Redux

Babyfather – ‘Meditation’

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 24, 2016

Me vais a perdonar que empiece con un lugar común: ¿Cómo era aquello que dijo Winston Churchill de Rusia? Que era un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma, ¿no? Pues algo así es Dean Blunt, productor británico que empezó a ser conocido con sus discos junto a Inga Copeland bajo el nombre artístico de Hype Williams, y que tras una breve etapa editando con su propio nombre lleva unos meses firmando como Baybafather. La fama de elusivo le viene por la desconcertante cantidad de pistas supuestamente falsas (o no) que ha ido dejando en sus discos, entrevistas, conciertos e instalaciones artísticas como la del año pasado consistente en una única foto de stock colgada en una pared, y acompañada por el zumbido que supuestamente solo se puede escuchar si eres menor de una determinada edad y que en el Reino Unido se usa para ahuyentar a adolescentes de determinadas zonas.

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Es verdad que con él es difícil distinguir la frontera entre lo que dice en serio y dónde empieza a tomarnos el pelo, él mismo se encarga de hacerlo difícil. Pero también es cierto que vuelve insistentemente sobre una serie de cosas que permiten hablar de un estilo propio; la fijación por retratar un Londres nocturno y multicultural, la identidad británica contemporánea o la crítica a la influencia del capitalismo en la vida privada son cosas que siempre están más o menos presentes en todo lo que hace. ¿O acaso su instalación no se está riendo de la idea de una feliz pareja de compañeros de trabajo reflejada en la foto de stock elegida? Un vistazo a las etiquetas usadas para identificar la foto ayudan a entender que a Dean Blunt le pareciese tan interesante como para centrar una instalación alrededor de la misma: “Colegas negocio, el sentarse en una tabla, cariñosamente, sonriente, en, uno al otro.” (traducción automática de la página de la agencia fotográfica, mucho me temo).

Y lo que es más importante, normalmente consigue hacer música que mantiene el misterio, que nos hace volver a escuchar sus singles y álbumes o esperar el siguiente lanzamiento para ver si nos aclaramos más, si tenemos alguna pista más que nos ayude a confirmar nuestras hipótesis o a comprobar que estábamos siguiendo una pista falsa. Vamos, que Dean Blunt está lejos de anquilosarse, y eso que sus principales señas de identidad ya son fácilmente reconocibles.

El año pasado estrenó el alias Babyfather con una mixtape, y este año continua con otra mixtape y este single editado por Hyperdub y que sirve de adelanto de un álbum. A juzgar por ‘Meditation’ y lo contenido en las mixtapes anteriores, será un disco a esperar con ganas, porque este single presenta suficientes capas y aspectos interesantes para escucharlo repetidas veces antes de, más o menos, controlar todo lo que contiene.

Básicamente es uno de los mejores ejemplos del característico narcoléptico soul urbano que viene practicando desde sus discos como Hype Williams, aderezado en esta ocasión con la producción de Arca. ‘Meditation’ comienza como un tema de lovers rock, apoyado en sintes atmosféricos lo-fi, y un ritmo amaderado en el que destacan los golpes de bajo, puntuado por inquietantes intromisiones como frenazos, una voz femenina cabreada preguntándose si esto va en serio (¡!) y la voz de Dean Blunt, entre cantando y recitando, hablando de lo que puede hacer con un puñado de dinero (colocarse, llorar…), de la incomprensión de los demás (¡! ¡!) y pidiendo que ‘echen a esas chicas blancas de su casa’.

¿A qué viene el título de ‘Meditation’? Está claro que Dean Blunt sigue jugando / riéndose de los clichés de la música introspectiva y confesional. El tema, en su parte final, parece sumergirse entre la crepitación de un vinilo y un ritmo subacuático, ilustrado por un diálogo en el que destacan los acentos de sus hablantes. Termina la versión vocal de ‘Meditation’ y no se puede evitar seguir escuchando el single en su versión instrumental, escuchados uno detrás del otro provocan un efecto hipnótico, y la versión instrumental permite fijarse más en detalles de producción. Todo parece sostenerse sobre mimbres muy débiles, pero todo encaja. Dean Blunt sigue alimentando el misterio.

Y cuando salga el disco (la próxima semana), hablamos de la portada:

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Kristin Kontrol – ‘X-Communicate’

Posted in italo by Iván Conte on marzo 23, 2016

Realmente interesante, el volantazo estilístico de Dee Dee. Pero tengo que explicar por qué me parece tan curioso precisamente a mí. Dum Dum Girls nunca me han llamado la atención, me ha podido el prejuicio de pensar que es el tipo de banda de relleno en webs tipo Pitchfork y festivales tipo Primavera Sound. Esos grupos que nunca conseguirán ocupar las primeras líneas del cartel, y que si te los encuentras en un escenario ni sales huyendo ni tampoco resultan especialmente memorables. No ayudaba el hecho de que se etiquetase a Dum Dum Girls como rock garajero, algo que no me resulta precisamente atractivo.

¿Prejuicios míos, o consecuencia de haber escuchado carretadas de grupos con descripciones similares que no me han dejado ninguna huella? El caso es que estaba yo tranquilamente ignorando a Dum Dum Girls cuando la líder del grupo se descuelga con un impecable ejercicio de revival italo pop. Soy consciente de que muchos podréis decir que también habéis escuchado carretadas de grupos de revival italo-pop en los últimos años sin que os dejen huella (aunque yo creo que si atendemos a una supuesta ratio, ganan los garajeros por goleada). Y es que a mí un italo-pop bien hecho me toca en todos los sitios donde me tiene que tocar, empezando por los pies.

Si hiciésemos una lista con los ingredientes que me espero en un temazo de este estilo, ‘X-Communicate’ consigue poner una cruz al lado de cada uno de ellos; bajos estroboscópicos, atmósfera de frescor veraniego, un hábil estribillo con el puntito justo de euforia, e incluso ese guiño a New Order final que quizás es un poco demasiado obvio. Con géneros que tenemos ya tan codificados es muy difícil escuchar algo publicado ahora y que suene fresco. Hace falta un dominio de la estructura y las dinámicas internas que, al menos en este adelanto hay que reconocer que Kristin Kontrol tiene. Si el resto del disco va a ser así, y como se publicará en mayo, quizás ya tenemos álbum para escuchar en verano. Eso sí, las comparaciones con la Madonna de mediados de los ochenta me resultan un tanto inadecuadas. A mí me recuerda más a… ¡Sandra! (¡Toma guilty pleasure!, su primer álbum me parece estupendo). Ahí van tres minutos y cincuenta segundos de felicidad de discoteca veraniega entre las dos y las cuatro de la madrugada.

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Libros de música: ‘Prince’ de Matt Thorne.

Posted in Uncategorized by Iván Conte on marzo 3, 2014

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Tiene que ser realmente complicado escribir un libro sobre un personaje tan poliédrico y complejo como Prince. La sobrecarga informativa a la que se puede exponer un escritor a la hora de afrontar un proyecto así tiene que ser tan grande que la idea de una biografía definitiva sobre el de Minneapolis es, en estos momentos, poco menos que imposible, como consecuencia también del hecho de que Prince no ha sido precisamente generoso (o transparente) en sus entrevistas. El enfoque de Matt Thorne en este volumen no es el peor posible: ante la negativa de Prince a la hora de colaborar, se propone reconstruir su obra a partir de las declaraciones de quienes trabajaron con él. El principal problema es que la visión de toda esta gente está filtrada por sus relaciones, pocas veces cordiales a lo largo del tiempo, con el precoz músico, lo que provoca que en más de una ocasión nos podamos permitir poner en duda lo que estamos leyendo.

Aún así, hay cuestiones específicas muy interesantes que resultan más creíbles por estar sobradamente contrastadas por los personajes que desfilan a lo largo de estas biografías. Este sería el caso, por ejemplo,  de todo lo referido a sus hábitos de trabajo, o cómo el tracklist de los discos era algo cambiante hasta el último momento, cuando Prince se sacaba de la manga un concepto que unifica un conjunto en el que, en no pocas ocasiones, conviven canciones escritas por Prince en diferentes épocas y rescatadas para la ocasión de su mítico almacén de canciones (que tiene hasta nombre: The Vault). No es la fiabilidad de los colaboradores, en todo caso, el principal problema de esta biografía, sino el hecho de que la condición de fan de su autor tiene varias consecuencias negativas: por una parte el libro se centra en pequeños datos que solo pueden interesar a fans cómo él (en particular los exhaustivos recuentos de canciones tocadas en conciertos y fiestas varias), y por otra –y sobre todo- se echa en falta un análisis más en profundidad de al menos sus lanzamientos oficiales, que en ocasiones se ventilan en media docena de páginas de manera un tanto rutinaria. La táctica de Thorne suele limitarse a explicar de qué van las letras, y deja en un plano los aspectos más interesante de la música de Prince: sus innovaciones sonoras, que todavía planean en buena parte de la música más inquieta que se hace hoy día, y su significado en el contexto de la época. ¿Cómo puede pasar por alto, por ejemplo, la creatividad rítmica de un disco magistral en este sentido como es Sign o’the times? Datos como que Chuck D comentó en una ocasión que su fraseo está en parte basado en el de Prince en el tema que da título a precisamente ese álbum merecía detenerse a examinar las implicaciones de esta influencia.

Tampoco es que el libro sea un desastre, simplemente parece que le falta más trabajo para ser lo que aspiraba a ser: el análisis definitivo de la biografía de Prince. Hay que reconocer, de todos modos, que hay algunas ideas interesantes desperdigadas a lo largo del libro. Me han gustado en particular dos: la primera es la que dice que la carrera de Prince habría dado menos bandazos si en vez de liquidar a The Revolution a finales de los ochenta los hubiese retomado esporádicamente de un modo similar a como lo hicieron Bruce Springsteen con la E Street Band o Neil Young con sus Crazy Horse. La otra idea es la que señala cómo Prince en los noventa dejó de jugar con los roles de género, como solía hacer en los ochenta, para adoptar una actitud mucho más masculina, y cómo este viraje en su obra fue una de las causas de su pérdida de capacidad para sorprender a partir de entonces.

Y también, por supuesto, en una obra tan extensa como la de Prince, que solo los más fanáticos conocen bien, es inevitable que la lectura de este libro te lleve a cosas que nunca habías escuchado antes. En particular, yo estaba interesado en investigar sus proyectos paralelos, y en este sentido el libro cumple más o menos su tarea. De hecho, me enteré de la existencia de esta biografía cuando se publicó uno de los capítulos dedicados a los protegidos de Prince como adelanto en el segundo número de la efímera revista Loops. Es en este terreno donde más satisfacciones tuve: a The Time ya los conocía bastante bien –su disco ‘What Time is It’ esta a la altura de cualquiera de las obras maestras del propio Prince-, y aunque el nivel medio es muy irregular, casi en todos los discos que llevo escuchados tras leer este libro se puede encontrar algo de interés. Uno de los ejemplos más significativos es el tercer álbum de New Power Generation, que tal y como se explica en el libro es en realidad un disco de Prince por derecho propio, y uno de los que merece la pena rescatar para dignificar un poco una de las etapas más complicadas de su carrera, la de la segunda mitad de los noventa.

El libro llega hasta el último disco publicado hasta el momento por Prince, y las páginas que dedica el autor a analizar el momento artístico actual en el que se encuentra dejan un sabor amargo. Da la sensación de que Prince ha ralentizado su producción y sus ambiciones, de que ha dicho todo lo que podía decir y que a partir de ahora se limitará a tocar sus grandes éxitos con gran éxito de público, como parecen confirmar sus últimos y muy discretos singles, y sus recientes conciertos en el Reino Unido. 

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Comus – “Out of the Coma”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on septiembre 25, 2012

Es cuando menos curioso que a alguien tan ortodoxamente religioso como John Milton le saliesen mucho mejor los malos en sus obras. El ejemplo más claro está en “Paraíso Perdido”,  su obra cumbre, una recreación de la enemistad entre Dios y el diablo, centrada en la caída del hombre en el paraíso. En ella Milton demostraba estar mucho más inspirado al escribir sobre las motivaciones y sentimientos del diablo, con el que el lector llega a empatizar especialmente en comparación con un Dios frío y distante, aparentemente insensible. Es famosa la cita de William Blake al respecto cuando dijo que Milton estaba de parte del diablo, sin saberlo. John Milton es, también, autor de Comus, a partir del mito griego que representa el exceso y el caos, y de ahí es de donde salió la idea para el nombre de este mítico grupo británico que acaba de publicar, sin hacer demasiado ruido, su primer disco en nada menos que 38 años.

Surgidos a finales de los sesenta, su música supuso un revulsivo frente al bucolismo de sus compañeros dentro de las filas del folk psicodélico británico, mostrando el reverso áspero del paganismo y explotando a fondo una representación musical de la crueldad con un pie en el folk acústico y el otro en el rock progresivo. En “First Utterance”, su primer disco, ya ofrecían una música que nadie más hacía por aquel entonces y cuyo rastro pareció diluirse para luego ser recuperado puntualmente a lo largo de los años, lustros y décadas siguientes, hasta llegar al revival folk de hace unos años que sirvió para poner el disco en perspectiva y reconocer que es una de las cimas del folk británico. O, simplemente, uno de los mejores discos jamás publicados en las islas británicas. Los que se hayan adentrado en su segundo –y hasta hace unos meses último- disco, publicado en 1974, probablemente se hayan llevado una decepción. Desprovisto de la aspereza de su debut, más orientado a un formato de canción tradicional, ese disco suena a paso en falso, o a desgana, o a imposición del sello. En cualquier caso, el grupo lo dejó al poco tiempo, y no ha sido hasta hace unos pocos años cuando, precisamente por el tirón del revival, se han reformado. Primero para girar en directo, y ahora, por fin, para presentar nuevo material.

“Out of the Coma” es un disco agridulce. La buena noticia es que el material nuevo que incluye retoma la senda de su debut: canciones largas, densas, electrizantes en su intensidad emocional. La mala, que solamente hay tres canciones nuevas y saben a muy, muy poco. El lote se completa con la maqueta de The Malgaard Suite, que tendría que haber servido de base para el segundo disco de la banda, un segundo disco que se abandonó y que aquí podemos atisbar como algo mucho más ambicioso que lo que finalmente se publicó, llevando un paso más allá los logros de “First Utterance”. Sin embargo, no acabo de entender por qué se publica aquí, teniendo en cuenta que la calidad de la grabación no invita a escucharlo repetidamente, a pesar de su indudable valor histórico. Considerando lo compenetrada que suena la banda, y que incluso parece que hayan hecho un contrato con el diablo para que parezca que su nuevo material suene tan bien como sus mejores temas de “First Utterance”, cabría esperar que la banda hubiese tenido la osadía de intentar terminar “The Malgaard Suite”, al estilo de lo que ocurrió con el Smile de los Beach Boys.

 

Dam-Funk vuelve con un EP que incluye esta versión de Prince

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 27, 2012

Una de las mejores canciones del año, producida por Preditah, una de las nuevas promesas del grime

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 23, 2012

Busy Signal “Come Over (Miss You)”

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 22, 2012

En Spotify hay una versión dub que está incluso mejor

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Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 21, 2012

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 20, 2012

Hace unos años vi a Josephine Foster en directo en un local ya desaparecido de tradición guitarrera en Gijón. La Foster tocaba solo con un pequeño arpa, y uno de los miembros de la plantilla de ese local -creo que el DJ habitual- le lanzó una bota que se quedó a unos pocos metros de impactar contra la cantante. Sin duda el momento más bochornoso que he vivido nunca en un concierto. Ella, por cierto, estuvo absolutamente maravillosa, como una Joanna Newsom más íntima y desarreglada. Tengo muchas ganas de escuchar este nuevo disco, que me da que va a ser el mejor de su carrera y el que llegue a más gente (grabado en Andalucía, donde vive, por cierto, con su marido español, Víctor Herrera, también implicado en este disco). De hecho, ahora que lo pienso, no entiendo por qué Josephine Foster no es más conocida, si tiene una carrera muy consistente y todo lo que he escuchado de ella está muy bien.

En la web de The Wire se pueden escuchar un par de temas más.

Un poquito de coupe decale para empezar la semana

Posted in Uncategorized by Iván Conte on agosto 20, 2012