Buscando el siguiente sonido
Miren lo que dicen Demdike Stare en su interesante entrevista en The Quietus:
la regla principal que tenemos cuando compramos discos es no que no nos quedamos quietos. No nos permitimos quedarnos demasiado tiempo o ir muy lejos en algo. Tenemos que seguir moviéndonos porque así se mantiene fresco, nos mantiene entusiasmados -y creo que es exactamente lo mismo a la hora de producir música. No queremos volver atrás o quedarnos en el mismo lugar. Este año, ahora, queremos ir a algún sitio completamente diferente.
No he podido evitar conectarlo con esto que dice el capo de Tri-Angle Records en una entrevista en la Wire del mes de febrero:
Tengo esta mentalidad según la cual si puedo encontrar el siguiente sonido sorprendente, algo con lo que obsesionarme, entonces está bien… probablemente suene muy intenso, pero así es como es.
Esta voracidad se refleja en la música tanto del dúo británico como del sello estadounidense, y en general es algo propio de la generación post-Internet. No es nada nuevo, ya se ha hablado de todo esto en muchas ocasiones, pero es curioso cómo este tipo de actitudes frente al consumo y producción de la música son cada vez más frecuentes. Y se trata de algo que realmente creo que supera la falta de prejuicios, las ansias de ser hipster o la ironía postmoderna, pero que funciona muy bien para cuestionarse esos mismos prejuicios e ironía y de paso hacer música que, si bien carece de la capacidad de provocarnos el llamado shock of the new, al menos consigue enrarecer y cambiarnos la perspectiva. En fin, es interesante, es generacional, y más vale plantearse qué significa y qué puede significar en el futuro esta voracidad. Mucha de la mejor música publicada en los últimos meses está hecha por gente que, estoy seguro, comparte las opiniones citadas al principio de esta entrada.
Entonces, en lo básico, todo se reduce a cambiar continuamente para poder seguir haciendo lo mismo ¿no?
Perpetual change Anhh!
perpetuum mobile!
Pero es una cuestión de “entusiasmo”, de mantener las sensaciones “frescas”, de continuar sintiendo el pellizco tanto a la hora de escuchar como al producir, de modo que es perpetuar un estado mental o emocional en el que un@ se encuentra…
Tambien el tema de la memoria y el olvido es algo que esta muy presente en toda la produccion contemporanea. ¡Y no solo la produccion!
“Quien probo la dulzura meliflua de los frutos del loto, ya no penso jamas ni en la exploracion, ni en la vuelta a casa…/ Pero de nuevo los traje, entre gemidos y a la fuerza, a la orilla,/ Y, arrojandolos bajo los bancos de la nave, los ate con cuerdas”
Lo de la memoria y el olvido lo tengo ahora mismo muy presente escuchando el nuevo disco de Basinski. Yo no diría tanto el olvido, pues creo que nunca como antes tantos músicos habían sido tan conscientes del pasado musical -de nuevo, ‘gracias’ a Internet- hasta el punto de que Simon Reynolds ha dicho del hypnagogic pop que es una etiqueta para músicos que hacen música y crítica musical a través de ella. Quizás incluso son demasiado conscientes de ese pasado, y eso es algo que sé que echa atrás a algunos a la hora de animarse a escuchar hypnagogic pop o hauntology (no debería, ambos tienen mucho más de sentido del humor y goce sensorial de lo que parece a primera vista, aunque casi siempre eviten o rodeen el pop). Yo más bien diría memoria y degradación, al fin y al cabo hay mucha música interesante ahora mismo integrando como un elemento sonoro más la degradación de los medios, no solo de los analógicos -el sonido degradado de las casetes en Ariel Pink- sino también digital, por ejemplo en el caso de How To Dress Well y su personal celebración del r’n'b mainstream. Y luego está, claro, The Caretaker o el propio Basinski.
Lo de basinksi me interesa,pero a que disco te refieres , a la reedición de a red score in tile (2003) o al nuevo “hymns of oblivion”?de este último aun no he conseguido saber mucho.
Lo de la memoria y por artistas que citas,me hace recordar mucho al sello touch y a sus primeras casettes recopilatorias, en especial la referencia quinta de touch:” ritual : magnetic north”. Y siguiendo con esta palabrería, me acuerdo de philip jeck y un disco que me encanta como “Surf”(1999).Así,que lo recomiendo con mucho cariño.
Me refería a la reedición, sí.
Ahora estoy leyendo el libro ‘Affective Mapping. Melancholia and the Politics of Modernism’, que enlazó hace poco anhh en su blog. En la introducción hay cosas que tienen mucho que ver con todo esto:
‘longing for lost loves, brooding over absent objects and changed environments, reflecting on unmet desires, and lingering on events from the past. It is a practice that might, in fact, produce its own kind of knowledge.’
Lo que aquí se llama melancolia es muy parecido a ciertas interpretaciones de la nostalgia ¿no? al menos de las que están detrás de la hauntology o el hypnagogic pop, que en absoluto son nostalgias / melancolias ‘conservadoras’.
No hubo Go-Mag en febrero. ¿Sabes algo?. Es la primera vez, en mas de cien numeros, que se saltan un mes, a excepcion del verano. ¿Crisis manifiesta?
Pues no sabía nada, la verdad. En mi semi-retiro rústico abulense no puedo conseguir la Go en papel, y en facebook su perfil ha seguido activo todo este tiempo con críticas y demás. Si alguien sabe algo, se agradecerá. Es inquietante.
Por cierto, echa un vistazo a la seleccion musical de la serie para adolescentes Skins.
http://www.e4.com/skins/music/series5/intro.html
http://www.e4.com/skins/music/series3-episode9.html
¡más que curioso, sí señor! Ya había leído algunas cosas, pero lo de Steve Reich me ha matado! ¿alguien ha visto la serie? ¿está bien?