Redux

The Wedding Present “Seamonsters”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on junio 9, 2008

La explosión nuclear que provoca el final de una relación, según Gedge y Albini

De un festival como el Primavera no sales sin que te afecte por un tiempo. Entre secuelas de otros tipos, de las cuales no es el momento ni el lugar adecuado para hablar de ellas, la oportunidad que he tenido de ver a Shellac dos veces en pocos días (la primera en el festival barcelonés, la segunda en Gijón) me ha despertado un hambre atroz por sentir su mano en los discos que escucho últimamente. Ese fue el principal motivo que me llevó a recuperar y ponerme el cd Seamonsters de The Wedding Present repetidas veces durante este fin de semana. Algo que también me ha servido para ponerme en el estado de ánimo adecuado para recibir El Rey con los brazos abiertos. Por cierto, que el nuevo disco de la banda también ha sido producido por Steve Albini.

La producción de este disco de The Wedding Present es un éxito, no simplemente porque la firme Albini, sino porque logra llevar a otro nivel los aspectos más característicos de la estética de The Wedding Present, al tiempo que el sello del estadounidense es inconfundible. Seamonsters es uno de esos raros ejemplos en los que un encuentro entre dos sonidos (el hardcore estadounidense y el indie-pop-C86 británico) consiguen que el resultado refleje lo mejor de ambos mundos. Gracias al productor/ingeniero de sonido estadounidense, las capas de guitarras ruidosas piden más que nunca que subas el volumen de tu equipo, y de hecho, se trata de un disco que suena más matizado cuanto más alto lo pones. El hecho es que la grabación de Steve Albini es formidable, todo suena brillante, afilado y crudo, a pesar de los innumerables ganchos melódicos que hay repartidos por todo el disco, y es algo que le va muy bien al personaje que David Gedge va perfilando en sus canciones, siempre girando alrededor del momento en el que una relación se rompe y todavía no se entiende muy bien por qué. Este es un sentimiento que desemboca en frustración y, en este disco de The Wedding Present, en tormentas sonoras. Pero lo mejor es que entre los instrumentos hay espacio para que el oyente y los propios instrumentos puedan respirar, un espacio por el que moverse con la tensión apenas contenida pero gradualmente desatada en forma de sutiles crescendos que caracteriza la estructura de muchas de las canciones de este disco.

Casi se podría hablar del sonido de cada uno de los instrumentos que aparecen en este disco, empezando por la voz, que según el propio Gedge fue grabada con hasta tres micrófonos, uno de ellos situado en el suelo y el otro de manera estratégica para captar la respiración de Gedge. No es de extrañar, entonces, que su voz suene en este disco especialmente tridimensional y granulosa, capaz de transmitir la emoción de unas letras que retratan a un sujeto con los nervios de punta. Curiosamente, en algunos de los temas su voz recuerda a un hipotético Ian Curtis capaz de firmar temas de post-punk-pop y, desde luego, esa voz limitada pero retorcida para conseguir los efectos emocionales deseados es muy post-punk.

Las guitarras son la principal marca de fábrica de Albini, y aquí se produce un interesante juego dinámico entre las atronadoras guitarras eléctricas a las que nos tiene acostumbrados y el sonido de las guitarras acústicas, especialmente en canciones como “Rotterdam”, “Carolyn” o “Heather”. Por lo demás, hay que destacar cada uno de los momentos en los que dichos instrumentos entran en bloque en la canción, formando una masa de sonido, ejemplos de esto los encontramos en “Dalliance”, en “Suck”, o en “Lovenest”. En ocasiones, esos bloques de guitarras crean texturas que, si bien sería exagerado comparar con las de My Bloody Valentine (supongo que los métodos de producción y mezclas son muy diferentes), lo cierto es que puntualmente consiguen ese mismo efecto de psicodelia sexual. Esto ocurre, por ejemplo, cuando llega la tormenta eléctrica en los finales de “Dare” o “Curduroy”.

La sección rítmica del disco merece un párrafo aparte y es una de las claves del éxito del álbum. El bajo y la batería suenen tan interesantes como para sostener una escucha alrededor de dichos instrumentos. Cojamos, por ejemplo, “Suck”, en la que el trepidante repiqueteo, repetido como un loop al final de la canción, consigue un efecto inmediato sobre tu estado de ánimo. Mucho cuidado con escuchar esta canción, porque te puede llevar a un viaje emocional del que no saldrás inmune. “Suck”, por cierto, dio bastante de que hablar en su momento por las referencias sexuales de su título y letra. Volviendo al tema de la batería, estas suenan, además de con esa sequedad que caracteriza a Albini (en este sentido “Blonde” es muy significativa) arrolladoras, como un sólido torbellino sobre el que construir un tejido rítmico muy dinámico junto al bajo. Incluso en “Dalliance” el ritmo apunta directamente a la pista de baile. Esta canción, por cierto, abre el disco de manera inmejorable, con Gedge susurrando y los instrumentos sonando bajos en la mezcla, hasta que entran las guitarras en llamas que subrayan la rabia y la frustración del personaje que Gedge sitúa en la primera persona de sus canciones.

Insisto, si este trabajo es un órdago es por conseguir que dos engranajes básicos del hardcore y el indie-pop como Steve Albini y David Gedge logren un sonido totalmente engrasado, consiguiendo de esta manera una clara cima en ese terreno musical que explora los límites entre punk y pop. A veces suenan como una banda de hardcore que hubiese decidido hacer un disco de pop, pero no olvidemos que el pop rápido de los Weddos siempre tuvo un toque de agresividad tanto en su sonido como en sus letras. Uno de los mejores discos de pop de la década de los noventa. Y no me preguntéis si prefiero este disco o el “George Best”.

Anuncios

10 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. probertoj said, on junio 9, 2008 at 6:10 pm

    Ah, yo no dudo, prefiero éste a George Best. Mi problema estaría con Bizarro. Por cierto, El rey está entre lo peorcito de David Gedge.

  2. Iván Conte said, on junio 9, 2008 at 6:25 pm

    ¿De verdad que es malo el último? A ver, la portada da un poco de miedo, pero con Steve Albini detrás, yo estoy ilusionado. A ver si lo escucho esta semana de una vez.

  3. anhh said, on junio 9, 2008 at 6:32 pm

    “En ocasiones, esos bloques de guitarras crean texturas que, si bien sería exagerado comparar con las de My Bloody Valentine (supongo que los métodos de producción y mezclas son muy diferentes), lo cierto es que puntualmente consiguen ese mismo efecto de psicodelia sexual”.

    Creo que sí son muy diferentes el tipo de producción. Mi teoría sobre “Loveless” es que iban grabando pistas y pistas de guitarras para después hacer loops con ellas y tocar por encima en la mezcla final. Lo divertido del proceso, es que para ser un disco tan caro que se construyó en estudio, se hizo con el tipo de samplers de finales de los 80/principios de los 90, que en vez de registrar el sonido en 16 bit (la calidad del CD) lo hacían a 8, es decir, que perdían gran parte de la información por el camino. Supongo que el sucesivo trabajo sobre las pistas sampleadas van provocando una degeneración del sonido, perdiendo filo y quedando en textura, que supongo a los que les gusta ese disco adoran. Albini no tiene problema alguno de grabar sonidos electrónicos, pero el planteamiento anterior (de ser cierto) le sacaría completamente de sus casillas.

    Por cierto, bonita entrada (aunque no me interese en nada el grupo).

  4. lector said, on junio 9, 2008 at 11:24 pm

    A que se debe el rechazo que provocan the weeding present en algunos sectores? Recuero que David Feck dijo que eran una mierda en una entrevista…

  5. Iván Conte said, on junio 10, 2008 at 9:59 am

    Ahora que lo pienso, sería interesante saber qué opina Albini del “Loveless”.
    Lector, pues no sé a qué se debe ese rechazo, y lo cierto es que con lo mucho que me gustan Comet Gain, esa opinión de Feck me ha descolocado un poco. ¿Recuerdas en qué entrevista lo dijo?

  6. Roberto said, on junio 10, 2008 at 10:52 am

    Lo dijo en Rockdelux, en una entrevista que le hizo Víctor Lenore, si no recuerdo mal. Y sí, David Feck detesta a Wedding Present, pero no hay que perder de vista que el hecho de haber grabado un montón de buenas canciones no hace que Feck deje de ser lo que es: un auténtico gilipollas.

  7. Iván Conte said, on junio 10, 2008 at 11:19 am

    Eso es algo que ya había escuchado antes, Roberto, pero no me atrevía a decirlo 😉 Es sorprendente, porque de Mark E. Smith sí me puedo imaginar que sea un cretino, pero luego me sorprende leer que Diamanga Galás o Genesis P. Orridge son un encanto en persona (¡Y Henry Rollins!) mientras que David Feck, que en teoría debería ser más como “de-la-vida”…

  8. Roberto said, on junio 10, 2008 at 11:41 am

    Que conste que yo no lo traté más de 20 minutos, pero sí, me pareció un cretino integral. Si me animo a soltarlo es porque por ahí había gente que le había tratado más y era de la misma opinión, sólo que eran aún menos diplomáticos que yo. Una pena, sí.

  9. Héctor said, on junio 10, 2008 at 4:54 pm

    Tengo ganas de saber qué tal está “El rey”. Se ve que mal, ya he oído y leído varios comentarios al respecto.

    Lo de Feck se ve que es verdad, mucha gente lo dice.

  10. Pablo said, on junio 11, 2008 at 12:06 am

    yo estoy con “anhh” cuando dice:

    “Por cierto, bonita entrada (aunque no me interese en nada el grupo).”

    pero bueno, eso ya lo sabíais todas


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: