía y el sarcasmo, ambos tan británicos. Una auténtica locura que siempre debería ser bienvenida pero que en ocasiones provoca miradas por encima del hombro dentro de la música, el motivo es un misterio para mí, no me pregunten. Viva el humor de The Monochrome Set, porque además es tan absurdo y británico como el de los Monthy Python. Aquí se dedican a ridiculizar las dictaduras a lo bestia, meter en una misma frase una referencia a las ejecuciones y a los casinos – Rattle, rattle, goes the bullet round and round the roulette wheel– identificando a ambos como señales distintivas del violento lujo en el que viven los dictadores, en un entorno musical que invita, o más bien obliga, a bailar, es una genialidad. Estos juegos con las imágenes chocantes también les caracteriza y les pone de nuevo en la tradición de los grandes humoristas británicos rompe-tabús, que llega hasta los creadores de Little Britain.
“Love Zombies” -más menciones a seres de ultratumba, después de la canción que abre el disco-  tiene un gran título, inolvidable al igual que la larga introducción instrumental, con el bajo machacándote el oído a base de bien. Ya lo he dicho y seguro que lo volveré a decir antes de terminar la entrada: qué originales eran sus ritmos, qué bien aguantaban el peso sus líneas de bajo, qué texturas tan interesantes las de las guitarras. Le sigue en la cara A uno de sus primeros singles, “Silicon Carne”, con sus parones y reanudaciones de la canción y otra de sus memorables letras. “The Ruling Class” viene precedida, como todas las canciones, de un corte de un locutor radiofónico hablando de ellos. En este caso, nos encontramos con un ejemplo de cómo tomaban el pelo a los periodistas cuando preguntaban a Bid sobre el supuestamente contexto principesco de su familia, a lo que Bid suelta sin despeinarse que sus antepasados eran reyes indios. Bid hundía el dedo en la llaga de la fascinación británica por el exótico Oriente, superpoblado en su imaginación por personajes de sangre real.  En “Viva Death Row” terminan haciendo referencia al “I%92ve Got You Under My Skin” y, para cerrar la cara A del vinilo editado por Cherry Red a precio reducido en 1983, la juguetona “The Man With The Black Moustache” -título que me encanta, como Man with a man moustache que soy, aunque reconozco que me jode bastante que de repente sean tendencia los bigotes, I was a man with a black moustache before they were men with black moustaches y todo eso, ¡y tengo testigos!- grabada en una sesión para Capital Radio.

Mañana hablamos de lo que viene en la cara B.

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3 comentarios

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  1. Héctor said, on julio 17, 2008 at 8:24 pm

    Qué buenos eran los jodíos y qué olvidados están. O estaban… hasta ahora. ¿A qué juega Norman Cook?

    http://es.youtube.com/watch?v=EDjZ5CGS-yc&feature=related

    Nunca me había fijado particularmente en los bajos de Monochrome Set. A ver a ver…

  2. Héctor said, on julio 17, 2008 at 8:25 pm

    Perdón, el link que quería poner era este:

    http://es.youtube.com/watch?v=LX8qYv6WGes&feature=related

  3. Iván Conte said, on julio 17, 2008 at 10:01 pm

    ¡Oh!¡No tenía ni idea, gracias!

    La actuación de Monochrome Set que has puesto también es muy curiosa.

    Fíjate si estaban olvidados, que Simon Reynolds no los mencionó ni una sola vez en su “Rip it Up”!!! Yo, sinceramente, no lo entiendo, porque cuanto más los escucho más cosas encuentro que me gustan. Lo de los bajos tampoco me había fijado yo hasta que escuché de nuevo este disco antes de hacer la entrada, por eso doy tanto la vara con el tema 🙂

    Por cierto, me pillas ahora mismito escribiendo la segunda parte, que espero subir mañana por la mañana.


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