Uncategorized


Bueno, pues el 2010 empieza aquí. El primer single del segundo disco de Vampire Weekend -a editar a comienzos del próximo año- me gusta lo mire por donde lo mire. Grandes.

phonomonkey255399

Hay que ver qué bien le vienen a la electrónica los discos que, más allá de su valor funcional en la pista de baile –no nos engañemos, su propósito esencial, su razón de ser-, consiguen transmitir la sensación hedonista en un equipo musical casero o a través de los auriculares. Por hedonismo me refiero a diversión, a la sensación de que están pasando cosas y a la calidez que resulta de una música destinada a ser consumida de manera social, y a sudor, si lo queremos dejar más claro todavía. Recrear ese calor social en la habitación de tu casa no es tarea fácil. Matías Aguayo lo ha conseguido desbordando los límites del mínimal, etiqueta vilipendiada en los últimos años como ejemplo del punto muerto al que ha llegado la electrónica, a pesar de contar con nombres como Villalobos o el propio Aguayo que han sido capaces de insuflar nueva sangre a un tipo de música que, ciertamente, no se presta a la escucha casera y por tanto suele pasar desapercibida para los medios no especializados en electrónica.

Tanto Villalobos como Aguayo son chilenos que editan en sellos alemanes sin por ello olvidarse de sus raíces musicales, más bien al contrario; la huella rítmica latinoamericana es un elemento fundamental en Ay, Ay, Ay, el esperado nuevo disco en el sello Kompakt de Matías Aguayo, tras el buen sabor de boca dejado en anteriores singles, algunos de ellos ya icónicos como en el caso de ‘Mínimal’, y sobre todo en su aventura discográfica Cómeme, que ha permitido descubrir a gente como el mejicano Rebolledo, otro nombre a retener en esta variante de techno caliente. Y digo caliente porque cálido es el adjetivo que mejor representa lo que se puede escuchar en Ay, Ay, Ay, en parte como consecuencia de la mayor audacia del disco; su construcción principalmente a partir de samples vocales, una idea que en principio puede hacer temer que estemos ante un disco ingenioso que canse tras la sorpresa, o peor, un disco tedioso en el que pese más la idea rompedora de estar hecho a partir de la voz humana, es decir, que pese más la teoría sobre la práctica. Nada de eso.

Otro aspecto que hace de este un disco a retener es el hecho de que escapa de la rítmica fría y germana del minimal, mirando hacia percusiones más latinas. Matthew Ingram ya lo advertía en su blog; este disco recuerda a los experimentos rítmicos latinos del post-punk neoyorquino, a Liquid Liquid, Optimo o Konk. De este modo, Ay, Ay, Ay funciona como un volantazo al mínimal con el hemisferio sur como objetivo, cuya consecuencia principal es un cambio en el gesto, del ensimismamiento del mínimal al calor de la música latina. Parte del impacto reside además en lo claro que lo tiene Aguayo y en la concreción en la ejecución de sus ideas. Desde el primer tema, un ‘Menta Latte’ que parece  construido sobre un sorprendente y efectivo riff  de guitarra –por supuesto ejecutado vocalmente-  pesado como los de Black Sabbath, está claro lo que quiere y cómo lo quiere conseguir, y tema tras tema se limita a reforzar la idea de que ha descubierto un nuevo filón que es, además, la versión más depurada de su identidad musical. Así, se suceden recreaciones de las bandas sonoras para James Bond desde una óptica suramericana –‘Desde Rusia’, el título ya lo dice todo- , remezclas para temas inexistentes de Vampire Weekend con los que también se acerca a la rítmica africana –‘Koro Koro’-  o esa ‘Juanita’ final que supone el acercamiento más directo al folklore latinoamericano, mediante el uso del acordeón y la referencia a la cumbia. La sucesión de ritmos, loops y voces en este tema final provocan visiones de farolillos de verbena latina y hacen imaginar cómo serían Animal Collective de haber salido del hemisferio sur del continente americano. Y, por supuesto, ahí está el hit incontestable que es ‘Rollerskate’, un tema del que se pueden tararear todas sus partes –vocales o rítmicas- y que es imposible sacarse de la cabeza una vez metido dentro. El disco no es perfecto, pues se hace un poco fatigoso en el tramo final, antes de recuperar el pulso con ‘Juanita’, pero el balance es más que positivo para un disco sorprendente, una adición más que notable a todos esos discos que hemos escuchado en las últims temporadas en los que se inyectan sonidos y sobre todo ritmos no occidentales.

 

La programación de este año del Festival internacional de cine de Gijón viene cargada de películas relacionadas con los intereses musicales de un servidor, y me imagino que vuestros también. A saber: se podrá ver -y yo lo veré, si nada lo impide-:

Rockstedady: The Roots of Reggae, cuyo título lo dice todo

Tom Zé, astronauta liberado. Otro título bien clarito, con el interés añadido de haber sido rodado parcialmente en Gijón.

Villalobos. El esperado documental que causó sensación en el festival de cine de Venecia sobre uno de los nombres indiscutibles de la década que termina.

 

Mención aparte merece el ciclo This Is England, porque todas las películas son interesantes y tienen relación con la música de la que se habla en este blog y en los blogs vecinos. En este ciclo se podrán ver películas  muy conocidas como Performance o Quadrophenia, pero también -y esto es lo más interesante- tendremos la extraordinaria oportunidad de ver en pantalla grande auténticas joyas de culto como Pressure, Bronco Bullfrog, o Babylon, además de otros títulos también muy interesantes como Young Soul Rebels o la reciente Fish Tank, premiada en el último festival de Cannes.

Más información en el programa de mano y en el número de noviembre de Cahiers du Cinema. España, que precisamente incluye un valioso suplemente dedicado exclusivamente al ciclo This is England de esos que merece la pena conservar.

Cuando termine el festival ya daré cuenta de lo que he visto.

61015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El título del nuevo lanzamiento de Shackleton dice que son 3 Eps, pero esto tiene la coherencia y cohesión de un álbum. Denso, tan denso que se hacen necesarias unas cuantas escuchas para empezar a asimilar todo lo que presenta en estos tres vinilos que ahora también han salido en formato cd. Y la verdad es que está muy bien, está todo en su sitio, en su punto de cocción, con este tipo de electrónica un tanto huraña el peligro es que esté demasiado producida y el resultado resulte soso, sin alma, pero esto está continuamente cambiando dentro de los reconocibles patrones de Shackleton, con su tono claustrofóbico, sus percusiones tribales, sus voces sampleadas, de modo que las sucesivas escuchas lo van revelando como un disco fresco, seguro de si mismo, revelando nuevos matices, capaz de dibujar un territorio sonoro único, ahora resituado en la capital alemana en la que reside desde hace un tiempo. Ni es techno ni es dubstep, casi me atrevería a decir que es un ambient para las grandes urbes multiculturales y post-todo. Revelador y visionario como pocos discos este año, personalísimo y todavía un paso por delante de muchos.

 

adsf

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mordant Music y Shackleton se han puesto de acuerdo para facilitar las comparaciones entre sus carreras, o al menos a esa conclusión se puede llegar si prestamos atención a que hace unos meses sacaron un recopilatorio compartido y ahora ambos publican un álbum más o menos a la vez, y en ambos casos con notables resultados. SyMptoMs es el disco más enfocado al formato canción de Mordant Music y le ha quedado algo que recuerda  a los momentos electrónicos de Coil, sobre todo los de su último disco. Además, a pesar de ser uno de los máximos exponentes de la hauntology, se pueden encontrar suficientes señales de que está muy al tanto de la evolución de la electrónica británica contemporánea, como prueba, de hecho, su contacto directo con Shackleton. También me recuerda muy poderosamente a las películas de Bela Tarr, tanto el tono algo desolado como la portada en blanco y negro -o en escala de grises, que sería más apropiado a la gama emocional que cubre este disco. Eso sí, como en el caso de Bela Tarr, su verdadero impacto reside en sus piezas más largas, quizás por eso me gusta todavía más que este disco el tema que ha cedido para el recopilatorio en formato de mp3 que regaló la revista Wire hace un par de meses.

 

tumblr_kpa1tbMGeJ1qzf8yeo1_500

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Creo que para defender este disco de Bill Orcutt (ex miembro de la banda de hardcore Harry Pussy) solo es necesario decir que Edwin Pouncey ha dicho en la Wire que reinventa la guitarra del mismo modo que en su momento lo hizo John Fahey. Lo mejor de todo es que no exagera. Al menos el que esto escribe nunca había escuchado una guitarra sonar de esta manera, tan crispada -de nuevo citando a Edwin Pouncey, suena como si fuese a reventar en astillas- tan expresiva, y a la vez tan lírica, bebiendo sobre todo del blues y de otros nombres como Derek Bailey e incluso del flamenco.  Apenas media horita y uno se queda exhausto, estupefacto y golpeado por el impacto.

 

internet 2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Internet2 algunos llevábamos años siguiéndole la pista,  sobre todo a partir de su colaboración con Garbanzo en el proyecto musical del mismo nombre. Viva la música, editado por Producciones Doradas y por tanto disponible para descargar de manera gratuita, es una confirmación en toda regla de su potencial. Tiene algo de la magia electrónica europea de Hidrogenesse, el aliento lírico de Michael Nymann, el tratamiento de algunos sintes y las conexiones con la música clásica recuerdan a los de Walter Carlos… todo con una actitud decididamente arty y mucho sentido del humor, dos elementos que deberían abundar más en la música nacional. La única pega es que se hace corto. Muy posiblemente, el disco nacional que más me ha gustado hasta el momento en el 2009.

very-best-warm-heart-africa-cover

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esau Mwamwaya y Radioclit, ahora definitivamente bajo el nombre de The Very Best, no se han movido nada de la fórmula que les dio cierta repercusión en Internet el pasado año con aquella mixtape que acabó en las listas de lo mejor del año de muchos medios -entre ellos este mismo blog. Lo peor; que los mejores momentos de este Warm Heart of Africa son las dos canciones repescadas de la mixtape. Lo mejor; que es un disco que empieza casi flojito, para irse poniendo a tono poco a poco y terminar con una segunda mitad memorable, una sucesión de hits con los que han sabido estirar la combinación de electrónica, ritmos africanos y la emocionante voz de Esau que tan buenos resultados les dio el pasado año. Me lo esperaba mucho más aburrido, la verdad.

hyperdub

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Además de para repasar la historia de uno de los sellos imprescindibles de esta década, el recopilatorio que marca el quinto aniversario de Hyperdub me ha servido para darme cuenta de qué variantes del dubstep me gustan y cuáles… no es tanto que no me gusten como que no me atraen tanto. Entre las primeras estarían las vías abiertas por  King Midas Sound, Cooly G, Joker, Darkstar o el propio Kode9, entre las segundas, tengo que decir que la conexión dubstep-techno, presente sobre todo en la segunda parte del cd de temas inéditos, no me entusiasma tanto. En cualquier caso, es un recopilatorio excepcional porque la mayoría de los inéditos son temas realmente buenos, no una colección de descartes como suele ser el caso. Mención aparte merece Burial, quien me preocupa porque parece atascado con el piloto automático donde lo dejó en su segundo álbum. Vale que la canción es muy emocionante y podría estar en Untrue, pero si en ese disco la novedad era que se fijaba mucho más en las posibilidades que le ofrecían las voces, cabría esperar una nueva vuelta de tuerca para el tercer disco que empiezo a temer que no se va a producir.

333

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Precisamente el mejor lanzamiento reciente de Hyperdub está también incluído en su recopilatorio y representa, para mí, un paso adelante respecto al trabajo de Burial a partir del patrón del UK Garage. Al principio escuchaba este Aidy’s Girl is a Computer con algo de recelo, porque me recordaba al miserabilismo emocional de Radiohead, pero claramente esa fue solo una impresión superficial. No solo el tema no se agota con las primeras escuchas sino que todo va encajando cada vez más; el ritmo del 2step, los bajos, los sintes y sobre todo el crescendo emocional, puntuado por un par de drops emocionalmente letales que lo convierten en uno de mis singles favoritos de los últimos tiempos. Y entonces fue cuando recordé que su single del pasado año para Hyperdub ya fue mi segundo favorito del 2008, a ver en qué puesto termina éste. Además, ¡la portada es buenísima!

Tema inédito perteneciente al doble cd de Hyperdub que celebra su quinto aniversario. Está bien, pero es un poco más de lo mismo ¿no?

kid-cudi-man-on-the-moon-the-end-of-day-cover-1

En la primera mitad de este año, dos sorprendentes singles parecían indicar el futuro del hip hop. Uno era el ‘Best I Ever Had’ de Drake, y el otro ‘Day n’ Nite’ de Kid Cudi. Los dos apostaban por ampliar temáticamente el hip hop hacia terrenos más emocionales e introspectivos, mezclando hip hop, electrónica y pop. Ambos singles, además, funcionaron muy bien en cuanto a ventas, y aunque no llegaron al número uno se pasaron un montón de semanas entre los diez más vendidos. En definitiva, parecía que el público aprobaba esta nueva orientación. Y la crítica también parecía ser receptiva, porque muchos señalaron en su momento a ambos singles entre los claros destacados del año.

Ahora Drake ha publicado un EP en el que se recogen los temas más destacados de la mixtape que le hizo famoso, una mera estrategia para sacar más dinero mientras prepara el disco, que no tiene sentido si tenemos en cuenta que se puede descargar la mixtape gratuitamente con el consentimiento, es de suponer, del propio Drake. Kid Cudi también se hizo famoso con una mixtape, pero su primer LP se centra en material nuevo, y los resultados son muy desiguales, provocando opiniones tan extremas como el suspenso que le ha dado hoy mismo Pitchfork o la adhesión casi incondicional de David Broc en Playground.

Pero, ¿qué es lo que hace tan especial a Kid Cudi? ¿Por qué había tantas esperanzas puestas en él? Pues principalmente por replegar el hip hop mainstream hacia una dimensión más personal, cubriendo temas como la alienación, la soledad, la vulnerabilidad, aumentando el abanico expresivo del hip hop… Algo muy complicado de conseguir, pero que ‘Day n Nite’ lograba a la perfección con una letra introvertida, paranoica y alucinada muy bien transmitida por el flow relajado de Kid Cudi. A eso hay que añadir el indudable buen oído para las melodías de Cudi, de hecho se dio a conocer antes de meter ‘Day n Nite’ en la lista de ventas porque los ganchos melódicos más claros del 808s and Heartbreak de Kanye West (los de ‘Welcome to Heartbreak’, ‘Heartless’ y ‘Paranoid’) son suyos. La conexión con West es inevitable también, pues Cudi es su protegido, al igual que Drake, dos figuras que pretenden plantar sus ideas en el terreno fértil del discutido cuarto disco de Kanye West.

Y sin embargo… Man On The Moon no ha sido la consagración que se esperaba. La primera señal de alerta fue el single ‘Make Her Say’, una incomprensible, bochornosa e irritante broma a costa del ‘Poker Face’ de Lady Gaga. Una vez escuchado el disco, creo que el problema básico surge del hecho de que Cudi ya no está en ese momento en el que se siente solo e incomprendido, que es la situación vital que llenaba de vida y hacía reconocibles las experiencias contadas en su mixtape o en ‘Day n Nite’. El sitio en el que está ahora Cudi es otro; se sabe en una situación para triunfar, y por cada verso sobre su soledad o sus traumas familiares, tenemos otro en el que se pavonea sobre el éxito que va a conseguir, es ilustativo en este sentido las continuas referencias a cómo los sueños se hacen realidad.No es solo una cuestión de autenticidad, pero si se tiene la pretensión de cambiarle la cara al hip hop, habría sido preferible hacerlo a conciencia.

Así las cosas, en vez de un Original Pirate Material tenemos una mezcla de los tres primeros discos de The Streets, lo que quiere decir que hay cosas muy buenas y otras cosas que no tanto. Musicalmente Man on the Moon es un disco conceptual. Cudi ha dicho en entrevistas que se ha inspirado mucho en la ciencia ficción, y eso se nota no solo en el título sino en el uso de los sintes, aunque no llega a enlazar con la temática del afrofuturismo, quizás porque la dimensión social se queda un poco al margen. Así que quizás lo que hay que hacer es recuperar la mixtape y no obsesionarse con este disco un tanto fallido –pero no un desastre, hay más de uno y de dos temas memorables, como ‘Soundtrack 2 My Life’, ‘Sky Might Fall’ o ‘Up, Up & Away’, a los que merece la pena prestar la atención.

Lo más curioso de todo es que he estado escuchando este disco al mismo tiempo que el nuevo álbum de un Raekwon con la maquinaria engrasada al máximo que representa una forma de hip hop que ya asociamos con el pasado -¿quién no siente nostalgia escuchándolo por los viejos gloriosos tiempos en los que Wu-Tang Clan eran lo más?- un hip hop con la vista puesta en las calles  más que en el dormitorio. El disco de Raekwon es sobresaliente, pero no quiero decir con esto, ni mucho menos, que su opción sea la más auténtica, ni que el hip hop se está estropeando por la relativa reducción de testosterona y trepidación urbana introducida por Kanye West, Drake o el propio Kid Cudi. El disco de Raekwon es un caso de ‘el que tuvo, retuvo’, el de Kid Cudi un intento fallido de continuar con la interesantísima y fructífera revisión del hip hop liderada por J Dilla, Sa-Ra o el propio Kanye West.

Mordant Music ha publicado un nuevo disco, de título SyMptoMs. Me acaba de llegar un email en el que me confirman que me mandan el disco hoy, pero mientras tanto, merece la pena escuchar el 10″ de adelanto al álbum.

Encontrado aquí.

Soul Jazz está a punto de publicar un recopilatorio de temas de bandas sonoras de películas de blaxploitation que tiene toda la buena pinta del mundo. El tracklist es de impresión, y por lo visto viene acompañado de un libro de 100 páginas. Además es una ocasión tan buena como cualquier otra para ponerse a ver estas películas. Yo hoy he visto Blacula, que tiene unos títulos de crédito tremendos. El tema está incluído en la recopilación, por cierto.

Aunque no había hablado todavía de este disco por aquí, no podía dejar pasar la oportunidad de su nuevo videoclip para decir que me parece una delicia de pop psicodélico. Estoy seguro de que se trata de uno de esos discos que, en el futuro, volveremos a escuchar y nos preguntaremos, ¿de dónde salió esto? Únicos. En el número de octubre de la revista Go podréis leer mi crítica del disco.

2489649

Empecemos por lo obvio, que es decir que Broadcast y The Focus Group estaban predestinados a reunirse tarde o temprano. Y lo cierto es que tan bien se ha acoplado el proyecto musical de Julian House –ilustrador de todas las portadas de Broadcast, además de jefe del sello Ghost Box y responsable del proyecto musical The Focus Group- a Broadcast, o viceversa, que se podría decir que ambos han salido ganando, reafirmando su identidad, explorando las áreas que habitan en común. Pero sobre todo, con este EP –o LP, teniendo en cuenta que dura 50 minutos y tiene 23 cortes- Broadcast vuelven a demostrar que son una de las unidades de pop más imprescindibles de la década, combinando psicodelia, instinto melódico y curiosidad experimental, han logrado una identidad muy clara que rehúye de la nostalgia gracias a su interés por la materia sonora tal cual y gracias a su asociación con la hauntology. Por supuesto, el sello Ghost Box ha sido un catalizador indispensable para que esto sucediese, y de hecho es necesario reafirmar que Julian House tiene tanta importancia o más que el propio grupo en este lanzamiento;  son sus técnicas de sampleado y sus yuxtaposiciones de sonidos de todo tipo los que han permitido que la música de Broadcast llegue a sitios a los que no había llegado antes.

Un aspecto que cada vez me interesa más de la estética musical de Ghost Box es la influencia del folk británico alucinado de finales de los sesenta y principios de los setenta. Aquí la referencia más clara es la banda sonora de The Wicker Man, y de hecho este EP, con sus canciones sobre rituales como ‘I See, So I See So’, podría funcionar como la banda sonora de un remake de la clásica película de la British Lion. Pero la comparación no se queda ahí, tanto los proyectos musicales publicados en el sello Ghost Box como los propios Broadcast comparten con nombres clásicos del folk británico como Mellow Candle, Comus o The Strawbs la curiosidad por investigar en la herencia pagana británica que pervive en su folclore. Tal y como yo lo veo ahora, Ghost Box y Broadcast están haciendo el mejor folk del momento, y de hecho este EP,  es uno de los mejores discos de folk psicodélico (electrónico) que he escuchado en muchísimo tiempo.La música electrónica siempre ha provocado asociaciones con lo oculto, desde el momento en que la propia electricidad provocase alucinadas teorías en el siglo XIX, de modo que no es de extrañar que se use aquí como medio a través del cual explorar el componente pagano que subraya el título del EP, y es el medio a través del cual el ideal del folk pagano psicodélico pervive.

Pero lo mejor de todo es adentrarse en este tapiz sonoro de cincuenta minutos que se ha de escuchar de continuo, y sumergirse en su remolino de ensoñadores sonidos, en un disco que es pura magia (negra), en el que Trish Keenan canta como nunca, y en el que cualquier sonido tiene un efecto evocador e inquietante a partes iguales, a cuyo poder encantador a mí personalmente me resulta difícil resistirme; ni puedo ni quiero. Un clásico desde ya.

Entradas siguientes »