Redux

Rustie “Cafe de Phresh”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 23, 2008

La etiqueta: Wonky es un término que se está aplicando en los últimos meses tanto a los lanzamientos recientes del sello Hyperdub -en pleno proceso de mutación estilística (pueden comprobarlo escuchando los últimos a cargo de Quarta 330, Ikonika o Zomby)- como para describir la música del propio Rustie. Wonky es, también, el vocablo escogido por Martin Clark en su columna mensual para la revista Pitchfork, en la que habla precisamente de los mencionados singles de Hyperdub, de Rustie y de figuras estilísticamente cercanas como The Flying Lotus. Parece que está claro que estamos ante un nuevo sonido tomando forma, y que está justo en ese momento en el que hay gente que discute sobre cuál es el nombre más apropiado para resumir lo que todos los implicados tienen en común. Incluso el propio Rustie metió baza en la discusión al emplear el término aquacrunk -aunque parece que en broma- para describir su propia música. Wonky parece ser, de momento, la palabra que está teniendo más aceptación.

La persona: Rustie es un jovencísimo chaval de Glasgow que ha puesto patas arriba a los aficionados al dubstep y aledaños. A pesar de que lo que él hace no es exactamente lo que entendemos por dubstep de una manera ortodoxa, fue a través de los canales de difusión del dubstep como me enteré de su existencia con motivo de su anterior EP, titulado Jagz the Scmack, que ya llamó bastante la atención. Ahora, con este Cafe de Phresh, el interés se ha multiplicado exponencialmente, e incluso el single se está vendiendo tan bien que ya está agotado en muchas tiendas online. Si bien con la etiqueta no estoy muy convencido -a veces es necesario más exposición para acabar de entrar en un género, supongo, pero gran parte de lo que he escuchado no me entusiasma a pesar de que me gustan los elementos con los que está construido- toda esta expectación está más que justificada en el caso de Rustie. Eso sí, hay que reconocer que su mareante mezcla de géneros -del electro y hip hop post J-Dilla al crunk, los chiptunes y el hyphy- es claramente el resultado de haberse escuchado a fondo montones de discos de esos tipos de música, para conseguir trazar una línea a través de los puntos de conexión en todas ellas, canalizando la excitación en un puñado de temas de indiscutible pegada.

El EP: Musicalmente, Cafe de Phresh está repleto de sintetizadores coloristas, temblorosos e inestables ritmos programados con el factor sorpresa activado de manera continua, y un nivel importante de evocación de la estética sonora de los ochenta -y en particular de los 8 bits, del old school y el electro- con la tecnología actual. Frente al dubstep, que se centra en las frecuencias bajas, aquí se pone el acento en las frecuencias medias. Lo cierto es que al terminar de escuchar este EP en un buen equipo o con unos buenos auriculares uno se queda un poco mareado de tantos señuelos sonoros chillones, adictivamente estridentes e incluso fluorescentes que llaman la atención del oyente. El artwork que acompaña este EP y el anterior es evocadora de grandes ciudades inundadas por grafitis y la sensación de sobrecarga de información que se tiene al terminar de escuchar este EP hace pensar en una nueva generación acostumbrada a tener que manejar un volumen de información y estímulos visuales y sonoros realmente apabullante. Algo así como una visión hiperrealista de la estética del barrio en la que ha crecido y mutado continuamente el hip hop.

Las canciones: Aquí hay cuatro canciones en las que colaboran los MCs Leezle y Cerebral Vortex, ambos de 215 The Freshest Kids, más versiones instrumentales de tres de esos temas. En ellos, Rustie da prometedoras muestras de contundencia estilística. Las canciones están estructuradas de una manera muy dinámica. Mi recomendación es empezar por las versiones instrumentales, para fijarse en los complejos entramados rítmicos sobre los que caen, como si de un goteo se tratase, los distintos bleeps y frecuencias de rango bajo-medio -atractivas y melódicas unas veces, contundentes y afiladas otras- procedentes de los sintetizadores. Lo mejor, que todo el EP es tan consistente que me resulta muy difícil destacar una sola canción. Y eso que es más que probable que Rustie esté todavía por dar lo mejor de sí mismo. Al menos eso espero. A ver qué tal lo hace en el Sonar con ese directo en el que parece que trabaja con los platos y el portátil al mismo tiempo.

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3 comentarios

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  1. garbanzo said, on mayo 25, 2008 at 12:52 pm

    Tío, me llama tanto la atención no leerte nunca sobre el skweee, el estilo este que se ha inventao el sello Flogsta Danshall. No me creo que no te encante.
    Un abr-azote.

  2. Iván Conte said, on mayo 26, 2008 at 11:04 pm

    Chacho, si no he comentado nada sobre esto es porque no sé mucho del tema. Pero prometo aplicarme y estudiar de qué va esto ¿eh?

  3. […] 23 años, a ver qué es lo que hace ahora, pero de momento es sugerente contraponer su sonido al de Rustie, otra de los jóvenes productores británicos que podrían dar la campanada en la música […]


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