Redux

Tony Dize feat. Yandel “Permítame”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 28, 2008

Uno de los aspectos más interesantes del reggaetón es su constante fluctuación entre influencias procedentes de la música latina y la música negra. La descendencia directa del dancehall jamaicano, a través del Dem Bow, junto con la dominante influencia del hip hop y el R’n’B estadounidenses frente al nacimiento y desarrollo del reggaetón en países del Caribe latino han hecho de este género un lugar de encuentro cultural explorado a fondo por Tego Calderón en su imprescindible The Underdog/El subestimado. El reggaetón es, por tanto, un lugar de encuentro de diversas músicas negras en el seno de una cultura enraizada en músicas latinas, que así sirven de vigorizante lugar de celebración de otro de esos encuentros descritos por Paul Gilroy en su teoría del Atlántico Negro. -teoría según la cual la cultura contemporánea negra está caracterizada por los continuos intercambios entre las diferentes culturas negras desarrolladas en los países bañados por el Atlántico en los que están presentes. Por supuesto, todo esto es más complicado si hablamos desde países como EEUU o el Reino Unido, en los cuales la población latina está vagamente etiquetada como un subgrupo dentro de la población negra, pero la cuestión, finalmente, es que en el reggaetón los elementos negros o latinos fluctúan en importancia.

Teniendo en cuenta la visión esquemática que se tiene en España del reggaetón como un género repetitivo y carente de sorpresas, esta disyuntiva debería ser tenida más en cuenta en los comentarios de discos de este tipo. Por supuesto, bastante suerte tenemos con que algunos pocos medios se hayan decidido a hablar del género con naturalidad e interés por ir más allá de visiones estereotipadas para descubrir que el reggaetón es, ni más ni menos, que la cultura de una juventud presente en diferentes países intentando definir su propia posición en el mundo. Estas son cuestiones de las que algún día me gustaría hablar en detalle, pero eso será cuando tenga algunas ideas bien estructuradas, pues hablar de la presencia/ausencia del reggaetón en los medios españoles es algo mucho más complejo de lo que parece, del mismo modo que el reggaetón es mucho más complejo de lo que parece.

El single “Permítame” de Tony Dize sirve para ejemplificar todo lo expuesto en los párrafos anteriores. El propio Dize es un ejemplo más de la naturaleza híbrida del reggaetón, ya que nació en Boston pero se crió en Puerto Rico. La canción la acabo de descubrir en el siempre excelente blog Wayne&Wax, en el que se discute acerca de la posible influencia de Timbaland en esta canción. Personalmente creo que no es descabellado defender que la sombra del productor estadounidense se proyecta en este tema de claro sabor al R’n’B de Justin Timberlake, como dice la persona que puso al propio Wayne sobre la pista de esta canción. De hecho es algo no solo probable sino que ya tardaba en suceder, si tenemos en cuenta el brutal éxito mundial cosechado por los discos de Justin/Nelly/Timbaland. “Permítame”, además, cuenta también con esos sintes que también aparecen por doquier en el wonky, aunque en este caso no estoy hablando para nada de influencia sino de una coincidencia, y es que es curioso escuchar de repente todos estos sintes en distintos sitios. A la espera quedo, por tanto, de que Wayne explique en una futura y prometida entrada dos cosas; cómo estos sintes remiten a la era rave y la etiqueta raveyton que se ha sacado de la manga. Por último, tengo que decir que esta es la canción de reggaetón -aunque ya casi no quede ni rastro del Dem Bow- que más me ha gustado en lo que llevamos de año. De lo que he escuchado, claro, que para seguir el reggaetón habría que dedicarse a jornada completa. Eso sí, el disco en el que este single está incluído, desgraciadamente, va por otros caminos más trillados.

Soul Jazz seguirá haciendo historia (inglesa)

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 26, 2008

Era de esperar. El estupendo recopilatorio de ragga jungle titulado Rumble in the Jungle, el exitazo -no sé si de ventas, imagino que también, pero desde luego la repercusión ha sido considerable- de An England Story, así como el creciente interés por parte del sello londinense en el dubstep apuntaban claramente a que Soul Jazz ha visto el filón de las músicas británicas tocadas por Jamaica de alguna manera. Eso significa por ejemplo que en un futuro próximo se editará este recopilatorio de los Ragga Twins, quienes ya aparecían en Rumble in the Jungle.

En estos momentos no sé nada acerca de una posible fecha de edición, de hecho estas fotos de la portada y contraportada las ha subido Simon Reynolds a su blog, pero está claro que este es el tipo de disco que reservaré en cuanto sea posible para tenerlo en mis manos cuanto antes y así, por supuesto, poder destriparlo por aquí. Los Ragga Twins me gustan mucho por su promiscuidad estilística, sin duda un signo de lo excitante que debía de ser por aquel entonces el underground británico. Y, qué diablos, ya sé que es un cliché decir esto, pero sus canciones suenan con una frescura y un descaro envidiables. No puedo evitar frotarme las patitas ante la perspectiva de lo que está por venir en Soul Jazz -¿Un recopilatorio de Shut Up And Dance, por ejemplo?… aunque teniendo en cuenta lo poco amigos que son estos de reeditar su propio material antiguo, parece dificil en principio-, de momento, eso sí, es más que suficiente con la retrospectiva sobre el dubstep Steppas Delight, que seguramente existe para que el sello se quite la espina de las irregulares críticas que recibieron sus Box of Dub y, sobre todo, con la reedición imprescindible de los dos primeros singles de Digital Mystikz, a quienes no pienso perderme por absolutamente nada -vamos, ni por Animal Collective, que tocan a la misma hora- en el inminente Primavera Sound. Ahora la duda es: ¿espero a ver si están estos singles a la venta en el Primavera, o paso de arriesgarme y me los compro ya, no vaya a ser que se agoten durante esta semana? Supongo que esa será mi gran duda durante estos días.

Por cierto, otro día hablamos de la interesantísima reactivación del sello de reediciones Strut. En concreto cuando me llegue mi copia del Funky Nassau-The Compass Point Story.

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Ricardo Villalobos “Enfants (Chants)” / “Enfants (Drums)”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 26, 2008

Sin discusión, este es uno de los singles del 2008. Jaleado con fervor por todas partes, la edición en el propio sello del chileno de “Enfants” ha sido saludado como otro hito más en su carrera, una de las más interesantes de la electrónica de esta década. Personalmente, creo que el mayor atractivo de su música reside en que combina los aciertos del microhouse con los del minimal techno, en cuyo tempo se encuadran sus producciones. En la edición ampliada de Energy Flash publicada a comienzos de este año, Simon Reynolds establece la distinción entre minimalismo y microhouse en los siguientes términos:

Existe una diferencia sutil pero crucial entre “minimal” y “micro”. Lo “minimal” evoca la austeridad modernista y la severidad -líneas inhóspitas, claridad de forma, ausencia de ornamentos. Lo “micro” sugiere la miniaturización del detalle

No se puede decir que Villalobos se adentre plenamente en uno u otro territorio, sino que ocupa una interesante y fluida zona fronteriza entre ambos, que además tiene la virtud de dejarse empapar por otros sonidos, como ocurrió cuando remezcló uno de los clásicos del dubstep, el “Blood on My Hands” de Shackleton.

En “Enfants” la referencia es insospechada, ya que el tema está construido en torno a un loop de una composición de Christian Vander -de la banda francesa de rock progresivo Magma– a partir del cual logra combinar la profundidad orgánica del microhouse sobre el tapiz minimalista que le/nos sirve de referencia. Cosas de los aciertos, “Enfants” consigue que se te pasen ¡17 minutos! sin tan siquiera darte cuenta, porque te absorbe en un torbellino sensorial estimulante y adictivo y a cuyo término te deja exhausto y relajado al mismo tiempo.

Especialmente llamativas son las voces del coro infantil, de tintes ritualistas, que recuerdan la dimensión social de la música, esa función que es la principal en la música africana que también puede ser una referencia para “Enfants” y que, de modo inconsciente en la mayor parte de los casos, también está presente en la música occidental. Esta dimensión social de celebración colectiva no es una novedad en la obra de Villalobos, ya que anteriores samples extraídos de temas chilenos con connotaciones políticas -en directo samplea en ocasiones a Violeta Parra, por ejemplo- demuestran un interés por llevar su música más allá de la dimensión hedonista de la pista de baile, contexto este último en el que cumple de manera exuberante su función. También es destacable ese piano que parece arremolinarse alrededor del cuerpo del oyente, mareante y lisérgico, entre montones de detalles que conviene no destripar, de hecho, conviene ir desentrañándolos poco a poco con el fin de disfrutar al máximo de sus casi veinte minutos. Añadan a todo esto las constantes referencias que se han hecho al minimalismo “clásico” -lo cierto es que la pieza recuerda mucho a Steve Reich– y es fácil comprender que esta pieza haya puesto de acuerdo a tanta gente.

Dicho todo esto, la verdad es que la cara B del single, “Enfants (tambours)” no ha sido tan comentada, quizás porque a pesar de ser un tema de rítmica muy detallista y orgánica -esto… muy “micro”- no es tan espectacular como el tema que ocupa la cara A.

Rustie “Cafe de Phresh”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 23, 2008

La etiqueta: Wonky es un término que se está aplicando en los últimos meses tanto a los lanzamientos recientes del sello Hyperdub -en pleno proceso de mutación estilística (pueden comprobarlo escuchando los últimos a cargo de Quarta 330, Ikonika o Zomby)- como para describir la música del propio Rustie. Wonky es, también, el vocablo escogido por Martin Clark en su columna mensual para la revista Pitchfork, en la que habla precisamente de los mencionados singles de Hyperdub, de Rustie y de figuras estilísticamente cercanas como The Flying Lotus. Parece que está claro que estamos ante un nuevo sonido tomando forma, y que está justo en ese momento en el que hay gente que discute sobre cuál es el nombre más apropiado para resumir lo que todos los implicados tienen en común. Incluso el propio Rustie metió baza en la discusión al emplear el término aquacrunk -aunque parece que en broma- para describir su propia música. Wonky parece ser, de momento, la palabra que está teniendo más aceptación.

La persona: Rustie es un jovencísimo chaval de Glasgow que ha puesto patas arriba a los aficionados al dubstep y aledaños. A pesar de que lo que él hace no es exactamente lo que entendemos por dubstep de una manera ortodoxa, fue a través de los canales de difusión del dubstep como me enteré de su existencia con motivo de su anterior EP, titulado Jagz the Scmack, que ya llamó bastante la atención. Ahora, con este Cafe de Phresh, el interés se ha multiplicado exponencialmente, e incluso el single se está vendiendo tan bien que ya está agotado en muchas tiendas online. Si bien con la etiqueta no estoy muy convencido -a veces es necesario más exposición para acabar de entrar en un género, supongo, pero gran parte de lo que he escuchado no me entusiasma a pesar de que me gustan los elementos con los que está construido- toda esta expectación está más que justificada en el caso de Rustie. Eso sí, hay que reconocer que su mareante mezcla de géneros -del electro y hip hop post J-Dilla al crunk, los chiptunes y el hyphy- es claramente el resultado de haberse escuchado a fondo montones de discos de esos tipos de música, para conseguir trazar una línea a través de los puntos de conexión en todas ellas, canalizando la excitación en un puñado de temas de indiscutible pegada.

El EP: Musicalmente, Cafe de Phresh está repleto de sintetizadores coloristas, temblorosos e inestables ritmos programados con el factor sorpresa activado de manera continua, y un nivel importante de evocación de la estética sonora de los ochenta -y en particular de los 8 bits, del old school y el electro- con la tecnología actual. Frente al dubstep, que se centra en las frecuencias bajas, aquí se pone el acento en las frecuencias medias. Lo cierto es que al terminar de escuchar este EP en un buen equipo o con unos buenos auriculares uno se queda un poco mareado de tantos señuelos sonoros chillones, adictivamente estridentes e incluso fluorescentes que llaman la atención del oyente. El artwork que acompaña este EP y el anterior es evocadora de grandes ciudades inundadas por grafitis y la sensación de sobrecarga de información que se tiene al terminar de escuchar este EP hace pensar en una nueva generación acostumbrada a tener que manejar un volumen de información y estímulos visuales y sonoros realmente apabullante. Algo así como una visión hiperrealista de la estética del barrio en la que ha crecido y mutado continuamente el hip hop.

Las canciones: Aquí hay cuatro canciones en las que colaboran los MCs Leezle y Cerebral Vortex, ambos de 215 The Freshest Kids, más versiones instrumentales de tres de esos temas. En ellos, Rustie da prometedoras muestras de contundencia estilística. Las canciones están estructuradas de una manera muy dinámica. Mi recomendación es empezar por las versiones instrumentales, para fijarse en los complejos entramados rítmicos sobre los que caen, como si de un goteo se tratase, los distintos bleeps y frecuencias de rango bajo-medio -atractivas y melódicas unas veces, contundentes y afiladas otras- procedentes de los sintetizadores. Lo mejor, que todo el EP es tan consistente que me resulta muy difícil destacar una sola canción. Y eso que es más que probable que Rustie esté todavía por dar lo mejor de sí mismo. Al menos eso espero. A ver qué tal lo hace en el Sonar con ese directo en el que parece que trabaja con los platos y el portátil al mismo tiempo.

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Vampire Weekend “Vampire Weekend” @Ladinamo #27

Posted in LPs, revistas by Iván Conte on mayo 19, 2008

Hoy no tengo mucho tiempo para escribir aquí, de modo que aprovecho para cortar-y-pegar la crítica del disco de Vampire Weekend que me pidieron para el número 27 de Ladinamo. La sección de música de este número es esta vez especialmente interesante, con artículos imprescindibles sobre el Kuduro, KLF, Atari Teenage Riot y una entrevista a Lidia Damunt. No entiendo por qué no se le da más importancia a esta revista, siempre estamos demandando que se publiquen en la prensa española textos largos sobre grupos no necesariamente actuales, y esta claro que aquí sí que aparecen, número tras número, artículos interesantísimos y de muy buena calidad. Bravo por ellos.

Vampire Weekend – Vampire Weekend

Va a ser uno de los discos más comentados de 2008. ¿Versión colorida de The Strokes?¿Recuperación del espíritu de Orange Juice? ¿Algo más?A pesar de que su música encaja a la perfección dentro del patrón de indie-rock anglosajón, destaca por la calidez de los instrumentos y en especial por las texturas soleadas de los teclados y una base rítmica que mira hacia el Caribe y África. Este debut se diferencia de su autoeditado cd-r anterior en la inclusión de un par de temas nuevos, menos interesantes, y en un sonido solamente un poco más pulido, lo suficiente para no perder el toque de espontaneidad. Es posible ver detrás de su apertura estilística la fascinación, propia de un turista diletante (recordemos que fueron estudiantes en la universidad de Columbia, una de las más elitistas de EE UU), por una idea simplificada y superficial del pop africano, que sólo atiende a su exótico colorido. Eso sí, ellos parecen ser conscientes de su resbaladiza posición o, al menos, eso apuntan en el estribillo de “Cape Cod Kwassa Kwassa”. ¿Qué nos ofrecen finalmente? Una más que estimable colección de canciones pop. El comienzo del disco, con “Mansard Roof”, “Oxford Comma” y “A-Punk” es de quitarse el sombrero.

He de decir que en estos momentos el disco me parece bastante más que “una más que estimable colección de canciones pop”. De hecho, me han ganado casi totalmente. Lástima que me los vaya a perder en el Primavera, pues tocan el jueves y no llegaré hasta el viernes.

Woofah#2

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 16, 2008

Woofah, el fanzine/revista londinense centrado en reggae, dubstep y grime, totalmente autofinanciado -no hay ni un solo anuncio publicitario, y no hay declaración de principios más contundente- llega a su segundo número consolidando lo iniciado en el anterior, y poniéndonos los dientes largos por lo que todavía está por llegar. La revista, que es el resultado del esfuerzo colectivo de numerosos y destacados bloggers británicos, nació con la intención de retratar el presente musical sin olvidarse en ningún momento del pasado. Y es en ese equilibrio temporal en donde reside el principal valor de la revista. Así, por ejemplo, en este segundo número describen la persecución policial a la que ha sido sometido el grime en los últimos años, hasta el punto de hacer casi imposible la celebración de eventos en la capital inglesa. Este hecho ha tenido al menos una consecuencia muy importantes para entender el estado actual de la escena grime; la escasez de actuaciones en directo ha hecho que los artistas se vuelquen en la grabación de mixtapes, sin duda la principal seña de identidad del género en el 2007 y en el 2008. Se trata de mixtapes que están levantando auténticas polvaredas, hasta el punto de que The Wire dedica una página entera a la crítica del Soulfood Volume 3 de Trim y el The Truth de Riko en su número de junio de este año. Ni álbums -el medio con el que se intentó el acceso al mainstream sin mucho éxito con la excepción de Dizzee Rascal– ni singles; el mixtape es el medio adecuado para la expresión de los MCs ya clásicos y las jóvenes generaciones, retratadas también aquí en un artículo en el que se destaca a Chipmunk -¡de tan solo 16 años!- Little Dee y Griminal. La existencia de una segunda generación es una prueba del impacto a largo plazo que está teniendo el grime, a pesar de que sigue siendo una música invisible para los medios más importantes a excepción de Wire, Fact, la columna mensual en Pitchfork y poco más. Claramente, el grime ha tenido una plataforma de difusión muy clara en los blogs, como medio alternativo a una prensa escrita en cierto modo anquilosada, y por eso es comprensible que sean precisamente bloggers los que estén sacando este ambicioso proyecto adelante. Como contraste a la rabiosa juventud de Chipmunk y demás, en portada aparece un reflexivo Durrty Goodz, autor de Axiom, un EP con un listado de canciones (nueve canciones más un tema oculto) y una duración más propia de un LP, cuyo impacto ha sido tal que muchos ya lo ponen a la altura del Boy In Da Corner de Dizzee Rascal como mejor disco de grime jamás hecho. Argumentos no faltan para defender esta idea, precisamente, pero de este disco y de esos argumentos quiero hablar con calma en otro momento, así que no diré más aquí. Completa la mirada al presente una entrevista con Scuba con motivo de su disco A Mutual Antipathy.

En lo que se refiere al pasado, destacan la retrospectiva a Ninjaman y sendas entrevistas a los influyentes Shut Up And Dance y al divertidísimo y encantador Tippa Irie, a quienes muchos habrán descubierto por la canción que ha metido en ese documento histórico que es el recopilatorio An England Story. Completan el número una sección de críticas de discos que servirá para estarse entretenido hasta la edición del tercer número de esta revista, además de la crónica de un encuentro con final accidentado entre Linton Kwesi Johnson y Paul Gilroy en torno al concepto de africanismo en la música popular del siglo XX, y sendas críticas de la película Babylon y del imprescindible libro Dub, de Michael Veal.

Es imposible hacer justicia a todo lo que he aprendido sobre reggae, grime y dubstep con este número de Woofah, cuyo valor como documento histórico es incuestionable. Gracias a ellos, es posible atisbar que la realidad musical en el Reino Unido es muy distinta y mucho más interesante que como nos la cuentan desde otros medios “oficiales”. Así que no dudéis en compraros este segundo número cuanto antes en este link, que el primero se agotó en un abrir y cerrar de ojos. Y a esperar ese tercer número, en el que prometen que habrá ni más ni menos que una historia del dub británico.

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Elephant Man “Gully Creepa”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 15, 2008

En “Gully Creepa” nos reencontramos con el extremismo vocal de Elephant Man, con su característica voz de barítono y su maestría a la hora de insuflar energía a cualquier riddim que se le acerque. En este caso el riddim está producido por Sean “Seanizzle” Reid, y hay que señalar la curiosa similitud de uno de los elementos que lo componen, que no distingo muy bien si está interpretada por un teclado imitando instrumentos de viento de madera o por los instrumentos reales, con la canción de Lil Wayne que comenté ayer. La semejanza, realmente llamativa, me la señaló Pablo Yosoybrian cuando le recomendé el tema “Lollipop”, y de hecho parece ser que el productor jamaicano ya ha amenazado con llevar a los tribunales al rapero estadounidense si no llegan a un acuerdo antes. El productor ha señalado que se conformaría con que Wayne apareciese en una remezcla de este riddim.

La cuestión es que este incidente vuelve a subrayar las evidentes conexiones e influencias cruzadas existentes entre el dancehall jamaicano y el hip hop estadounidense, como un ejemplo más de la utilidad del concepto desarrollado por Paul Gilroy bajo el nombre Atlántico Negro para explicar los continuos trasvases de creatividad entre las distintas comunidades que forman la diáspora negra, y que constituye una de las características más importantes de la cultura negra contemporánea. Y, de hecho, hay que señalar que Elephant Man ha sacado recientemente un disco en el sello de Puff Daddy en el que colabora, entre otros, con Rihanna. Obviamente muchos ya han dicho que Ele (como también se le conoce) se ha vendido, y yo de momento me reservo mi opinión, que solo lo he escuchado un par de veces.

Por otra parte, hay que señalar que en “Gully Creepa”, como ocurre con los mejores temas de dancehall, no sabes a qué prestar más atención, si a la producción y a la inventiva sonora, o a la personalidad de Elephant Man. Empezando por este segundo aspecto, Elephant Man se caracteriza por una personalidad fuerte que literalmente sale a borbotones a través de su flow y de su manera de “cabalgar el ritmo” (¿Alguien sugiere una traducción mejor para “ride the riddim”?) es decir, de adaptarse a la rítmica y el tempo del riddim en cuestión, aquí lo hace de una manera febril. Finalmente, el riddim en sí es austero, inquietante -como corresponde a su título- y definitivamente infeccioso, incluso viene acompañado de una coreografía que está teniendo mucho éxito en Jamaica. Dicha coreografía se puede comprobar en el vídeo, y a mí me recuerda al kuduro. El hecho de que tanto el riddim producido por Seanizzle como la destreza vocal de Elephant Man estén en estado de gracia redondean un gran tema, que ya lleva un par de meses en el top 10 de esa página imprescindible que es The Heatwave.

Sobre las letras, no sé vosotros pero yo no pillo ni la mitad. Y probablemente ni aunque lo pillase me enteraría del significado real, dada la abundancia de slang local e indescifrable en las letras de dancehall. Parece que esta es una de esas canciones en las que se anima a la gente a la fiesta y no una canción de “chicas-y-pistolas”, pero dado que Elephant Man es uno de los DJs -recuerden que en Jamaica se entiende por DJ lo que aquí llamamos MC- más controvertidos en cuanto a homofobia y a misoginia, no pondría la mano en el fuego. Me temo que este es un aspecto del dancehall que nunca entenderemos desde Europa. Lo que creo que es indudable es que no escuchamos dancehall por estos motivos, sino por la desatada y rabiosa inventiva sonora, y por su carácter entre extremo y pop. Aunque quizás precisamente este caracter contradictorio del dancehall hace que se sienta más “real”, aunque de una manera bastante descarnada.

Lil Wayne “Lollipop”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 14, 2008

Otro que ha conseguido un éxito comercial inesperado e igualmente merecido es Lil Wayne. Su “Lollipop” ha sido su primer número uno en la lista de singles de EEUU, lo que ha hecho que las expectativas en torno a su nuevo disco se eleven aún más. Expectativas que, por cierto, ya estaban muy arriba en parte por la excelente acogida de Da Drought 3, su mixtape del pasado año -que incluso se coló en la lista de los mejores discos del año de la revista Wire– pero también porque el rapero estadounidense ya ha retrasado demasiadas veces la fecha de edición de su nuevo disco, The Carter III, en parte porque según se van filtrando temas nuevos a Internet, Wayne los va descartando e incluso ha llegado a editar un EP en formato digital, con el revelador título de The Leak. Mareando la perdiz, y también porque hay muchos que lo consideran el mejor rapero del momento, lo que ha conseguido Lil Wayne es que todos miremos en su dirección y prestemos atención a cada uno de los pasos que conducirán al que es, incuestionablemente, el disco de hip hop más anticipado del año. Vistos los resultados comerciales de este primer single, lo que se espera de él es ni más ni menos que un álbum que triunfe entre la crítica y el público, algo así como el Graduation del 2008.

“Lollipop” es un tema construído en torno a dos o tres elementos formales muy claros. En primer lugar, la ciencia vocal aplicada a la voz de Lil Wayne mediante el Auto Tune, un procesador de audio muy usado para ajustar el tono de los cantantes, pero que en esta producción busca el efecto de deformar y alterar la característica textura de pajarraco que tiene la voz del rapero. El efecto, aunque lejos de ser novedoso, tiene un efecto muy positivo visto en conjunción con el resto de los elementos más característicos de esta canción: la línea de bajo creada con un 808 y los sintes del estribillo. Este último aspecto es el que más me gustó en las primeras escuchas, porque lo relacioné con dos de las canciones que más me han gustado en los años 2007 y 2006 respectivamente; el “Can’t Tell Me Nothing” de Kanye West, y el “What You Know” de T.I., ambos producidos por DJ Toomp, quien de haber trabajado también en “Lollipop” seguramente estaríamos hablando de la canción del año. Tampoco es novedoso que las distintas partes instrumentales y rítmicas se paren y vuelvan a empezar después de varios segundos en distintas partes de la canción, este es un efecto que ya exploró Timbaland en profundidad en su momento, con Aaliyah, por ejemplo, pero también contribuye a un efecto sonoro global extraño y atractivo, y con ese mismo aire de ambiente urbano despersonalizado y solitario que describen las imágenes -¡y la banda sonora!- de las películas de Michael Mann. Lástima, eso sí, que Wayne no demuestre estar precisamente inspirado en la letra de esta canción, que retrata un calentón sexual demasiado convencional en comparación con los sonidos que se escuchan aquí, o que no despliegue la verborrea de conexiones inesperadas a la que nos tiene acostumbrados. Hay ganas, muchas, de escuchar su nuevo disco, esperemos que la fecha del 10 de junio sea la definitiva.

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Wiley “Wearing My Rolex”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 13, 2008

Un año después de ser el primer artista grime en aparecer en la portada de The Wire, Wiley consigue su mayor éxito comercial con “Wearing My Rolex”, que en estos momentos está en el número 2 de la lista de singles británica, tan solo superado por el “4 Minutes” de Madonna. Todo muy bien… si no fuese porque no parece que vaya a ser un single que sus seguidores recuerden con cariño. La sombra de desastres como aquel disco en el que Roll Deep intentaron pasar del grime al mainstream se cierne sobre este tema, que, sin embargo, a mí no me parece del todo despreciable, porque al fin y al cabo también se puede ver como una reacción a tiempo por parte de Wiley frente a la popularidad del bassline o el funky house, géneros con los que comparte elementos formales como una marcada rítmica 4×4 y un gancho vocal de una anónima cantante de RnB. Los sintes siempre han estado presentes en el grime, así que no se puede decir que estén aquí por influencia del bassline, aunque en esta canción no están tanto para acumular tensión como para hacer bailar, tal y como pretende la media de temas bassline/funky house. No está entre lo mejor de Wiley, vale, pero como intento de paso al mainstream es interesante precisamente por echarle el ojo a otros sonidos urbanos que ahora mismo están llamando mucho la atención.

Eso sí, no sé qué pensar de la coreografía que ha inspirado el remix que Skepta ha hecho de la canción:

“Wearing My Rolex” está incluído en el nuevo disco de Wiley, titulado GrimeWave, y que todavía no he escuchado. A ver qué tal. En cualquier caso, más pronto que tarde me gustaría pararme a hablar en detalle de Treddin’ on Thin Ice, su primer disco, porque me parece buenísimo.

Finalmente, también hay una versión del tema hecha por Hot Chip que se puede encontrar con bastante facilidad en los sitios habituales.

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La increíble verdad Redux

Posted in Uncategorized by Iván Conte on mayo 12, 2008

Más de lo mismo.

Lo cierto es que mi vida es un poquito más tranquila sin un blog. Pero también es cierto que no puedo aguantarme sin comentar lo bueno que me parece el nuevo single de Lil Wayne, o que ha salido un segundo número del fanzine Woofah sobre reggae, grime y dubstep con Durrty Goodz en la portada y una entrevista a Tippa Irie -búsquenlo en el recopilatorio An England Story-, o que he estado escuchando bastante minimalismo últimamente, o que Benga ha hecho un disco estupendo pese a esos dos temas de jazz simplón que son un bajonazo total, o que gracias a Joan Vich tuve la oportunidad de hablar un rato largo con Henry Rollins con motivo de mi labor de runner en el festival Palabra y Música, o que el recopilatorio Funky Nassau es la rehostia, y que el disco de No Age me gusta mucho, que me parece muy triste todo lo que le está pasando al Nasti, que el minimalismo cada vez me parece más atractivo, que Elephant Man también ha sacado un single memorable, que la caja de James Brown titulada Star Time representa uno de los cuatro o cinco legados musicales más importantes del siglo XX… y un demasiado largo etcétera.

Así que vamos a armarla otra vez. Vamos a hablar del Primavera, aunque solo ire dos días, vamos a hablar un poco de lo nuevo y mucho de lo viejo. Y también de Roland Barthes, Baudrillard, Ballard, Deleuze y demás cuando me parezca necesario.

Y sobre todo, me temo que durante un tiempo no voy a poder escribir demasiado, así que paciencia.

Ah, la imagen de ahí arriba cambiará según la entrada. Es lo bueno de wordpress. La de hoy es un fragmento de la portada de un disco de Scientist.

Un saludo a todos.