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But Sa-Ra are not alone: it is possible to hear their music as the culmination of an anti-gangsta tendency – including J Dilla, OutKast and Kanye West – that has quietly coalesced in hip-hop over the past decade. In fact, it is difficult to classify West’s last album, 808s and Heartbreak (2008), with its strange electronic melancholy and uncanny auto-tuned singing, as straightforwardly a hip-hop record at all. Instead, West and Sa-Ra are perhaps best considered a return to psychedelic soul, the genre synthesised from out-there rock, jazz and funk by Sly Stone and developed by the Motown sonic conceptualist Norman Whitfield in his experimental productions for the Temptations and the Undisputed Truth.

Quien dice esto es Mark Fisher en este magnífico artículo, en el que desarrolla la idea básica detrás de su crítica al disco de Sa-Ra en The Wire, acerca de cómo la psicodelía está presente en Outkast, J-Dilla, Kanye West y Sa-Ra y cómo estos son exponentes de una alternativa al gangsta rap, cuyas conexiones con el neoliberalismo también son trazadas en este artículo. Si esto significa que en los próximos meses veremos algún disco más que vaya en la dirección de liberar la mente para que el culo la siga -a la manera de Funkadelic / Parliament- por mí encantado, y no es que el gangsta rap me haya parecido un horror -me parece un género sintomático del neoliberalismo, no una simple celebración del mismo, y pensar que genera violencia es pensar de una manera paternalista; si yo no me he puesto a pegar tiros tras escuchar a Dr Dre, ¿por qué debería pensar que un chaval negro lo va a hacer? Me parece muy simplista pensar que el gangsta hip hop es la causa de males sociales.  De todos modos, los cuatro nombres mencionados por Fisher forman un poker de lujo para la música negra de esta década. Es imposible entender los 00 sin discos como Stankonia, Donuts o 808s and Heartbreak, y tiene sentido agruparlos.

Por cierto, al artículo llegué a través del twitter de anhh.