Enel 2008 Zomby, junto a otros productores como Darkstar, Ikonika, Starkey, Rustie e incluso FLying Lotus, lideró algo que se puede entender –equivocadamente- como una evolución del dubstep, quizás porque el sello Hyperdub capitalizó buena parte de los mejores singles de este recién nacido género, bautizado como wonky (o aquacrunk, a partir de una broma de Rustie en una entrevista que al final caló) y definido por Martin Clark como un cruce entre hip hop, hyphy, grime, chip tunes, dubstep, crunk y electro, y caracterizado por sonidos burbujeantes y sintetizadores de colores chillones -entre otras muchas cosas-, con los que se pasa de la primacía de los graves en el dubstep a un interés por rellenar de movimiento la zona de los medios. A lo largo del año solo me he interesado puntualmente por algunas cosas, pero ahora, al volver la vista atrás, veo los singles y discos de productores como los que menciono al principio de este párrafo como una de las piezas fundamentales del año.
Zomby, como Burial, esconde su verdadera identidad bajo el anonimato, ha editado en Hyperdub y ha hecho un disco a partir de su fascinación por los sonidos característicos del jungle. Ahora ha editado en el sello Werk –el mismo que editó el estupendo disco de Disrupt del año pasado, muy recomendable si se os pasó en su momento- el disco Where were U in 92?, que evidencia desde su título sus intenciones de divertirse armando un disco que se ha interpretado como una broma muy seria o un sentido homenaje que no se toma en serio a sí mismo. Por eso, si a alguien se le ocurre acusar a este disco de estar hecho desde la nostalgia más conservadora, algo que iría en contra del hardcore continuum cuya naturaleza implica su constante reinvención, es conveniente advertir que el disco está puntuado por guiños imprevistos que impiden que el disco termine siendo una fiel reproducción de un sonido del pasado.
El disco arranca con “Fuck Mixing, Let’s Dance” (¡genial título!), que es jungle al pie de la letra (breakbeats, voces apitufadas, graves…). En “Euphoria” el bajo está en primerísimo plano junto a las sirenas, y sumergido en él, ocasionales restos de una melódica que intuyo sampleada de Augustus Pablo. Las sorpresas vienen a través de elementos que provocan un cortocircuito en la representación del sonido del jungle, como por ejemplo el explícito guiño a Daft Punk en “Daft Punk Rave”, provocando una ruptura en la represntación fiel de unos referentes sonoros asociados a unos años en concreto, los que van más o menos del 92 al 94. En otras ocasiones, los guiños se hacen de manera indirecta, y eso es lo que ocurre en “Tears in the Rain” que samplea diálogos y la banda sonora de Blade Runner tal y como ya hiciera DIllinja en la memorable “The Angels Fell”, incluída en el recopilatorio Metalheadz: Platinum Breakz, editado por el sello de Goldie. Uno de los sonidos más efectivos del disco es el de los sintetizadores, en “Get Sorted” o en la contundente –y simplemente perfecta, una de las mejores canciones del 2008- “Float”, un temazo instantáneamente adictivo, cuyo efecto se multiplica al estar precedida en el disco por “GTI”, que va preparando el terreno sintético para que explote con el impacto emocional necesario. El subidón continúa con las voces troceadas y superpuestas en capas, con un efecto desorientador, en “Need Ur Lovin’”, una canción que termina de manera brusca, seguida de otra de las sorpresas del disco, la muy wonky -en su sucio y desprejuiciado cruce de rave, hip hop, grime, etc.- “Pillz”. Los estridentes sintes que Joey Beltram introdujo en el hardcore continuum con sus históricos “Energy Flash” y, sobre todo, “Mentasm” se dan cita –o son citados- en “Hench”.
Tengo mis dudas sobre si otorgarle a este disco la etiqueta de postmoderno, por una parte la ironía y las citas constantes son estrategias en común al postmodernismo y a este disco, pero las intenciones parecen ser en este caso demasiado sinceras –homenajear a un sonido que subyace en lo que se hace hoy en día en los terrenos del dubstep, el wonky, el bassline, etc.- como para meterlo en el saco del habitualmente descreído postmodernismo. Si es que, de hecho, el disco funciona como un cursillo acelerado para adentrarse en el jungle. En cualquier caso, un disco que termina con la emocionante “U Are My Fantasy”, que te deja con ganas de más, y que hace que al volver a escuchar la producción previa de Zomby te fijes en otras cosas, no puede ser otra cosa que un triunfo. Ahora, a contar las horas hasta conseguir su nuevo EP (doble 12”, por cierto), en Hyperdub. Zomby, uno de los nombres esenciales del 2008.





